Encuentro
Desperté algo confundido, con los rayos
ultravioleta sobre mi rostro y cientos de cosas por hacer cada día, siempre tan
agotador cada día pero siempre me encontraba lleno de energía. Aunque desde
hace ya un tiempo había comenzado a pensar que mi vida se había vuelto una
rutina como una agenda programándome cada minuto de mi vida sin descanso
alguno. Lo primero cada mañana en la academia era desayunar, ir directo a mis
clases, los saludos constantes por la mañana, luego de las clases a realizar
las tareas pendientes del comité de alumnos, propuestas constantes de la NASA
para unirme a ellos u ofreciéndoles a los de mejores coeficientes, compromisos
con cierto hobby que compartíamos unos amigos y yo, los cuales también se
encontraban en el comité de estudiantes de secundaria. Poco a poco por cada día
que pasaba comenzaba a ver mi vida cada vez más aburrida y común aún cuando los
más cercanos a mí creyeran otra cosa diciendo cosas como “lo tienes todo,
dinero, posición, amigos e incluso fanáticas” a pesar de que incluso estuviera
probablemente con las personas que podrían ser las más exitosas del mundo; para
mí eso había dejado de tener importancia. Día tras día era la misma rutina
hasta que la noche anterior, me llegó un fax inesperado poco antes de retirarme
de las tareas del comité, ya era bastante tarde y todos ya se habían marchado
pero aquel fax era bastante insólito pero importante lo primero que vi era la
palabra confidencial con letras grandes en medio de la hoja y remarcada con
color rojo.
TRANSFERENCIA
OFICIAL
ASUNTO
ESPECIAL (Transferencia urgente)
Estrictamente CONFIDENCIAL
Alumno(a): Alizée Rosenberg
Genero: Femenino
Edad:
15 años
Año cursante: 2°
Secundaria.
C.I.
= 220
HABILIDAD:
Desconocida
Observé aquella ficha con cuidado en la
cual se me hizo extraño que no viniese con una fotografía para poder conocer a
la alumna tan de repente pero tal y como lo mencionaba el papel era
CONFIDENCIAL algo importante debería ser como para que éste papel llegara tan
de repente definitivamente alguien con influencia y bastante importante. Según
aquella hoja de transferencia ésta llegaría mañana por la mañana a primera hora
la cual de manera extraña me sentía ciertamente emocionado, tal vez cambiase mi
rutina un poco.
A la mañana siguiente me dispuse a
alistarme para el encuentro con la nueva alumna transferida de urgencia y
mostrarle las instalaciones. Una vez listo decidí marcharme y en cuanto abrí la
puerta de mi dormitorio me percate de la presencia de Gabrielle, Gabrielle y
Francis a la puerta del dormitorio.
− Robert ¿Estás listo? − preguntó
Gabrielle.
− Pero ¿Qué hacen ustedes aquí? − pregunté
desconcertado.
− ¿Cómo que qué? − dijo Francis − En aquel
fax decía que la nueva alumna llegaría hoy a primera hora ¿no es cierto? Así
que decidimos alistarnos para recibirla en su llegada. − aclaró.
− Pero, lo que yo me pregunto es ¿Cómo
supieron de la nueva alumna? Esa información sólo me ha de llegar a mí, el
presidente del comité de alumnos.
− Bueno, el asunto era urgente y bueno
también nos lo enviaron, creyeron que sería más prudente que todos los del
comité de alumnos estuvieran presentes. − aclaró Gabrielle.
− Bueno, creo que deberíamos irnos no ha de
tardar en llegar − indagó impaciente Francis.
− Ya veo, vayamos directo a la entrada para
recibirla.
Cuando nos aproximábamos directo a la
entrada, nos percatamos de que muchos alumnos de la academia habían madrugado y
se encontraban al pie de la entrada como si esperaran a alguien muy importante.
Cuando nos detuvimos al ver todo aquel ajetreo que se había formado por los
alumnos que se habían reunido. Aún ni siquiera nos acercábamos lo suficiente
como para poder controlar tal ajetreo cuando una limosina negra y larga llegó a
la entrada en la cual supusimos que se trataba de la nueva alumna y tal como
pensábamos, lo era. Después un gran momento de silencio salió una chica alta de
cabello negro intenso, no muy largo, con una piel blanca y con un rostro
finamente pulido. Aquella chica traía unos enormes lentes de sol que le cubrían
gran parte del rostro pero una vez tocó piso en la academia se los quitó, lo
cual nos sorprendió aún más. Una vez que se alejó del rostro aquellos lentes
oscuros se dieron a conocer sus hermosos ojos color ámbar con largas pestañas y
ojos grandes. Una vez todos vieron sus ojos todo aquel ajetreo dejó de
escucharse y aquella chica quedó ante todos con una mirada de sorpresa en el
rostro. Les dirigió a todos una mirada indiferente y fría.
Me quedé un momento paralizado por aquellos
ojos que sin saber la razón más allá de la estética me llamaban la atención.
Cuando algo de entre los alumnos se abrió paso entre ellos.
− Alizée ha pasado tiempo sin verte − dijo
una pequeña voz dulcemente.
− Saya, te he extrañado hacia ya siete años
sin verte, prima − dijo una voz apacible y dulce como el sonar de una melodía
que te relajaba a la vez de desaparecer instantáneamente aquella mirada llena
de frialdad a una llena de dulzura.
Una vez los demás escucharon pronunciar la
palabra “prima” todos en la academia quedaron boquiabiertos al enterarse de tal
noticia. Fue entonces que entre aquellas
dos chicas se dieron un gran abrazo y se dieron a conocer por primera vez en
aquellas miradas un gesto dulce de cariño, ambas tan calladas
y misteriosas. Fue entonces cuando pude visualizar quien era aquella persona
que se encontraba con la nueva alumna, era Saya Hardie una de las alumnas más
codiciadas por muchos de los chicos de esta academia, incluyendo a mi querido
amigo Gabrielle y como no lo seria si era una chica hermosa de cabello rubio
oscuro, ondulado y largo, poseía unos ojos como la chica recién llegada ojos
grandes aunque el color difería a un grisáceo y pestañas largas, además de una voz tranquilizante y dulce
siempre tan amable pero a la vez siempre manteniendo distancia. Desde lejos
pudimos contemplar aquel hermoso encuentro como si se tratase de un encuentro
de la nobleza como grandes espectadores sin mencionar a Gabrielle el cual
estaba fascinado con Saya. Cuando nos percatamos que otras chicas se abrían
paso entre los alumnos y estos formaban un camino directo hacia Alizée. Y así
vimos como se acercaban a aquella criatura de una hermosura increíble.
− Alizée, cuanto tiempo sin verte ha pasado
mucho tiempo − dijo sorpresivamente Romy una chica siempre dulce de un aspecto
angelical tal y como se veía era la chica más admirada por las demás chicas
quienes desean ser como ella pero aún así esta jamás se junta con nadie que no
sea su pariente.
− Romy, cuanto tiempo te he extrañado
también muchísimo − confesó aquella chica con voz sublime, delicada y hermosa.
− Lo sé, estoy feliz de que hayas venido
por fin estaremos juntas como antes − afirmó la dulce Romy. Se dieron un gran
abrazo y enseguida se regresó para mirar a Marie Soleil quien desde su entrada aquí era algo tímida
pero en esta ocasión se veía tranquila, feliz y emocionada.
− ¡Marie Soleil! No sabía que te
encontrabas aquí, creí que estabas estudiando en América.
− No, sólo era una fachada tú sabes − dijo
un poco avergonzada y continuó − pero ¿Qué paso? Fue una llegada muy sorpresiva
cuando Eugene nos mando los E-mails informándonos de que vendrías a estudiar
con nosotras.
Fue entonces cuando todos incluyéndonos nos
habíamos percatado de lo inmóviles y centrados que estábamos en la conversación
de aquellas chicas que incluso nos habíamos olvidado del por que estábamos ahí.
Cuando nos dimos cuenta, ya era muy tarde pues aquel ajetreo había comenzado a
disolverse poco a poco sin percatarnos de aquello al mirar aquella llegada y
recibimiento de aquella chica. Decidimos quedarnos ahí inmóviles durante un
momento más.
Era evidente que la
sorpresiva llegada de aquella chica nos había dejado a muchos boquiabiertos
puesto que era una chica poco peculiar la cual estaba frente a nosotros y más
aún que las chicas más codiciadas de esta academia fueran parientes de ésta
chica, no solo por su belleza interior y exterior sino además por sus
increíbles dones. Fue entonces que nos dimos cuenta de que las chicas ya
comenzaban a guiarla hacia sus dormitorios, nosotros nos encontrábamos un poco
lejos de ellas pero aún así sólo una de ellas se percató de nuestra presencia,
era aquella chica nueva, Alizée.
