Gossips
Los días transcurrieron, y no había poder humano que pudiera detenerlo…
era la primera vez que lo veía tan decidido por algo, jamás le importó lo que
los demás dijeran, si se burlaban de él, si le insistían en rendirse o incluso
si otras chicas se le insinuaban era algo que no podía entender y luego pensé
“soy solo un reto para él” lo conocía y siempre fue un playboy ¿puede realmente
cambiar un playboy de una forma tan fácil? Mientras él se esforzaba por tantos
medios de seducirme mi mejor amiga Shany tenía un plan diferente para mí.
− ¡Naira! – Saludó Shany mientras nos encontrábamos en la clase de
futbol.
− Hola ¿por qué llegas hasta ahora? Sé que no te gustan los deportes y a
mí tampoco y lo sabes ¿por qué no me sacaste de aquí también?
− Ah… no podía hacer eso…
− ¿Qué? Eres una egoísta, sabes que odio el futbol… − me quejé.
− Lo sé, pero donde estaba no podía llevarte…
− ¿Qué? ¿Por qué? Habla de una vez por tu cara veo que hay algo que
quieres decirme.
− No por nada eres mi mejor amiga ¿sabes que te cuidaré siempre verdad?
− Sí, lo sé pero deja de dar rodeos y habla que casi es mi turno de
entrar.
− Bueno, pues estaba platicando con un chico muy lindo por cierto pero
cuando creí que hablaría conmigo para algo más terminó hablando sólo de ti,
sobre lo hermosa que es tu sonrisa, tus ojos y de más cursilería…
− ¿Qué? ¿De qué diablos hablas?
− Asheen, él… parece querer algo
serio contigo. − confesó, no tenía idea
de qué pensar ya tenía suficiente con el terco de Shida ¿y ahora Asheen? Sólo
pude quedarme callada, pensando en el desastre que todo se volvería. − ¿Y? ¿No
piensas decir nada? Naira tienes muchísima suerte ¡es Asheen! Es guapo,
inteligente y tan detallista ¿Qué más puedes pedir?
− Shany… No quiero hablar de eso…
− ¿Qué? NO seas tonta Naira, lo digo por tu bien, Asheen es mucho mejor
que Shida y te lo digo porque lo he vivido, es un idiota mujeriego. – Se quejó,
no era la primera vez que me lo decía y repetía a cada momento, pero pensé “ella ya lo vivió y es mi mejor
amiga supongo que tiene razón”
− Supongo… que tienes razón y sé cómo es Shida es por eso que no pienso
tener nada con él, además me conoces y sabes que si el chico no me hace sentir
nada… entonces no habrá nada.
− Lo sé, por eso lo digo por tu bien ¡dale una oportunidad a Asheen!
Sólo ve cómo te mira. – propuso, y al hacerlo lo comprobé esa mirada de
borrego… era como si te acariciara con
la mirada.
Asheen… era un chico apuesto, tenía… esos ojos color miel, ese cabello
castaño claro y ondulado, cualquiera podía decir que era como el hermano
perdido de Justin Bieber. Aunque muchas chicas se le acercaban debido a eso,
eso era algo que él detestaba… yo era de las pocas que jamás se le acercó,
simplemente no pasó, él estaba acostumbrado a que las chicas se le pegaran como
moscas sólo por su parecido físico al famoso cantante que en mi opinión es
bastante guapo pero eso no era algo que me importara, podía estar con el chico
más apuesto sobre la tierra pero si no me hace sentir nada… entonces es como
cualquier chico. ¿Lo que siento por él?
En realidad no podría decirlo, apenas y había hablado con él… ¿Han oído alguna
vez sobre el amor a primera vista? Aunque creo en el amor a primera vista, creo
que es demasiado falso… me refiero a que uno puede enamorarse del físico de
alguien más pero… ¿qué pasa con cómo es esa persona? El físico no lo es todo, y
así era para mí. Mi forma de enamorarme… podía ser desde un viejo amigo,
alguien a quien ya haya tratado antes y no sintiera más que una amistad hasta
un extraño que apenas me presentan y con
ambos podría sentir de un momento a otro aquello… llamado amor, pero no sería
por su físico en ocasiones la personalidad va más allá de un cuerpo escultural
y una cara bonita. Asheen, era sin duda apuesto pero las chicas buscaban en él
a Justin Bieber, desde el momento en que Shany me dijo cuánto le gustaba… no
podía evitar sentirme incómoda.
