Le retour du passé
Heidi me ayudaba a colocarme el vestido
especialmente para la noche de hoy, el día del compromiso oficial en el que Kaine
se comprometería con una noble portuguesa, las extrañas marcas de hematomas de
mi cuerpo desaparecieron de la forma más extraña pero aún sentía dolor en todo
mi cuerpo. No podía ocultarlo dolía muchísimo pero no podía cambiar los
sentimientos de Kaine, él solo me veía como su dama de compañía y eso era lo
que no debía olvidar por nada para reafirmar mi realidad. Me propuse a bajar a
la presentación oficial pero cada paso era como una puñalada cada vez más
profunda en mi corazón era extremadamente difícil aceptar que la persona que
tanto amo ahora esta por ser de alguien más pero debía apoyarlo por algo tomo
esta decisión, muchas veces me he puesto a pensar en mi vida anterior y después
pienso “aún cuando duele ahora Kaine es lo mejor que me ha ocurrido y no me
arrepiento de haberle conocido aún cuando me desgarre por dentro”. Me deslicé
entre la gente que comenzaba a llegar tan elegantes, todos tan majestuosos
llenos de lujos y mi mente se rehusaba a creer que en el pasado yo era parte de
ellos, una parte de mí no lo sentía así me sentía fuera de lugar.
− ¡Annick! Te ves preciosa… − exclamó
Kaine. Mientras lo hacía me preguntaba porque no dejaba de ser amable conmigo y
tratarme en ocasiones como algo más, preferiría que no me tratase bien y no me
ilusionase como una tonta pero algo en el siempre me hipnotiza. La gente que se
encontraba con él, me miraron extrañados de la confianza con la que me trataba.
− Ah, gracias. – dije con un hilo de voz un
poco indiferente aún cuando quería actuar con normalidad sentía que si hablaba
en cualquier momento me quebraría. Kaine me observo extrañado con mi actitud
pero no le tomé importancia y decidí alejarme un poco de él hasta que todo esto
terminara.
Me quedé casi toda la presentación parada
cerca de la puerta de salida con la mente vaga y justo cuando lo anunciarían
oficialmente frente a todos sabía que no podría resistir no quebrarme así que
decidí salir lo más rápido posible y pasar desapercibida a los ojos de Kaine
pues sabía que si se percataba de mi ausencia más tarde me enfrentaría y eso me
asustaba. Salí de aquella sala y me dirigí hacia los jardines deseaba estar
sola y descargar todo este dolor hasta quedarme seca y no exponerle después.
Lloré hasta que mis ojos se hincharan lo suficiente como para casi caer dormida
en aquel lugar pero justo en medio de mi desgracia escuché a alguien
acercándose, intenté moverme de lugar para que nadie me viese pero fue
demasiado tarde alguien se encontraba frente a mí ahora viendo con interés mi
espectáculo, dirigí mi mirada lentamente al rostro de aquel mi espectador.
− tú eres…
− ¿Qué haces en un lugar como este? –
preguntó curioso y temeroso.
− Sólo… quería estar sola un momento si no
le molesta conde Phantomhive – ataqué. Se acercó lentamente, lo había olvidado
no me sequé las lágrimas. Repentinamente sentí su mano fría contra mi rostro
acariciando mi mejilla y apartando las lágrimas de el.
− Que… ¿Qué hace?
− ¿Por qué lloras?
− No es de su incumbencia, así que si me
disculpa… − aparté bruscamente su mano de mi rostro mientras pretendía
retirarme.
− Sé que por ahora no lo es, pero… si
lloras de esa forma debe ser por… KAINE DUPONT ¿no es así? Pero eres su dama de
compañía ¿no estás satisfecha con eso? Después de todo él ya eligió a esa chica
portuguesa y… si deseas llorar hazlo pero no sola – dictaminó con un tono de
dolor en sus palabras que no lograba comprender yo era la herida ahí, me
regresé a mirarlo un momento sé que debí enojarme pero de alguna forma eso
jamás paso pero sentía una inexplicable nostalgia.
− ¿Sugiere que debería ser mi compañía?
