miércoles, 5 de diciembre de 2012

Air Wings - Cap. 01 ~ Encuentro - Adelanto ESPECIAL (corregido)

Encuentro
Desperté algo confundido, con los rayos ultravioleta sobre mi rostro y cientos de cosas por hacer cada día, siempre tan agotador cada día pero siempre me encontraba lleno de energía. Aunque desde hace ya un tiempo había comenzado a pensar que mi vida se había vuelto una rutina como una agenda programándome cada minuto de mi vida sin descanso alguno. Lo primero cada mañana en la academia era desayunar, ir directo a mis clases, los saludos constantes por la mañana, luego de las clases a realizar las tareas pendientes del comité de alumnos, propuestas constantes de la NASA para unirme a ellos u ofreciéndoles a los de mejores coeficientes, compromisos con cierto hobby que compartíamos unos amigos y yo, los cuales también se encontraban en el comité de estudiantes de secundaria. Poco a poco por cada día que pasaba comenzaba a ver mi vida cada vez más aburrida y común aún cuando los más cercanos a mí creyeran otra cosa diciendo cosas como “lo tienes todo, dinero, posición, amigos e incluso fanáticas” a pesar de que incluso estuviera probablemente con las personas que podrían ser las más exitosas del mundo; para mí eso había dejado de tener importancia. Día tras día era la misma rutina hasta que la noche anterior, me llegó un fax inesperado poco antes de retirarme de las tareas del comité, ya era bastante tarde y todos ya se habían marchado pero aquel fax era bastante insólito pero importante lo primero que vi era la palabra confidencial con letras grandes en medio de la hoja y remarcada con color rojo.

TRANSFERENCIA OFICIAL
ASUNTO ESPECIAL (Transferencia urgente)
Estrictamente CONFIDENCIAL
Alumno(a): Alizée Rosenberg
Genero: Femenino
Edad: 15 años
Año cursante: 2° Secundaria.
C.I. = 220
HABILIDAD: Desconocida

Observé aquella ficha con cuidado en la cual se me hizo extraño que no viniese con una fotografía para poder conocer a la alumna tan de repente pero tal y como lo mencionaba el papel era CONFIDENCIAL algo importante debería ser como para que éste papel llegara tan de repente definitivamente alguien con influencia y bastante importante. Según aquella hoja de transferencia ésta llegaría mañana por la mañana a primera hora la cual de manera extraña me sentía ciertamente emocionado, tal vez cambiase mi rutina un poco.

A la mañana siguiente me dispuse a alistarme para el encuentro con la nueva alumna transferida de urgencia y mostrarle las instalaciones. Una vez listo decidí marcharme y en cuanto abrí la puerta de mi dormitorio me percate de la presencia de Gabrielle, Gabrielle y Francis a la puerta del dormitorio.

− Robert ¿Estás listo? − preguntó Gabrielle.

− Pero ¿Qué hacen ustedes aquí? − pregunté desconcertado.

− ¿Cómo que qué? − dijo Francis − En aquel fax decía que la nueva alumna llegaría hoy a primera hora ¿no es cierto? Así que decidimos alistarnos para recibirla en su llegada. − aclaró.

− Pero, lo que yo me pregunto es ¿Cómo supieron de la nueva alumna? Esa información sólo me ha de llegar a mí, el presidente del comité de alumnos.

− Bueno, el asunto era urgente y bueno también nos lo enviaron, creyeron que sería más prudente que todos los del comité de alumnos estuvieran presentes. − aclaró Gabrielle.

− Bueno, creo que deberíamos irnos no ha de tardar en llegar − indagó impaciente Francis.

− Ya veo, vayamos directo a la entrada para recibirla.

Cuando nos aproximábamos directo a la entrada, nos percatamos de que muchos alumnos de la academia habían madrugado y se encontraban al pie de la entrada como si esperaran a alguien muy importante. Cuando nos detuvimos al ver todo aquel ajetreo que se había formado por los alumnos que se habían reunido. Aún ni siquiera nos acercábamos lo suficiente como para poder controlar tal ajetreo cuando una limosina negra y larga llegó a la entrada en la cual supusimos que se trataba de la nueva alumna y tal como pensábamos, lo era. Después un gran momento de silencio salió una chica alta de cabello negro intenso, no muy largo, con una piel blanca y con un rostro finamente pulido. Aquella chica traía unos enormes lentes de sol que le cubrían gran parte del rostro pero una vez tocó piso en la academia se los quitó, lo cual nos sorprendió aún más. Una vez que se alejó del rostro aquellos lentes oscuros se dieron a conocer sus hermosos ojos color ámbar con largas pestañas y ojos grandes. Una vez todos vieron sus ojos todo aquel ajetreo dejó de escucharse y aquella chica quedó ante todos con una mirada de sorpresa en el rostro. Les dirigió a todos una mirada indiferente y fría.