Observe claramente como al ir caminando
poco a poco junto a sus primas se regresó a mirarnos y fue cuando nuestras
miradas se encontraron y fue cuando note algo extraño tanto en su mirada como
en mi interior fue como si por un instante me encontrara en otro mundo distinto
en el cual sólo podíamos estar ella y yo, claramente parecía como si se
adentrara en mi mente y yo me quedé ahí atónito sin poder explicar aquello.
Entonces regresó la mirada a la conversación de sus primas sin expresión
alguna. Me quedé completamente inmóvil pensando profundamente en aquellos ojos
color ámbar, tan misteriosos y fríos. Pero, no era solo eso cuando me di cuenta
de que en ella había algo que deseaba descubrir, algo que sólo yo podía hacer,
algo que seria sólo mío. Me quedé observando como se alejaba detenidamente sin
si quiera parpadear de la impresión de todos aquellos sentimientos desconocidos
que habían surgido en aquel pequeño instante.
− ¿Robert? ¿Robert? ¿Qué te pasa? −
preguntó curioso Gabrielle.
− ¿Qué? − pregunte aturdido.
− ¿Qué te pasa Robert? Tú nunca te pones
así por nadie ¿Qué es lo distinto ahora? − inquirió Gabrielle.
− ¿Eh? No, es lo que creen − aclaré − nunca
me ha interesado alguna chica sin duda creo que son criaturas de gran belleza
sean como sean, pero sólo me he enamorado una vez en mi vida y no era más que
un iluso.
− ¡Bueno, ya Robert! Nosotros no quisimos
decir nada extraño como enamorarte − bromeó Gabrielle − Sabemos perfecto que no
te has llegado a enamorar de nuevo por lo de la última vez. ¿Pero no crees que
debes superarlo? Ya… paso tiempo.
− Yo jamás podría enamorarme de alguien
como ella, se ve que es una chica fría y sin sentimientos; además no es que no haya
superado lo de aquella ves es que no he encontrado a la indicada. − aclaré un
poco irritado.
− Si, si Robert como digas − inquirió
Gabrielle.
− Pero ¿qué fue entonces lo que te paso que
te le quedabas viendo muy interesado? − siguió Gabrielle.
− ¡No es nada! Es solo que se me hace una
chica poco peculiar eso es… todo − apenas pude dar una buena excusa para salir
del asunto.
− Mmm… creo que esto será interesante −
inquirió Francis con mirada distante.
Alizée R.
Momentos antes…
Me encontraba confundida, dolida y sobre
todo conmocionada por este cambio tan repentino en mi vida pero estaba
dispuesta a dejar todo a atrás y continuar con este infierno. Soñando
despierta, recordando lo ocurrido ¿en verdad estaba en tal peligro? O solo mi
padre lo hizo para alejarme cada vez más. Tan lejos de mi hogar, de mis
hermanos, y mis amigos a quienes no vi desde antes del incidente, mi mente
seguía vagando entre recuerdos duros del pasado hasta que el chofer asignado de
seguridad me aviso que el viaje había concluido. Con la mente aún confusa y
distraída en cuanto el chofer me abrió la puerta baje esperando simplemente
encontrarme con mis primas quienes también habían sido transferidas a esta
academia, pero en lugar de eso había una enorme multitud de adolescentes fuera
de la limosina que no lograba explicar como era que sabían de mi llegada si se
había avisado que sería confidencial.
Sin
más remedio decidí quitarme mis lentes de sol que ocultaban a la perfección mis
ojos color ámbar que muchos etiquetaban como “los ojos del sol” debido al color
dorado profundo pero al contraste del color café claro que en conjunto formaban
un color inusual que era como ver al mismo sol pero sin encandilarse. Parte de
lo que más temía era quitármelos debido a que por lo normal la gente solo se me
queda mirando directamente a los ojos debido al color lo cual resulta incómodo.
Me quedé ahí parada unos instantes preguntándome ¿Dónde estaban mis primas?
Deberían ya estar aquí. Después de unos minutos observé como Saya se abría paso
entre la multitud quienes en cuanto escucharon su voz se hicieron a un lado
cediéndole el paso hacia a mí, como si le hicieran un camino directo. No me
asombraba la gente había sido así con los de nuestra especie desde siempre tratándonos
como la realeza sólo por nuestro físico y sin saber el infierno que es nacer en
estos cuerpos y sobre todo nacer sin ninguna sensación o sentimiento. Saludé a
cada una de mis primas las cuales se ofrecieron a enseñarme cada rincón de la
academia ellas mismas lo cual yo acepté encantada, de repente sentí la
necesidad de voltear e inconscientemente mi mirada sabía a que lugar
exactamente dirigirse lo cual paso en menos de un segundo y así fue como mi
mirada se posó en un chico apuesto, de cabello rubio y hermosos ojos esmeralda
los cuales claramente me recordaron a León. Aunque sus ojos eran del mismo
color al sostenernos la mirada me daba una sensación extraña de paz y de olvido
de mis preocupaciones además de que sentía como si en ese instante estuviéramos
solo él y yo, era como estar en una especie de transe que sólo duró unos
segundos y fue entonces que recupere la consciencia e instintivamente regresé
mi mirada hacia la conversación.
Unas horas después…
Robert Kendrik
Después de un agitado día de encuentros,
clase, tareas y clases extracurriculares volví a mi habitación después. Ya era
de noche algo tarde pero, poco antes de ir a la cama me dio un poco de
curiosidad y decidí buscar algo sobre esa chica en Internet. Me aproximé a la
computadora y entre a mi buscador y tecleé su nombre Alizée Rosenberg. Una vez di
clic en el buscador aparecieron los resultados, lo único que podía notarse
alguna información acerca de Alizée era más bien referente a su padre el Señor Jonathan Rosenberg Robinson. Una
vez que volví a concentrarme en lo que debía buscar, me percate de que lo único
relacionado con Alizée Rosenberg eran artículos y biografías referentes sólo a
su padre y hermanos.
Busqué algún artículo o página el cual
sólo estuviese relacionado con Alizée pero no había ni uno solo era como si no
existiera y lo único para ella era un nombre y apellido además de sus hermanos
y su padre pero nadie más. Era desconcertante consulte tecleando el nombre del
padre de Alizée, Jonathan
Rosenberg fue entonces cuando salieron muchos más artículos y una biografía
detallada de su vida fue cuando supe que los hermanos de Alizée eran gemelos
idénticos llamados Edmond y Leonard Rosenberg los cuales eran de una mente
brillante según un artículo e incluso tenían carisma y personalidad que incluso
llegaron a ofrecerles trabajo como modelos pero se negaron. También fui capaz
de enterarme de que su madre Ariadne Viana había muerto debido a un incidente
en el cual también Alizée estaba involucrada. Proseguí hasta llegar a la última
página de la búsqueda en donde se encontraba un artículo único acerca de hija
del conde de Bradford, Alizée Rosenberg cuando ésta solo contaba con once años de
una revista Mexicana llamada Quién.
Aquel artículo de revista revelaba
cierta información acerca de la familia Rosenberg en donde colocaban los puntos
más importantes además de la típica revista de espectáculos.
Helena de España - Inglaterra
Alizée
Rosenberg la hija menor de tres del famoso conde de Bradford y hermana menor de
los vizcondes y modelos Leonard y Edmond Rosenberg originarios de la gran
Inglaterra se ha convertido en una de las figuras públicas más cotizadas en
todo Europa prácticamente desde su nacimiento pero no fue hasta cuando la
pequeña cumplió la edad de dos años que sus padres decidieron que era el
momento de mostrar al mundo a su preciosa hija Alizée quien sorprendió a la
prensa inglesa al mostrar su carisma y belleza innata frente a las cámaras y el
pueblo apodándola “Helena de Europa” refiriéndose al mito pues el pueblo
europeo la consideraba la reencarnación de la Helena Griega desde que sus fotos
de dos años fueron publicadas. De inmediato la familia del conde comenzó a
recibir peticiones respecto a su preciosa hija e hijos que en conjunto
cautivaban a la prensa y al pueblo de Europa, pero antes de que esto fuese
posible una terrible desgracia cayó sobre la familia pues la condesa Ariadne
esposa del conde falleció en un extraño accidente aún sin revelar y más aún la
causa de muerte desconcertando fuertemente a la familia y en los pequeños hijos
de la fallecida Lady Ariadne.
