Reflected feelings
Los ensayos eran duros pero me sentía más segura en el escenario sabía que sería un concierto exitoso como los anteriores y sentía que mi vida valía ahora para alguien más que mis hermanos mayores, mi pequeño hermano postizo Alec a quien amaba como a mis verdaderos hermanos y menos fastidioso. Al terminar el ensayo estaba anocheciendo y cuando estaba por irme me llegué a encontrar con León justo afuera del estadio Millenium.
− Hola.
− Hola… ¿Qué haces aquí? − pregunté algo sorprendida.
− Alec me ha dicho hermano − confesó con dulzura. Lo miré conmovida se le veía bien ya no era el León que había conocido, parecía estar más tranquilo y feliz, yo solo lo correspondí con una sonrisa. − ¿nos vamos?
− ¿Qué? ¿A dónde?
− Vamos a la casa de mis padres un momento quiero hablar contigo, mañana por la noche será la última vez que nos veremos en casi un año y tenemos una conversación pendiente. − aseguró con seriedad.
Al llegar a la mansión de los Duques de Rausenbach, no había nadie más en la gran mansión algo poco común y nada normal considerando que son una “típica” familia de sangre azul, supe que esto había sido planeado pero aún así decidí preguntar “Dónde estaban todos” pues no se encontraba ni el mayordomo ni los sirvientes.
− ¿Dónde están todos?
− Es el día libre de la servidumbre incluyendo al mayordomo y bueno mis padres y Emma siguen en Escocia y sobre Alec dijo querer alcanzar a mis padres. Pero ven hay que hablar − concluyó, me tomó firmemente de la mano y me llevó hacia el jardín trasero de la mansión.
Llegamos a un lago que se encontraba en su enorme mansión para esa hora la noche ya había caído y se veía espectacular. A lo lejos se podía visualizar cuan distanciados estabamos de la mansión de su familia. Me aproximé junto a León y éste me llevó hasta un pequeño puente en la parte estrecha de aquel lago en donde se detuvo. Me soltó la mano, se sentó a las orillas del puente con las piernas a la intemperie entre la superficie de aquel lago y del puente. Me regresó la mirada y con solo verle a los ojos supe que quería que me sentase a su lado. Me aproximé a él y me senté a su lado.
− ¿Recuerdas lo que te mencioné hace poco? Lo de los resultados del juego… − soltó de una tajada, mirando a lo lejos. – Creo que estaba claro quién lo tenía asegurado, Alec me contó todo lo que ocurrió en Macao y solo reforzó lo que esperábamos… − confesó altanero y creído, el viejo León no se había perdido del todo − …aunque, solo por esta vez el juego ha dado un giro inesperado… realmente jamás me lo imaginé, por un tiempo mi familia se sentía hostil y desunida, me he sentido muy solo desde que mi único verdadero amigo se marchara a Francia… sin él fue como si todo se derrumbara y luego llega mi nuevo y exquisito reto, Alizée Bridgeman debo admitirlo fue interesante, la chica soñada dio una buena pelea… y aunque sé que debería tomar mi recompensa aún es demasiado pronto… − mientras León aclamaba su discurso de ganador, algo que aún no era un hecho pues aunque le tengo aprecio no significa que éste enamorada y sólo pude seguirlo escuchando – pues temo…. que en ocasiones SE GANA y en otras se aprende, y yo… he aprendido suficiente – confesó, clavándome esa mirada traviesa y juguetona – ESTOY ENAMORADO LADY BRIDGEMAN ¿Qué piensas hacer al respecto? ¿Asumirás las consecuencias de poder inmovilizarme con una mirada y poder callarme con tus besos? – Confesó, y mi alma se sintió estremecer, jamás me esperé que aquel llamado el príncipe revolucionario… tan vanidoso, tan altanero y confiado ahora estaba ahí justo frente a mí, admitiendo estar enamorado, YO Alizée Bridgeman había ganado nuevamente en éste molesto e incómodo juego. León me miraba con dulzura, una tal que podía acariciar cada parte de mí con delicadeza, esa mirada nunca antes la había visto y debo confesar que me resultó exquisíta… esos ojos esmeraldas se derretían delante de mío, no podía articular palabra, literalmente estaba en estado de shock – Parece que te has quedado sin palabras… aunque no pienso presionarte, sé que aún debes conocer a tres chicos más y aunque probablemente sean mejor que yo en varios sentidos, NADIE podrá igualar como me siento. Alizée Bridgeman… tú… mejoraste mi vida en todo sentido aquellos miedos que me controlaban… ya no pueden hacerlo más, todo por ti… nunca antes alguien había podido sacarme al estar a un paso de corromperme… y te lo agradezco. – Confesó con la mirada fija en mí y continuó – ¿Recuerdas mi cambio de actitud en la fiesta de los mellizos? Bueno… no era por ti es solo que entre Alec y yo había ciertos problemas en los cuales no te convenía meterte y realmente temía que Alec actuara en tu contra, no quería que él notara que me importabas temía que te hiciera daño, además últimamente siento algo a tu alrededor, es como un presentimiento que me dice que debo protegerte. − afirmó tristemente.