Me quedé un momento paralizado por aquellos ojos que sin saber la razón más allá de la estética me llamaban la atención. Cuando algo de entre los alumnos se abrió paso entre ellos.

− Alizée ha pasado tiempo sin verte − dijo una pequeña voz dulcemente.

− Saya, te he extrañado hacia ya siete años sin verte, prima − dijo una voz apacible y dulce como el sonar de una melodía que te relajaba a la vez de desaparecer instantáneamente aquella mirada llena de frialdad a una llena de dulzura.

Una vez los demás escucharon pronunciar la palabra “prima” todos en la academia quedaron boquiabiertos al enterarse de tal noticia.  Fue entonces que entre aquellas dos chicas se dieron un gran abrazo y se dieron a conocer por primera vez en aquellas miradas un gesto dulce de cariño, ambas tan calladas y misteriosas. Fue entonces cuando pude visualizar quien era aquella persona que se encontraba con la nueva alumna, era Saya Hardie una de las alumnas más codiciadas por muchos de los chicos de esta academia, incluyendo a mi querido amigo Gabrielle y como no lo seria si era una chica hermosa de cabello rubio oscuro, ondulado y largo, poseía unos ojos como la chica recién llegada ojos grandes aunque el color difería a un grisáceo y pestañas largas, además de una voz tranquilizante y dulce siempre tan amable pero a la vez siempre manteniendo distancia. Desde lejos pudimos contemplar aquel hermoso encuentro como si se tratase de un encuentro de la nobleza como grandes espectadores sin mencionar a Gabrielle el cual estaba fascinado con Saya. Cuando nos percatamos que otras chicas se abrían paso entre los alumnos y estos formaban un camino directo hacia Alizée. Y así vimos como se acercaban a aquella criatura de una hermosura increíble.

− Alizée, cuanto tiempo sin verte ha pasado mucho tiempo − dijo sorpresivamente Romy una chica siempre dulce de un aspecto angelical tal y como se veía era la chica más admirada por las demás chicas quienes desean ser como ella pero aún así esta jamás se junta con nadie que no sea su pariente.

− Romy, cuanto tiempo te he extrañado también muchísimo − confesó aquella chica con voz sublime, delicada y hermosa.

− Lo sé, estoy feliz de que hayas venido por fin estaremos juntas como antes − afirmó la dulce Romy. Se dieron un gran abrazo y enseguida se regresó para mirar a Marie Soleil  quien desde su entrada aquí era algo tímida pero en esta ocasión se veía tranquila, feliz y emocionada.

− ¡Marie Soleil! No sabía que te encontrabas aquí, creí que estabas estudiando en América.

− No, sólo era una fachada tú sabes − dijo un poco avergonzada y continuó − pero ¿Qué paso? Fue una llegada muy sorpresiva cuando Eugene nos mando los E-mails informándonos de que vendrías a estudiar con nosotras.

Fue entonces cuando todos incluyéndonos nos habíamos percatado de lo inmóviles y centrados que estábamos en la conversación de aquellas chicas que incluso nos habíamos olvidado del por que estábamos ahí. Cuando nos dimos cuenta, ya era muy tarde pues aquel ajetreo había comenzado a disolverse poco a poco sin percatarnos de aquello al mirar aquella llegada y recibimiento de aquella chica. Decidimos quedarnos ahí inmóviles durante un momento más.

Era evidente que la sorpresiva llegada de aquella chica nos había dejado a muchos boquiabiertos puesto que era una chica poco peculiar la cual estaba frente a nosotros y más aún que las chicas más codiciadas de esta academia fueran parientes de ésta chica, no solo por su belleza interior y exterior sino además por sus increíbles dones. Fue entonces que nos dimos cuenta de que las chicas ya comenzaban a guiarla hacia sus dormitorios, nosotros nos encontrábamos un poco lejos de ellas pero aún así sólo una de ellas se percató de nuestra presencia, era aquella chica nueva, Alizée.