Con
el paso del tiempo desde su infancia hasta su hoy día su adolescencia hemos
decidido recopilar algunas fotos y mostrar una muy pequeña biografía sobre la
legendaria Helena de Europa y sus Ángeles oscuros, los tres hijos del conde de Bradford
quienes fueron llamados así por su belleza, inteligencia pero sobretodo por su
sobreprotección y sobre apego a su hermana, sus hermanos llamados los “Ángeles
oscuros” o “los guardianes oscuros” fueron apodados así por todo el pueblo Europeo.
La actitud de los gemelos y legendarios “guardianes oscuros” pasó de ser de
amables, dulces y a su muy tierna edad carismáticos a ser agresivos, groseros y
aún más protectores respecto a los comentarios de las personas, la nobleza y el
pueblo de su hermana menor Alizée llegándoles a poner aquel sobrenombre debido
a su actitud tan increíblemente distinta a la de antes y haciendo que mucha
gente les tema, sin importarles su título mobiliario.
Infancia
Cuando con el tiempo Alizée cumplió
los cuatro años comenzó a ir a la misma institución que sus hermanos en la rama
de preescolar la prensa no podía ignorar tal suceso en el cual se publicaron
varias fotos y artículos en donde se anunciaba el regreso de Helena comienza el
preescolar en Inglaterra pues sabemos que los primeros seis meses de entrar en
preescolar en Japón ocurrió la horrible experiencia que la marcaría de por vida.
Pero ciertamente la prensa describió tal suceso como un gran cambio en la
llamada Helena pues era una niña completamente distinta a la conocida un año y
medio atrás, además de que sus ojos se habían tornado de un color ámbar nada
peculiar por lo cual se le coloco otro sobrenombre debido a aquello por la
prensa como “ojos del sol”. Su mirada, aquel carisma y sonrisa habían
desaparecido haciéndola verse fría e indiferente frente a cualquiera que no
fuese su familia, eso preocupo al pueblo Europeo quienes adoraban a la pequeña.
Pero
un día un rumor comenzó a correr por el país de España pues se comenzó a hablar
de que a la corta edad de tres años la pequeña era acosada por niños, al
principio de su misma edad he incluso un poco mayores alrededor de uno o dos
años mayores pero el verdadero problema fue al entrar a la rama primaria donde
al estar conectada con la rama secundaria los adolescentes varones que le
doblaban la edad e incluso chicas adolescentes que intentaban ganarse su cariño
para así acercarse y ser aceptadas por los condes y pronto ella decidió
continuar sus estudios en casa, pero algo que no se había revelado era que los
gemelos al enterarse de los acosos comenzaron a amenazar al alumnado incluyendo
a niños pequeños pero a pesar de eso los acosos no cesaron, los acosos hechos
por varones adolescentes afirmaban estar “enamorados” de “la Pequeña Helena
Europea” y cuando la prensa les preguntó a los adolescentes porqué intentaban
seducir o enamorar a una niña de tan solo seis años de edad, estos simplemente
respondían “ella es hermosa ¿Cómo dejarla ir sólo por tener seis años?” sin
comprender que aunque estos afirmaran estar enamorados de una niña de seis años
esto seguía siendo acoso y un completo tabú entre las sociedades del mundo.
Me quedé asombrado al leer aquel primer artículo. ¡Increíble! Pensé. Una
chica que ha recibido declaraciones desde los seis años de edad de niños que
incluso le doblaban la edad es absolutamente ¡Increíble! Era todo lo que podía
pensar además ¿En que estaban pensando aquellos chicos? Ella era sólo una niña.
Nunca había sabido de alguna chica así, ni siquiera creí que existiera tal
chica que fuera como una especie de diosa adorada por todos. Pero era
absolutamente aún más asombroso que de puro milagro hubiera podido encontrar
este pequeño articulo sobre Alizée Rosenberg, en la red no había absolutamente
nada de ella como, si no existiera.
Una vez que volví a concentrarme en lo que hacía me volví a leer el siguiente
artículo en el cual se concentraba en su familia desde su terrible experiencia.
Hermandad inquebrantable

Alizée regresó a estudiar en casa al
cumplir los nueve años de edad, sus hermanos seguían cursando en la misma
institución pero a pesar de eso jamás descuidaban a su pequeña hermana. Los
gemelos vizcondes contando con solo trece años de edad les ofrecieron un
contrato multimillonario para trabajar en una agencia de modelos para la famosa
marca Burberry, aunque al principio no aceptaron al final su hermana los alentó
y solo así fue que lo decidieron dando enormes ganancias a la compañía BURBERRY
y volviendo a los “Dark Twins” como se les comenzó a llamar añadiéndolo a su
colección de apodos o alias para estos jóvenes modelos quienes se volvieron aún
más famosos que antes y comenzaron a estar cada vez más ocupados estudiando, su
trabajo como modelos y asuntos sociales en lugar de su padre dejando cada vez
más sola a Alizée. Pero la marca BURBERRY no solo había tenido en cuenta a los
gemelos sino también a Alizée aunque esta se negó rotundamente sin importarle
cuanto dinero y fama le prometieran debido a la insistencia de éste ella
finalmente aceptó pero con la condición de hacerlo sólo cuando a esta le
placiera el trabajo y con sus condiciones BURBERRY no tuvo más remedio que
aceptar. Cuando sus hermanos se enteraron decidieron apoyarla en todo lo que
ella decidiese pero cuando en una entrevista televisiva se les pregunto su
opinión ellos respondieron “Nosotros la apoyaremos en todo, pero ciertamente no
nos agrada mucho que otros chicos la vean, mostrar su belleza a los demás desde
siempre ella siempre nos ha pertenecido y su belleza siempre había sido
exclusiva, fue por ella que decidimos hacer de modelos de no haber sido por
ella jamás hubiésemos aceptado.” Un comentario que estremeció a la sociedad en
especial a sus fanáticas pues dejaron bastante claro que para ellos su mirada
siempre estará posada en su “Helena”.
Aún cuando sin saber como explicarlo
sentía “curiosidad” sobre una persona por primera vez en mi vida. No podía ni
creérmelo yo mismo. Además de encontrar toda aquella información que me
sorprendió eso fue en lo último que pensé, yo nunca, había sentido tanta
curiosidad sobre alguien y menos por alguna chica ¿Qué es lo que pasa conmigo?
− dije para mis adentros. Decidí dejar de seguir mirando aquella información
que con tanto trabajo me había costado encontrar. ¿Por qué estoy investigando a
esta chica? ella no tiene nada que ver conmigo − dije una vez más para mis
adentros − Pero… aquellos ojos tan fríos y distantes… ¿Pero que estoy diciendo?
Esto de la rutina a comenzado a afectarme será mejor que me vaya a la cama − me
seguí repitiendo. Una vez deje de pensar tantas tonterías y darle vuelta al
asunto decidí cerrar aquella página llena de información y decidí dejar de
pensar en aquello y no involucrarme.
Me despertaron nuevamente los cálidos
rayos de luz, aquel día lo sentí diferente era realmente un sentimiento extraño
pero sentía que toda aquella rutina de la que tanto me había quejado había
cambiado por completo desde el día anterior. Una vez que me alisté para ir a
clases poco antes de salir me dirigí al escritorio que se encontraba en mi
habitación y volví a observar aquella hoja que me había llegado por fax en la
que me mostraba los datos de aquella misteriosa chica Alizée que por lo que
había averiguado era una chica que prácticamente vivía como una princesa al
cuidado de sus mayordomos, sirvientas, niñeras sus dos hermanos y su padre.
Pero, eso no era lo que me extrañaba sino ¿Porqué en aquel papel se le había
colocado “confidencial” en todo el tiempo que había estado aquí que era
prácticamente casi toda mi vida nunca había llegado un documento como éste. Me
quedé un buen rato viendo aquel papel y tratando de pensar ciertas teorías
acerca de porque era que ésta chica fuese tan misteriosa y especial en la
academia.
− ¡Robert!
¡Robert! − gritó la voz de Gabrielle detrás de unos pequeños golpeteos a la
puerta − ¡Hey! ¡Robert llegaremos tarde a clases! − dijo con voz estricta.
Me giré
nuevamente hacia la puerta y la abrí.
− Gabrielle
perdón, creo que me he distraído un poco − confesé.
− Mmm… ¿no
será que te has vuelto a quedar dormido? − inquirió
− ¿Qué?
¡Como crees Gabrielle! ¡Por supuesto que no! − refunfuñe − Además somos del
comité de alumnos ¿no?
− ¡Pero que
estas diciendo Robert! ¡Vamos ya o llegaremos tarde! − insistió Gabrielle.
− Robert
¿otra vez queriendo saltarte las clases? − dijo sorpresivamente detrás de mí Francis,
lo cual no me lo esperaba.
