domingo, 12 de febrero de 2012

Rosa Vino ~ Cap. 03 El retorno del pasado


Le retour du passé
Heidi me ayudaba a colocarme el vestido especialmente para la noche de hoy, el día del compromiso oficial en el que Kaine se comprometería con una noble portuguesa, las extrañas marcas de hematomas de mi cuerpo desaparecieron de la forma más extraña pero aún sentía dolor en todo mi cuerpo. No podía ocultarlo dolía muchísimo pero no podía cambiar los sentimientos de Kaine, él solo me veía como su dama de compañía y eso era lo que no debía olvidar por nada para reafirmar mi realidad. Me propuse a bajar a la presentación oficial pero cada paso era como una puñalada cada vez más profunda en mi corazón era extremadamente difícil aceptar que la persona que tanto amo ahora esta por ser de alguien más pero debía apoyarlo por algo tomo esta decisión, muchas veces me he puesto a pensar en mi vida anterior y después pienso “aún cuando duele ahora Kaine es lo mejor que me ha ocurrido y no me arrepiento de haberle conocido aún cuando me desgarre por dentro”. Me deslicé entre la gente que comenzaba a llegar tan elegantes, todos tan majestuosos llenos de lujos y mi mente se rehusaba a creer que en el pasado yo era parte de ellos, una parte de mí no lo sentía así me sentía fuera de lugar.

− ¡Annick! Te ves preciosa… − exclamó Kaine. Mientras lo hacía me preguntaba porque no dejaba de ser amable conmigo y tratarme en ocasiones como algo más, preferiría que no me tratase bien y no me ilusionase como una tonta pero algo en el siempre me hipnotiza. La gente que se encontraba con él, me miraron extrañados de la confianza con la que me trataba.

− Ah, gracias. – dije con un hilo de voz un poco indiferente aún cuando quería actuar con normalidad sentía que si hablaba en cualquier momento me quebraría. Kaine me observo extrañado con mi actitud pero no le tomé importancia y decidí alejarme un poco de él hasta que todo esto terminara.

Me quedé casi toda la presentación parada cerca de la puerta de salida con la mente vaga y justo cuando lo anunciarían oficialmente frente a todos sabía que no podría resistir no quebrarme así que decidí salir lo más rápido posible y pasar desapercibida a los ojos de Kaine pues sabía que si se percataba de mi ausencia más tarde me enfrentaría y eso me asustaba. Salí de aquella sala y me dirigí hacia los jardines deseaba estar sola y descargar todo este dolor hasta quedarme seca y no exponerle después. Lloré hasta que mis ojos se hincharan lo suficiente como para casi caer dormida en aquel lugar pero justo en medio de mi desgracia escuché a alguien acercándose, intenté moverme de lugar para que nadie me viese pero fue demasiado tarde alguien se encontraba frente a mí ahora viendo con interés mi espectáculo, dirigí mi mirada lentamente al rostro de aquel mi espectador.

− tú eres…

− ¿Qué haces en un lugar como este? – preguntó curioso y temeroso.

− Sólo… quería estar sola un momento si no le molesta conde Phantomhive – ataqué. Se acercó lentamente, lo había olvidado no me sequé las lágrimas. Repentinamente sentí su mano fría contra mi rostro acariciando mi mejilla y apartando las lágrimas de el.

− Que… ¿Qué hace?

− ¿Por qué lloras?

− No es de su incumbencia, así que si me disculpa… − aparté bruscamente su mano de mi rostro mientras pretendía retirarme.

− Sé que por ahora no lo es, pero… si lloras de esa forma debe ser por… KAINE DUPONT ¿no es así? Pero eres su dama de compañía ¿no estás satisfecha con eso? Después de todo él ya eligió a esa chica portuguesa y… si deseas llorar hazlo pero no sola – dictaminó con un tono de dolor en sus palabras que no lograba comprender yo era la herida ahí, me regresé a mirarlo un momento sé que debí enojarme pero de alguna forma eso jamás paso pero sentía una inexplicable nostalgia.

− ¿Sugiere que debería ser mi compañía?