− León siempre te veías confiado, seguro y no permitías que nadie se interpusiera en lo que quisieras y de pronto… era la primera vez que te veía tan incómodo, preocupado y tan alerta, es tu casa, tu familia y al verte tan feliz, tan sonriente y confiado como si tu vida fuera perfecta… HASTA la persona más SONRIENTE y CONFIADA esconde una profunda tristeza que nadie más puede comprender, al referirte al amor de una forma tan despectiva sólo me decía que tu experiencia hablaba por ti, cuando me heriste… al comienzo me enfade pero al pensarlo me di cuenta que no te conocía lo suficiente como para juzgarte pero sabía que no estabas bien y eso me inquietó, me comprometí a ser abierta y dejar que todo pasara con naturalidad y dejar de quejarme − confesé por primera vez tan abiertamente que yo misma estaba conmocionada.
León se limitó a mirarme extrañado con aquellos ojos llenos de aquel éxtasis que siempre me atraía fuertemente. Regresó la mirada al frente y sonrió traviesamente, lo miré extrañada sin poder comprender aquello y entonces me lo aclaró.
− No sé… que sucede conmigo, últimamente ya no me reconozco; de hecho a pesar de éste problema me siento mejor que antes, antes siempre me limitaba a solo dar la espalda a los problemas y dejar que se ocuparan los demás pero ahora… creo que he cambiado sin darme cuenta… por primera vez siento miedo, terror de que yo hubiese sido lo que causara el derrumbe de mi familia cuando antes ni siquiera me importaba… − confesó − pero de alguna forma el simple hecho de que estés aquí junto a mi me ha hecho fuerte de eso no tengo duda por que… lo único que ha puesto mi mundo de cabeza no es otra persona mas que tú.
− Sabes… esta es la primera vez que hablo tan bien con alguien del sexo opuesto y que además vea en un chico esos ojos que me hacen ver en ti a un chico sincero, es la primera vez que un chico me ve de esa manera… − le aclaré sonriendo sin miedo a sus posibles intentos de seducción y aunque no había sido precisamente él, el que me contó sobre su primer amor fallido era un tema del pasado pues solo quería que viera hacia delante y recordara a Evelyne como algo positivo.
− ¿Qué? ¿A que te refieres a verte de esa manera? ¿No son acaso todos tus pretendientes sinceros contigo al decir cuánto te aman?
− Sí, pero siempre he logrado ver sus intenciones porque ellos siempre me miraban como un trofeo, un objeto… no como un ser viviente y con sentimientos… tú también me mirabas de esa forma… cuando nos conocimos, sin embargo… ahora me miras de una forma que no comprendo pero me hace sentir protegida y amada… − confesé avergonzada pero debía poner todo en juego ahora por muy cursi que sonara, debía ser sincera por que él lo era. – si lo describiera sería como si acariciaras cada centímetro de mi ser, con una delicadeza tal que apenas me rosa, me ves… de la misma manera en la que mi padre… veía a mi madre y eso… me dice mucho de como te sientes realmente… − Confesé una vez más, sentía como el color subía a mis mejillas debido a mis declaraciones y ahora el corazón que siempre creí hecho hielo podía oírlo palpitar… ¿esto… es amor? Estaría por averiguarlo…
Nos sostuvimos las miradas mutuamente por varios instantes ¿Alguna vez sintieron como el intercambio de miradas a veces te dice mucho más que palabras? Sus ojos me lo gritaban… sus palabras lo confirmaban y sus acciones… solo me reconfortaban… ¿y si esto es un paso más al amor? Algo era seguro, León se había convertido en alguien importante en mi vida, mi alma me lo decía. Aquella mirada había comenzado de dispersarse por así decirlo en cierto modo aquellas esmeraldas los cuales parecían estar petrificados o congelados como si se tratase simplemente de un hermoso maniquí masculino y seductor comenzaban a tomar vida y ahora… es la primera vez que siento a León tan abierto, tan sincero, tan… lleno de vida, más humano más… en paz consigo mismo.
Regrese con la mente en paz, la familia Von Rausenbach estaba mejor y mi relación con León no fue tan mala como pensé en un comienzo, me apresure a ir a la cama me sentía algo exhausta habían ocurrido muchas cosas y mañana sería mi último concierto en Inglaterra y estaría por partir a Venecia, Italia pero antes de eso iría a Roma para dar comienzo al segundo encuentro. Mi mente seguía divagando y sin darme cuenta volví a la inconsciencia el lugar donde me había estado resguardando de la realidad de mi padre, de mi vida misma.
