Apuesta
No podía creerlo ¿por qué? ¿Cómo? ¿Cómo es que él
estaba aquí? No lo había visto por todo un año… e incluso había perdido comunicación
con él… no podía negar lo que mi cuerpo
me dictaba…mi corazón el cual jamás había sentido tan claro… latía a
gran velocidad al punto en el que mi nerviosismo me impedía pensar bien, mis
ojos se aferraron por completo a él y sólo a él esto era algo que no había
sentido jamás ni siquiera… con Shida… con Kalet… todo era tan interesante,
sorpresivo y me llenaba de buenos recuerdos pero cuando eres niño o como lo que
era ahora, preadolescente sólo deseas identificarte y claro… encontrar a la
otra persona que sea tu mejor amigo, que
vea lo especial que eres y simplemente te acepte como eres, pero esta sensación
era única no es a lo que llaman ¿primer amor? Un amor tan puro como el de un
niño porque aunque estábamos cambiando física y mentalmente en mi generación
cuando amabas o sentías amarlo jamás pensabas más allá de los abrazos y uno que
otro beso o un tierno entrelazo de manos algo que se perdió hace tiempo. Todo tu espacio, tu mirada, tu atención
giraba sólo entorno a él…y nadie más desde que nos conocimos nos llevábamos tan
bien que la gente nos hacía burla diciendo “son tan lindos, siempre están
juntos cada vez que pueden serían perfectos como pareja” Kalet jamás replicó,
jamás se sintió incómodo… él sólo me sonreía con ese gran carisma derramando siempre
en cada ocasión, me tomaba de la mano pero en ese momento uno no lo veía de
forma especial y no entendíamos o simplemente no nos interesaba la opinión de
los adultos en cómo nos veíamos. Cuando me di cuenta de esto… me dije sólo
estaré a su lado como siempre sin presiones pasaré momentos divertidos con mis
amigos y mi primer amor aunque él no lo sepa mientras nos divirtamos todo
estará bien, pero había una cosa que había olvidado… lo característico de los
preadolescentes… LAS HORMONAS, ellas no me la harían nada fácil.
En cuanto lo vi aproximarse…mi cuerpo reaccionó de
inmediato, me di media vuelta… estaba tan nerviosa que no tenía idea de que
hacer o como hablarle y entonces pensé ¿Desde cuándo me pongo tan nerviosa por
hablarle a alguien? Claro… era esa sensación la que me provocaba tal
nerviosismo. Me puse como una tonta, no le hablé, él… no me había visto aun así
que mientras pensaba cómo dirigirme a él de nuevo… algo curioso surgió.
− ¡Kalet! – le gritó un amigo de otro grupo.
− ¡Kylan! – gritó Kalet seguido de su carismática
sonrisa, se saludaron con el típico abrazo entre hombres y las palmadas en la
espalda.
− ¡¿Por qué tardaste tanto en venir?! Creí que ya
no estarías en esta secundaria…
− Perdona, mi familia tuvo unos problemillas y les
fue imposible enviarme a la secundaria – respondió con esa sonrisa que
hipnotizaba.
Traté de ignorarlo y que él siguiera sin verme,
mientras seguía pensando… pero tan pronto como lo hice noté como su mirada se
fijaba en mí a pesar de su plática con los demás chicos del grupo de Kylan,
traté de ser fuerte y no regresar la mirada a él, creía que si lo hacía él lo
notaría enseguida… esta mirada de tonta enamorada, ocasionalmente redirigía su
mirada a la conversación con los chicos sabía que debía hablarle en especial
ahora que ya me había visto. Cuando el director terminó con el anuncio, mandó a
todos de vuelta a clases ni Shida ni Kalet se encontraban en mi grupo, lo
irónico es que el grupo de Shida se encontraba al lado izquierdo del mío y para
el colmo Kalet del derecho. Mientras caminaba cada quién a su aula y yo me
hacía la que no tenía ni idea de la presencia de Kalet con mis amigas rogando
por no encontrármelo en el camino o algo, mi mano se sintió repentinamente
cálida…
− Niara… − me llamó Kalet, quien jamás perdía esa
sonrisa que me hacía temblar.