Después de la clase de futbol, Asheen se acercó a mí y saludó.
− Hola chicas.
− Hola, Asheen que bueno que vienes a saludar ¿puedes acompañar a mi
amiga mientras voy por nuestras botellas de agua?
− Claro. – Y así fue como mi relación con Asheen comenzó. – Hey, eres
Naira ¿cierto?
− Eh… sí y tú Justin Bieber ¿cierto? – soltó una carcajada.
− Sí, mi agente decidió traerme a una escuela normal para quitarme mis
aires de grandeza y así poder dar un concierto en otro país sin tener que ir a
prisión.
− Ah… entonces me siento alagada
de estar frente al grande Bieber ¿debido a qué me ha dado el honor?
− Pues debido a que cierta chica hermosa por dentro y por fuera ha
captado mi atención y ahora estoy pensando en ella… y observándola todo el
tiempo ¿qué me recomendarías hacer? Me siento como un desquiciado… − confesó
mirándome directamente a los ojos y mostrándome esa sonrisa matadora.
− Pues te recetaría primero que nada tratarla como una amiga y ver como
progresan las cosas pero no importa que seas feo, estoy segura que si la
conquistas con esa personalidad, no habrá dudas que estará a tu lado. – sugerí
bromeando, entonces éste sonrió encantado platicamos otro largo rato y al
despedirnos nos dimos un beso en la mejilla. Aunque su beso no fue precisamente
lleno de amistad, al darme su beso en mi mejilla procuró hacerlo justo en la
orilla de mis labios lo que me puso roja, y sí… admito que la adrenalina
comenzó.
Naturalmente mis amigas lo notaron y también los suyos, fue un momento
extraño pero que seguramente recordaría. Cuando las clases terminaron no tenía
idea de que todo se volvería aún más extraño, pero lo presentí cuando al
momento de salir del salón de clases alguien tomo mi muñeca con una fuerza tal
que me lastimaba, y me arrastró fuera de la escuela.
− ¡¿Qué diablos pasa contigo?! ¡¿Cómo me arrastras hasta aquí frente a
todos como un loco?!
− ¡¡LO HAGO POR QUE TÚ ME CONVIERTES EN UN MALDITO DEMENTE!! ¡¿QUÉ
DIABLOS HABLABAS CON ESE TIPO?! ¡¿TE GUSTA?! ¡¿TE GUSTA ÉL Y NO YO?! ¡¿LE DARAS
UNA MALDITA OPORTUNIDAD?! ¡RESPONDE! – Exigió Shida.
− ¡ESO NO TE INCUMBE! ¡¿Y QUÉ SI ME GUSTA?! ¡¿QUÉ HARÁS? ¿ROBARME?
¿ESCONDERME? ¡NO PUEDES EVITAR QUE ME ENAMORE DE ALGUIEN QUE NO SEAS TÚ!
− ¡NO PIENSO PERMITIRLO! ¿SABES CUÁN DURO ESTOY TRATANDO?
− ¡NO! ¡NO LO SÉ! ¡Por qué no entiendo cómo según tú estás tratando
cuando lo único que haces es acosarme y golpeando a cualquier chico que se me
acerca eres un maldito demente!
− ¡LO SOY! ¡Pero si lo soy es por ti, porque no piensas en darme una
MALDITA OPORTUNIDAD!
− ¡Por que NO SIENTO NADA! ¡¿NO LO ENTIENDES?! Aquello que alguna vez
sentí por ti… sólo era una niña pero lo sentía, era una maldita niña estúpida
que te cuidaba en todo momento ¡¿y qué hiciste?! ¡ME MANDASTE AL DIABLO! ¡¿Cómo
crees que se sintió?! ¡¿PORQUÉ ME HACES ESTO?! Por qué cuando por fin… creo ya
no sentir nada por ti ¿me correspondes ahora? ¡NO SIEMPRE ESTARÉ PARA TI CUANDO
QUIERAS Y DEBERÍAS LLEVAR ESO CONTIGO! Porque yo no pienso estar contigo… si te
portas así cuando no somos nada… ¿Qué puedo esperar de ti después? – reclamé, a
estas alturas mis lágrimas eran incontrolables, estaba harta de que creyera que
podía manejarme y tenerme cuando se le antojara, el hecho de que pudiera hacer
eso con sus zorras no significaba que yo era igual.