− Así es. Tal vez no soy Dupont pero nada puede cambiar lo que siento en estos momentos… consolarla en este el momento tan doloroso – su rostro se torno lleno de dolor, lo miré extrañada y confusa pero aún así acepte, parte de mi deseaba estar conocerlo de forma irremediable.

− Esta bien, gracias. – dije mientras lágrimas involuntarias invadían mi rostro de nuevo el nudo en la garganta era incontrolable el dolor era incurable pero tenía a alguien con quien desahogarme. En cuanto mis lágrimas comenzaron a caer me envolvió sorpresivamente entre sus brazos, su cuerpo se sentía tan extraño, una extraña sensación de dejavú me inundó y de forma inexplicable correspondí el abrazo como si quisiera hacerlo desde hace mucho tiempo una parte de mí encontró consuelo mi corazón se sentía más tranquilo.

Lamento que sufra tanto de esta forma, me destroza verle así… − susurró. No tenía ni idea de lo que quería decir pero en esos momentos no me importaba solo quería llorar hasta secarme por dentro.

Nos abrazamos por un enorme instante y lloré hasta que caía casi muerta, éste me acarició el rostro y me alejó nuevamente las lágrimas.

− Estará bien ¿verdad? No quiero verle así de nuevo – exclamó apenado pero con desesperación, algo extraño para alguien que acababa de conocer.

− Por… ¿Por qué es tan amable conde Phantomhive? – lo miré con interés esperando su respuesta.

− ¿Por que… no serlo con la persona que me llena de paz? Por cierto llámame Cyd no conde, me sentiría más cómodo con eso ¿puedo llamarle Annick? además cualquier cosa que necesite no dude en buscarme ¿bien? 

Asentí casi de inmediato, ¿la persona que me llena de paz? Jamás le di importancia a aquello para mí, Cyd se había vuelto un gran amigo aunque fue en un instante tan corto siento como si le conociera. Me regresé a la mansión Dupont lo más pronto que pude la presentación seguramente ya habría finalizado y que Kaine no me encontrara no era una opción, caminé a hurtadillas hasta mi habitación afortunadamente no me tope con Kaine y logré llegar bien a mi habitación me apresuré a cambiarme de ropa para ponerme el camisón y por fin dormir después de el día más largo y cansado de mi corta vida, me senté un momento en mi cama sumiendo el colchón un poco pensando en lo ocurrido y con la vista fija al piso, nada me preparaba para lo que estaría por venir. 



Un ser detrás de mí se me abalanzó por la espalda con tal fuerza que sentí como me quedaba sin aire, cuando regresé la mirada completamente aterrada solo pude ver una cabeza de cabello rubio, sentí escalofríos en el cuello sentí como unos labios tocaban la piel de mi cuello, su respiración estaba cerca e intenté deshacer aquel abrazo sabía de quien se trataba… Kaine Dupont, pero ¿Qué demonios hace?

− ¡¿KAINE?! ¡SUELTAME! ¡¿Qué SUCCEDE CONTIGO?! ¡Me estás asustando! – grité aterrada cuando por fin logre deshacer aquel abrazo. Me alejé de él pero este aún seguía con la mirada gacha su camisa se encontraba desabotonada y lograba ver su pecho desnudo y  desaliñado.

− ¿Por qué te alejas Annick? ¿Es que acaso el único que puede abrazarte es Phanthomhive? – dijo molesto y con un hilo de voz, me encontraba confundida ¿Cómo sabía eso?

− ¿Qué? ¿De que hablas?

− Los ví. ¿Es acaso que tu y Phantomhive son amantes? Él tiene prometida. – preguntó con la vista aún vaga y tono desafiante en sus últimas tres palabras.

− ¿Qué? Claro que no ¿Por qué piensas eso? No fue nada, no veo de esa forma a Cyd. – respondí con nerviosismo, mentí.

− Cyd… ¿De cuando a acá se han vuelto tan cercanos como para llamarle por su nombre?