Me encontraba en un enorme jardín que al parecer más bien era como un parque, confundida realmente no parecía un simple sueño aunque sabía que dormía. Miraba de un lado al otro tratando de saber en donde me encontraba y fue entonces que me encontré como con una especie de sombra, era similar a la sombra de una persona y noté que se trataba de un chico pero solo era capaz de ver el contorno de él no lograba visualizar su rostro o su ropa. El chico se encontraba algo lejos y por más que intentara acercarme a él, este se alejaba era como si desapareciese y por un momento me recordó al gato Cheshire de Alicia en el país de las maravillas mi cuento favorito, era un ser misterioso y siempre terminaba desapareciendo con la única excepción de que no podía ver ni su ropa ni su rostro todo lo que alcanzaba a visualizar era su sombra.
− ¿Quién eres tú? ¿Por qué huyes? − pregunté curiosa.
− ¿Ya no me reconoces Alizée? No hace mucho que nos vimos ¿te gustaron las rosas azules? − pregunto con una dulce voz seductora al momento en el que comenzaba a procesar lo que había dicho.
− ¡¿Qué?! ¡¿Tú?! − grité de la emoción − ¿Cómo es que…? Pero esto es solo un sueño…
− No es un simple sueño, hace tiempo que he estado observando, he estado siempre al pendiente de ti por medio de sueños ese es mi don, lo llamo intruso de sueños, soy capaz de entrar a los sueños de los Ángeles y Ángelus que me plazca, pero con una única condición haber tenido contacto físico, un simple roce de mejilla contra mejilla basta para comunicarme con ellas. Se que haz estado buscándome Alizée, pero no puedo presentarme frente a ti aún; necesito que me recuerdes primero para mi es importante.
− Pero… al menos dime algo no he podido recordar nada. − afirme con resignación.
− Tarde o temprano me recordarás pero quiero que sepas que nunca estarás sola, jamás te dejaré sola por que aunque te enamores de alguien más yo cuidare de ti eternamente aunque no puedas verme velare siempre por ti, no lo olvides; debo irme.
− ¡No! ¡Espera! − se había ido −…quería verte una vez más… − susurré decepcionada.
Cuando creí que en ese momento ahora si estaba sola creí ver otra sombra lejana cerca de un río y me apresure a ver si se trataba de él pero al llegar era una sombra extraña era de una chica de mi misma estatura y se veía muy similar a la de aquel chico excepto que esta se encontraba un poco borrosa y no se había dado cuenta que me encontraba justo a su lado y cuando la toqué esta se precipito a mirarme solo se que era como si me hubiese volteado a mirar pero nuevamente no podía ver su rostro y al parecer ella el mío tampoco.
− ¿Quién eres? − pregunté.
− ¿Quién eres tú? − preguntó.
− Creo que eso lo pregunté yo primero ¿Por qué estas en mi sueño?
− Te equivocas este es mí sueño, por cierto ¿Por qué no puedo verte el rostro? Solo veo en ti una sombra del contorno de tu cuerpo algo opaca y borrosa.
− ¿Qué? Es exactamente como yo te veo. − Y eso fue lo último que logre platicar con esa chica la cabeza comenzaba a dolerme y ella desapareció de forma extraña y yo regrese a mi propia realidad.
Hoy era el último día y desde que había visto a León sentía que esta relación podría llegar a prosperar pero como lo dijo Alec antes, el juego aún no se acaba y quien sabe que otras estrategias del juego podrían hacerme cambiar de opinión, esto esta algo lejos de terminar.
Ahí estaba esperando el momento en el que debía salir a escena. Una enorme multitud me aclamaba me sentía enormemente excitada, estaba completamente segura de lo que haría de ahora en adelante además de sacar mi nueva canción escrita por mi acerca de aquel chico, no pude evitar escribir sobre él. Aquella canción era la más preciada para mi, la verdad no sé que sería este tipo de sentimiento que había producido en mi pero, me sentía tan radiante todo lo veía de una manera tan distinta a antes y de este sentimiento se trataba mi canción. El director del Staff me dio la señal esperada y así dio comienzo uno más de mis conciertos en Europa, éste era el último que daría en el país de Inglaterra. Y así comencé a cantar la nueva canción la cual se volvió un éxito Eternal Snow.
[1]¿Cuánto tiempo hace que pienso en ti?
Mis suspiros han empañado el cristal de la ventana.
¿Puede la llama de una vela
Derretir mi aún frío corazón?
Abrázame, hazlo fuerte.
De tal manera que si viene el frío viento o una ventisca
Pueda sentir tu calor.
Te echo de menos, no puedo dejar de pensar en ti.
Esta noche, también, llevo
Puesta mi bufanda, mientras sigo totalmente sola.
Si hubiera una eterna nevada,
¿Podría esconder mis sentimientos hacia ti?
Es extraño, ¿verdad? El paisaje de siempre comienza a verse especial.
Las flores, aves, mar, viento, montaña, el dulce sol,
Todo brilla y parece fundirse.
Encontré la última pieza del rompecabezas sin solución.
