Molestia
Días después de esa última
y extraña conversación, no tenía idea que mi vida se complicaría a una completa
molestia había solo una cosa en mi mente “Divertirme y Disfrutar con mis
amigos” solo eso, sólo teníamos once años ¿qué otra cosa podría pensar?
Posiblemente yo era la rara pues cuando casi todos cumplimos los once se dio
como una especie de fiebre en las demás por tener novio, un término que yo aún
no comprendía bien y que por el momento no me interesaba ese término “novio o
novia” para mí solo era apariencia atarse públicamente, para mí siempre solo
era suficiente que el chico de quien me enamorara me correspondiera jamás me
fue necesario ese término para mí era suficiente con que ambos nos quisiéramos
y viviéramos divirtiéndonos juntos pero para las demás era un ritual
ABSOLUTAMENTE NECESARIO. Unos meses antes de entrar a la secundaria exactamente
por alrededor de las vacaciones de verano, yo y mi familia fuimos invitados a
la fiesta de cumpleaños de unos amigos esos tiempos en los que disfrutábamos
como nunca de una típica fiesta infantil eran lo mejor que uno podía vivir en
la infancia e irte hasta las dos de la madrugada decepcionado de que es la hora
de irse, lo volví a ver…mi primer amor o tal vez mi primer interés en el sexo
opuesto ya se infantil o no sentí de nuevo aquello de inmediato, sólo con
volver a verlo se sentía esa emoción y adrenalina al verlo como antes… aunque
él no lo recordara con claridad, ya nos habíamos conocido. La cumpleañera, mi
amiga notó mi interés y justo cuando planeábamos empezar con el juego de las
escondidas me preguntó si le conocía.
− ¿Eh? Sí, aunque un poco cuando éramos más pequeños él y yo fuimos
amigos de esos que se molestaban mutuamente era muy divertido molestarlo y él a
mí, pero no creo que lo recuerde apenas y lo reconocí, Kaled… su nombre es
Kaled ¿Es tú amigo Dinara? ¿De dónde lo conoces?
− Mmm… no lo conozco, mi mamá lo invitó a él y su familia por allá está
su hermana menor de cinco años, creo que su mamá es amiga de la mía pero nunca
lo había visto ¿Quieres que lo invite a jugar también?
− Sí, quiero ver si me recuerda o no. – Así Dinara se dirigió a él,
observé una pequeña conversación y él asintió y se dirigió a donde yo y todos
los demás niños se encontraban. Me miró fijamente.
− Oye… ¿Ya nos conocíamos? Bueno… eso me dijo Dinara ¿de verdad ya nos
conocíamos?
− Sí, pero está bien si no lo
recuerdas podemos volver a empezar – sonreí, él me miró curioso y extrañado.
− Pero se me hace difícil poder olvidarte tan fácilmente tal vez lo
recuerde más adelante, soy Kaled.
− Niara – respondí con dificultad después de escuchar su declaración,
anteriormente cuando éramos pequeños teníamos la típica relación de niños que
se molestaban el uno al otro todo el tiempo sin darme cuenta que él comenzó a
interesarme y todo eso de molestarnos era solo para llamar la atención del otro
aunque era más por mi parte que de él, pues a él le interesaba otra niña la
cual estuvo también con nosotros de pequeños, Disha.
Comenzamos de nuevo, la presencia de Kaled
complicaría más las cosas aunque a mí jamás me interesó si se complicarían sólo
deseaba estar con él, me quisiera o no ¿Amor infantil? Tal vez… pero nada
cambiaba el hecho de que lo quería y después de la decepción con Shida, alguien
como Kaled me había dado la oportunidad de querer de nuevo sólo era una niña
pero considerar una tontería o de menos los sentimientos de alguien sólo por
ser pequeño era un error era incluso más puro que el de los adultos porque los
niños cuando queremos es en serio, porque no conocemos ni tenemos intención de
engañar o vengar o incluso lastimar a alguien.