− ¡¿Yo?!
¡No para nada! Gabrielle sabes que el presidente debe poner el ejemplo − dije
con gran sinceridad, o al menos eso quería.
− Mmm…
Robert veo que aún no sabes mentir no soy tan tonto como caer en esa − inquirió
Gabrielle.
−
Gabrielle, pero si yo lo digo enserio − intenté persuadirlo.
− ¡Vamos
ya, Gabrielle! No le regañes, además tenemos algo que hacer antes de ir a
clases ¿no lo recuerdan? − apareció también de sorpresa Francis.
− ¿Eh? ¿Lo
tenemos? − dude y reaccione a lo que se refería − ¡Cierto! Tenemos algo más que
hacer poco antes de ir a clases.
− ¿A sí?
¿El qué? − preguntó Gabrielle.
− Pues
darle la bienvenida a la chica nueva y mostrarle las instalaciones, ayer ni
siquiera pudimos acercarnos a ella debido a aquel ajetreo pero, seguro hoy si −
aclaré.
− Bien,
pues andando − anunció Gabrielle.
Cuando nos
acercábamos directo hacia el edificio de secundaria en donde se encontraba la
señorita Rosenberg quien cursaba el segundo año de secundaria nos topamos de
nuevo con una enorme multitud de alumnos tanto chicos como chicas pero sin duda
alguna había más chicos que chicas pero ninguno de nosotros entendíamos porque
últimamente se juntaba tanta gente cuando nos percatamos del porque al irnos
acercando aquella multitud fue abriéndose poco a poco hasta llegar a la causa
de todo aquel ajetreo. Mientras escuchábamos varios murmullos.
−
“¡Increíble! ¡Es bastante guapa! ¡Es la primera vez que veo a una chica como
ella!” − murmuraban unos chicos. − “¡Nunca había habido chica más bella que la
señorita Saya y la señorita Romy! ¡Guau! Parece todo un ángel” − murmuraban
unas chicas − “¡Así que los rumores eran ciertos! Si, si es tal y como la
describieron los chicos de preparatoria” − afirmaron otros chicos − “¡Esos ojos
me recuerdan mucho a la señorita Saya! Si, si ahora que lo veo tiene un gran
parecido a la señorita Saya.” − afirmaron nuevamente otras chicas.
Mirando tal
conmoción deducimos poco antes de llegar quien era la causa de tal ajetreo nada
mas y nada menos que la misma Alizée Rosenberg quien como decía en aquel
artículo ella siempre llamaba la atención. Y ahí estaba ella, al final de aquel
ajetreo, sola, sentada en una de las bancas de mármol que se encontraba en
jardín trasero del edificio principal debajo de un ciprés japonés leyendo lo
que parecía ser un libro bastante difícil. Con la mirada totalmente concentrada
en aquella lectura parecía no percatarse de las miradas que la acosaban y mucho
menos de aquellos murmullos. Se veía tan tranquila y apacible que parecía una
muñeca de porcelana finamente pulida con los rasgos de un ángel haciéndole
honor a su título como “el ángel de España – Inglaterra”. Una vez todos salimos
de aquella atmósfera tan extraña que nos poseía como si nos hipnotizara aquel
ser en forma de ángel, procedimos a acercarnos a ella.
− ¡Buenos
días! − saludé cortésmente como se debe a una chica.
Aquella
chica alzó la mirada y aquellos ojos color miel nos deslumbraron, como si cada
vez que los viésemos nos recibiera con una especie de impacto que nos
intimidaba cada vez más no por aquella mirada fría y misteriosa que aún llevaba
consigo sino porque cada vez nos sentíamos más nerviosos de estar en su
presencia. Cuando pude verla más de cerca su belleza se incrementaba su cabello
largo, liso y negro era tan brillante y a la vista suave me provocaba unas
ganas enormes de tocarlo. Sus ojos siempre me cautivaban y me envolvían en un
aura increíble.
− Buenos
días − dijo con un hilo de voz gentil y dulce.
Aquella voz
tan celestial nos conmovió a todos e incluso sentí como la atmósfera había
vuelto a cambiar sin lugar a dudas aquella chica nos hacía sentir de cierta
forma en el paraíso con solo escuchar su voz aunque al menos tuve esa sensación
en aquella atmósfera.
− Mucho
Gusto mi nombre es Gabrielle D’ York es un gusto conocer a una chica tan
apacible y bella como usted − dijo Gabrielle a un grado más elegante del que
acostumbraba adelantándoseme.
− El gusto
es mío, mi nombre es Alizée Rosenberg es un gusto conocer a los miembros del
comité de alumnos, presidente Robert de 2° de secundaria, vicepresidente
Gabrielle de 1° de secundaria y tesorero Francis también de 1° de secundaria
¿no es así? − aclaró de un golpe.
− Ah, si en
efecto − por primera vez vi a Gabrielle tan sorprendido y sin nada que decir.
− Ah
¿sucede algo? − pregunto aquella voz celestial y con mirada indiferente.
− ¿Eh? No,
no es nada. Es solo que ¿Cómo es que se entero?
− Hm. Aquí
todo el mundo lo sabe − aclaró y nos regalo una sonrisa amable.
Nos
quedamos sin habla, totalmente mudos. Ésta chica no era una chica ordinaria en
lo absoluto, todo en torno a ella se hacía cada vez más misterioso. Nos
quedamos en shock por unos instantes
contemplando aquella mirada fría y distante pero hermosa.
− Bueno,
tengo que ir a clase así que si me disculpan − se puso de pie y se encamino al
edificio principal.
− ¡Espera!
Nosotros queremos saber si… ¿te gustaría recorrer las instalaciones? − preguntó
sorpresivamente Gabrielle.
− ¿Eh?
Gracias, pero ya mis primas me las han enseñado pero, igual gracias ¡Nos
vemos!− dijo con un hilo de voz
dirigiéndose al edificio principal con un estilo que parecía como si
bailara con una elegancia inigualable.
Nuevamente
nosotros fuimos los que terminamos quedándonos ahí parados por tal sorpresa.
Tal vez resulte estúpido pero, nos impacto aún más saber que no había querido
ni dejarnos llevarla a conocer las instalaciones cualquier otra chica aceptaría
inmediatamente pero ese hecho solo deja cada vez más claro que no es una chica
normal lo cual nos asusto un poco su actitud hacia nosotros. Después de aquello
volvimos a escuchar murmullos de algunos alumnos y alumnas de la academia que
aún aguardaban detrás de nosotros que honestamente nos dolieron.
−
“¿Escuchaste eso? Ella prácticamente rechazo a los príncipes de la academia. Si
¡no me lo puedo creer!” − “¡Increíble!
Una chica los ha rechazado esto no es posible” − “¿Cómo pudo? Hay chicas que ni siquiera se
atreven a hablar con ellos y ahora ellos son los que se ofrecen a ayudarla y
los ha rechazado.” “Pero saben mejor para nosotros hasta el día de ayer no
había nadie más bella que la señorita Saya que se la pasa todo el tiempo con
ellos, pero ahora todo ha cambiado la Señorita Alizée es bastante misteriosa
pero, interesante además de hermosa. Si, además de que ha rechazado a los
príncipes. Así nosotros tendremos más posibilidades”
Nos
volvimos hacia todo aquel ajetreo.
− Bueno será mejor que vuelvan a sus salones −
ordené.
− Robert ¿no sentiste algo extraño con aquella
chica? − preguntó Gabrielle con mirada confusa y perdida.
− Ahora que lo mencionas si, pero creí que solo
era parte de mi imaginación pero por lo que veo tu lo sentiste también − confesé.
− Si, no sé
que fue lo que me paso pero, me sentí confuso por un momento sobre mis
sentimientos, sé que suena muy extraño pero era como si de repente tomo mi
mundo fuera esta chica − dijo Gabrielle asustado.
− Te creo,
yo sentí algo parecido pero ¿que habrá sido eso?
− Bueno,
creo que de todos fuiste el que se impresionó mucho más ¿no es así? Creo que
todos notamos como claramente te quedaste sin habla además de tu peculiar forma
de hablar aún más elegante de lo normal ¿no es así Gabrielle? − inquirió
Francis con una mirada de incredulidad en Gabrielle.
− ¿Eh? Pero
eso no… − hizo una pausa y se sonrojo − no es nada, simplemente que una chica
así no se ve todos los días.
− Mmm…
¿estás seguro de eso Gabrielle? Porque te has sonrojado y eso es raro en ti,
creí que eso solo te pasaba con Saya − pregunté con gran curiosidad.