− Así es. Tal vez no soy Dupont pero nada
puede cambiar lo que siento en estos momentos… consolarla en este el momento
tan doloroso – su rostro se torno lleno de dolor, lo miré extrañada y confusa
pero aún así acepte, parte de mi deseaba estar conocerlo de forma irremediable.
− Esta bien, gracias. – dije mientras
lágrimas involuntarias invadían mi rostro de nuevo el nudo en la garganta era
incontrolable el dolor era incurable pero tenía a alguien con quien desahogarme.
En cuanto mis lágrimas comenzaron a caer me envolvió sorpresivamente entre sus
brazos, su cuerpo se sentía tan extraño, una extraña sensación de dejavú me
inundó y de forma inexplicable correspondí el abrazo como si quisiera hacerlo
desde hace mucho tiempo una parte de mí encontró consuelo mi corazón se sentía
más tranquilo.
− Lamento
que sufra tanto de esta forma, me destroza verle así… − susurró. No tenía
ni idea de lo que quería decir pero en esos momentos no me importaba solo
quería llorar hasta secarme por dentro.
Nos abrazamos por un enorme instante y
lloré hasta que caía casi muerta, éste me acarició el rostro y me alejó
nuevamente las lágrimas.
− Estará bien ¿verdad? No quiero verle así
de nuevo – exclamó apenado pero con desesperación, algo extraño para alguien
que acababa de conocer.
− Por… ¿Por qué es tan amable conde
Phantomhive? – lo miré con interés esperando su respuesta.
− ¿Por que… no serlo con la persona que me llena
de paz? Por cierto llámame Cyd no conde, me sentiría más cómodo con eso ¿puedo
llamarle Annick? además cualquier cosa que necesite no dude en buscarme
¿bien?
Asentí casi de inmediato, ¿la persona que
me llena de paz? Jamás le di importancia a aquello para mí, Cyd se había vuelto
un gran amigo aunque fue en un instante tan corto siento como si le conociera.
Me regresé a la mansión Dupont lo más pronto que pude la presentación
seguramente ya habría finalizado y que Kaine no me encontrara no era una
opción, caminé a hurtadillas hasta mi habitación afortunadamente no me tope con
Kaine y logré llegar bien a mi habitación me apresuré a cambiarme de ropa para
ponerme el camisón y por fin dormir después de el día más largo y cansado de mi
corta vida, me senté un momento en mi cama sumiendo el colchón un poco pensando
en lo ocurrido y con la vista fija al piso, nada me preparaba para lo que estaría
por venir.

Un ser detrás de mí se me abalanzó por la espalda con tal fuerza que
sentí como me quedaba sin aire, cuando regresé la mirada completamente aterrada
solo pude ver una cabeza de cabello rubio, sentí escalofríos en el cuello sentí
como unos labios tocaban la piel de mi cuello, su respiración estaba cerca e
intenté deshacer aquel abrazo sabía de quien se trataba… Kaine Dupont, pero
¿Qué demonios hace?
− ¡¿KAINE?! ¡SUELTAME! ¡¿Qué SUCCEDE
CONTIGO?! ¡Me estás asustando! – grité aterrada cuando por fin logre deshacer
aquel abrazo. Me alejé de él pero este aún seguía con la mirada gacha su camisa
se encontraba desabotonada y lograba ver su pecho desnudo y desaliñado.
− ¿Por qué te alejas Annick? ¿Es que acaso
el único que puede abrazarte es Phanthomhive? – dijo molesto y con un hilo de
voz, me encontraba confundida ¿Cómo sabía eso?
− ¿Qué? ¿De que hablas?
− Los ví. ¿Es acaso que tu y Phantomhive
son amantes? Él tiene prometida. – preguntó con la vista aún vaga y tono
desafiante en sus últimas tres palabras.
− ¿Qué? Claro que no ¿Por qué piensas eso? No
fue nada, no veo de esa forma a Cyd. – respondí con nerviosismo, mentí.
− Cyd… ¿De cuando a acá se han vuelto tan
cercanos como para llamarle por su nombre?