La noche fue sensacional, cuando eres niño las cosas más simples y la
imaginación son la mayor alegría de la vida… sólo juegas, sin discriminar a
nadie sólo buscas pasar un buen rato dentro de la imaginación de todos en una
sola. Nuestros padres disfrutaban viéndonos jugar tan felices e incluso
decidieron dejarnos jugar dos horas más hasta que dieron las dos de la
madrugada, teníamos sueño pero jugar era tan divertido que no queríamos parar,
de una cosa estaba segura no vería a Kaled por un tiempo al menos hasta la siguiente
fiesta de Dinara y su hermano pero valía la pena esperar, aunque lo que me dijo
me hizo pensar que esperarlo me dejaría los mejores recuerdos.
− ¡Niara! ¿Dijiste que nos conocíamos de antes cierto? Estoy seguro que
no será la última vez que nos veamos, igual… si Dinara y su hermano hacen otra
fiesta definitivamente debes venir yo también lo haré, la pasé genial –
respondió con esa gran sonrisa, Kaled tenía ese gran carisma que llamaba la
atención de la gente.
− Sí, entonces es una promesa.
− Sí, bueno espero que nos veamos pronto – se despidió.
Nuevamente el año
escolar comenzó y entramos a la secundaria, había algo que me tranquilizaba no
tenía que verle la cara de nuevo al idiota de Shida pero hablé demasiado
rápido. Desafortunadamente nuestros padres tenían demasiado en común y aunque
no nos tocó en la misma clase… nuestros salones estaban pegados el uno con el
otro. Tan pronto como todos nos adaptamos nuevamente tuve que saber de él por
las chicas como siempre.
− Chicas ¿saben del chico del salón de al lado llamado Shida? ¿No es
guapo?
− ¿Eh? ¡Claro que sí! ¡Quién demonios no lo vería! Además supe que está
en todos los equipos de deporte en futbol, básquet y natación, es tan guapo…
− Sí, lástima que anda con una tipa que para nada tiene que ver con él…
− No, yo ya investigué supe que él terminó con ella hace como un MES. –
De inmediato me sorprendí ¿Terminó con ella? ¿Por qué? Él no dejaba de hablar
de ella aunque era muy molesta… él la veía muy enamorado a pesar de su pésima
actitud y su no tan agraciada apariencia. – Por cierto… Niara tú lo conoces
¿cierto? Supe que él estuvo preguntando por ti el otro día que te fuiste antes
a tu casa.
− ¿Qué? Ah… sí somos viejos conocidos de la infancia pero nada más que
eso, es más no me agrada es un creído.
− ¡¿Qué?! ¿De verdad piensas eso? ¿Por qué te hizo algo?
− Simplemente jamás me agrado ¿bien? Y créanme lo que menos me hizo
gracia es que su ex novia se llamara igual que yo.
− Entonces… por qué si se llevan tan mal ¿por qué vino hasta aquí a
preguntar por ti?
− ¿Eso como lo voy a saber? Yo solo rogaba por dejarlo de ver para
siempre…
− Ya veo… pues todas las chicas incluso las de grados mayores están
hablando de él… está tan guapo… ¿de verdad jamás te enamoraste de él? Ya sabes
como un amor de amigos de la infancia o algo…
− No.
Mientras yo mentía y las demás se la pasaban hablando sobre chicos de
pronto se anunció que se debía escoger candidatos para los grupos y que se
convertirían en rey y reina de la sección, esas cosas jamás me gustaron eran
demasiado problema en especial porque siempre te piden dinero para ganar, pero
parecía que Dios pensaba diferente a mí y se empeñaba en que lo que no me
agradaba me persiguiera.
− ¿Ya decidieron a quién quieren de candidata? La belleza es algo
esencial además de su inteligencia y presencia, que por cierto debido a que
ningún chico de este grupo se siente dispuesto a participar y a que las chicas
del salón de al lado también, se decidió juntar a la chica nominada de este con
el chico nominado del otro – mientras ella preguntaba yo pensaba dominar a
quien fuese que las demás decidieran para que fuese unánime y terminara de
inmediato.
− ¡Niara! ¡Niara! ¡Niara! – dictaminaban todas, mientras mi rostro se
dirigía desesperada y extrañada a todas, para colmo era la última en votar…
aunque era inútil casi todo era unánime pero faltaban los chicos de votar…
mientras los miraba con la esperanza de que no hicieran lo mismo, entre ellos
se miraban confusos pero se susurraron sospechosamente y rieron por un momento.