− Claro,
eso no… ¡he dicho que no es nada! Además si sus primas ya le han mostrado las
instalaciones creo que entonces no hay nada más que hacer me voy − dijo con voz
nerviosa y se marchó a paso veloz.
− Francis
¿tú que crees? No has dicho ni una palabra hasta ahora ¿es que no sentiste
nada… extraño? − pregunte con un hilo de voz y muy concentrado en su respuesta.
Francis era
el típico chico además de ser bastante popular con las chicas y analista sobre
todo al igual que a mí nunca le había llamado la atención otra persona además
de su familia, amigos y él mismo quien era completamente realista y escéptico.
Tal vez era por eso que me identificaba más con él que incluso Gabrielle quien
era mi mejor amigo.
− Mmm…
sentí un cambio repentino de atmósfera algo inusual, pero no seria extraño en
una chica como ella. Puedo afirmarte que esta chica no es para nada ordinaria y
tal vez con ella halla llegado algo que posiblemente haga cambiar algunas cosas
− inquirió Francis con gran precisión y seguridad en su mirada.
− Francis
pero, ¿Qué estás diciendo? ¿Qué es lo que quieres decir? ¿Haz visto algo? −
pregunté.
− ¿Haberlo
visto? ¡Hmph! Tómalo como quieras aunque intente ver algo en ella, algo me lo
impidió aunque no dudo que algo así se encamine digamos que es un
presentimiento − aclaró Francis.
Me quedé
atónito con lo que afirmó Francis. Ha decir verdad aún ante la aparición de
ésta chica misteriosa nunca recordé que en lugar de haberme matado en encontrar
información de ella en Internet pude haberle preguntado a Francis. Cuando ví
aquella chica me dio bastante curiosidad como no tenía idea era como cuando
alguien te cuenta un secreto a medias y te mueres de la curiosidad por
averiguar lo que es a toda costa y pasas días y noches con tal curiosidad hasta
averiguar completamente aquel secreto. Y todo este tiempo teníamos a Francis
para que aclarara nuestras dudas.
Claro,
cuanto tiempo más debía pasar para darme cuenta en que clase de academia estaba
dirigiendo mi familia y más aún siendo parte de ella mis amigos de la infancia e
incluso uno de mis hermanos formando parte de aquel don. Así es, ésta academia
no era como cualquiera y protegía a los tesoros más preciados a nivel mundial y
algunas personas normales que poseían gran coeficiente intelectual o gran
potencial en deportes incluyéndome, creando una fachada perfecta que no haría
sospechar absolutamente nada.
Esa
chica me tenía completamente intrigado y aunque esa misma noche antes de irme a
acostar intente no pensar más en lo ocurrido algo me lo impedía, por alguna
razón no podía dejar de pensar en aquellos hermosos ojos color miel con aquella
pizca de misterio y frialdad. Esos ojos… esos ojos… − seguí pensando en mi
cabeza hasta perder por completo la conciencia. Entonces al abrir los ojos me
encontraba en un lugar extraño, ajeno en el cual no podía diferenciar los
edificios y de más se veían borrosos y lo único que tenía frente a mí era un
enorme árbol de flores de cerezo (SAKURA) en aquel árbol se encontraba la figura
de una persona que me daba la espalda se trataba de una chica pero al igual que
los edificios no podía ver muy bien como era sólo se que estaba llorando con
una tristeza tan impactante que me hacía sentir muy mal, como si fuésemos parte
uno del otro como… si compartiéramos el mismo corazón. Intenté acercarme a ella
para consolarla pero me era imposible no podía moverme en lo absoluto y flores
de cerezo caían sigilosa y apaciblemente de aquel árbol, suavemente como acariciadas por el viento. Me sentía terriblemente
triste por ella pero… en realidad yo… sin saber el motivo tenía la sensación de
sentirme aliviado. Decidí que si no podía acercarme a ella entonces intentaría
hablar con ella.
−
¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre? ¿Por qué estás tan triste? − pregunte con una
curiosidad que ni yo podía creer que esa chica me importara tanto.
Mi
corazón palpitaba a un ritmo increíble, estaba completamente aterrado de que
ella se alejara dejándome atrás y sin ni siquiera verme a la cara, no
comprendía aquel sentimiento éste me inundaba unos sentimientos con otros y
sensaciones que nunca creí pudiesen caber en mi ser. Entonces comenzamos a
escuchar como una dulce melodía tocada con el piano al principio sonaba con un
tono bajo y poco a poco comenzó a subir y tocar una parte de aquella melodía
que me hacía sentir dichoso con solo escucharla me sentía en completa paz y en
eso prosiguió aquella melodía con una melodiosa voz comenzó a cantar que me
decía lo mucho que sufría y que lo único que necesitaba era consuelo, la letra
decía otra cosa pero su forma de cantar y aquel tono especial en su voz no
podía mentirme en lo absoluto estaba sufriendo aunque no se atrevía a darme la
cara. Sintiendo una enorme impotencia por no poder moverme no tuve de otra más
que esperar a que terminara y si se animaría a darme la cara. Aquella chica poco
antes de terminar la canción se regresó a mirarme pero lo único que pude ver
fijamente y que recuerdo con tal precisión eran aquellos ojos grisáceos
sumamente profundos pero había algo en ella que se me hacía familiar. Me
observo con mirada estupefacta y con profundas lágrimas en los ojos. Una vez me
vio las lágrimas se le desbordaron y entonces siguió cantando… para mí sin
quitarme ahora la mirada de encima. Una vez termino con la canción se dedicó a
analizarme en silencio hasta que aquel momento de silencio se rompió.
− Robert… Robert… Robert… − dijo repitiendo mi nombre con dulzura.
−
Tú… ¿Quién eres? ¿Por qué has estado apareciéndote en sueños cada noche? ¿Qué
es lo que te sucede? ¿Por qué no me dejas acercarme a ti? − pregunté con
impotencia.
− El tiempo dirá
− afirmó con un
hilo de voz y aún con lágrimas en los ojos.
−
Pero es que yo… − no pude terminar de decir mi frase cuando comenzó a
desaparecer aquel árbol junto con ella − ¡NO! ¡ESPERA! ¿A dónde vas? − grité
con desesperación.
En
aquel sueño escuchaba mi nombre pero no se trataba de ella. Ella había
desaparecido por completo volviéndome a la realidad.
−
¡Robert! ¡Robert! − gritaba aquella voz − ¡Robert! ¡Robert! ¡¿Sigues dormido?!
¡Llegarás tarde a clases!
Abrí
lentamente mis párpados caídos e inertes, cuando observé con cuidado el techo
por encima de mí pensando ¿Por qué se aparece tanto en mis sueños? ¿Por qué no
me dice nada de ella? Fue hasta aquel entonces que pude escuchar claramente de
quien provenía aquella voz que me llamaba y me reclamaba por llegar tarde a
clases. Se trataba de mi amigo Gabrielle, sin dudas él sería mejor como el
presidente de la comisión de alumnos de secundaria él era siempre responsable
con todo tanto en sus estudios como con su familia, era educado y amable con
todos e incluso con sus enemigos en cambio yo tendía a ser impulsivo,
¿responsabilidad? Ni si quiera sabía lo que significaba hasta que me eligieron
como presidente, ¿educado y amable? Sólo lo era cuando sabía que me convenía a
la perfección pero eso solo incluía a los del sexo masculino en cambio con las
mujeres es otra cosa ellas son un regalo de Dios son… unas diosas a ellas por
ninguna razón se les trata como a cualquiera. Me levante de inmediato, me vestí con el
uniforme escolar el cual para ser un uniforme estaba bastante bien. Abrí
inmediatamente en cuanto termine de vestirme y ahí estaba Gabrielle quien me
esperaba con impaciencia.
−
Gabrielle ¿Haz esperado mucho? Perdona es solo que mi alarma no sonó y me
encontraba profundamente dormido − le
aclaré.
−
Mmm… ¿Cuándo no? Bueno ya vámonos las clases están por comenzar − dijo
adelantándoseme.
−
¡Hey! ¿Dónde están los demás?
−
Dijeron que se adelantarían y… bueno a mi me tocó esperarte − dijo con
sarcasmo.
Me
eché a correr para lograr llegar al edificio de secundaria, debido a que la
escuela era enorme uno podría perderse fácilmente pero eso no era un problema
para mi debido a que yo crecí en esta escuela me sabía cada rincón de la
academia desde la entrada, los edificios, las ramas y los dormitorios. Cada una
de las secciones como preescolar, primaria, secundaria, bachillerato e incluso
la universidad se encontraban separadas. Mi familia era de gran posición y
tenía enormes negocios en el extranjero pero un día pensaron que podrían ayudar
a aquellos seres como lo eran ellos los Ángelus
convirtiendo gran parte de enormes terrenos de la familia ubicados en
Tokio, Japón en una enorme academia que protegería y enseñaría a los ángeles a
poder controlar y usar sus enormes dotes para algo productivo y no caer en
malas manos las cuales solo pensaban en la forma de engañarlos y explotarlos
uno a uno por sus ambiciones.