− ¡SHIDA! ¡YA BASTA DÉJALA TRANQUILA ELLA NO QUIERE NADA CONTIGO! ¡¿NO
LO ENTIENDES?! – reclamó Shany, tomándome y alejándome de él. Mientras me
llevaba con ella y yo me calmaba, Shida no se quedaría tranquilo… y sin darnos
cuenta tomó mi muñeca con brusquedad nuevamente, me arrancó de los brazos de
Shany, su mano derecha tomó mi cintura pegándome por completo a él y su mano
izquierda tomó mi nuca, robándome un beso frente a toda la escuela, apenas tuve
tiempo de reaccionar. − ¡Oh, Por Dios! ¡¿QUÉ DIABLOS CREES QUE HACES?!
¡SUÉLTALA! ¡ERES UN DEMENTE! – Reclamó nuevamente Shany, arrancándome de él
pero antes de marcharme tenía que regresarle lo que me había hecho así que me
acerqué nuevamente a él y le di la bofetada más fuerte que pude.
− ¡POR COSAS COMO ESTA ES QUE NO QUIERO ESTAR CON UN SALVAJE COMO TU! –
confesé, mientras me marchaba del lugar.
A la mañana siguiente
toda la escuela hablaba de nosotros y temí que Asheed hubiese terminado
afectado, así que cuando fui a verlo él no lucía muy bien tenía raspones y uno
que otro moretón en el rostro.
− ¡Oh, Por dios! ¡LO SIENTO TANTO! Si no quieres involucrarte más
conmigo lo entenderé, Shida es como mi verdugo personal, así que entiendo si no
quieres volver a hablarme… yo sólo quería disculparme por lo que sea que te
haya hecho y bueno si no quieres involucrarte conmigo y mis dramas está bien… −
me alarmé en cuanto lo vi, me sentía sumamente avergonzada y en ocasiones
realmente pensaba en huir de Shida y ya pero él debía superar su maldita
obsesión.
− No te preocupes ¿esto? – dijo
señalando su rostro. − No es nada, te
mencioné que había una chica que me tiene como maldito desquiciado y no importa
cuántas veces me golpee, no puede bloquear lo que siento y mi mirada no se
apartará de ella haga lo que haga, en todo caso ¿estás bien? Supe… que te beso
a la fuerza…
− Ah… sí, estoy mejor ahora aunque no tengo idea de que hacer para que
me deje tranquila…
− Escuche que eran amigos de la infancia así que asumí era sólo celos
del típico amigo de la infancia, ya sabes la sobreprotección…
− Ah… sí, anteriormente yo también hubiese pensado como tú, me refiero a que… Shida, Kalet y Dillon han
sido mis amigos desde hace tanto y siempre me han protegido así que no sería
raro para mí, pero Shida… recientemente como notaron todos ayer, él dice sentir
algo por mí según el algo que jamás había sentido que desde hace bastante
tiempo, incluso algunas amigas dicen que es verdad pero yo solo veo a un chico
trastornado por el amor de su vieja amiga de la infancia.
− Posiblemente, no tiene idea de
cómo lidiar con eso y hace todo como si estuviera demente debido a que ese
sentimiento lo consume. Lo entiendo porque a mí me pasó eso antes…
− ¿Qué? ¿De verdad?
− Sí, fue mi primer amor y de hecho no era correspondido se llamaba
Becca, ella era también una vieja amiga aunque nos dejamos de ver a los cinco y
nos volvimos a ver a los doce, sé que suena extraño pero me volví loco
literalmente porque ella tenía a su novio y yo pedía su amor con desesperación
pero con el tiempo me di cuenta de que no había nada que hacer y seguí mi
camino luego conocí a otras chicas que decían amarme por mí, aunque obviamente
era por mi físico y eso era demasiado artificial así que simplemente aleje a
todas las que me buscaban por eso y aunque hace tiempo que no salgo con nadie
realmente siento que estoy haciendo lo correcto al aferrarme a quien me hace
sentir como yo mismo, que no tengo que actuar en lo absoluto, así que no te
preocupes mis planes para conquistar a esa chica no han cambiado. – confesó
guiñándome el ojo aún morado.