− ¡Kala! ¡Kala! ¡Kala! ¡Kala! −pero de pronto
¿qué veo? Una luz de esperanza…pero entonces el voto final recayó en mí…sería
el definitivo y mientras las chicas me veían con cara de si renuncias te
matamos y los chicos con cara de ¡renuncia! Debía ver por mí, odiaba todo el
proceso ese de votaciones o recoger dinero para ganar así que me decidí.
− Kala – voté, aunque obviamente no tarde mucho en darme cuenta de la
cruel broma de los chicos, Kala era una chica poco agraciada y con sobrepeso.
Sabía que si votaba por ella sería como burlarme de ella también pero odiaba
este tipo de cosas así que sólo lo hice, así escuché las risotadas de los
chicos y las quejas de las chicas.
− ¡Niara! ¡¿Por qué hiciste eso?! ¡Kala nos dejará en ridículo, sin
mencionar que era lo que ellos querían burlarse de ella y de Shida!
− ¿Qué? ¿Por qué de Shida?
− ¿No escuchaste? La chica elegida por nuestro grupo se juntaría con el
chico elegido del salón de al lado, los chicos sabían que elegirían a Shida era
algo obvio y por eso eligieron a Kala para hacerles una broma a ambos de mal
gusto.
− ¡Ups! – aunque en realidad no me importaba, al contrario me sentí
salvada de tener que estar con él. La que se sentía en las nubes era Kala quién
a pesar de la obvia cruel broma ella siguió creyendo que su suerte había
cambiado y mientras se encontraba a un lado de Shida para presentarse por “la pasarela”
de los candidatos de cada grupo, los chicos no paraban de reír, las chicas sólo
se quejaban y el rostro de Kala no paraba de sonreír mientras que Shida sólo
miraba a los chicos con cara de los mataré por esto. En cuanto anunciaron a
nuestro grupo Shida tuvo que tomar a Kala y caminar por la pasarela, mientras
la gente comentaba y yo sólo los miraba indiferente éste me miró sorprendido y
a la vez de una forma tan… extrañamente ¿cohibido? ¡NO! ¡No es así! ¡No pienses
en esa tontería! ¡¿ESE TONTO?! Podría ser…
− ¿Qué pasa
con este grupo? ¿Cómo pudieron elegir a esa chica? Es tan cruel… pobrecita.
− Pero Shida se ve genial lástima que se les
ocurrió elegir a esa chica… me pregunto qué habrá pasado… las chicas de ese
grupo ya nos habían dicho que a quien eligieran sería a Niara ¿qué habrá
ocurrido?
− Ja, ja, ja… pero sí que es una lástima que a Shida
no se le hiciera ¿no crees? – comentaba la multitud.
Yo sólo pensaba ¡Qué estupidez! ¿Podemos regresar a
lo nuestro? Esto de candidatos a rey y reina es ridículo. Pronto llegó el
receso y jamás faltaba la plática con tus amigas sobre chicos, sólo era el
primer año de secundaria y todas ya estaban viendo qué chico elegir como
próximo novio.
− ¿Qué piensan… de Shida? – preguntó una de mis
mejores amigas, Celine. De inmediato todas dirigieron su mirada a mí, sin
entender el por qué.
− ¿Qué? – pregunté.
− ¿Por qué me molestaría?
− Porque bueno… él ha sido tu amigo desde pequeños
y no sé ¿a ti te gusta él? Si es así no pienso interferir.
− ¿De qué hablas? ¡ESE TIPO JAMÁS ME GUSTARÍA! Es un
creído jamás estaría con él es un idiota, si quieres estar con él adelante pero
no te acerques tanto a mí si están juntos
− dictaminé algo irritada ¡¿Cómo pueden pensar tal tontería?!
− Ah… ya veo, bueno entonces si no te importa
conquistaré a Shida.
− Suerte con eso… aunque te advierto ese tipo es un
mujeriego.
− Sí, lo sé pero también sé que cuando él se
enamora de alguien lo hace tan en serio que él mismo va tras ello, sin importar
las opiniones de los demás… creo que eso es lo que más me atrae de él…
− Te apoyaré si eso es lo que quieres…
Al final ella se decidió y la vida en la escuela
jamás fue tan inusual… Sentía constantes miradas sobre mí como si me espiaran sin
mencionar a mis amigas correteando a los chicos pero ni yo me salvaría de esta
extraña fiebre por los novios y mucho menos de mis amigas.