− Nosotros… somos amigos, no tiene nada de ma - lo

− ¡SI LO TIENE! – gritó con furia como nunca antes lo había visto. − NO ME AGRADA PHANTOMHIVE… NO te quiero CERCA DE ÉL – Me interrumpió y dictaminó un poco avergonzado. Lo miré sorprendida pero algo en mi ser me hizo decir lo que desencadenaría la guerra.


− ¡Si te agrada o no ese no es mi problema! ¡Soy yo la que quiere estar con él! ¡NO TÚ! Así que solo ocúpate de tu prometida soy solo tu hermana menor, tu dama de compañía ¡no te metas en esto! ¡NO TE IMPORTA! – grité con una furia que ni yo me conocía ¿Qué era esta sensación? Sentí como un Dejavú pero cuando me di cuenta ya había dicho lo peor. Kaine levantó su mirada hacia mí vi la ira en su mirada una que jamás había visto  antes.

− ¡HAZ LO QUE QUIERAS! – rugió completamente enfurecido caminó hacia la puerta y salió casi derrumbaba la puerta. 

Me quedé ahí parada pensando ¿Por qué había dicho tal cosa? Jamás le hubiese dicho algo como eso a alguien como Kaine él es mi todo ¿no ha sufrido ya demasiado como para que yo también lo hiriera? Tuve un sueño aquella noche uno similar a cuando me encontraba débil en la mansión Dupont sin conocer a nadie.

Oscuridad, oscuridad… estoy envuelta en la oscuridad, no puedo ver nada… Ese chico… ¿Por qué puedo verle? Está completamente oscuro entonces… ¿Por qué?

− ¡¿Por qué sigues apareciendo frente a mí?! – gritó aquel chico con furia. No pude distinguir su rostro pero captaba su ira. ¿Qué es esto? ¿Qué significa?

− No importa lo que digas o hagas pues siempre apareceré – dijo una voz fría y maléfica que no reconocía.

− ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué a mí?! ¡¿CUÁL ES TU OBJETIVO CONMIGO?! – Ordenó.

− Tú lo eres… haz cambiado mucho…

− ¿de que hablas? – dijo con un hilo de voz y nerviosismo − ¿me conoces? Lo sabía, no eres SOLO UN SUEÑO esto no es casualidad ¿Quién ERES? – reclamó. Un enorme instante de silencio inundo aquel lugar.

− Soy tu pasado… pero ahora mismo el ser que cuida de ti sin tu consentimiento…−  otro gran silencio inundó aquel lugar después de aquellas palabras, no hubo respuesta de aquel chico solo se le veía completamente confundido, y después de aquel momento la voz de hace un momento habló. −  Ahora…  debo irme pero no pienso abandonarte lo quieras o no ahora eres parte de mi – se despidió.

− ¡NO! ¡ESPERA! ¡ME DEBES RESPUESTAS! ¡¿Qué quieres decir con mi pasado?! ¡¿Por qué no te recuerdo?!  − gritó aquel chico con desesperación y angustia en sus ojos. De pronto el chico corrió detrás de aquel ser y sujetó su muñeca, aquel ser regresó la mirada hacia el chico y sus ojos se desorbitaron del asombro.

− Tú eres… -------- − susurró del asombro pero jamás pude reconocer su rostro, solo la expresión de su mirada al ver a aquel ser tampoco pude escuchar lo que dijo que era solo una cálida sensación me inundó y volví a la realidad.

Mis cansados párpados se entreabrieron la luz me cegaba, ya era de mañana y al intentar sentarme en la cama sentí algo pesado en mi mano.

− Kaine… − susurré en voz baja. Era de esperarse aún cuando le destrozara el corazón él jamás se apartaba de mí ni un solo instante aún con todo lo que le dije él ya era parte de mí aunque no estuviese de acuerdo yo le amaba aún si no lo sabía. Intenté escabullir mi mano sin despertarlo pero de inmediato este abrió los ojos exaltado.

− Annick… estás despierta… yo… − susurraba aún soñoliento.

