Bianco
Nuevamente
una revolución atacaba la tranquilidad de todo el mundo pero comenzando por mi
país, Arabia Saudita… se encontraba en medio del caos pero todo aquel caos se
encontraba escondido a los ojos del mundo, mientras comenzaban a lavar el
cerebro a los ciudadanos yo me comprometí a ayudar en todo lo que pudiese al
ser parte del casi extinto clan de los escarlata, sin mencionar mis poderes
como una magi. Habían ya pasado algunos años desde que me vi con Karel, Nael y
Rayhan; desde entonces desaparecí por completo de sus vidas, necesitaba
encontrarme con mi pasado y retomar fuerzas para decidir mi porvenir. Pasó un
año después de mi desaparición y mientras visitaba a mis parientes caídos en la
que alguna vez fue nuestro clan, tuve un encuentro inusual pero sabía que
estaba destinado.
– Con tu talento y don
podrías ayudar a la humanidad… – comentó una voz segura de pronto a mi lado, me
regrese a mirarlo con lentitud y cuando lo visualicé me sorprendí al ver a un
hombre mayor parado a mi lado con una
mirada decidida y segura, sentía que podía confiar en él.
– Usted… así que
finalmente apareció frente a mí… – comenté mientras yacía de rodillas en aquel
enorme jardín donde yacían los restos de mi gente, mirando el lugar que alguna
vez conocí. – supe que vendría algún día… desde el día en que lo vi, observando
a Karel y los demás enfrentándose a Naim…
– ¿Tienes algún plan para
ti, Reyia? Tus poderes y tu potencial nos serían de gran ayuda por el bien de
toda la humanidad, si gustas superarte y por supuesto ayudar a Rayhan… no
olvides que no estás sola…
Fue entonces… que me uní a
ellos y justo un año después ya era capaz de manejar mis poderes a la
perfección sin mencionar uno en específico tan poderoso que podría volverse en
mi contra y volverme completamente vulnerable e ingenua a mi situación… jamás
pensé que realmente sería necesario utilizarlo, pero en éste mundo la guerra
está a la vuelta de la esquina después de tantos siglos de paz… siempre alguien
intentará tener más poder y eso es algo de lo que jamás podremos librarnos los
humanos porque siempre quieren más y nunca valoran lo poco que tienen.
DOS
AÑOS DESPUÉS…
Aún recuerdo todas esas
promesas que hice a todos aquellos que confiaron en mí, jamás creí que
realmente no llegaría a cumplirlas…
– ¡¿KAREL?! ¡¿KAREL?’!– Gritaba desesperada una vez despierta de
aquel horrible y profundo sueño.
– Será mejor que no te presentes ante él querida… – sugirió una
voz, entre las sombras aquel hombre mayor en tan buena forma que era casi
increíble se hizo presente.
– ¿Qué? ¿Quién es usted? ¡Debo ver a KAREL! – Reclamé aún
conmocionada.
– Querida… él, se encuentra enfermo por el momento con una
fiebre muy alta después de usar sus poderes en la última batalla y temo que aún
no tiene idea de que sigues viva, además temo que si se entera lo perjudicarías
en gran medida – sugirió en calma, lo miré consternada y preocupada.
– NECESITO VERLO… – Susurré llena de angustia – DEBO VERLO, él
ha sufrido tanto debido a mi culpa y no solo él TODO MI CLAN murió por mí, todo
ese odio hacia los marumis es por mi imprudencia – confesé llena de culpa, una
culpa que cargaría toda mi vida. Él me miró lleno de comprensión y asintió.
– De acuerdo, creo que no le hará mal si cree que es un sueño…
debido a la fiebre estará tan confundido que creerá que todo habrá sido solo un
sueño, yo me ocuparé de Rayhan y Nael.
Ahí estaba él, indefenso con la fiebre al tope, sudoroso y
pálido. Me acerqué a él con lentitud, mi corazón latía con rapidez, la emoción
me ahogaba y la culpa me corrompía, me encontraba dudosa y temía salir
corriendo para nunca volver pero me armé de valor toqué con delicadeza su
frente haciendo a un lado su cabello castaño y ondulado, tal y como lo
recordaba…
– Haz crecido tanto… – susurré mientras lo acariciaba con
dulzura y recordaba aquellos momentos de nuestra infancia, en especial cuando
mi dura infancia casi me llevaba a la muerte… fue él quien me dio vida.