− Nosotros… somos amigos, no tiene nada de
ma - lo
− ¡SI LO TIENE! – gritó con furia como
nunca antes lo había visto. − NO ME AGRADA PHANTOMHIVE… NO te quiero CERCA DE
ÉL – Me interrumpió y dictaminó un poco avergonzado. Lo miré sorprendida pero
algo en mi ser me hizo decir lo que desencadenaría la guerra.
− ¡Si te agrada o no ese no es mi problema!
¡Soy yo la que quiere estar con él! ¡NO TÚ! Así que solo ocúpate de tu
prometida soy solo tu hermana menor, tu dama de compañía ¡no te metas en esto!
¡NO TE IMPORTA! – grité con una furia que ni yo me conocía ¿Qué era esta
sensación? Sentí como un Dejavú pero cuando me di cuenta ya había dicho lo
peor. Kaine levantó su mirada hacia mí vi la ira en su mirada una que jamás
había visto antes.
− ¡HAZ LO QUE QUIERAS! – rugió
completamente enfurecido caminó hacia la puerta y salió casi derrumbaba la
puerta.
Me quedé ahí parada pensando ¿Por qué había
dicho tal cosa? Jamás le hubiese dicho algo como eso a alguien como Kaine él es
mi todo ¿no ha sufrido ya demasiado como para que yo también lo hiriera? Tuve
un sueño aquella noche uno similar a cuando me encontraba débil en la mansión
Dupont sin conocer a nadie.
Oscuridad, oscuridad…
estoy envuelta en la oscuridad, no puedo ver nada… Ese chico… ¿Por qué puedo
verle? Está completamente oscuro entonces… ¿Por qué?
− ¡¿Por qué sigues apareciendo frente a
mí?! – gritó aquel chico con furia. No pude distinguir su rostro pero captaba
su ira. ¿Qué es esto? ¿Qué significa?
− No importa lo que digas o hagas pues
siempre apareceré – dijo una voz fría y maléfica que no reconocía.
− ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué a mí?! ¡¿CUÁL ES TU
OBJETIVO CONMIGO?! – Ordenó.
− Tú lo eres… haz cambiado mucho…
− ¿de que hablas? – dijo con un hilo de voz
y nerviosismo − ¿me conoces? Lo sabía, no eres SOLO UN SUEÑO esto no es casualidad
¿Quién ERES? – reclamó. Un enorme instante de silencio inundo aquel lugar.
− Soy tu pasado… pero ahora mismo el ser
que cuida de ti sin tu consentimiento…−
otro gran silencio inundó aquel lugar después de aquellas palabras, no
hubo respuesta de aquel chico solo se le veía completamente confundido, y
después de aquel momento la voz de hace un momento habló. − Ahora…
debo irme pero no pienso abandonarte lo quieras o no ahora eres parte de
mi – se despidió.
− ¡NO! ¡ESPERA! ¡ME DEBES RESPUESTAS! ¡¿Qué
quieres decir con mi pasado?! ¡¿Por qué no te recuerdo?! − gritó aquel chico con desesperación y
angustia en sus ojos. De pronto el chico corrió detrás de aquel ser y sujetó su
muñeca, aquel ser regresó la mirada hacia el chico y sus ojos se desorbitaron
del asombro.
− Tú eres… -------- − susurró del asombro
pero jamás pude reconocer su rostro, solo la expresión de su mirada al ver a
aquel ser tampoco pude escuchar lo que dijo que era solo una cálida sensación
me inundó y volví a la realidad.
Mis cansados párpados se
entreabrieron la luz me cegaba, ya era de mañana y al intentar sentarme en la
cama sentí algo pesado en mi mano.
− Kaine… − susurré en voz baja. Era de
esperarse aún cuando le destrozara el corazón él jamás se apartaba de mí ni un
solo instante aún con todo lo que le dije él ya era parte de mí aunque no
estuviese de acuerdo yo le amaba aún si no lo sabía. Intenté escabullir mi mano
sin despertarlo pero de inmediato este abrió los ojos exaltado.
− Annick… estás despierta… yo… − susurraba
aún soñoliento.