Después de aquella charla, comenzamos a salir en citas y Shida había
dejado de molestar así que supuse que lo había entendido pero entonces comencé
a preocuparme, había dejado de ir a la escuela, a sus partidos de futbol e
incluso sus compañero no podían comunicarse con él, comencé a sentirme culpable
y decidí preguntarle a los dos chicos más allegados a él, Dillon y Kalet.
− Chicos ¿tienen idea de que sucede con Shida?
− Deberías saberlo ¿no? – respondió altanero Dillon
− No estoy para reclamos Dillon, así que sólo respondan.
− Shida está en el hospital su abuelita sufrió un paro y al parecer
están por operarla del corazón y como no hay nadie más que vaya a cuidarla
naturalmente Shida está con ella.
− Oh, por dios… ¿En qué hospital?
− ¿Para qué quieres complicar más las cosas? Nosotros iremos a apoyarlo
y acompañarlo, no necesitas hacer nada Naira, su abuela notó cuán dolido estaba
cuando la fue a ver y él tuvo que aguantar y no quebrarse frente a ella, por
favor ya no hagas nada, nosotros lo cuidaremos – confesó Dillon.
− Sabemos que no lo ves de la misma manera, así que por favor sólo
déjalo curarse a sí mismo ¿bien? Debe aceptar que lo rechazaste y seguir
adelante, además su abuela podría morir, sabes que si ella muere no tendrá a
nadie más que le de apoyo y amor que sus padres no supieron darle. – confesó
Kalet.
Dolía, sabía que lo había lastimado pero no podía dejarlo así, odiaba
esto del amor, odiaba que fuera tan complicado ¿Por qué tenemos que enamorarnos
de la persona equivocada? Y en ocasiones mi madre respondía: “Porque Dios
quiere que seas fuerte, ganes experiencia y al final sepas encontrar tu
felicidad a pesar de los obstáculos” quería creerlo, realmente… pero lo que más
odiaba… ESTAS MALDITAS HORMONAS DE ADOLESCENTE. Mientras caminaba hacia mi
casa, pensaba una y otra vez… ¿debería ir con él? ¿Debía dejarlo curarse solo?
Y entonces una llamada interrumpió mis pensamientos.
LLAMADA ENTRANTE…
“Acosador”
¿Shida? ¿Debería responder? ¿Estaría haciendo mal? Mientras el celular
seguía sonando, pensaba con rapidez ¿debería contestar? ¿Debería hacerlo? Y tan
pronto como me lo preguntaba la respuesta era la misma ¿qué diablos más podía
hacer? Y entonces respondí a mi instinto…
− ¿Hola? ¿Shida? – respondí de inmediato, mientras más pensaba llegaba a
la misma conclusión… él seguía siendo mi amigo de la infancia y abandonarlo por
las malditas hormonas no ayudaría a nadie. Shida me pidió lo viera en el
hospital, me dio la dirección y en el camino decidí comprar algo para que
comiera y tomara, lo conocía y a pesar de todo él pondría siempre a su familia
incluso sobre la chica que ama de ser necesario, sabía que no sería momento
alguno para hablar de amor, sólo estaríamos ahí apoyándonos… él estuvo a mi
lado cuando mi madre descubrió que mi padre la engañaba, cuando mi padre se fue
y cuando ocurrió el divorcio de mis padres ¿cómo podía abandonarlo para que
dejara de verme como lo hacía? Entonces supe, que ni siquiera yo podía hacer
que dejara de amarme u obsesionarse conmigo, lo que sea que fuese sólo él podía
hacerlo.
− ¡Shida! ¿Cómo está? – pregunté preocupada, al verlo tan sombrío y
desconsolado parado ahí frente al quirófano y mientras los doctores y
enfermeras corrían desesperados hacia el quirófano. Cuando llegué hasta él, tenía
la mirada fija en la espalda de todos los que entraban frenéticos y entonces se
mostró ante mí el lado de Shida que jamás creí ver… el vulnerable.