− ¿Ka-let? ¿Qué haces aquí? – me hice la tonta, con
cara de sorpresa.
− Vaya… sí te acuerdas de mí… No nos habíamos visto
en un tiempo, temía que no me reconocieras, así que pensé en ser yo quien te
hablara en seguida, creí que tal vez no querrías hablarme o algo ¿No es así? –
preguntó siempre tan abierto a las personas y seguro de sí mismo en todo
sentido. Tan tonto… ¿cómo lo olvidaría?
− Ah…− Algo en su mirada al decir “creí que tal vez
no querrías hablarme o algo” me decía que sabía que lo evitaba, era carismático
y extrovertido pero tenía un ALGO sutil que te seducía. – No, como crees…
− Comenzaba a asustarme que no quisieras hablarme ¿Cómo
has estado?
− Bien… ¿y tú? No te reportaste para nada durante
todo el año pasado… creí que no volvería a verte – lo acepto, realmente estaba
feliz de verlo aunque también un poco rencorosa. Mis amigas al darse cuenta de
la presencia de Kalet al tomarme la mano y mi reacción dedujeron lo obvio, así
que decidieron hacerse a un lado.
− Perdona, tuve unos problemas familiares y estuve
algo ocupado pero tal y como lo pensé nuestras madres pensaron lo mismo al
enviarnos a la misma secundaria a pesar de no haberse visto durante un tiempo.
− Si… eso parece ¿estás con Kylan?
− Si, así parece pero parece que esta secundaria
será interesante la mayoría de mis compañeros de preescolar y algunos de
primaria también están aquí. – pero hubo algo que había olvidado por completo
algo que ni siquiera me había pasado por la cabeza, nuestros padres se conocen
debido a su trabajo de médicos, así que la mayoría de los hijos de médicos nos
conocemos entre sí. De pronto su mirada se desvió de mí, y se fijó a un
costado, cuando menos me lo esperaba… pasó.
− ¡Shida! – lo llamó, entonces se regresó de pronto
a mí − Discúlpame un momento ¿sí? − Me quedé pasmada ¡NO! ¿Por qué él? − Shida ¿Cómo has estado? Ha pasado mucho
tiempo de no vernos…− lo saludó como si se conocieran de mucho tiempo entonces pensé ¡Que tonta! Nuestros
padres son médicos… está claro que… ellos son viejos conocidos de la
infancia…Entonces cuando me di cuenta simplemente me regresé a mirarlos a
ambos, no había opción.
− Bien, pero veo que no hace falta preguntarte a
ti, veo que estás muy bien – mencionó de forma extraña al mirarme de pronto.
Claramente Kalet también se dio cuenta.
− Claro que sí, le comentaba a Naira que nuestros
padres sí que tienen mucho en común, es como si sus gustos estuvieran
sincronizados o como si se hubieran puesto de acuerdo a propósito.
− Ah, sí bueno debo irme, hablamos en el receso. –
se despidió.
− ¿Desde cuándo lo conoces Kalet?
− ¿Eh? ¿No lo recuerdas? Nosotros jugábamos desde
los tres años al menos eso me dijo mi madre y bueno que luego ocasionalmente
nos veíamos en las fiestas de los demás hijos de compañeros de nuestros padres
aunque no nos recordábamos y pues las niñas con niñas y niños con niños supongo
que por eso Shida y yo somos más UNIDOS.
− ¡Maldición! ¿Unidos?
− Ah… no lo recuerdo, pero si tu madre lo dijo
entonces no hay razón para que mienta… − de inmediato Kalet se dio cuenta de mi
tono al decir aquello.