Mientras
seguía corriendo directo hacia el edificio de la rama secundaria la cual se
encontraba aún como a un kilómetro de donde se encontraban los dormitorios para
varones, una vez más logré ver a aquella chica de nuevo observando con gran
detalles a un árbol de flor de cerezo de muchos que se encontraban ahí junto.
Me detuve precipitadamente, ya había dejado bastante atrás a mi amigo Gabrielle
tanto que ya ni si quiera lograba visualizarlo detrás de mí ni gritándome que
esperara por él. Me quedé inmóvil tratando de descifrar lo que sea que
estuviese observando con gran detenimiento que aquellos hermosos ojos color miel
se vieron por un momento totalmente cristalizados como si de repente se hubiese
perdido en algún lejano y triste recuerdo. La contemplé con gran interés sin
percatarme de lo tarde que se me seguía haciendo minuto a minuto por solo ver
aquella mirada friolenta y aún a distancia sin mostrar sentimiento alguno. La
chica se acercó más a aquel cerezo y con su mano derecha tocó con gran
delicadeza aquel árbol, después se contrajo y terminó recargando su frente en
el enorme tronco del cerezo y cerrando los ojos observé como pequeñas y
minuciosas lágrimas recorrían sus mejillas cayendo trágicamente al suelo. Por
un momento tan pequeño sentí como aquellos ojos me intrigaban como si me
absorbieran esos ojos… siempre esos ojos, quedándome completamente helado e
inmóvil al observar aquellos ojos una vez abiertos observando la madera de
aquel cerezo. Sin darme cuenta Gabrielle ya se encontraba a mi lado extrañado y
sin decir palabra.
−
¿Robert? ¿Por qué te quedas observándola? Eso es raro en ti − inquirió al
instante en el que me exaltaba por la sorpresa de su silenciosa aparición.
Voltee
de inmediato exaltado y tratando de que se callara con el fin de que no interrumpiera
aún más aquel momento que me llenaba de una sensación extraña y quería saber
que dominios era lo que ocurría conmigo. Regresé rápidamente la mirada para ver
que no le hubiese escuchado pero no fue como esperaba, su mirada ya se
encontraba sobre nosotros y sin percatarme en que momento logró quitarse las
lágrimas de las mejillas. Se volvió para mirar quienes emprendían observarla
sin que esta se percatara de su presencia nuevamente con una mirada fría y sin
expresión alguna e incluso algo sorprendida con ojos un poco dilatados. Nos
miró fríamente y creo que estaba algo enfadada pero en una chica como ella era
difícil distinguirlo, ella sin duda era diferente, con todas las chicas con las
que había tratado era tan fácil saber lo que pensaban, lo que sentían y con
ella todo siempre era cosa de misterio. Se recuperó de aquella escena de donde
la habíamos encontrado y siguió mirándonos y sin expresión en el rostro comenzó
a acercarse a nosotros quienes nos encontrábamos a mucha distancia como a unos
cien metros de donde ella. Al estar suficientemente cerca nos miró extrañada.
−
Buenos Días − saludó cordialmente lo cual se me hizo algo extraño.
−
Buenos Días − contestamos Gabrielle y yo al mismo tiempo.
−
Veo que se les ha hecho tarde, es extraño solo escuche venir a Gabrielle pero
en fin debe ser una coincidencia. Bueno si no les importa tengo clase de canto
− aclaró fríamente y se retiró sin decir nada más.
Gabrielle
y yo nos quedamos nuevamente sin habla a causa de ella, tanto que se nos había
pasado demasiado tiempo sin darnos cuenta. Pero antes de echarnos a correr como
locos Gabrielle comenzó a verme de forma extraña.
−
¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? ¿Olvide peinarme de nuevo? − pregunté extrañado.
−
No, no es eso. Es solo que como lo predije te estas interesando mucho en esta
chica ¿no crees? Últimamente siempre te veo observándola es que a caso, ¿te ha
llegado a gustar? − inquirió nuevamente.
−
¿Pero que estás diciendo? ¡Qué no! No soy tan estúpido para volver a caer ese
tipo de idioteces y lo sabes no… de nuevo. Pero es que hay algo en ella que me
intriga cada vez más y siento que no puedo dejar de ver en ella son esos ojos
no tengo idea de porque pero esos ojos me atraen siento como si fueran dos hermosas
y enormes puertas por fuera pero ¿Qué habrá al abrirlas? ¿Qué nos espera al
saberlo? Esas preguntas invaden mi cabeza y no se que más hacer si mi instinto
me dice que las abra entonces siento que DEBO hacerlo.
−
Mmm… bueno creo que eres el único con esa sensación porque yo cuando estoy con
ella de alguna forma me siento feliz como un aura pero en cuanto se aleja se va
con ella eso es todo.
Me
quedé pensativo e… incomprendido. Gabrielle definitivamente no me comprendía,
cuando de plano regresó a mi mente que tenía una exposición de esgrima entonces
no dude en lo absoluto y tuve que correr de nuevo y dejar atrás a mi amigo.
Durante más de la mitad del día aquel sueño que había tenido se hacía cada vez
más presente en mi mente… aquella chica ¿Quién era? Tal vez solo era un
producto de mi imaginación y de hecho no lograba verle el rostro pero sin duda
sabía que era hermosa. Mientras me dirigía a mi siguiente clase note algo en el
jardín saliendo de uno de los edificios donde se encontraba mi clase anterior y
sin duda se trataba de las primas de Alizée quienes se encontraban con ellas
sin duda era un gran jaLeón, muchos chicos se encontraban cerca y llamaban
mucho la atención. Decidí acercarme para ver porque tal ajetreo y disolverlo
por completo después de todo ser el presidente de la comisión de alumnos no es
algo de tomarse a juego (aunque era divertido) uno tiene mayores
responsabilidades. Me acerqué poco a poco hacia aquel ajetreo era enorme y solo
eran chicos de secundaria y unos cuantos de preparatoria aquel ajetreo era
enorme y solo podía abrirme camino para dirigirme a las primas de Alizée. Una
vez llegué ahí me di cuenta de por que era tal ajetreo, resulta que Alizée se
había vestido con el uniforme de la academia el cual fue modificado por Saya Hardie
la prima más unida a Alizée y la cual poseía el don de crear siempre un nuevo
estilo en la ropa se considera que ella es la próxima diseñadora de modas más
famosa en el mundo en un futuro. Sin duda su don era espléndido y único pero a
lo que a todos les fascinaba ver era a Alizée, aunque ella siempre lucía
indiferente y jamás era tímida en lo absoluto parecía que en ella llamar tanto
la atención no era la gran cosa y debo admitirlo a mi también me atrapó por
unos instantes su belleza.
Me
quedé pasmado sin nada que decir y solo escuchaba los susurros de los chicos y
algunas propuestas que éstos le hacían a Alizée, no tenía idea de que demonios
me ocurría simplemente… no podía dejar de mirarla esos ojos penetrantes y fríos
me llamaban cada vez más al punto de no quitarle los ojos de encima. Cuando
escuche que un chico de preparatoria le hizo una propuesta para salir en una
cita, el chico era un tal “Justin” quien era el presidente de la comisión de
alumnos de la sección de preparatoria y al igual que a mí, él era sin duda uno
de los mejores en casi todas las categorías e incluso también tenía su grupo de
fanáticas de la rama preparatoria pero sin comprenderme a mí mismo me sentí
amenazado lo cual era algo extraño en mí, jamás me había ocurrido.
−
¡Hola! Tú debes ser Alizée, mucho gusto mi nombre es Justin Brightlight.
Sé que es repentino pero ¿te gustaría salir el sábado conmigo? − pregunto con seguridad.
Sin
duda era un chico seguro, brillante en todo lo que hacía, amable, y de más
cosas que a las chicas les gusta era… como el príncipe azul de cualquier chica
aunque seguía siendo un simple humano. Tras toda la multitud algunas chicas
gritaron sorprendidas debido a la propuesta. Y todos esperaban con ansias ver
que respuesta daba esta.
−
Mucho gusto, Alizée Rosenberg es un placer. Si acabo de transferirme aquí,
respecto a la propuesta creo que… debo rechazarla, lo siento pero me niego no
estoy lista para salir con alguien − respondió frívolamente.