Aunque no la canté completa debido a que solo era el pequeño estreno que tanto esperaban mis grandes seguidores. Era increíblemente mi primera canción de tal vez ¿mi primer interés y obsesión? En cuanto llegó a mi ese pensamiento traté de negarme rotundamente a esa idea, pero ¿que puedo hacer si estos sentimientos están llegando tan rápido a mi? No puedo creer que esto en verdad me pasara. Nunca acepte a nadie y aún así ellos me aceptaban aunque sea solo como amigos aún así siempre sentí su presencia, aún sentía su amor, su protección. Aunque siempre supe que en verdad sentían algo por mí, yo sabía que solo era por mi simple apariencia y a esta horrible maldición con la que he tenido que cargar sola desde que nací. Dediqué todo mi tiempo aquella noche del concierto a mis seguidores y solo a ellos aunque esta era la primera vez que sentía que en verdad lo disfrutaba y además de eso León se encontraba en él por supuesto en el área VIP.
Un recuerdo me llegó a la mente, cuando nos encontrábamos en aquella presentación de familias mi padre le anunció que tendría un concierto. En aquel momento Eugene quedó atónito se levantó de la silla alterado.
− ¡Jonathan! ¡¿Pero que estás diciendo? − exclamó Eugene.
− Eso mismo. Como lo has escuchado ¿hay algo de malo en que lo sepa León?
− Eugene, por favor toma asiento no te alteres. Es normal que lo sepa – le aclaré.
− ¿Qué? − me miró con preocupación.
− Es obvio que lo supiera debido a que si quiere algo más conmigo naturalmente debe mantenerlo en secreto además de que… − dirigí mi vista hacia León y continué − …él tampoco es humano ¿no es así?
León se quedó impresionado debido a tal deducción y entonces respondió.
− Vaya, veo que en verdad eres una chica excepcional cada vez me impresionas más Alizée o mejor dicho Neige Bessette − respondió con mirada entusiasta.
− Eso quiere decir que… − hizo una pausa Eugene y continuó −…todos los demás candidatos también lo son.
− Si, lo comprendí en cuanto mi padre dijo que el había elegido a los mejores no solo tomándolos en cuenta por la posición social sino además de que sean igual que yo. Es completamente obvio que quien quiera ser mi esposo tendrá que enterarse tarde o temprano, además que a seres como nosotros no les interesan los humanos, solo entre nosotros mismos.
Fue entonces cuando Eugene logró entender la situación pero esto me daba una ventaja más las únicas pistas que tenia sobre aquel chico misterioso. Primera, era de la alta sociedad debido a los “guardaespaldas” y la elegancia con la que vestía. Segunda, de alguna forma me conoce pero no le recuerdo. Y tercera era alguien como yo un Ángelus y uno muy particular.
El tiempo seguía pasando y aquel chico no ha vuelto a mostrarse ante mí. Aunque eso me ha llegado a afectar un poco a veces me pregunto [2]¿Cómo saber si no es más que una fantasía o un sueño absurdo, un delirio de tu mente? No hay ensayos generales en la vida y aun menos en el amor. O al menos era lo que me había dicho Eugene que cuando conoces a alguna persona que sientes que te ha robado el corazón a veces no sabes si es una simple fantasía o un sueño absurdo o un delirio de nuestra mente. Aquella vez me sorprendió jamás le había oído hablar así tan seguro y con una chispa de luz en sus ojos. Eugene era un tipo grandioso siempre había visto por mí y por mis hermanos los cuales nos quedamos sumamente descuidados debido a que nuestro padre había estado tan sumido en su propia depresión que incluso se olvido de nosotros. Eugene fue el que siempre le apoyo y le hizo ver que estábamos ahí. Aunque jamás volvió a ser el mismo.
Ya habían pasado tres meses desde que no le veía a parte del sueño. Y a pesar de que les dije a Edmund y a Leonard de que volvería desde hace tiempo me rehúso a dejar este país hasta encontrarlo. Me he presentado por el momento en casi toda Inglaterra pero no hay señal de él. He comenzado a pensar que sería mejor seguir adelante sin ilusionarme con él, y tal vez encontraría a alguien más. Tal vez sea mejor olvidarme de él, quizás solo fue un sueño. En medio del concierto podía apreciar claramente a León apoyándome aunque debo admitir que León tiene algo especial unos ojos que me ven tan traviesos que ciertamente me ha encantado he estado saliendo con él y en verdad que es un chico detallista y seductor. Me cuesta admitirlo pero de alguna forma se ha ganado mi confianza y muchas veces pienso “compartimos la misma maldición y nos entendemos muy bien de alguna forma ha llegado ha gustarme esa parte suya, además de ser mayor y apuesto” pero no quiero adelantar conclusiones antes de conocer a los demás.