Mientras me alejaba del presente éste abrió con lentitud sus bellos ojos escarlata
que tanto me fascinaban… al contraste de esa piel morena clara, sus ojos se
fijaron en mí como solía hacerlo pero en él había dolor y sufrimiento.
– ¿Re-yi-a? ¿Es un sueño? ¿Eres tú? – tartamudeo al mirarme y a
pesar del dolor que veía en él, éste jamás perdió esa nobleza de su mirada que
tanto amaba y mientras pensaba en todo lo que había dejado atrás decidí retirar
mi mano de su rostro para verlo mejor pero al momento de alejarla él
rápidamente la tomó con fuerza, aferrándose salvajemente a ella, besándola con
ansiedad y tomándola entre sus cálidas manos abrazándola con firmeza y dulzura.
No podía pensar, sentía que estaría por quebrarme frente a él. – ¡REYIA!
¡REYIA! ¡FINALMENTE TERMINÉ CON ESE BASTARDO! ¡HE VENGADO A NUESTRO CLAN Y TU
MUERTE, NADA HA SIDO EN VANO! Pero yo no puedo dejar de pensar en ti… te ves
justo como imaginé que serías… ¿sabes? Jamás pude decirte cuánto te quería aun
cuando éramos niños, no tienes idea de cuánto me arrepiento… creí que siempre
estarías a mi lado y que cuando creciéramos podría finalmente llenarme de valor
para decírtelo – confesó entre lágrimas y aferrándose a mi mano. Lo poco que
recordaba sobre mi vida pasada era suficiente para saber que de niños yo
siempre lo amé por ser mi protector, lo amaba… quería estar toda mi vida con
él, sin embargo él parecía indiferente la mayor parte del tiempo y solo era
protector frente a mi borracho padre. Mientras esas escenas volvían a mi
cabeza, mis lágrimas solo pudieron cruzar mi rostro, al ver cómo había
arruinado todo… 
– Reyia… – susurró Karel con dulzura y dirigiéndome una mirada
cálida y tan llena de amor – No llores… jamás me ha gustado eso de ti, sonríe…
como siempre lo hacías de niños, aun cuando tu padre estaba peor que nunca…
siempre nos regalabas una sonrisa, es lo que más amo de ti… la manera en que tu
rostro se iluminaba al verme, esa manera de manejar la vida como lo más
preciado, hermoso y todo lo que nos faltaba por descubrir… ¿es que acaso esa
Reyia cambió? – preguntó inmerso en mi respuesta, aun creyendo que hablaba con
su primer amor la cual había fallecido y en medio de las alucinaciones de su
enfermedad veía su fantasma… esperando encontrar consuelo después del caos.
– No hacía falta la venganza…saber que tú estás a salvo es el
mejor regalo que los Dioses pudieron haberme hecho, lamento tanto la desgracia
de nuestro CLAN… sé que fue culpa mía y que jamás podré traerlos de vuelta a la
vida… temía… que me odiaras por haber extinto nuestro CLAN… – finalmente me
quebré frente a él, realmente necesitaba confesarle cómo me sentía después de
haberlo dejado huérfano a él también.
– Reyia… – susurró mientras me veía desplomarme frente a él,
mientras me lamentaba de rodillas frente a él, éste último se levantó como pudo
de aquella cama, mientras se tambaleaba por los mareos y sólo me abrazó con
fuerza. – No fue culpa tuya… fue cosa de
ese imbécil y a decir verdad también mía… fui tan cobarde al no enfrentarme a
ellos, pero me doy cuenta que si lo hubiese intentado no la hubiese librado,
aunque por lo menos hubiésemos estado juntos… no tienes idea cuántas veces
pensé en que mi deber era morir con ellos, con nuestra gente y no haberte
dejado sola… – se lamentó y prosiguió – te sientes tan real… sólo quiero
permanecer así un momento antes de volver a la realidad… – susurró, mientras temblaba
debido a la fiebre, solo pude abrazarlo igualmente tanto como pude, lloré todo
lo que debía y finalmente me despedí, mientras yacía dormido en mi hombro,
logré subirlo nuevamente a la cama, lo arropé y al final solo pude darle lo que
posiblemente nunca podré con él en sus cinco sentidos… le robé un beso tan
simple pero tan lleno de mis sentimientos que él solo pudo abrir nuevamente sus
ojos, mirarme nuevamente con dulzura, tomó mi mejilla con la poca fuerza de su
mano izquierda y me regresó el beso unos instantes para caer dormido
nuevamente.