− Ella… tal vez no lo logre… tú lo viste, ahora mismo tratan de
revivirla, Naira… yo… no sé qué será de mí y mi hermana sin ella… mis padres…
están ahí afuera apostando dinero ¿Cómo…? ¿Cómo se supone que vivamos? –
preguntó estallando en llanto de forma impulsiva lo abracé de la misma manera
en que él lo hizo cuando intente suicidarme, algo que mis padres mantuvieron en
secreto y que sólo Shida y Shany supieron, aún recuerdo aquel día… deseaba que
mi padre volviera, que volviéramos a ser una familia y pensar que nos había
abandonado de una forma tan fría y sin arrepentimiento alguno, sólo quería a mi
padre de regreso… lo odiaba por abandonarnos, pero lo seguía amando pues era mi
padre y quería su atención así que si no venía entonces lo haría venir fuera
como fuera así fuese a mi propio funeral y ver su cara de arrepentimiento y
sufrimiento… aquel día me corté las venas y pensaba desangrarme pero antes de
caer inconsciente y que se cumpliera mi muerte, Shida había llegado en mal
momento… no había ido a la escuela debido a lo de mis padres y mis amigos
siempre iban a mi casa a dejarme la tarea y a apoyarme pero si no les habría la
puerta lo dejaban afuera, sabían que no deseaba ver a nadie pero ese día… la
terquedad de Shida me salvó la vida. Él fue el que me encontró a tiempo y llamó
a la ambulancia, cuando desperté mi madre me abofeteo y me acusó de abandonarla
justo en el momento más triste de su vida, era una idiota… jamás pensé en ella,
sólo pensé en hacer sufrir a mi padre. Mientras mi madre se recuperaba Shida me
dio un regaño tal que jamás había visto antes ni siquiera por mi irresponsable
padre…
¡¿QUÉ DIABLOS PASA CONTIGO?! ¡¿CÓMO ES POSIBLE QUE PENSARAS EN
SUICIDARTE?! ¡¿ESTÁS LOCA?! TÚ NO ERES ESE TIPO DE PERSONA, TÚ NO ERES LA
FUERTE NAIRA QUE CONOCÍ ¡¿Quién ERES TÚ?! ¡¿TIENES IDEA DE CÓMO NOS SENTIRIAMOS
TODOS LOS DEMÁS?! SI TU PADRE NO TE PONE ATENCIÓN ¡¿CREES QUE DEBES MATARTE
PARA ESO?! ¡NO SEAS ESTÚPIDA NAIRA, MIS PADRES NO ME HAN PUESTO ATENCIÓN DESDE
QUE TENÍA CINCO AÑOS! Y TÚ NO RECIBES ESA ATENCIÓN POR UNOS MESES ¿Y DECIDES
MORIR? Al menos tienes a tu madre yo solo tengo a mi abuela y con eso es
suficiente para mí espero pienses bien sobre eso, quitarte la vida es fácil
pero piensa más en los que dejas atrás. ERES UNA TONTA… − Terminó su sermón haciéndome ver lo idiota que
fui y entonces lloré, saque todo mi enojo hacia mi padre y él estuvo ahí, me
abrazó tan fuerte como nadie más en esos momentos…
Lo abracé tan fuerte como pude, sabía que su abuela era como la madre
que nunca tuvo… ella era lo que Shida más apreciaba y sin ella probablemente él
se hubiera descarriado, temía por él… no quería que sufriera… no más. De pronto
algo extraño comenzó entre nosotros.
− Ella, estará bien ya lo verás… tiene que estar bien… − intenté
reconfortarlo. Al final nos sentamos esperando buenas noticias, intentó
cubrirse el rostro lleno de lágrimas jamás había visto tan destrozado a Shida,
jamás lo había visto llorar, sólo pude sentarme a su lado esperando que todo
saliera bien. Entonces el médico a cargo salió del quirófano y anunció que
habían lograrlo traerla de regreso y que la operación seguiría según lo
planeado. De inmediato observé el aliviado rostro de Shida, esperando que todo
saliera mejor aún preocupado entonces sin pensar más sólo tomé su mano quería que
supiera que estaba ahí para él y de inmediato él solo apretó su mano lo más que
pudo a la mía. El doctor salió nuevamente y anunció que la operación había sido
todo un éxito, y entonces se tranquilizó, pero no sabía si quedarme o no
¿debería hacerlo? Pero antes de responderme a eso, fue Shida quien respondió.
− Creo que es hora de irte, ahora que ella está mejor. – respondió
Shida, aún un poco afectado.
− Ah, sí… supongo que sí ¿seguro que estás mejor?