Aquella multitud estaba enloquecida y lo único que miraban mis ojos era a León quien también me miraba fijamente con dulzura. Nuestras miradas se sostenían una a la otra como si le dedicase mis canciones solo a él, a sus hermosos ojos esmeraldas. No se que era lo que había comenzado a sentir por él pero una parte de él me gustaba. Una vez termine de aquel concierto tan agotador me dirigí al camerino ahí estaba León quien me dio un hermoso ramo de rosas aunque me trajo algunos recuerdos, jamás he sospechado de León como el chico que he estado buscando.
− Neige ¿cómo te sientes después de tu concierto?− saludó León.
− Hola. Estuvo bien pero ha sido agotador − afirmé. Se acerco a mí y me abrazó de la cintura.
− Sabes, tus canciones me encantaron por un momento creí que me las dedicabas solo para mi. – Me susurraba al oído. Una vez más nuestras miradas se detenían una a la otra, una cosa si era cierta teníamos muchas cosas en común. Siempre tan maduro para su edad como yo aún cuando éste solo contaba con quince años aparentaba una edad de diecisiete años que al igual que yo siempre aparentaba ser dos años mayor y ya las revistas habían publicado varias fotos de los dos ya sea tomados de la mano o simplemente estando juntos asumiendo con rapidez que somos novios aunque no lo aceptaba pero tampoco lo negaba y no como Neige sino como Alizée. Que no había más remedio ni en mi vida normal ni en mi otra vida estaba fuera de la vista de la prensa.
− Tal vez simplemente te miraba y eso era todo ¿no crees? − mentí − Es como si captara mis escasos sentimientos con solo verme a los ojos.
− Bueno… tus ojos me dicen otra cosa − dijo con voz seductora, comenzó a acercarse y continuó − Neige en el tiempo que hemos estado juntos en verdad creo que por primera vez me siento realmente atraído a alguien ¿me entiendes? Me refiero a una atracción intensa − dijo sin quitarme la mirada de encima y esperando mi respuesta.
Durante mi tiempo de haber conocido a León, no le pregunté sobre su DON como ángelus pero no tardo mucho para contarme sobre eso, el primero de sus dones era complicado al cual llamó “Muerte de almas” por el momento decidió saltarse la explicación de ésta pues por el mismo nombre no sonaba a algo a lo que precisamente sentirse orgulloso y el segundo era bastante simple, una mirada tan aguda como la de un halcón. Sin duda habilidades impresionantes que le serían muy útiles a mi padre por eso le ha escogido, además de ver todas sus características sin duda mi padre lo planeo bastante bien, sabría que con la clase de chicos con los que frecuentaba no eran así y que sin duda me impresionaría.
− Yo… te entiendo pero, no estoy segura de sentir lo mismo, sé que siento algo por ti pero no sé si sea algo más. Una parte de ti me encanta pero no estoy segura − confesé.
No parecía sorprendido debido a que no hacia falta que se lo dijera, él lo veía. Hubo un gran momento de silencio y decidió hablar.
− Lo sé. Sólo te lo haré ver con el tiempo, es todo lo que pido − dijo con gesto amable y desesperado.
− Yo… no sé. No quiero ser egoísta y pensar solo en que estés conmigo y que pierdas tu tiempo − le confesé.
− Para mi no es perder mi tiempo si estoy con la persona que amo. Sé perfectamente que te amo Neige, es la primera vez que le digo esto a alguien, estés o no de acuerdo lucharé por ti − afirmó.
Me quedé atónita aún cuando ya estaba acostumbrada a ese tipo de declaraciones pero de alguna forma me hizo sentir dichosa.
− Veo que… esto me da algo de esperanza ¿no es así? Esa sonrisa y rubor en tu rostro, te va muy bien y me parece mejor cuando soy yo la razón de ello. − hizo una sonrisa traviesa y seductora y continuó − y aún si cambias de Alizée a Neige sigues siendo la misma por dentro y es a ella a quien amo.
Se me acercó más a mi rostro, tomo mi rostro entre sus manos, me dirigió una mirada sincera y dulce, y me beso apasionadamente. Me quedé con los ojos abiertos y desorbitados sin comprender aún lo que había hecho le correspondí como si fuese un instinto, duramos así un momento y entonces se apartó.
− Me he enamorado de ti y no dejaré que nadie más tome tu alma, tengo que ir a Brasil por un tiempo debido a mi trabajo, no se cuando regresaré, pero no olvides lo que te dije y que en cuanto vuelva te buscaré − se despidió.
Entonces se encamino a la salida, se regresó a mirarme y me dedicó una mirada dulce y apacible no como la anterior tan seductora. Aún después de que se fue reaccione con destiempo aún después del beso. No pude ni moverme cuando sin saberlo pensé en seguirlo, corrí tras él hasta la salida de aquel estadio en donde había sido el concierto al salir por aquella reja hacia la salida directo al estadio lo ví ahí parado mirando fijamente al frente como si hubiese algo que le llamase la atención. Me detuve antes de llegar a él y entonces observe del lado y entonces lo ví era aquel chico que no había visto por más de tres meses y que creí que no había sido más que un simple sueño… una dulce ilusión. Pero por supuesto seguía en la misma posición de la última vez entre las sombras que cubrían su rostro.