– Ahora recupérate… – susurré.
Después de aquello, no
tenía idea que alguien más miraba el espectáculo pues me encontraba tan inmersa
en Karel que mis sentidos solo se enfocaban en él, sabía que se marcharía lejos
y que probablemente no lo volvería a ver, el futuro era incierto para mí y él
ahora trabajaba para señores poderosos. Rayhan, se encontraba al otro lado de
la puerta en esos momentos, él se había vuelto clave para que yo volviera a
salvo… aún no tenía mucha información sobre lo que yo era, ni lo que me ocurría
con Rayhan pues de alguna forma me sentía como si algo nos atara desde aquella
noche en el hospital, mientras aquellas sensaciones que creía eran de Karel
habían resultado ser de Rayhan todo este tiempo y necesitaba diferenciar entre
sus sentimientos y sensaciones con las mías.
Después de mi escena, Rayhan se dirigió a la terraza del
edificio, donde Nael se encontraba contemplando el amanecer por fin en paz de
los marumi.
– ¿Rayhan? ¿Qué sucede? ¿Reyia terminó con Karel? – preguntó
Nael, ingenuo a lo que ocurría pero de inmediato notó que algo en su amigo no
andaba bien.
– Sí. – respondió cortante y mirando con desprecio al horizonte.
– ¿Sucedió algo Rayhan? Te ves algo… malhumorado… – comentó, Rayhan
se limitó a no responder y solo veía al horizonte. Nael, era el mejor amigo de
Rayhan y siempre supo cuando era el momento de dejarlo inmerso en sus
pensamientos sin embargo, también sabía ser inoportuno por el bien de su amigo. – Reyia es hermosa ¿cierto? Sus ojos
escarlata lucen incluso mejor que los de Karel. – comentó nuevamente Nael,
mientras Rayhan sólo suavizaba su mirada cada vez que mencionaba ese nombre.
– Reyia… Crees que si Karel supiera que Reyia está viva y que nosotros
lo sabíamos ¿nos perdonará? – preguntó de pronto. Nael le dirigió una mirada
extrañada y confusa.
– Sería duro, pero creo que lo hará.
– ¿Y a Reyia?
– Definitivamente lo hará ¿Viste esa conexión entre ellos? ¿No
es increíble? Él siempre supo que ella estaba viva, podía sentirlo y sé que aún
tendrá esa sensación. Ella siempre estuvo siguiendo sus pasos en la
inconsciencia, creo que eso del amor es algo Impresionante – confesó Nael
fascinado. – entonces Rayhan sólo se alejó. – ¿Rayhan? ¿A dónde vas?
– Sólo… necesito estar solo unos momentos... – confesó algo
decaído, dirigiéndose a la puerta, recordando cada instante en el que ambos nos
encontramos, desde la primera vez en el hospital hasta que me salvó de Naim.
– La amas. – confesó Nael. Rayhan se detuvo de pronto al
escuchar aquello, temía oírlo, temía admitirlo pues jamás experimento algo
parecido, jamás fue tratado con amor por nadie, fue entrenado para matar ¿cómo
podía un asesino amar? ¡eso era inaudito! Rayhan se regresó a mirar a Nael
quien aún se encontraba dándole la espalda observando el amanecer.
– ¿Q… Qué? – tartamudeo – ¿Qué has dicho? ¡Eso es ridículo! ¡MI
FAMILIA ES DE ASESINOS PROFESIONALES! ¡ME HAN ENTRENADO COMO TAL! ¿Amor? Eso es
ridículo. – atacó Rayhan, pero Nael no me movió.