Me
sorprendió aquella respuesta tan inusual en una chica a quien acababa de
invitar Justin. De alguna manera me sentí más tranquilo ¿Porqué me sentía de
esta manera? Sin duda algo extraño comenzaba a surgir dentro de mí pero
prefería ignorarlo. Justin no era de los chicos que se rendían tan fácilmente
en especial cuando había una chica que le interesaba.
−
Mmm… si esa es tu respuesta está bien, pero te advierto que… no me rendiré tan
fácilmente − afirmó.
Alizée
se regresó a mirarlo dando una vuelta de 90° a los ojos sin ninguna
preocupación y sus primas igual. De hecho ninguna de ellas ha aceptado ninguna
propuesta de absolutamente nadie y jamás expresaban sus sentimientos hacia
nadie, pero uno lograba ver que sus lazos familiares eran irrompibles solo
sonreían entre ellas, solo se preocupaban entre ellas, todo siempre entre ellas
sin duda era algo envidiable.
−
Pierdes tu tiempo pero… de vez en cuando me gusta divertirme te deseo buena
suerte, aunque no creo que te sirva porque yo… nunca amé a alguien − respondió y siguió su camino al
salir de aquel lugar.
Logró
localizarme entre la multitud y nuevamente me envolvió con aquellos ojos que me
daban aquella sensación. ¿Qué demonios sucedía conmigo y esa chica? Por lo
normal soy completamente apasionado a las chicas, me encantan, sin ellas este
mundo sería horrible pero en ella no tengo el mismo sentimiento. ¿Qué es lo
diferente en esta chica? Varias preguntas resonaban en mi cabeza y seguían sin
respuesta, así pues decidí seguir investigándola, aún quedaban cosas por
averiguar pero pedírselo a Francis sería una perdida de tiempo.
Así
pues proseguí con la investigación primero que nada al hacer mi primera
investigación capté que no encontraría mucho de ella buscándola solo con su
nombre así que decidí colocar el nombre del que era hija “Jonathan
Rosenberg Robinson y de la fallecida Señora Ariadne Aberasturi De Rosenberg
y hermana
de Edmond y Leonard Rosenberg”. Según
la investigación el padre es un noble de Inglaterra y empresario de una enorme
compañía por la cual siempre se mantiene ausente con su única familia sus
gemelos y su pequeña hija. Lo que se me hizo aún más interesante fueron
aquellos artículos de distintos periódicos de varios países y todos con cierto
título distinto y muy interesante.
Wife of the great businessman Jonathan
Rosenberg dies in plane crash
(Esposa del gran empresario J R muere en un accidente
de avión)
ESTADOS UNIDOS
DE AMERICA
Famille Rosenberg dévastée par la mort de Ariadne
Rosenberg
(Familia devastada con La muerte de Ariadne Rosenberg)
FRANCIA
ローゼンバーグ双子は誓うと自分たちの生活のための彼の母親の亡骸を前に、妹を守るためにお約束します。(Los gemelos Rosenberg juran por sus vidas proteger a
su hermana menor ante el cuerpo sin vida de su madre.) JAPÓN
Le Cause Della
MORTE Della Signora Rosenberg
(Se desconoce las
causas de la muerte de la Señora de Rosenberg)
ITALIA
Investigaciones según
el FBI afirman que fue un auto suicidio se desconocen las causas. (ESPAÑA)
Al
ver todos aquellos títulos era evidente que no se trataba de una simple muerte
accidental, algo misterioso ocurría en aquella familia pero ¿qué? ¿Por qué Alizée
dejaría a su familia? ¿Eso habrá afectado aquella mirada? Pregunta tras
pregunta, y sin ninguna respuesta ¿qué es lo que ocurría con Alizée que siempre
mostraba una enorme tristeza en la mirada? Subí mi brazo a la altura de la
cabeza y pasé las yemas de mis dedos por mi cabello mostrando mi cansancio y desvelo
al seguir observando la pantalla. Dirigí la mirada a la hora y mi gran sorpresa
eran las 3:45 de la mañana era hora de irme a la cama sin duda había algo en
esa chica pero… no quiero volver a pasar
por lo mismo, no quiero volver a sentir esto, me niego. Dolorosos y oscuros
recuerdos venían a mi cabeza uno tras otro, entonces sacudí mi cabeza para
intentar alejarlos me pase los dedos de la mano derecha sobre mi cabello, me
levante, apagué el ordenador y las luces y me fui a dormir lentamente mis
párpados caían cansados y mientras eso ocurría mi mirada no se aparto de aquel
cielo estrellado tan magnífico.
Aún
al haber caído en la inconsciencia parecía que aquella visión anterior se había
vuelto presente de nuevo…
− ¡¿Qué hago aquí?! − me pregunté observando a un lado y a otro y lo
único de divisaba era aquel árbol de cerezo enorme y majestuoso en aquella
oscuridad pero algo faltaba a la vez anterior, era aquella chica y cuando
comencé a llamarla sigilosamente comenzaron a caer hermosas plumas blancas una
tras otra a montones.

Fue entonces que algo nuevo en aquel sueño continuo apareció frente a
mí, unas siluetas sobre aquel cerezo aparecieron eran seis siluetas de personas
pero no podía distinguir ningún rostro y al poco tiempo me percate que las
plumas venían de distintas direcciones pero todas provenían de un solo origen,
de aquellas siluetas y fue entonces que cuando hicimos contacto visual y
después de un gran lapso de tiempo unas enormes alas salieron de las dos siluetas
que se encontraban en la parte mas alta del cerezo, los demás se quedaron
inmóviles, como si observaran sigilosamente mis movimientos. Por un largo rato
nos sostuvimos las miradas y en aquel momento de silencio las plumas seguían
cayendo sigilosamente hasta que las dos siluetas movieron una sola vez bruscamente
sus alas como si quisieran despegar y en ese momento las plumas hasta ahora
sigilosas y hermosas se convirtieron en una enorme tormenta de filosas laminas
y al pasar por donde me encontraba sentí dolores agudos en todo mi cuerpo y
cuando quise encarar a aquellos seres sobre aquel cerezo enorme, la tormenta de
plumas aumentó y creí haberme desmayado de alguna forma esa fue una cruel manera
de regresar a la realidad.
−
¡Robert! ¡Robert! ¡Dios esto debe acabar! No puedo estarte despertando a cada
rato además hoy tengo las tres primeras horas muy ajustadas debido a la clase
de habilidades recuerda que tenemos estas clases los que entramos aquí con
nuestros dones que debemos perfeccionar debes organizar todo para que las
chicas y chicos normales no se enteren de esto ¿lo has entendido? − replicó Gabrielle.
Torpemente
me levante con los párpados aún caídos intenté levantarme de la cama e
inesperadamente comencé a sentir un gran ardor en todo el cuerpo. Cuando Gabrielle
se dio cuenta de aquello y me propuso quitarme la camisa que usaba para dormir
la cual era blanca, inesperadamente comenzó a mancharse de un color rojo
carmesí. Al momento de quitarme la camisa Gabrielle se sorprendió y se quedó
boquiabierto.
−
¡Robert! ¡¿Qué fue lo que te sucedió?! ¡¿Qué significa esto? − gritó Gabrielle aterrado.
Cuando
me observé bien me percate de los enormes rasguños en mi pecho y brazos, era
como si todo mi cuerpo hubiese sido atacado por una enorme bestia o una tormenta
de cristales rotos. La sangre no dejaba de fluir pero eso no era todo pues al
poco rato las piernas comenzaron a arderme imponentemente y sentí como la
sangre comenzaba a fluir de todo mi cuerpo. Me descobije rápidamente esperando
que no fuese verdad, pero ahí estaban; enormes y profundas cortadas castigando
mi cuerpo completo tanto que incluso se encontraban en las plantas de mis pies
impidiéndome ponerme de pie.
−
¡ROBERT! ¡¿Qué demonios?! ¡¿Qué te paso?! ¡¿Cómo es que te hiciste esto?! ¡Son
muy profundas! ¡¿Qué te sucede?! − preguntó histérico Gabrielle.
Me
quedé petrificado al ver mis heridas ¿cómo fue que no sentí nada cuando dormía?
¡¿Qué demonios me paso?! Decidí que no debía armar jaLeón en la escuela y le
ordené a Gabrielle traer al doctor de la sección secundaria dedicado
exclusivamente en humanos, pero mi plan de no armar jaLeón no funciono puesto
que escuchaba como una gran cantidad de gente fuera del dormitorio para chicos
murmuraba una vez que vieron al doctor entrar a la habitación. Una vez el
doctor entró en mi habitación le ordené que lo que sea que estuviese pasando conmigo
no debía ser revelado a nadie y sólo dejase entrar a Francis y Gabrielle en mi
habitación. El doctor asintió aceptando mi orden.