Mis ojos desorbitados no le quitaron la vista de encima pero, parecía aún no haberse percatado de nuestra presencia. Hasta que inesperadamente giró a nuestra dirección profundamente sentí como me observaba fijamente como la última vez y como aquella vez se me heló la sangre, cuando inesperadamente, habló.
− Neige Bessette, o mejor dicho Alizée ¿podrías por favor volver a tu forma? − escuché por primera vez su cálida y celestial voz.
En aquel momento León se giró y se percató de mi presencia. Fue entonces que sin dudar lo hice y nuevamente toqué mi pecho con ambas manos y volví a visualizarme como era mi yo humana y una enorme luz blanca resplandecía desde lo más profundo de mi cuerpo, volviendo de mi largo y rizado cabello pelirrojo a mi corto cabello negro y liso. Mis ojos habían vuelto de grisáceos fulminantes a mis naturales ojos azules con tonalidades avellana y entonces aquella luz proveniente de mi ser se esfumó. La escena se repitió como aquella vez. León me vio con ojos desorbitados como volvía a ser humana.
− ¡¿Quién eres tú?! Y ¡¿Por qué estás aquí?! ¡¿Cómo es que sabes quién es?! − gruñó León con voz furiosa al ver como no podía quitarme la vista de encima.
− Ah, así que eres tú quien tiene la intensión de tomar a Alizée, no te la entregaré tan fácilmente. He estado fuera por un tiempo y no había podido venir a verla… pero he vuelto − declaró.
− ¡¿Qué estás diciendo?! ¡Hablas de ella como si fuese de tu propiedad! ¡¿Quién eres?! − exigió con voz furiosa.
Aquel chico misterioso que tanto había buscado le dirigió una sonrisa malévola y lanzó algo extraño al cielo. Aunque se me hacía solo una ilusión y me rehusaba a creer en el, nuevamente quise averiguar de una vez por todas que era lo que quería en verdad. Hice visibles nuevamente mis alas y tomé impulso, León se giró para observarme.
− ¡¿Qué es lo que haces Alizée?! − reclamó León.
− Debo terminar con esto de una vez por todas − le aclaré.
Me lancé con el mayor impulso posible y llegué hacia aquel objeto. Fue entonces que me percate que todo no había sido más que una ilusión. Cuando dirigí mi mirada hacia donde se encontraba aquel chico, no lo encontré. Y entonces sentí un cálido abrazo en el aire y en un instante observé como alguien me abrazaba y visualicé unas enormes alas negras por delante de mí. Y entonces habló.
− Te he extrañado muchísimo, lamento no haber podido venir a verte por tanto tiempo − susurró hizo una pausa y continuó − no fue hasta cuando me di cuenta de los encabezados de las revistas cuanto te había dejado sola − susurró con voz queda y profunda.
− Yo… − no podía decir ni una palabra más, además ¿Qué podía decirle a un extraño?
− Alizée, he estado esperando mucho tiempo nuestro reencuentro... − confesó sin darme la cara y aún abrazándome.
Y entonces escuché la voz de León.
− ¡Déjala en paz! ¡Suéltala de una vez! ¡Quita tus manos de ella!− gruñó.
A decir verdad era la primera vez que lo veía tan enfadado siempre había sido tan amable, calmado y con aquella personalidad tan seductora. Me limité a mirarlo. Fue entonces que sentí como se endurecía el cuerpo de aquel ser que me abrazaba tan cálidamente al oír aquellas palabras pero aún así no se movió me sentía sumamente agradecida y feliz de haberlo vuelto a ver y que no era un sueño, era real y yo… me sentía tan feliz, que no pude evitar devolverle aquel abrazo, hubo un pequeño lapso de tiempo antes de reaccionar pero lo hice. Al hacerlo éste me abrazó con más fuerza.
− Lamento haberte dejado tan solitaria por tanto tiempo y ahora que he regresado después de tan largo viaje sólo quería verte, además temía perderte, más aún cuando ví lo de aquellos artículos y fotos decidí no perder más tiempo, debiste haberte sentido tan sola, lo lamento yo… no volveré a dejarte nunca − dijo con voz celestial y apacible.
Me sentía atrapada en aquel momento, me sentía tan dichosa de que supiera lo que había sentido por tanto tiempo y además lo más importante que nunca me volvería a dejar.
− Yo… te busqué durante tanto tiempo… − dije haciendo una pausa por la emoción y seguí − creí que no eras más que un sueño no creí que volvería a verte pensaba en olvidarte de una vez por todas y terminar con esta cruel ilusión − confesé.
− ¡No, no, no! Eso nunca yo no podría vivir si tu me olvidaras de nuevo, fue bueno haber regresado a tiempo − confesó.
− ¡Te he dicho que la soltaras! − rugió León dirigiéndose hacia nosotros.