– La amas, Rayhan eso que sientes se llaman celos. No sé qué
habrás visto pero te he visto pensativo por tantos momentos desde que me
constaste de ella, que siempre sospeché que había algo. Ser parte de una
Familia de Asesinos NO TE IMPIDE AMAR, NO TE HACE INMUNE A ESO, NADIE ES INMUNE
A ESO y a todos nos llega tarde o temprano, sé que temes amar porque tus padres
y hermanos jamás te enseñaron como era, pero GRABATE BIEN ESTO… AMAR NO ES
MALO, LE TEMES pero NINGÚN amor ESTÁ PROHIBIDO, NINGÚN tipo de AMOR es malo,
NINGÚN tipo de amor es inalcanzable, el amor tiene muchas facetas y debes
aprender a organizar tus prioridades para poder alcanzarlo y PRESERVARLO.
– ¿Qué estás diciendo?
– Karel la ama eso es un hecho pero también lo es que TÚ la amas
tanto como él. No sé bien cómo se siente ella, pues el amor se transforma todo
el tiempo pero nada te impide INTENTAR, tal vez suene injusto para Karel pero
la presencia de Reyia le hace más mal que bien, es por eso que ella no puede
volver a presentarse ante él ¿entiendes? Su odio va de la mano con ella, porque
ella fue la causa de todo esto lamentablemente. Además *********************** y si ponemos nuevamente a Reyia en
escena las cosas se pondrían mucho más tensas en especial más presión y odio
para Karel. Hemos visto hasta donde es capaz de llegar y temo que pierda la
razón. – confesó Nael, aquel chico que siempre aparentó ser tan despistado e
ingenuo que nadie que lo conociera podría creer tal discurso de su parte. – En
esta ocasión Nael obtuvo una reacción de Rayhan, justo como esperaba de su
amigo, aquel semblante de preocupación y vergüenza se transformó en una
comprensiva y tranquila acompañada de una sonrisa.
– Entiendo… entonces así es… supongo… que realmente pasó, ahora
amo a alguien más que a mí mismo… no puedo ocultártelo, siempre sabes que
decir, no por nada eres el mejor de los amigos. Aunque me sorprende tanta
sabiduría sobre el amor de tu parte, eres la última persona que pensaría en ver
teniendo una cita – comentó.
– ¿Bromeas? Aún te falta conocerme más a fondo, me encanta salir
en citas siempre son muy divertidas. – confesó, dejando de Rayhan con la boca
abierta, de buen humor y más tranquilo.
– Realmente la quiero… pero NO LO HARÉ Naem. – confesó Rayhan
repentinamente, provocando que su amigo regresara la mirada extrañado,
impaciente por una respuesta, Rayhan entendió aquella mirada y se limitó a
responder. – No quiero ser feliz a costa de la felicidad de mi amigo, menos con
la chica que ama. – Naem lo miró estupefacto y después de unos segundos se
reincorporó nuevamente.
– Posiblemente no la volvamos a ver… ¿está bien eso?
– Me duele… pero sí, ya veremos en el futuro… no quiero
preocuparme por esas cosas aún. Sólo tengo catorce.
Después
de aquello Karel decidió marcharse con su equipo de trabajo, incluyendo a Adeline
para servir a su jefe, yo solo pude observarlo marcharse de lejos y sin
siquiera despedirse de Naem y Rayhan. Aunque Adeline sabía que yo había sido
parte importante para Karel y así mismo él para mí, además de que aún vivía
siempre fue una amiga y gran aliada para Karel.
– Por
favor, cuida mucho de Karel – le imploré a Adeline antes de que se marchara con
Karel al aeropuerto, con el corazón en la mano justo a mis espaldas a punto de
romperse – él… puede ser muy testarudo, pero siempre trata de proteger a los
que ama, es sumamente inteligente, respetuoso y tiene un lado oscuro en
ocasiones pero a pesar de ser tan inteligente siempre se le nublan las ideas
debido a su odio y su culpa por los nuestros y los marumi, debido a esto mi
sola presencia lo perjudicaría mucho más y el maestro teme que pierda incluso
la razón así que Adeline te pido que lo cuides por mí, tal vez suene extraño
pero antes de perder mi conexión con él sentí un gran cambio muy positivo en
él, y ahora sé que fue debido a ti, a tu voz y melodía que ha calmado su alma y
supongo tú también has escuchado su melodía cuando está contigo…– insinué, ella
me miró asustada y luego se le ruborizaron las mejillas.
– Pero…
la melodía no es tan hermosa a cuando escucha tú nombre… – comentó
entristecida.
–
Adeline, yo estoy muerta para él y así debe seguir siendo… además mi conexión
con él ha desaparecido y no tengo idea de por qué, además sé que lo quiero, más
creo que he dejado de amarlo y aunque lo hiciera NADA PODRÍA CAMBIAR mi
relación con él… – confesé casi quebrándome, me sentía culpable ahora no solo
por la muerte de los nuestros sino por ese sentimiento que siempre creí le
pertenecería a él.
– Nunca
podría hacerlo tan feliz como tú… ¡mírame! Soy increíblemente indeseable… jamás
podría amarme como a ti… NO PUEDO PROMETERTE HACERLO FELIZ viéndome así, pero
puedo cuidar de él por ti… espero poder volver a como era y cuando eso suceda…
YO DEFINITIVAMENTE cuidaré de él siempre, si él me lo permite… – confesó la
dulce Adeline, la chica tenía una nobleza intachable y un amor por Karel que ni
yo podía alcanzar ahora, por el momento Karel ahora estaría fuera de mi vida
para siempre de ser necesario.
– Te lo
encargo Adeline – confesé dolida pero tranquila.
Después
de ver partir a Karel sin despedirse de nadie, justo de la misma forma en la
que yo decidí desaparecer, tenía que encontrarme a mí misma, recorrer el mundo.
Me mantuve ahí, parada observando partir al chico que creí era mi vida y por
obra de los dioses era momento de separarnos y continuar con vidas separadas
intentando encontrar una mejor vida.
No
tarde mucho en ser encontrada por aquel hombre mayor, era un hombre poderoso,
podía sentirlo. Me enseñó todo lo que sé, pero este plan descabellado
aún parecía lejos de la realidad. Aquí estaba yo involucrada nuevamente en esta
situación, ayudando en secreto a los amigos de Karel. En un país tan
increíblemente lleno de sólo naturaleza me las ingeniaba para poder
encontrarlos sin teléfonos celulares y entonces me reencontré con el maestro y sus aliados casi tan fuertes como él.
– Veo al maestro muy
preocupado, la nueva misión debe estarlo agobiando mucho. Reyia… estás consciente de que eres una magi
¿cierto? Sé que no debería mencionarte esto pero… hace tiempo conocí a un chico
magi, fue un fiel amigo. A lo que quiero llegar es que conociendo al maestro
sin importar en qué horrible futuro se encuentre la humanidad sé que él jamás
te pediría o si quiera mencionaría esto pero… Lo que estoy por mencionarte sólo
deberás usarlo cuando llegue el momento, sé que lograrás convencer al maestro
para que lo acepte, sé que sonará egoísta pero… sé que si no te lo llegaba a
mencionar probablemente te culparías nuevamente en un futuro.
– Dime, si hay algo en lo
que pueda ayudar en esta misión DEBES DECIRMELO, Soy una Magi y nací con
propósitos que aún desconozco pero quiero ayudar en lo que realmente creo.
– Bueno debes saber que
los magi, son llamados los hijos de los Dioses en la tierra por una razón muy
simple, está claro que no son inmortales pero no mueren con facilidad, esto es
por una razón simple, todos los magi contienen un poder descomunal en sus
organismos que es como su elixir de vitalidad sin embargo tienen una clase de
poder para protegerse a ustedes mismos y los suyos no obstante, sólo puede
realizarse bajo la ayuda de otro magi. Consiste en deshacerte de todos tus
poderes como magi, volverte un humano común, “una mortal” por así decirlo
aunque naturalmente viene con un enorme precio… TODA la vida que alguna vez
llevaste DESAPARECERÁ pues toda se encuentra adherida a tus poderes y te dará
una vida falsa y completamente NUEVA. Me refiero a que tú serás otra persona,
tendrás recuerdos de una vida inventada por tu propio poder al ser retirado y
NUNCA podrás volver a ser como eras mientras no te sea devuelto tu poder pero
este sólo puede ser regresado por el mismo magi que lo tomó, sólo puede ser
tomado con el consentimiento TOTAL del otro magi y ser devuelto de la misma
manera ¿comprendes?
– ENTIENDO, haré que el
maestro acepte mis poderes de ser necesario, por el bien de la humanidad. –
prometí.
Por meses yo y los nuevos y
poderosos aliados del maestro nos encontrábamos en aquel país Nuevo Tenochtitlan,
el país de la madre tierra; un país el cual sólo estaba constituido de la
naturaleza y sus habitantes eran completamente fieles a ella. Por varios meses
vigilé de cerca los pasos de Nael y Rayhan, sin que ellos supieran si quiera de
mi presencia, fue algo que tuve que ocultar por su bien y el de la misión.
Desde que Karel se marchó y así yo también, había estado experimentándolo de
nuevo, aquellas extrañas sensaciones sin embargo no era como Karel siempre
solía sentirse… éstas nuevas sensaciones eran “sobreprotección, fidelidad,
estrés, miedo, especialmente miedo constante y la sensación de no merecer algo
o alguien”. Karel jamás ha tenido esa clase de sensaciones así que cuando el
maestro se dio cuenta de mi preocupación de inmediato pensó que se debía a Naem
y Rayhan, quienes estaban pasando por un duro entrenamiento lleno de presión y
estrés constante, el maestro me explicó su situación y fue entonces que lo supe
al igual que el maestro.
Rayhan y yo ahora estábamos
conectados como yo solía estarlo con Karel, y antes de formular la pregunta, el
maestro me respondió.
– La esencia de un magi, sólo puede ser estremecida y
sentirse llena de vida cuando la persona amada se encuentra cerca de uno. –
confesó, confirmando mi peor temor.
Por meses me estremecía sólo de pensar en
Rayhan, el único que había estado rondando mi mente desde el momento en que
desaparecí pero no creí que se debiera a algo tan complicado, simplemente creí
que sería compañerismo. Podía sentirlo cerca o lejos, su corazón palpitar por
miedo, presión, tristeza y confusión… e incluso en una ocasión no sentía
absolutamente nada de su parte… algo que según el maestro podía significar su
muerte y con solo pensarlo sentía como perdía la razón y me proponía vengarlo,
mis poderes se volvían locos y comencé a perder el control de los mismos y los
fuertes aliados del maestro lo sentían. Afortunadamente las sensaciones
volvieron, ese sentimiento de lucha por su propia vida, amigos y su misión,
rogué porque me permitieran curarlo pero me lo impidieron, y aunque al comienzo
me encontraba realmente molesta una vez volví a mis sentidos supe que era lo
mejor y me estremecí al sentirme tan fuera de mis casillas y tan poco
razonable, y nuevamente el maestro respondió.
– Es
normal que el amor nos vuelva poco razonables, insensatos y descarriados… pero
de no ser así entonces no es amor. Sé que te preocupa Rayhan… pero debes
confiar en su fuerza y voluntad de seguir peleando, además… después de todo es
el hijo líder de la más famosa familia de asesinos, lo entrenaron bien… – me
reconfortó.
Y así fue, él se levantó
lleno de fuerza y voluntad, dispuesto a seguir con la misión a toda costa pero
el tiempo pasó con rapidez y el momento de la verdadera misión llegó.
–
Alguien debe entrar a Palacio… – comentó uno de los aliados del maestro, Brice.
El tipo era rudo, en gran forma y un sin número de tatuajes, alto y calvo. Sin
embargo, su personalidad era bondadosa, algo que no le agradaba de él, pues
sentía que lo hacía débil.
– Sí,
pero no podemos introducirnos así porque sí, nos notarían enseguida. Si no los
detenemos conquistarán Arabia Saudita y no creo que se conformen solo con eso. –
comentó el otro aliado, Lauren. El tipo
era educado, siempre vestía con la mejor ropa, y a simple vista todo un culto. –
La chica… ella podría…
– ¡NO
LO HARÉ! Es muy arriesgado e incluso podrían asesinarla tan fácil como aplastar
un mosquito… – lo interrumpió el maestro, sabía de lo que hablaban pero estaba
dispuesta a hacerlo.
– LO
HARÉ. – El maestro y sus aliados me dirigieron una mirada confusa y
preocupante.
– No
puedo permitirlo Reyia, no debes sacrificar tu vida por esto ya has sufrido
demasiado… – comentó el maestro.
– Debo
hacerlo, ya estoy harta de solo observar… si puedo hacer algo lo haré, no tengo
nada que perder. – concluí. – Brice ¿Qué debo hacer?
– Sólo
hacerte pasar por una humana y ganar tiempo de parte de su líder y soberano.
– Bien,
lo haré.
– NO. –
Reclamó el maestro. – No puedo dejarte morir, eres solo una niña… lo solucionaré
y seré yo quien lo enfrente.
– Aun
así lo haré con o sin su consentimiento, me conoce maestro… Es necesario que lo
haga y no me importaría morir si lo hago por la humanidad. – El maestro me miró
y después de mucho pensarlo accedió.
– Bien,
pero debes PROMETER que volverás con vida.
– LO
PROMETO.
Nunca pensé que realmente
no volvería a ser yo misma, pero así ocurrió. Me explicaron el plan.
– Serás llamada al palacio, nosotros buscaremos
la manera de que entres con los humanos seleccionados para entretener al “rey”
para que te ganes su confianza y cuando lo hayas hecho te devolveré tus poderes
y solo así podremos acabar con él ¿estás de acuerdo? ESTO ES ARRIESGADO, pues
mientras estés sin tus poderes estás vulnerable como cualquier humano, delicado
y frágil… cualquier movimiento en falso te costaría la vida ¿comprendes? Debido
a esto debes ser CUIDADOSA ¿entiendes?
– Sí.
Y
ahí estaba yo, tirada en medio de la enorme habitación… apenas podía respirar,
mis pulmones me sofocaban y cuando pude abrir mis ojos pude ver mi cuerpo desangrándose
en mi pecho, sentía como la vida se evaporaba y no tenía contratiempo en
marcharme con los míos, aunque inconscientemente no tenía idea. Me había
convertido en una pobre chica huérfana de Arabia, sin nadie a quien recurrir…
completamente sola, algo no muy ajeno a mi realidad. Ésta chica se llamaba
Romy, la huérfana y pobre niña SOLA en el mundo sin nadie que la protegiera.
Ahora, había otro problema… además de mi vida desvaneciéndose, Romy ahora tenía
a alguien que se preocupaba por ella, aquel que se suponía… debía ASESINAR por
el bien de la humanidad.
– ¿Ro-my? – tartamudeo estupefacto al verme
tirada en un charco de sangre, quedó en shock unos instantes y al reaccionar se
acercó a toda prisa hacia ella, la tomó entre sus brazos intentando detener la
hemorragia pero los segundos pasaban y entonces Romy se desmayó por la pérdida
de sangre.
– ¡¡Zeren!! – llamó a su
guardia real – CÚRALA… – Ordenó en voz baja, aún impactado por lo ocurrido.
– ¿Qué? Pero esa humana… –
protestó por un momento Zeren, pero al ver la rabia emanar de su rey decidió no
decir nada más y sólo hacer lo que le ordenaba.
– ESTÁ BIEN, LO HARÉ.
– QUIÉN LO HIZO... Quien
sea que lo haya hecho lo aplastaré…– Confesó el rey, entonces se la dejó en las
manos de Zeren, apoyando la cabeza de Romy con delicadeza en el suelo. Se
levantó decidido a acabar con cualquiera que se interpusiera en esos instantes
– YO LO HARÉ PAGAR ROMY SÓLO ESPERA… – Y así dictaminó sus últimas palabras y
se marchó, dejando mi existencia en este mundo en las manos de su confiable guardián
real.
Mi cuerpo yacía moribundo,
en manos del enemigo para salvarme ¿alguien alguna vez se habría imaginado
aquello? Mi vida… pendía de un hilo y bajo la inconsciencia de Romy, mi alma,
mi esencia seguía conectada a él… Rayhan, podía sentir su palpitar lleno de
miedos y presiones pero con un puñado de decisión, podía sentirlo cerca… pero
sólo podía esperar por un buen futuro para él y la humanidad, para Karel… mi
querido Karel al lado de Adelina… mis lágrimas solo cayeron desde el fondo de
mi inconsciencia. Ésta pobre chica… por fin había encontrado a alguien que la
amara por primera vez en el mundo… y ahora debo matarlo ¿pero de verdad podré
hacerlo? Después de todo Romy y yo seguimos siendo una, y dudo que ella quiera
hacerle daño pues siento como se llena de paz al estar a su lado, sin embargo…
ésta vida es mía, éste es mi cuerpo y ella sólo podrá vivir dentro de mí para
siempre…
CONTINUARÁ...