− Está bien Kaine tu duerme ¿en que momento regresaste a la habitación? No deberías hacer ese tipo de cosas – sugerí con calma. Esto comenzaba a hacérsele hábito, él ahora estaba oficialmente comprometido y no estaba bien que hiciera este tipo de cosas con su “hermana menor” sin mencionar que me incomodaba ¿Por qué ser tan amable con alguien que solo le acompaña? Era una estupidez, él simplemente podía conseguir cualquier otra chica como compañía y eso sería todo, comencé a pensar que irme de aquella mansión y de la vida de Kaine sería lo mejor para ambos, él aunque no lo supiera me concedía ilusiones y luego los destrozaba sin piedad.

− Annick… − susurró con tristeza −…lo siento, yo no… yo no quería gritarte es solo que me asuste – susurró con la cabeza gacha.


− ¿Qué? ¿Por qué te asustarías? Eso es ridículo.

− Es solo que… me aterra que me dejes de querer y te vayas con Phantomhive… pero dime, No es verdad ¿cierto? Dime que no estás relacionada con Phantomhive – dijo con una mirada suplicante impaciente por mi respuesta.

− ¿Por qué habría de dejar de quererte? – dije avergonzada y con desviando mi mirada de la de él, temía que viera a través de mi. – Yo… le conocí hace poco en una de mis escapadas al mercado, yo no le conozco muy bien ¿Por qué habría de abandonarte por él? Es solo… un amigo. – afirmé. Un enorme silencio nos inundó me sentía avergonzada y nostálgica ¿por qué será? Me preguntaba ¿Por qué siento esto como si fuese mentira? Mientras pensaba en esto Kaine me abrazó por la espalda fuertemente algo que jamás me esperaba de él ¿Qué le ocurría últimamente? Él no era así.

− Menos mal, sabía que me querías más que ese tipo, aún así ÉL NO ME AGRADA. – una voz demoniaca salió de esas últimas cuatro palabras que me asustó. –…porque Annick, tú eres mía y no pienso compartirte con nadie… − me susurró al oído, aquella voz demoniaca resonaba en lo que decía, ¿Qué significa eso? Era demasiado egoísta ¿Por qué me hacía esto?

− Que… ¿Qué quieres decir? Kaine…

− ERES MÍA… Annick, veo que la marca sigue ahí ¿y si te hago una nueva? – habló con un tono seductor y macabro que jamás había escuchado de él, señalando mi cuello. De inmediato me dirigí hacia el espejo más cercano.

− Esa marca es… − dije desconcertada me quedé sin habla ¿Cómo era posible? ¿Por qué hizo tal cosa? Provocarme este hematoma a la vista de todos.

− Así es, eres MÍA ¿debería hacerte otra? – dijo cruelmente, se acercó a mi y volvió a abrazarme fuertemente por detrás, después de un momento incómodo lleno de silencio y de que mi dolor se reflejara frente a mí en ese enorme espejo, viéndonos a mí  y a Kaine me agradaría vernos así pero la realidad era otra ¿Qué pretende? Mi mente solo decía una cosa “me está usando”. − ¿Qué sucede Annick? ¿Porque tienes esa mirada? ¿Preferirías que fuese Phantomhive quien te estuviese abrazando de esta forma? – me miró con crueldad en los ojos. Yo no conteste pero me sentía usada por él, en todo este tiempo Kaine jamás me hirió, jamás intentó nada conmigo, jamás me molesto ¿Por qué hace esto ahora? ¿Qué le ocurre ahora que Cyd re apareció por Inglaterra? Desde que él volvió ha cambiado se ha vuelto más cruel. Kaine me siguió observando detenidamente con aquellos crueles ojos y luego me soltó. – Será mejor que bajemos a desayunar seguramente Clement nos espera – se retiró.