Cuando abrí nuevamente los ojos tras oír el grito de León era demasiado tarde. León ya había mostrado sus hermosas alas blancas la cual me había aclarado que no lo haría a menos de que fuese necesario. Aquel chico que tenía en mis brazos me fue arrebatado por León en un instante y entonces la ilusión y el sueño terminaron y ahora si era un verdadero problema. Las habilidades de alguien como nosotros podrían ser fatales para los humanos pero aún más en nosotros mismos podrían ser mortales y ellos iban por todo.
− ¡Para ya! ¡León! ¡Basta! − grité con furia cuando lo vi contraatacando a aquel Ángelus que me había enseñado a querer y tal vez a amar.
León lo había empujado con tal fuerza que ambos se estrellaron contra uno de los muros del estadio rompiendo parte de las gradas de cemento debajo de ellos y fue entonces que decidí intervenir pero cuando llegué ahí el ángelus de alas negras había desaparecido y fue entonces me regresé la mirada al otro extremo de la caída justo en la salida ahí estaba mi ángelus de alas negras. Totalmente tranquilo de pie en la salida nuevamente en las sombras aún con aquellas alas y de espaldas. Se giró para mirarnos sin que nuevamente se le viera el rostro.
− No te preocupes Alizée, estoy bien. Debo irme, pero nos volveremos a ver − dijo con voz dulce y celestial, regresó la mirada a León y prosiguió − Y tú como sea que te llames ¡No te perdonaré por robarle ese beso a Alizée! Estoy mucho más al pendiente de lo que imaginas y ten esto en cuenta que no eres el único luchando por ella, nos vemos Alizée – anunció una guerra.
Mientras mi ángelus de alas negras desaparecía entre la oscuridad regresó la mirada, me dirigió una sonrisa traviesa y me lanzó algo. Eso era, lo que me esperaba una hermosa rosa azul me alcé para tomarla la contemplé un momento y regresé la mirada hacia él, ya no estaba ahí.
− ¡Alizée! ¡¿Qué es lo que sientes hacia ese tipo?! ¡Dímelo bien y claro! − gruñó León parado entre los escombros mirándome con furia.
Me regrese a mirarlo llena de confusión sin saber que responder, me dirigí hacia aquel lugar en donde se encontraba y me quedé de pie con las alas aún al descubierto.
− ¡Dime! ¡¿Lo amas?! ¡¿Es por eso que me rechazabas?! − volvió a gruñir sin darme tiempo a responder.
− No, yo sólo… − hice una pausa y entonces lo ví, sangre emanando de su brazo − ¡Estás herido! − dije con sorpresa.
− ¡No me cambies de tema, eso es lo que menos importa ahora! ¡Dime ¿LO AMAS!? − me dirigió una mirada de muerte y dolor en su rostro.
Su hermoso cabello rubio oscuro estaba despeinado y su ropa llena de polvo. Me fulminaba con la mirada con aquellos ojos esmeraldas que tanto me gustaban, ahora me dirigía una mirada desesperada que nunca antes le había visto.
− Yo… ni siquiera sé quien es − aclaré con un hilo de voz y la mirada desviada de aquellos ojos que me herían.
− Entonces ¡¿Por qué le correspondiste el abrazo?! Eso no es normal si no lo conoces entonces ¡¿Por qué?! − gruñó nuevamente.
− Es solo que… antes de conocerte tuve un encuentro con él al final de uno de mis conciertos, yo… lo estuve buscando después de eso, algo me decía que debía hacerlo comenzó a surgir un sentimiento que jamás había tenido ni siquiera sé si es amor o no, quería averiguar que era, yo… anhelaba volver a verlo, tenemos una conexión… parece que él me conoce más de lo que pensé − confesé.
Fue entonces que la mirada de León se crispó de la impresión. Aquella mirada me daba miedo temía que ahora se alejara de mi… permaneció parado con los ojos desorbitados y mirada fría sin un sitio fijo al cual mirar, como si estuviese ido. Entonces se dirigió ignorándome hacia la salida. No tenía el valor de seguirlo esta vez sin saber por que, pero cuando llegó hasta aquella salida cuando estaba a punto de irse me dirigió una mirada llena de decepción. Cuando capté aquella frialdad me decidí a tomar impulso con mis alas e ir tras él. Éste regresó la mirada al frente y temí tanto que se fuese odiándome que le seguí aún cuando éste me ignorara.
− ¡León! ¡León! − grité con todas mis fuerzas.
Pero éste jamás respondió y siguió caminando. Cuando lo alcancé lo tomé del brazo, pero me rechazó fríamente. Y ni siquiera se digno a verme a los ojos.
− Por favor, León. No me odies yo… de verdad te estimo eres alguien importante para mí además de mis hermanos al que he llegado a tenerle confianza y cariño. Yo… no quiero que me odies pero si voy a herirte cada vez que estés cerca de mi, entonces tal vez sea lo mejor para ambos… si lo crees necesario – reflexioné dolida.