− ¿Pasó algo entre ustedes? ¿No se llevan bien? Tu
madre le llegó a comentar a la mía que llegaste a ser apegada a él. − ¿Apegada?
Supongo que esa es la forma en la que mi madre se refiere a “enamorada” aún
podía imaginar la cara y las risas ridículas de mi madre burlándose de mi
ridícula situación.
− Ah… −
suspiré – digamos que… tuvimos nuestras diferencias y pues la verdad no
lo soporto.
− Mmm… − se quedó pensativo.
− ¡NIARA! ¡Ahí viene la maestra entra de una vez! –
gritó Farah.
− Será mejor que me vaya yo también, creo que mi
grupo ya está en clases, nos vemos entonces en receso ¿verdad?
− Claro.
Después de que las clases terminaron nos reunimos,
había hecho varias amistades de entre ellos un chico simpático y debo admitir
apuesto llamado Dillon, no era muy alto pero sólo éramos de primero y de un
momento a otro los chicos crecían de golpe, al comienzo sólo platicábamos de
momento pero nos habíamos vuelto buenos amigos era el tipo de chico que era
bastante popular con las chicas a pesar de su altura tenía su propio carisma,
era simpático, divertido, apuesto, atento en el sentido de ligar. Un amigo sin
duda interesante en especial por el hecho de que se apegó tanto a mí que un día
que había decidido hacerle una pequeña broma me sorprendió por completo.
− ¡Tú y yo ya no somos amigos! – bromee, él se
sorprendió de inmediato.
− ¿Qué? ¡¿Por qué?! ¡¿Hice algo mal?! ¡Si lo hice PERDÓNAME – Suplicó, pero lo que no me esperaba era que se arrodillara como si
fuese a pedir matrimonio enfrente de toda la gente, de inmediato me ruboricé.
− ¡BASTA DILLON ES UNA BROMA! ¡NO HAGAS ESO! ¡Por
favor… deja de hacer eso! – él se regresó a mirarme, su rostro se relajó luego extrañamente
sonrió mientras tomaba sus manos las cuales estaban en forma de rezo pidiendo
perdón.
− Lo haré, pero sólo si prometes que me perdonas
por lo que sea que haya hecho no quiero perder tu amistad. – confesó.
− ¡¿Qué?! ¡Fue solo una broma, no hay nada que
perdonar! – la gente comenzó a juntarse ante tal escena tan extraña, él no se
levantaba.
− Si no me perdonas no pienso hacerlo – en
ocasiones estos chicos me hacían pensar que no eran chicos comunes y tenían
intenciones ocultas, me ponían nerviosa pero al final todo resultaba bien.
− ¡Ah! ¡BIEN TE PERDONO! Ahora por favor levántate,
deja de hacer esta escena – ordené, aún ruborizada y con mis manos sobre las de
él suplicándole que se levantara, éste sólo sonrió y se levantó. En cuanto lo
hizo sólo me fui casi corriendo, después de eso hubo varios rumores. Lo curioso
es que también conocía a Kelet y a Shida. Mientras nos conocíamos entre
nosotros el ambiente se encontraba a gusto pero en cuanto las hormonas
comenzaron a actuar… todo se volvió INCÓMODO y… EXTRAÑO.
Lo primero en pasar… Helena, una de mis mejores y
más cercanas amigas terminó en el mismo salón que Shida, lo más incómodo desde
su ruptura es que no se hablan muy bien desde entonces de hecho se odiaban,
literalmente. Lo segundo mis amigos cercanos comenzaban a formar parejas mi
amiga Farah y Dillon terminaron juntos, él parecía un pobre cachorro siguiendo
fielmente a su dueña, lo tercero el extraño e incómodo acercamiento de parte de
Shida hacia mí, con su extraño favor pidiéndomelo como si no le importara que
lo detesto. Además de lo último y más triste… mi corazón roto…Al parecer, mis
sospechas eran erróneas respecto a Kalet, a pesar de todo… lo seguía queriendo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario