jueves, 21 de abril de 2016

Pétales de Glace - Prefacio

Prefacio

Rugían con furia, su estruendoso gruñir me paralizaba en un instante, no había lugar en el cual esconderse, siempre estaban a mí alrededor… mi cuerpo lograba estremecerse de terror con su sola presencia, su apariencia les hacía justicia pero eran sus más tenebrosas acciones lo que me aterraba y recorría cada centímetro de mi ser con esa sensación de terror. Mi cuerpo siempre reaccionó a ellos, mis padres ya no soportaban la situación, al comienzo pretendían que era algo normal, algunos niños pasaban por la típica etapa de amigos imaginarios simplemente pasaría, o eso creyeron. El tiempo pasó y me di cuenta con el reaccionar de las personas que me rodeaban que no era alguien normal, tenía seis años cuando me lo hicieron ver… cuando mi hermano mayor Arion soltó de pronto: “Deja de asustarnos, realmente das miedo cuando empiezas a decir eso, deja de decir mentiras”, no eran las palabras lo que me había impactado, sino sus miradas sobre mí como si se tratara de un monstruo observándolos con ansias de sangre lo que solo logró alterarme a mí mismo. Desde ese entonces, aquel niño con sonrisas de oreja a oreja, con lodo en sus mejillas y raspones en las rodillas comenzó a desaparecer, los síntomas de ansiedad, estrés y escenas de pánico se volvieron constantes, no fue hasta que pensé que lo mejor sería ocultarlo, mis padres y hermanos discutían a diario y el tema principal era yo, llegaron a mencionar clínicas de salud mental, psicólogos, neurólogos, entre otros. No deseaba alejar a los demás, no quería que discutieran, que pelearan.
Mis primeros años de vida, antes de poder entender lo que ocurría a mi alrededor eran como cualquier otro niño, pero cuando la cruel realidad te golpeaba en el rostro a tan corta edad, tu visión del mundo cambia, mis ojos me permitían ver cosas más allá de las personas y paisajes, nunca fueron malas experiencias hasta que la vida y la muerte se cruzan estrepitosamente frente a ti, de manera tan brutal que cuando un día los arcoíris y las hadas son parte de tu mente, de repente son masacrados en tus narices y los demonios surgen dentro de tu cabeza, y entonces algo se rompe dentro tuyo.
No importaba cuánto los ahuyentara, les gritara o les implorara, simplemente jamás estaba solo. Estaba harto de que me siguieran todo el tiempo, sus voces resonaban en mi cabeza, en mis sueños, en mi vida diaria. Esto no era algo que pudiese arreglarse con medicación o terapia, el psicólogo estaba desconcertado, mis compañeros ahora me temían y me ignoraban, era el niño raro que veía cosas, todos me temían. Entonces en mi cumpleaños número ocho, mis padres anunciaron finalmente la mudanza, en realidad no sentía nada al respecto, no era como si tuviera algo a lo que aferrarme a mi lugar de nacimiento. Inesperadamente me di cuenta, que ahora tenía un nuevo comienzo y entonces pensé, si finjo no verlos eventualmente dejaran de molestarme, una idea algo ingenua pero que me hizo recuperar una pequeña parte de mi vida.
Ahora con diez años, el futbol y mis nuevos amigos eran la terapia que necesitaba, ahora me encontraba más relajado con la situación, y nunca perdía la oportunidad de jugar con mis amigos en el parque cada mañana de vacaciones, ahí fue donde todo lo que conocía terminaría. La pelota salió de la cancha rodando a gran velocidad deteniéndose en un árbol cercano pero cuando la tomé entre mis manos los sentí, de reojo logré verlos… aquellos que atormentaban mi vida, una especie de monstruos todos diferentes que se paseaban de vez en cuando en el mundo humano para devorarlos, era raro verlos de día, eran enormes y devorarían a cualquier alma cerca, nunca supe porque lograba ver tantos cerca de mí, de pequeño incluso creía que ellos venían por mí, lo cual era gran parte de la razón de mis ataques de pánico, usualmente se me acercaban al punto de casi sentir su aliento sobre mi piel, afortunadamente eso jamás ocurrió. Me quedé ahí parado observándolos con la mirada fija y desorbitada, indagando la razón por la cual lograba verlos a plena luz de día, cuando alguien interrumpió mis más grandes temores.
– No te preocupes, se marcharán pronto. – me reconfortó una dulce voz. Mi mirada rebuscó por todos lados, restos de tierra cayeron sobre mi hombro y mi mirada se posó en la cima de aquel árbol.
– Tú… ¿Quién eres? – pregunté estupefacto, mi mirada observaba la pequeña figura entre aquellas ramas y el contraste de los rayos del sol, totalmente desorbitada.
– Parece que ambos tenemos el don – respondió con la mirada fija en aquellos monstruos.
– ¿El don? ¿Qué quieres decir? – Exigí asustado y consternado, una cabellera corta se asomaba entre los cegadores rayos, aquella pequeña figura se encontraba erguida y llena de seguridad.
– Se irán pronto, ELLOS acabarán con esos débiles Hedidos. – Reveló, mientras se deslizaba hasta tierra firme con gran agilidad, ésta cayó de cuclillas dándome la espalda, se irguió nuevamente, una brisa cálida nos recorrió, alborotando su corta cabellera castaña y con ondas frente a mí. De pronto comenzó a caminar sin si quiera voltear atrás, había comenzado a alejarse.
– ¡Espera! – Suplique – Tú… logras verlos también… – balbucee consternado aún. Ella se detuvo de pronto aun dándome la espalda.
– Sí puedo… – confirmó de un jalón y emprendió la marcha de nuevo, esta vez se echó a correr a gran velocidad.
– ¡Ryo! ¡Ryo! ¿Por qué tardas tanto? ¡Apúrate tenemos un juego que ganar! – gritaron mis amigos exasperados a lo lejos.
Me quedé pasmado por unos minutos tratando de procesar lo ocurrido, con la pelota entre las manos, mi mirada la siguió hasta perderse y justo entonces mi mirada volvió a aquellos monstruos que me inundaban de pánico, sin embargo, ahora era diferente, una pizca de confianza prendió dentro de mí. De pronto algo increíble frente a mis ojos ocurrió, aquellos monstruos fueron destruidos con un solo golpe, una pequeña figura humanoide a lo lejos los había atravesado a gran velocidad, destruyéndolos con solo parpadear. La pelota se resbalo de entre mis manos… rodando por sí sola varios metros frente a mí y por primera vez, me sentí realmente tranquilo. Aquella figura se regresó de frente a observar el claro cielo azul con una enorme sonrisa en el rostro y secándose la frente con la contra palma de la mano, su mirada mostraba confianza y picardía. Entonces, volvió la mirada a sus espaldas, otro sujeto apareció detrás de éste mientras sacudía su extraño ropaje de cualquier suciedad, intercambiaron algunas palabras y de pronto desaparecieron. 
Imagen de boy, manga, and anime

viernes, 1 de abril de 2016

Angelus Wings PENUMBRAS - Novela

Angelus Wings
P   E   N   U   M   B   R   A   S
Género: Novela Juvenil, Ángeles, Romance, Acción, Misterio, Drama.
Capítulos: 22

 Imagen de tokyo ghoul

S i n o p s i s

PENDIENTE…


Capítulos

Exordio (Introducción)
Cap.02 – Amedranto Incómodo
Cap. 03 – Misterios
Cap. 04 – Ange
Cap. 05 – What’s that?
Cap. 06 – Hidden Feelings
Cap. 07 – Family Ties
Cap. 08 – Esmeraldas
Cap. 09 – Adler
Cap. 10 – Robert Kendrik
Cap. 11 – 
Cap. 12 –
Cap. 13 –
Cap. 14 –
Cap. 15 –
Cap. 16 – 

P e r s o n a j e s

PENDIENTE...


Gabriela Mijangos Aguilar