Ni siquiera yo me había percatado de cuanto cariño le había tomado de alguna forma todos los chicos anteriores siempre se me hicieron patéticos debido a que solo querían a la chica “perfecta” pero, León era distinto con él me podía sentir segura y en total confianza yo… sentía su amor. Pero yo… no sabía si podría corresponderle, en el amor yo no era nada buena, no era más que una completa inexperta.
− Odiarte… dices − dijo e hizo una pausa con voz burlona − si, eso desearía odiarte.
Aquellas palabras me rompieron el corazón le sentía tan desdichado y desolado. Por primera vez me habían rechazado, por primera vez me habían dicho que me odiaban. Por primera vez sentí cuanto había llegado a herir a alguien en especial a León a quien prácticamente le había estado dando una oportunidad, le estaba dando esperanzas. Lo miré fijamente de espaldas, un nudo en la garganta me impedía hablar pero aún así no lloraba, sentía aquel dolor pero nunca lloré.
− Eso es, si quieres ódiame, yo… no se manejar ni entender mis propios sentimientos pero eso no es cosa mía, es cosa de los que son como nosotros y los sabes no es que no quiera saber que siento simplemente no lo sé, no lo comprendo. Tú…. mereces algo mejor que yo − confesé con voz quebrada. Fue entonces que se regresó a verme con una mirada y voz completamente enfurecidas.
− ¡¿Es que acaso eres tonta?! − gruñó y de inmediato me envolvió con sus brazos y me presiono contra su pecho empedernido.
− Odiarte… eso desearía… pero, no puedo. Por que he llegado a amarte como nunca creí que me pasaría, creía que el simple hecho de amar estaba hecho sólo para los humanos y me confié pero, al principio sólo era la apariencia, tú parecías la chica perfecta pero eso cambió por que al irte conociendo me fui enamorado de ti. Y fue cuando me arme de valor y te dije lo que sentía y me dije a mi mismo que no importara mientras estuvieras conmigo yo me encargaría de que me correspondieras. − confesó con un hilo de voz.
− León…. Yo…
− No es tu culpa, es mía. Son estos celos enfermizos los que me hicieron actuar de una manera que ni yo me reconozco. Nunca había sentido celos por nadie además de Evelyne pero, tenía horror de que después de tanto luchar por tu aceptación ahora ese tipo llegara y te arrebatara de mi lado − dijo con desesperación.
Me acurrucó un momento entre sus enormes y apacibles brazos. Fue entonces que le correspondí el abrazo y al hacerlo nuevamente me abrazó con más fuerza. Lograba sentir su angustia y como a un niño pequeño le acaricie el cabello poco a poco y entonces León me sorprendió nuevamente.
− Yo estoy completamente seguro de lo que siento, TE AMO. Y te digo que no permitiré que nadie interfiera, eso te lo prometo − susurró.
Pero además de eso deshizo nuestro dulce abrazo tomó mi rostro entre sus cálidas manos y me besó en la frente. Había estado tan bien con él hasta ahora, que ahora tendríamos que separarnos por un largo tiempo después de conocer a cada uno de los candidatos, lo cual era en el plazo de un año y seis meses para pensar bien mi decisión.
Cuando llegó el día siguiente me sentía sola, alguien me faltaba. Eso era, era León de quien me había encariñado tanto. La verdad cuando conocí a aquel chico honestamente no creí encariñarme ni siquiera pensaba salir con él para nada, en lo único que pensaba era en volver a casa con mis hermanos y simplemente seguir con mi vida. Poco a poco aquel chico al que consideraba tan superficial comenzó a cambiar frente a mis ojos cada vez veía en el un sujeto con más dulzura en la mirada y fue ahí que comencé a aceptarlo le he tenido confianza, le he tenido cariño y le he querido, pero mis sentimientos son confusos, yo… no sé que es el amor aún y quise averiguarlo cuando conocí a aquel ángelus de alas negras que me envolvió en sus brazos. Pero, entonces yo, comencé a desilusionarme y no quería a nadie más que no fuera él pero entonces León apareció y me dio la oportunidad de conocer lo que era sentir aquel sentimiento tan puro y [3] piensas como será. Le das vueltas una y otra vez, alterando el escenario un poco en cada ocasión, pero en el fondo no crees que te vaya a pasar nunca, porque siempre es a otro al que le sucede.
Al otro lado del estadio entre las sombras…
− ¿Se encuentra bien señor?
− Si, Hendrick es solo… que esta dudando y eso nunca había ocurrido… − confesé dolido al ver aquella escenita, ese tipo va muy en serio.
− ¿Cuál es el siguiente paso señor?
− ¿No es obvio? AHORA SOMOS RIVALES… NO PIENSO PERDERLA DE NUEVO.
( DA CLIC EN LA IMAGEN DE ARRIBA PARA AVANZAR AL CAPÍTULO 08 ~ SECONDO INCONTRO)

No hay comentarios:
Publicar un comentario