El corazón del cielo
Hace mucho tiempo el silencio total inundaba en
completo suspenso, no existía el tiempo, el espacio, no había humanos,
animales, piedras o yerbas, solo el infinito vacío del cielo e interminables
mares. El eterno reposo en las penumbras de la oscuridad.
Entonces, seis dioses cubiertos en plumas
verdes y azules descansaban en las aguas primordiales. Los dioses consultaron
entre sí la vida y la creación, ya que había que sembrar para hacer germinar. Así
estos dioses ayudaron a corazón del cielo conocido como huracán a crear vida en
aquel vacío sepulcral. Sus voces resonaron de entre las tinieblas y se abrieron
paso entre las penumbras, juntaron sus palabras y pensamientos comenzaron alejando
los mares para abrir paso a la tierra, los valles y montañas, levantando
árboles, flores y yerbas. La vida había comenzado, los guardianes de la tierra (los
animales) fueron creados y sus roles asignados, se alimentarían y se
multiplicarían. Y fue así que el corazón
del cielo y corazón de la tierra se conocieron.
Felices con el resultado,
decidieron traer al hombre a la vida, su primer intento fue con barro pero era
demasiado débil. Después hicieron el intento con madera, ahora era demasiado
rígido, sin emociones ni un sentido de alabanza por sus creadores, así que
fueron destruidos. Finalmente hicieron su último intento, en esta ocasión lo intentaron
con maíz amarillo y blanco, de donde crearon una pasta y comenzaron con la
formación del hombre al que le añadieron un poco de madera en su interior, de
igual manera la mujer fue creada para ser su compañera de vida. La sabiduría de
estos nuevos humanos era tan grande que eran capaces de ver y entender todo lo
que les rodeaba justo como sus creadores, lo cual los hizo sentirse amenazados.
Así, el corazón del cielo sopló sobre éstos nublando su completa comprensión de
lo que los rodeaba, evitando arrogancia, egocentrismo y superioridad de parte
de los humanos. Evitando que se sintieran dioses o superiores a sus creadores.
Y así se formó la tierra y los hombres, según nuestros antepasados.