− Está bien Kaine tu duerme ¿en que momento
regresaste a la habitación? No deberías hacer ese tipo de cosas – sugerí con
calma. Esto comenzaba a hacérsele hábito, él ahora estaba oficialmente
comprometido y no estaba bien que hiciera este tipo de cosas con su “hermana
menor” sin mencionar que me incomodaba ¿Por qué ser tan amable con alguien que
solo le acompaña? Era una estupidez, él simplemente podía conseguir cualquier
otra chica como compañía y eso sería todo, comencé a pensar que irme de aquella
mansión y de la vida de Kaine sería lo mejor para ambos, él aunque no lo
supiera me concedía ilusiones y luego los destrozaba sin piedad.
− Annick… − susurró con tristeza −…lo
siento, yo no… yo no quería gritarte es solo que me asuste – susurró con la
cabeza gacha.
− ¿Qué? ¿Por qué te asustarías? Eso es
ridículo.
− Es solo que… me aterra que me dejes de
querer y te vayas con Phantomhive… pero dime, No es verdad ¿cierto? Dime que no
estás relacionada con Phantomhive – dijo con una mirada suplicante impaciente
por mi respuesta.
− ¿Por qué habría de dejar de quererte? –
dije avergonzada y con desviando mi mirada de la de él, temía que viera a
través de mi. – Yo… le conocí hace poco en una de mis escapadas al mercado, yo
no le conozco muy bien ¿Por qué habría de abandonarte por él? Es solo… un
amigo. – afirmé. Un enorme silencio nos inundó me sentía avergonzada y
nostálgica ¿por qué será? Me preguntaba ¿Por qué siento esto como si fuese
mentira? Mientras pensaba en esto Kaine me abrazó por la espalda fuertemente
algo que jamás me esperaba de él ¿Qué le ocurría últimamente? Él no era así.
− Menos mal, sabía que me querías más que
ese tipo, aún así ÉL NO ME AGRADA. – una voz demoniaca salió de esas últimas
cuatro palabras que me asustó. –…porque Annick, tú eres mía y no pienso
compartirte con nadie… − me susurró al oído, aquella voz demoniaca resonaba en
lo que decía, ¿Qué significa eso? Era demasiado egoísta ¿Por qué me hacía esto?
− Que… ¿Qué quieres decir? Kaine…
− ERES MÍA… Annick, veo que la marca sigue
ahí ¿y si te hago una nueva? – habló con un tono seductor y macabro que jamás
había escuchado de él, señalando mi cuello. De inmediato me dirigí hacia el
espejo más cercano.
− Esa marca es… − dije desconcertada me
quedé sin habla ¿Cómo era posible? ¿Por qué hizo tal cosa? Provocarme este
hematoma a la vista de todos.
− Así es, eres MÍA ¿debería hacerte otra? –
dijo cruelmente, se acercó a mi y volvió a abrazarme fuertemente por detrás, después de un
momento incómodo lleno de silencio y de que mi dolor se reflejara frente a mí
en ese enorme espejo, viéndonos a mí y a
Kaine me agradaría vernos así pero la realidad era otra ¿Qué pretende? Mi mente
solo decía una cosa “me está usando”. − ¿Qué sucede Annick? ¿Porque tienes esa
mirada? ¿Preferirías que fuese Phantomhive quien te estuviese abrazando de esta
forma? – me miró con crueldad en los ojos. Yo no conteste pero me sentía usada
por él, en todo este tiempo Kaine jamás me hirió, jamás intentó nada conmigo,
jamás me molesto ¿Por qué hace esto ahora? ¿Qué le ocurre ahora que Cyd re
apareció por Inglaterra? Desde que él volvió ha cambiado se ha vuelto más
cruel. Kaine me siguió observando detenidamente con aquellos crueles ojos y
luego me soltó. – Será mejor que bajemos a desayunar seguramente Clement nos
espera – se retiró.