Kaine Dupont

¡DEMONIOS! ¡¿QUÉ SUCEDE CON ANNICK?! Su actitud esta cambiando, jamás me atreví a tocarla y mucho menos mostrarle algo más que amistad, tal como dijo Clement “si desea protegerla debe ser discreto además de que aún cuando ella sea de la nobleza no puede tener nada con la Señorita Annick, no puede verla como la ve por que ella es huérfana y no es bien visto que alguien de la nobleza se comprometa o tenga una relación más allá de la amistad con una huérfana lo único que puede hacer para tenerla siempre a su lado es casándose y tenerla como dama de compañía para su futura esposa”. Anteriormente Annick me abría correspondido aunque sea un poco aquel abrazo pero ¿qué estoy haciendo? Trate de ocultar este tipo de emociones e impulsos que tenía sobre ella pero ¡ESE PHANTOMHIVE! ¿Por qué todos se obsesionan con él? ¿Qué tiene él que yo no? De algo estaba seguro… podía llevarse mi mansión, riquezas, sirvientes, incluso mi vida pero no a ella. Lo único que puedo hacer ahora es prepararme para mi futura boda, anhelaba esa boda pero solo por ella por tenerla solo para mi realmente sentía que podía esperar a cumplir los dieciocho para casarme y tenerla conmigo pero al ver a Phantomhive haciendo lo que yo no podía mi odio creció DEBO ELIMINARLO, ella es MÍA.



Phantomhive…

− Cyd, Cyd, Cyd… − me susurraba una voz familiar, de pronto me encontraba de nuevo entre todo aquel caos, la pesadilla había terminado y todo indicaba que era hora de entregar mi alma a Sebastián, nada más me importaba, la ciudad de Londres estaba en llamas. Sentía rabia, coraje y traición, el odio me invadía, me entere de una verdad que había arruinado mi vida y la persona a la que más quise me había traicionado.

− ¡Cyd, lo hice por ti! ¡¿ES ESO TAN MALO?!  − gritó con desesperación y con la voz quebrada. Me regresé a mirarla, pero me es imposible ver su rostro, el odio y el rencor me cegaron y pronuncie las peores palabras que podía escuchar para que se alejara de mí, no quería verla, escucharla, o si quiera que su presencia estuviese tan cerca de mí. Sebastián seguía luchando y yo discutiendo con ella pero era el momento de que todo terminara.

− ¡¿POR MI?! ¡NO FUI MÁS QUE UNA MARIONETA PARA TU PROPIO ENTRETENIMIENTO! ¡¿TE DIVERTISTE?! ¡Me salvaste la vida pero me diste otra en donde fue el mismo infierno y me hizo desear estar muerto, muerto junto a mis padres! ¡OJALÁ JAMÁS ME HUBIERAS SALVADO NI HUBIERAS CONOCIDO MI EXISTENCIA! ¡NO ERES MÁS QUE UN MALDITO DEMONIO! – GRUÑÍ lleno de furia, las frases siguieron saliendo de mi boca aún cuando veía su rostro bañado en lágrimas, me miraba llena de dolor pero nada fue peor hasta cuando pronuncié mis últimas palabras para ella − ¡FINJIRÉ QUE JAMÁS CONOCÍ A ALGUIEN TAN REPUGNANTE COMO TÚ! – cuando dije aquello sus lágrimas pararon, un silencio enorme nos inundó y solo éramos ella y yo entre una ciudad en llamas sobre la enorme torre Eiffel. De pronto un ser extraño apareció de la nada, no tenía idea de quien era lucía extraño pero sentí claramente que por su aura no era humano, era similar al de ella y a Sebastián. Él… era un demonio más. 




− Esto termina ahora, ********* (menciono el nombre de la chica) – dijo apareciendo detrás de ella, ésta simplemente quedó ahí paralizada.

− ¿Ma… Maximus? – susurró ella. Se regresó a mirarlo, quitándome por fin la vista de encima pero seguía con esa mirada congelada. − ¿Qu…Qué haces a… aquí? – tartamudeo. Éste se acercó a ella tomándole del brazo.

− ESTO SE ACABA AHORA. Es hora de regresar los demás se han dado cuenta de lo que has estado haciendo con este humano y están en camino ¡vamos! Debemos esconderte. – ordenó enfadado y comenzó a jalonearla.