− Sí… estoy mejor ahora que ella lo está, te acompañaré afuera en cuanto
lleguen por ti.
− Ah… bien. – Nos quedamos ahí sentados esperando y cuando finalmente
llegaron por mí, me acompañó hasta la entrada y cuando estaba por irme…
− Naira… Gracias, sé que a quien menos quieres ver ahora es a mí pero
igual gracias por venir y no despreciarme por lo menos ahora – respondió
cabizbajo. Lo miré unos momentos y de alguna forma que aun no entiendo del
todo, sólo lo abracé con una fuerza que ni yo me conocía…y entonces él
correspondió al abrazo con la misma fuerza.
− No te odio Shida, no es que te desprecie pero… es que en ocasiones me
sacas de mis casillas, no puedes forzarme a amarte, sé que lo estas intentando
duro pero si no se da naturalmente… entonces simplemente no pasará, lo
entiendes ¿verdad? Sabes que lo quiera o no realmente me preocupo por ti, eres
mi amigo de la infancia ¿cómo no quererte? Sólo debes dejar que los
sentimientos hagan lo suyo y si simplemente no ocurre… debes dejarme ir porque…
debes encontrar a alguien que te ame tanto como tú a ella ¿entiendes? – le confesé
al oído.
− Entiendo… pero te lo juré Naira… de alguna u otra forma, sé que me
amarás tanto como yo… no me preguntes cómo, solo lo sé. – respondió, su
terquedad… era asombrosa.
− Nos vemos luego Shida y saluda a la abuela por mí – me despedí,
deshaciendo el abrazo y dirigiéndome a la salida.
Las días siguieron pasando y absurdo o no, iba a visitar a la abuela de
Shida cada vez que podía, la mayor parte del tiempo iba cuando sabía que no me
toparía con Shida, mi madre era una vieja amiga de ella así que ella también
iba a verla en ocasiones hablábamos un largo rato hasta que la hora de visitas
terminaba, todo parecía estar mejor y entonces ella comentó algo que jamás me
había imaginado que ocurriría, por lo normal Shida no es el tipo de chico que
le cuenta a su familia sobre sus novias, él siempre fue discreto y no porque le
avergonzaran sino porque para él tener chicas no era más que un pasatiempo sin
mencionar que había chicas pesadas que llamaban a su casa y celular todo el
tiempo y que tenían harta a toda su familia.
− Gracias por venir a verme querida, ahora que mi Shida se encuentra
ocupado en casa con su hermana, es agradable que vengas – confesó.
− No se preocupe, usted es como de nuestra familia – respondió mi madre.
− Oh, por cierto querida, Shida me dijo lo mucho que extraña a tu hija
todos los días me platica algo distinto de ella y que estos días que no ha
podido verla la extraña muchísimo ¿tendrás idea a lo que se deba? – preguntó la
abuela algo ingenua o astuta diría yo, pero de inmediato el sonrojarme y
desviar mi mirada me delató.
− Ah… bueno deber ser porque no tiene tiempo libre para distraerse con
amigos, no olvide que son amigos desde que pueden hablar y ser su apoyo es
indispensable.
− Oh, tienes razón eso debe ser.
Mi madre me dirigió una mirada de muerte en aquel momento, seguro se
preguntarán a que se debía, bueno en el caso de Shida mi familia lo respetaba
por ser el nieto de una vieja amiga de la familia sin embargo los padres de
Shida no eran una buena influencia sin mencionar la mala fama que el mismo
Shida se había generado a los ojos de la gente, sonaba estúpido pero en la
sociedad en especial cuando un chico con mala fama comienza a mostrar interés
en la hija de alguien entonces todo se volvía un drama. Mi madre no veía con
buenos ojos a Shida, dada su mala fama, lo describía como un vago que le
encantaba seducir chicas, escapar de la escuela cuando lo deseaba e incluso “robar”
aunque lo último no había sido comprobado esa era la imagen de mi madre hacia
Shida, en cambio Kalet era todo lo contrario y era muy bien visto por los
adultos, no había madre que no quisiera que alguien como Kalet estuviera con su
hija.
Lo que puedo confesar es que para ser sincera algo en mi había comenzado
a cambiar, aún podía recordarlo… ese sentimiento, no puede ser… me decía a mí
misma una y otra vez… No de nuevo, ese maldito…




No hay comentarios:
Publicar un comentario