Kaine Dupont…
¡DEMONIOS! ¡¿QUÉ SUCEDE CON ANNICK?! Su
actitud esta cambiando, jamás me atreví a tocarla y mucho menos mostrarle algo
más que amistad, tal como dijo Clement “si
desea protegerla debe ser discreto además de que aún cuando ella sea de la
nobleza no puede tener nada con la Señorita Annick, no puede verla como la ve por
que ella es huérfana y no es bien visto que alguien de la nobleza se comprometa
o tenga una relación más allá de la amistad con una huérfana lo único que puede
hacer para tenerla siempre a su lado es casándose y tenerla como dama de
compañía para su futura esposa”. Anteriormente Annick me abría
correspondido aunque sea un poco aquel abrazo pero ¿qué estoy haciendo? Trate
de ocultar este tipo de emociones e impulsos que tenía sobre ella pero ¡ESE
PHANTOMHIVE! ¿Por qué todos se obsesionan con él? ¿Qué tiene él que yo no? De
algo estaba seguro… podía llevarse mi mansión, riquezas, sirvientes, incluso mi
vida pero no a ella. Lo único que puedo hacer ahora es prepararme para mi
futura boda, anhelaba esa boda pero solo por ella por tenerla solo para mi realmente
sentía que podía esperar a cumplir los dieciocho para casarme y tenerla conmigo
pero al ver a Phantomhive haciendo lo que yo no podía mi odio creció DEBO ELIMINARLO,
ella es MÍA.

Phantomhive…
− Cyd, Cyd, Cyd… − me susurraba una voz
familiar, de pronto me encontraba de nuevo entre todo aquel caos, la pesadilla
había terminado y todo indicaba que era hora de entregar mi alma a Sebastián,
nada más me importaba, la ciudad de Londres estaba en llamas. Sentía rabia,
coraje y traición, el odio me invadía, me entere de una verdad que había
arruinado mi vida y la persona a la que más quise me había traicionado.
− ¡Cyd, lo hice por ti! ¡¿ES ESO TAN
MALO?! − gritó con desesperación y con
la voz quebrada. Me regresé a mirarla, pero me es imposible ver su rostro, el
odio y el rencor me cegaron y pronuncie las peores palabras que podía escuchar
para que se alejara de mí, no quería verla, escucharla, o si quiera que su
presencia estuviese tan cerca de mí. Sebastián seguía luchando y yo discutiendo
con ella pero era el momento de que todo terminara.
− ¡¿POR MI?! ¡NO FUI MÁS QUE UNA MARIONETA
PARA TU PROPIO ENTRETENIMIENTO! ¡¿TE DIVERTISTE?! ¡Me salvaste la vida pero me
diste otra en donde fue el mismo infierno y me hizo desear estar muerto, muerto
junto a mis padres! ¡OJALÁ JAMÁS ME HUBIERAS SALVADO NI HUBIERAS CONOCIDO MI
EXISTENCIA! ¡NO ERES MÁS QUE UN MALDITO DEMONIO! – GRUÑÍ lleno de furia, las
frases siguieron saliendo de mi boca aún cuando veía su rostro bañado en lágrimas,
me miraba llena de dolor pero nada fue peor hasta cuando pronuncié mis últimas
palabras para ella − ¡FINJIRÉ QUE JAMÁS CONOCÍ A ALGUIEN TAN REPUGNANTE COMO TÚ!
– cuando dije aquello sus lágrimas pararon, un silencio enorme nos inundó y
solo éramos ella y yo entre una ciudad en llamas sobre la enorme torre Eiffel. De
pronto un ser extraño apareció de la nada, no tenía idea de quien era lucía
extraño pero sentí claramente que por su aura no era humano, era similar al de
ella y a Sebastián. Él… era un demonio más.

− Esto termina ahora, ********* (menciono
el nombre de la chica) – dijo apareciendo detrás de ella, ésta simplemente quedó
ahí paralizada.
− ¿Ma… Maximus? – susurró ella. Se regresó
a mirarlo, quitándome por fin la vista de encima pero seguía con esa mirada
congelada. − ¿Qu…Qué haces a… aquí? – tartamudeo. Éste se acercó a ella tomándole
del brazo.
− ESTO SE ACABA AHORA. Es hora de regresar
los demás se han dado cuenta de lo que has estado haciendo con este humano y
están en camino ¡vamos! Debemos esconderte. – ordenó enfadado y comenzó a
jalonearla.
− Qu… Quieres decir… que… ¿vendrán por Cyd
también? – exalté casi de inmediato al escuchar aquello ¿venir por mí? ¿Quiénes?