− Qu… Quieres decir… que… ¿vendrán por Cyd también? – exalté casi de inmediato al escuchar aquello ¿venir por mí? ¿Quiénes? ¿Por qué razón? Pero a pesar de todo lo que dije ella se veía nerviosa solo cuando preguntó por mí.

− ¿ESO IMPORTA? Él acaba de despreciarte justo ahora ¡¿NO LO ENTIENDES?!  ¡ALGUIEN COMO ÉSTE NO VALE LA PENA MORÍR! ¡Ellos desean encontrarte y castigarte, DEBEMOS DARNOS PRISA Y ESCONDERTE! – Ordenó aquel extraño ser.

− ¡¿Y TÚ QUIEN ERES?! – Repliqué.

− Alguien que si la ama y se preocupa por ella, simplemente la protegeré a costa de quien sea, pero eso a ti ya no te incumbe me la llevaré lejos de ti, ella ya ha sufrido demasiado al intentar protegerte. ¡Mírala bien PHANTOMHIVE! Porque esta será la última vez. – confesó al momento de que ella comenzaba a resistirse.

− ¡NOO! ¡NO PUEDEN MATARLO! ¡NO PIENSO PERMITIRLO! – ella gritaba desesperada intentando arriesgar su propia vida para salvar la mía, aún con todo lo que le dije pero en esos momentos la ira no se consumía y me hizo pensar y decir cosas que no debía.

− ¡LÁRGATE! ¡LO QUE ME OCURRA A MÍ ES COSA MÍA! ¡Deja ya de fastidiarme! ¡TE QUIERO LEJOS DE MÍ, PARA SIEMPRE! ¡ASQUEROSA DEMONIO, ME ARRUINASTE LA VIDA, INTENTAR PROTEGERME NO SERVIRA DE NADA! – grité lleno de furia, deseaba que se alejara de mí en esos momentos no podía ni verla la furia me consumió. Ella no se regresó a mirarme, en esos momentos supe que lo había entendido y se había resignado, hubo un gran silencio de nuevo.

− Bien… entonces… desapareceré de tu existencia, si pudiera borraría todos los recuerdos míos de tu memoria, ojala puedas encontrar lo que sea que estés buscando, hasta nunca… Cyd… − se despidió, una parte de mí se estremeció pero otra parecía no importarle. En esos momentos lo último que pude ver de ella fue su espalda, pues jamás se regresó a mirarme de nuevo, fue ahí donde la perdí.


“Entonces… desapareceré de tu existencia, si pudiera borraría todos los recuerdos míos de tu memoria” esas palabras se repitieron desde el momento en que regresé a mi vida de antes, todo era confuso y como lo había mencionado con anterioridad… era como si el tiempo siguiera avanzando sin mí, había cosas, recuerdos, personas que no aparecían en mi memoria por más que lo intentara pero solo estas palabras me siguieron atormentando, hasta que un día, Sebastián logró hacerme recordar aquella escena y desde entonces sueño con ella cada noche ¿por qué no tuve el valor suficiente como para aceptar mis sentimientos? ¿Por qué tuvo que cegarme el maldito orgullo y la ira? Eso me costo perderla y ahora como si se tratase de una ironía, ella lo logró, casi todos mis recuerdos acerca de ella desaparecieron esa misma noche ¿cómo? Aún no lo recuerdo y Sebastián se niega a decírmelo, lo único que sé es que te recuperaré como sea, ya has sufrido por mí suficiente y ahora es mi turno, pero ahora es Dupont quien te tiene a su lado en estos momentos y ahora tu corazón le pertenece… ¿Qué se supone que debo hacer? Enfrentaré a Dupont si es necesario.

            Repentinamente como siempre, desperté de nuevo de aquella pesadilla pero era un recuerdo que había marcado mi vida que me atormentaba y me recordaba cuanto había perdido pero ahora que la he vuelto a ver, no tengo duda alguna…

− Yo… te recuperaré… sin ti… he olvidado como ser feliz. − susurré en medio de mi enorme habitación, con la mirada decidida y mi corazón latiendo salvajemente al intentar recordar como era su rostro y esos recuerdos que algún día compartimos.




 CONTINUARÁ....