Observe claramente como al ir caminando poco a poco junto a sus primas se regresó a mirarnos y fue cuando nuestras miradas se encontraron y fue cuando note algo extraño tanto en su mirada como en mi interior fue como si por un instante me encontrara en otro mundo distinto en el cual sólo podíamos estar ella y yo, claramente parecía como si se adentrara en mi mente y yo me quedé ahí atónito sin poder explicar aquello. Entonces regresó la mirada a la conversación de sus primas sin expresión alguna. Me quedé completamente inmóvil pensando profundamente en aquellos ojos color ámbar, tan misteriosos y fríos. Pero, no era solo eso cuando me di cuenta de que en ella había algo que deseaba descubrir, algo que sólo yo podía hacer, algo que seria sólo mío. Me quedé observando como se alejaba detenidamente sin si quiera parpadear de la impresión de todos aquellos sentimientos desconocidos que habían surgido en aquel pequeño instante.

− ¿Robert? ¿Robert? ¿Qué te pasa? − preguntó curioso Gabrielle.

− ¿Qué? − pregunte aturdido.

− ¿Qué te pasa Robert? Tú nunca te pones así por nadie ¿Qué es lo distinto ahora? − inquirió Gabrielle.

− ¿Eh? No, es lo que creen − aclaré − nunca me ha interesado alguna chica sin duda creo que son criaturas de gran belleza sean como sean, pero sólo me he enamorado una vez en mi vida y no era más que un iluso.

− ¡Bueno, ya Robert! Nosotros no quisimos decir nada extraño como enamorarte − bromeó Gabrielle − Sabemos perfecto que no te has llegado a enamorar de nuevo por lo de la última vez. ¿Pero no crees que debes superarlo? Ya… paso tiempo.

− Yo jamás podría enamorarme de alguien como ella, se ve que es una chica fría y sin sentimientos; además no es que no haya superado lo de aquella ves es que no he encontrado a la indicada. − aclaré un poco irritado.

− Si, si Robert como digas − inquirió Gabrielle.

− Pero ¿qué fue entonces lo que te paso que te le quedabas viendo muy interesado? − siguió Gabrielle.

− ¡No es nada! Es solo que se me hace una chica poco peculiar eso es… todo − apenas pude dar una buena excusa para salir del asunto.

− Mmm… creo que esto será interesante − inquirió Francis con mirada distante.

Alizée R.                        
  Momentos antes…

Me encontraba confundida, dolida y sobre todo conmocionada por este cambio tan repentino en mi vida pero estaba dispuesta a dejar todo a atrás y continuar con este infierno. Soñando despierta, recordando lo ocurrido ¿en verdad estaba en tal peligro? O solo mi padre lo hizo para alejarme cada vez más. Tan lejos de mi hogar, de mis hermanos, y mis amigos a quienes no vi desde antes del incidente, mi mente seguía vagando entre recuerdos duros del pasado hasta que el chofer asignado de seguridad me aviso que el viaje había concluido. Con la mente aún confusa y distraída en cuanto el chofer me abrió la puerta baje esperando simplemente encontrarme con mis primas quienes también habían sido transferidas a esta academia, pero en lugar de eso había una enorme multitud de adolescentes fuera de la limosina que no lograba explicar como era que sabían de mi llegada si se había avisado que sería confidencial.

            Sin más remedio decidí quitarme mis lentes de sol que ocultaban a la perfección mis ojos color ámbar que muchos etiquetaban como “los ojos del sol” debido al color dorado profundo pero al contraste del color café claro que en conjunto formaban un color inusual que era como ver al mismo sol pero sin encandilarse. Parte de lo que más temía era quitármelos debido a que por lo normal la gente solo se me queda mirando directamente a los ojos debido al color lo cual resulta incómodo. Me quedé ahí parada unos instantes preguntándome ¿Dónde estaban mis primas? Deberían ya estar aquí. Después de unos minutos observé como Saya se abría paso entre la multitud quienes en cuanto escucharon su voz se hicieron a un lado cediéndole el paso hacia a mí, como si le hicieran un camino directo. No me asombraba la gente había sido así con los de nuestra especie desde siempre tratándonos como la realeza sólo por nuestro físico y sin saber el infierno que es nacer en estos cuerpos y sobre todo nacer sin ninguna sensación o sentimiento. Saludé a cada una de mis primas las cuales se ofrecieron a enseñarme cada rincón de la academia ellas mismas lo cual yo acepté encantada, de repente sentí la necesidad de voltear e inconscientemente mi mirada sabía a que lugar exactamente dirigirse lo cual paso en menos de un segundo y así fue como mi mirada se posó en un chico apuesto, de cabello rubio y hermosos ojos esmeralda los cuales claramente me recordaron a León. Aunque sus ojos eran del mismo color al sostenernos la mirada me daba una sensación extraña de paz y de olvido de mis preocupaciones además de que sentía como si en ese instante estuviéramos solo él y yo, era como estar en una especie de transe que sólo duró unos segundos y fue entonces que recupere la consciencia e instintivamente regresé mi mirada hacia la conversación.