¿Por qué razón? Pero a pesar de todo lo que dije ella se veía nerviosa solo
cuando preguntó por mí.
− ¿ESO IMPORTA? Él acaba de despreciarte
justo ahora ¡¿NO LO ENTIENDES?! ¡ALGUIEN
COMO ÉSTE NO VALE LA PENA MORÍR! ¡Ellos desean encontrarte y castigarte,
DEBEMOS DARNOS PRISA Y ESCONDERTE! – Ordenó aquel extraño ser.
− ¡¿Y TÚ QUIEN ERES?! – Repliqué.
− Alguien que si la ama y se preocupa por
ella, simplemente la protegeré a costa de quien sea, pero eso a ti ya no te
incumbe me la llevaré lejos de ti, ella ya ha sufrido demasiado al intentar
protegerte. ¡Mírala bien PHANTOMHIVE! Porque esta será la última vez. – confesó
al momento de que ella comenzaba a resistirse.
− ¡NOO! ¡NO PUEDEN MATARLO! ¡NO PIENSO
PERMITIRLO! – ella gritaba desesperada intentando arriesgar su propia vida para
salvar la mía, aún con todo lo que le dije pero en esos momentos la ira no se
consumía y me hizo pensar y decir cosas que no debía.
− ¡LÁRGATE! ¡LO QUE ME OCURRA A MÍ ES COSA
MÍA! ¡Deja ya de fastidiarme! ¡TE QUIERO LEJOS DE MÍ, PARA SIEMPRE! ¡ASQUEROSA
DEMONIO, ME ARRUINASTE LA VIDA, INTENTAR PROTEGERME NO SERVIRA DE NADA! – grité
lleno de furia, deseaba que se alejara de mí en esos momentos no podía ni verla
la furia me consumió. Ella no se regresó a mirarme, en esos momentos supe que
lo había entendido y se había resignado, hubo un gran silencio de nuevo.
− Bien… entonces… desapareceré de tu
existencia, si pudiera borraría todos los recuerdos míos de tu memoria, ojala
puedas encontrar lo que sea que estés buscando, hasta nunca… Cyd… − se despidió,
una parte de mí se estremeció pero otra parecía no importarle. En esos momentos
lo último que pude ver de ella fue su espalda, pues jamás se regresó a mirarme
de nuevo, fue ahí donde la perdí.

“Entonces… desapareceré de tu existencia,
si pudiera borraría todos los recuerdos míos de tu memoria” esas palabras se
repitieron desde el momento en que regresé a mi vida de antes, todo era confuso
y como lo había mencionado con anterioridad… era como si el tiempo siguiera
avanzando sin mí, había cosas, recuerdos, personas que no aparecían en mi
memoria por más que lo intentara pero solo estas palabras me siguieron
atormentando, hasta que un día, Sebastián logró hacerme recordar aquella escena
y desde entonces sueño con ella cada noche ¿por qué no tuve el valor suficiente
como para aceptar mis sentimientos? ¿Por qué tuvo que cegarme el maldito
orgullo y la ira? Eso me costo perderla y ahora como si se tratase de una ironía,
ella lo logró, casi todos mis recuerdos acerca de ella desaparecieron esa misma
noche ¿cómo? Aún no lo recuerdo y Sebastián se niega a decírmelo, lo único que
sé es que te recuperaré como sea, ya has sufrido por mí suficiente y ahora es
mi turno, pero ahora es Dupont quien te tiene a su lado en estos momentos y
ahora tu corazón le pertenece… ¿Qué se supone que debo hacer? Enfrentaré a
Dupont si es necesario.
Repentinamente
como siempre, desperté de nuevo de aquella pesadilla pero era un recuerdo que
había marcado mi vida que me atormentaba y me recordaba cuanto había perdido
pero ahora que la he vuelto a ver, no tengo duda alguna…
− Yo… te recuperaré… sin ti… he olvidado
como ser feliz. − susurré en medio de mi enorme habitación, con la mirada
decidida y mi corazón latiendo salvajemente al intentar recordar como era su
rostro y esos recuerdos que algún día compartimos.
CONTINUARÁ....