−
¿A ver que es lo que sucede que me llamaron con tanta urgencia? ¿Qué sucede
Joven Robert? − preguntó el doctor.
−
Robert… Robert amaneció hoy con enormes y profundas cortadas por todo el cuerpo
doctor y hasta ahora no han dejado de sangrar. − anunció Gabrielle.
−
¡¿Qué?! A ver déjeme ver… − observó el doctor y de inmediato se dibujo una cara
de horror − ¡Dios! ¡¿Cómo fue que le paso esto joven?! ¡Son increíblemente
profundas! ¡Es como si alguien le hubiese apuñalado me sorprende que siga con
vida!
−
Yo… no lo sé. Ni siquiera sentí a que hora me aparecieron hasta que Gabrielle
me despertó, realmente no lo entiendo ni yo mismo. Nunca me había sucedido algo
similar. − aclaré frustrado.
−
Bueno de todas formas debes ir conmigo al hospital ¡podrías desangrarte,
debemos tratar estas heridas! ¡NO pienso permitir que se desangre! Por ahora si
no quiere que los demás se enteren será mejor que primero se vista se que será
doloroso tener la ropa puesta como de costumbre con las heridas por ahora lo
vendare y espero que duren los vendajes lo suficiente como para no manchar su
ropa de sangre hasta llevarlo al hospital de la academia. − ordenó.
Cuando
dijo todo aquello no tuve más remedio que aceptar, pero sabía por lógica que
esto tenía que ver con mi último sueño pero ¿qué fue lo que paso? ¿Qué fue lo
que hizo que mi sueño cambiara esta vez? ¿a quienes les pertenecían esas
siluetas? Era algo que no podría averiguar si me dejaba desangrar, seguramente
aquellas plumas blancas tan hermosas hicieron esto pero ¿Cómo es posible que de
un sueño esto se hubiese vuelto real? Después de vendarme casi todo el cuerpo y
de colocarme la ropa aún ardía un poco pero lo único que no dejaba de arder
eran las plantas de mis pies, debido a que me fue imposible caminar y para
evitar alboroto era necesario que me sacaran de los dormitorios de hombres sin
ser visto así que de alguna forma Gabrielle se contacto con un amigo suyo quien
también al igual que él era un Ángelus y le pidió un favor con respecto al don
con el que había nacido de hacer que todos los humanos durmiesen por un tiempo
de una hora para que en ese momento Gabrielle pudiese sacar sus alas, cargarme
y llevarme al hospital sin que los humanos se enteraran de lo que eran. Y así
fue como paso, al cargarme Gabrielle mis heridas hacían que me sintiera en el
mismo infierno era una tortura, intenté sujetarme con ambos brazos al cuello de
Gabrielle pero mis heridas me martirizaban aún así decidí arriesgarme era la
única forma de llegar al hospital lo más pronto posible. En el transcurso del
viaje estuve a punto de caer en la inconsciencia debido a la perdida de sangre
pero en mi último vistazo a la realidad y desde las alturas pude divisar sólo a
una persona que al igual que todas las demás conscientes los cuales los
convertían en los “no humanos” en los Ángelus me observaban a lo lejos sin
comprender bien lo que ocurría ya que sabían que sólo en casos de emergencia o
en sus clases especiales habituales se estaba permitido dejar las alas al
descubierto. Todos aquellos Ángelus
me miraron fríamente desconcertados y entre ellos aquella chica que como
siempre no pude quitarle la vista de encima desde que le había conocido pero en
el momento que cruzamos miradas ella simplemente me ignoró, como si no le
importara en absoluto y después de eso terminé desmayado debido al sangrado.
Desperté desconcertado en un lugar oscuro alrededor mío, sin recordar lo
ocurrido. Sentía que algo extraño en mí comenzaba a mostrarse, era algo con lo
que definitivamente no estaría muy feliz, sentía que algo estaba por venir; mi
instinto me lo decía, mi mente, mi cuerpo y mi corazón me lo advertían y eso me
hizo sentir miedo por primera vez. Entonces cuando creí que estaba a salvo
aquel cerezo volvió a aparecer completamente solo y una voz resonó en aquel
lugar pero nadie se apareció.
− ¿No sabes lo que pasa? Si niegas e ignoras lo que en realidad se
genera en ti entonces jamás conocerás tu verdad − advirtió una voz como si se
tratara de una metáfora filosófica.
− ¿Qué? ¿De que hablas? ¿Quién eres? − pregunté conmocionado.
− ¿Quién soy? No falta mucho para vernos… − aclaró con voz arrogante
−…cuando tu mente, tu cuerpo y tu corazón indiquen el límite estarás preparado
para conocer tu verdad y luchar por aquello que no aceptas.
Cuando desperté por un momento sintiendo mi cuerpo cruelmente torturado
aún, pequeñas escenas me mostraban a varios doctores tratando de detener el
sangrado y solo murmuraban y gritaban sin saber que más hacer y entonces volví
a desmayarme por la anestesia.
Volvió aquel cerezo nuevamente solo con las hojas cayendo de él, cuando
sin darme cuenta a que hora plumas blancas nuevamente comenzaron a caer pero
aparentemente no se encontraba nadie en él, ni siquiera la voz anterior. Cuando
entonces las dos siluetas de la parte más alta de la última vez hicieron
nuevamente su aparición y una ola de miedo se impacto contra mí ya estaba lo
suficientemente herido por lo de la última vez ¿qué pasaría conmigo si volvían
a hacerlo? ¿Moriría? ¿Qué está ocurriendo? Y justo cuando agitaron nuevamente
sus alas y cuando creí todo perdido cerré inconscientemente los ojos y coloqué
mis brazos cruzados frente a mi rostro y esperé lo peor. Pero, después de un
rato de estar en aquella posición no pasaba nada y al volver a mi posición
normal me di cuenta que ahora no solo había plumas blancas ahora había negras,
las siluetas volvieron a agitar sus alas pero con una actuación algo molesta
pero entonces lo comprendí las alas blancas volverían a hacerme daño pero
entonces unas alas negras se cruzaron en su camino protegiéndome del ataque. Al
volverlo a hacer las siluetas desaparecieron. Después de aquello otra silueta
comenzó a hacerse presente como si caminase hacia mi dirección de entre la
oscuridad pero siempre sin poder verle el rostro, la ropa, el color de piel
siempre era una silueta oscura de lo único que estaba seguro era que aunque
simulaba ser una silueta humana de un chico para ser exactos dentro de mí sabía
que no era humano.
− ¿Te encuentras bien? − preguntó
una voz al parecer de aquella silueta.
− ¿Quién es? − pregunté perturbado.
− Eso es algo que no puedo decirte aunque nos veremos pronto pero la
próxima vez cuando nos conozcamos formalmente no seremos amigos − aclaró una
voz seductora y educada proveniente de aquella silueta aparentemente humana.
− ¿Qué? Entonces ¿Por qué me salvaste? ¿Cómo es que sabes quien soy?
¿Cómo es que sabes que nos conoceremos? − pregunté desconcertado.
− Digamos que… tengo cierto… DON. Pero el resto te lo dejaré a ti pero
por lo que veo aún no te has dado cuenta… pero en fin espero vernos pronto cuando
te hayas dado cuenta, defenderás con tu vida lo que he anhelado siempre −
concluyó.
Fue
entonces que sin darme cuenta desperté como si hubiese sido una horrible
pesadilla forzando con brusquedad a abrir mis parpados, completamente aterrado
y con el corazón en las manos, me tranquilicé y me percate de la realidad. Logre
darme cuenta de que me encontraba en el hospital y sin dolor alguno, al
observarme la piel de mis brazos, piernas y todo mi cuerpo se encontraba
completamente bien como si no me hubiese ocurrido nada en absoluto. Justo
cuando me percataba de aquello uno de los doctores que me atendió paso a mi
habitación y me preguntó como me sentía simplemente contesté “perfectamente”,
el doctor se extrañó y continuó preguntándome varias cosas aunque comprendí lo
que quiso decir, ni él ni los demás doctores habían comprendido lo ocurrido y
menos yo. Al retirarse el doctor, me quedé pensativo pero aliviado me sentí
salvado por aquel mi futuro contendiente, cuando escuché un ruido extraño fuera
de la ventana cercana a mi habitación me acerqué cauteloso y trate de observar
quien se encontraba ahí pero no pude ver nada y repentinamente una hermosa
pluma blanca y enorme comparada con las aves cayó sigilosamente quedándome
estupefacto.