− Y bien… ¿Qué hay de ti Niara? ¿Quién te gusta? –
preguntó Farah.
− Ah… bueno, hay alguien pero… hace tiempo que no
lo veo aunque espero verlo pronto… aunque ¿saben? No me interesa con ese
término de “novio” que todas quieren, sólo quiero disfrutar de esos momentos lo
más que pueda así no sea correspondido… confieso que me siento ridícula de vez
en cuando…
− Eso es
raro… pero creo que es genial, aunque la mayoría de nosotros queremos esa
seguridad de tener a alguien a nuestro lado… espero que al final ambos se
enamoren y ya sea como novios o no que sean felices pero a todo esto… ¿cómo se
llama? – preguntó curiosa Celine.
− Él es…
− Chicas es
hora de entrar al parecer la campana no sonó de nuevo pero los maestros
avisaron a los demás y ya están en el salón. − me interrumpió Layla de inmediato todas
decidimos regresar a nuestro salón de clases aunque recibimos un pequeño regaño
se nos perdonó debido a que la campana nuevamente no sonó.
A la semana siguiente un lunes, mi perfecto día
normal y a dos mes de haber entrado a la secundaria estaba por comenzar mi
usual semana como siempre pero ese día lo cambiaría todo…mi tranquilidad, mi
coherencia, mi mente pero sobretodo… mi corazón. Al llegar al salón y no ver
absolutamente a nadie decidí ir a buscar a mi grupo y mientras caminaba por los
pasillos, pasé por la dirección donde noté que un chico mayor y… ¿Shida? Se encontraban
en ella, de inmediato Shida se regresó a mirar quién era el metiche pero en
cuanto me vio su mirada se tornó seria después de verlo tan enfadado frente al
profesor que les aplicaba un castigo sin mencionar el hecho de que ambos tenían
golpes en el rostro más el chico mayor que Shida, aunque no me sorprendía…
Shida siempre tuvo problemas desde preescolar, siempre en peleas con otros
chicos era algo que sus padres siempre comentaban a los míos… pero jamás me
interesó. Aunque Shida tenía esa imagen de chico perfecto, TODOS siempre tienen
alguna imperfección y la de Shida… era que él no peleaba por defender a alguien
o ser un salvador o héroe, era simple si le provocabas pagabas las
consecuencias, se ganó la imagen del chico malo e irresistible para las chicas,
pero para mí seguía siendo el mismo Shida. Así continué mi camino en lugar de
seguir con su incómoda mirada.
− ¡NAIRA! ¡Aquí estamos! – Gritó Farah.
− ¿Qué sucede chicas? ¿Por qué están todos aquí
afuera? Llegué al salón y no había nadie y como siempre, por que llegué tarde –
me quejé.
− Bueno, de último momento al director se le
ocurrió convocar una reunión con todos los alumnos. – respondió Celine
malhumorada.
− ¡Naira! – susurró Layla.
− Mira quién no para de mirarte – insinuó Layla la
típica amiga cupido, cuando voltee me tuve que encontrar con esa fea cara…
Shida.
− Mmm… ¿y qué con eso?
− ¿Cómo que qué? ¡ES SHIDA! – gritó entre susurros.
− ¿No lo sabes? ¿No sabes por qué o desde cuando te
mira?
− No. – respondí seca y fríamente.
− ¿Naira? ¿Layla? ¿Qué hacen allá? – preguntó
Farah.
− No es nada, vamos para allá. – respondió Layla.
− Layla… por favor deja de intentar ser cupido
¿bien? Shida… ¿en serio? No hay forma de que eso suceda, él y yo nos odiamos
¡Literal! Así que por favor… no menciones nada. – mientras me dirigía con mis
amigas y después de dejar eso claro, fue como en cámara lenta, cuadro por cuadro… ¿Ka-led? ¿Realmente era él? ¡¿ES REALMENTE ÉL?! Mi mirada
automáticamente se aferró a él… y sólo a él, de lo que no tenía idea… era que
una extraña, divertida y dramática guerra, estaba por comenzar… en mi complicada
y dramática vida adolescente… las hormonas… ESTABAN POR DESATAR TODO.







No hay comentarios:
Publicar un comentario