Unas horas después…
                       Robert Kendrik

Después de un agitado día de encuentros, clase, tareas y clases extracurriculares volví a mi habitación después. Ya era de noche algo tarde pero, poco antes de ir a la cama me dio un poco de curiosidad y decidí buscar algo sobre esa chica en Internet. Me aproximé a la computadora y entre a mi buscador y tecleé su nombre Alizée Rosenberg. Una vez di clic en el buscador aparecieron los resultados, lo único que podía notarse alguna información acerca de Alizée era más bien referente a su padre el Señor Jonathan Rosenberg Robinson. Una vez que volví a concentrarme en lo que debía buscar, me percate de que lo único relacionado con Alizée Rosenberg eran artículos y biografías referentes sólo a su padre y hermanos.

Busqué algún artículo o página el cual sólo estuviese relacionado con Alizée pero no había ni uno solo era como si no existiera y lo único para ella era un nombre y apellido además de sus hermanos y su padre pero nadie más. Era desconcertante consulte tecleando el nombre del padre de Alizée, Jonathan Rosenberg fue entonces cuando salieron muchos más artículos y una biografía detallada de su vida fue cuando supe que los hermanos de Alizée eran gemelos idénticos llamados Edmond y Leonard Rosenberg los cuales eran de una mente brillante según un artículo e incluso tenían carisma y personalidad que incluso llegaron a ofrecerles trabajo como modelos pero se negaron. También fui capaz de enterarme de que su madre Ariadne Viana había muerto debido a un incidente en el cual también Alizée estaba involucrada. Proseguí hasta llegar a la última página de la búsqueda en donde se encontraba un artículo único acerca de hija del conde de Bradford, Alizée Rosenberg cuando ésta solo contaba con once años de una revista Mexicana llamada Quién.
Aquel artículo de revista revelaba cierta información acerca de la familia Rosenberg en donde colocaban los puntos más importantes además de la típica revista de espectáculos.
Helena de España - Inglaterra
Alizée Rosenberg la hija menor de tres del famoso conde de Bradford y hermana menor de los vizcondes y modelos Leonard y Edmond Rosenberg originarios de la gran Inglaterra se ha convertido en una de las figuras públicas más cotizadas en todo Europa prácticamente desde su nacimiento pero no fue hasta cuando la pequeña cumplió la edad de dos años que sus padres decidieron que era el momento de mostrar al mundo a su preciosa hija Alizée quien sorprendió a la prensa inglesa al mostrar su carisma y belleza innata frente a las cámaras y el pueblo apodándola “Helena de Europa” refiriéndose al mito pues el pueblo europeo la consideraba la reencarnación de la Helena Griega desde que sus fotos de dos años fueron publicadas. De inmediato la familia del conde comenzó a recibir peticiones respecto a su preciosa hija e hijos que en conjunto cautivaban a la prensa y al pueblo de Europa, pero antes de que esto fuese posible una terrible desgracia cayó sobre la familia pues la condesa Ariadne esposa del conde falleció en un extraño accidente aún sin revelar y más aún la causa de muerte desconcertando fuertemente a la familia y en los pequeños hijos de la fallecida Lady Ariadne.
 Con el paso del tiempo desde su infancia hasta su hoy día su adolescencia hemos decidido recopilar algunas fotos y mostrar una muy pequeña biografía sobre la legendaria Helena de Europa y sus Ángeles oscuros, los tres hijos del conde de Bradford quienes fueron llamados así por su belleza, inteligencia pero sobretodo por su sobreprotección y sobre apego a su hermana, sus hermanos llamados los “Ángeles oscuros” o “los guardianes oscuros” fueron apodados así por todo el pueblo Europeo. La actitud de los gemelos y legendarios “guardianes oscuros” pasó de ser de amables, dulces y a su muy tierna edad carismáticos a ser agresivos, groseros y aún más protectores respecto a los comentarios de las personas, la nobleza y el pueblo de su hermana menor Alizée llegándoles a poner aquel sobrenombre debido a su actitud tan increíblemente distinta a la de antes y haciendo que mucha gente les tema, sin importarles su título mobiliario.
                                                                   Infancia
Cuando con el tiempo Alizée cumplió los cuatro años comenzó a ir a la misma institución que sus hermanos en la rama de preescolar la prensa no podía ignorar tal suceso en el cual se publicaron varias fotos y artículos en donde se anunciaba el regreso de Helena comienza el preescolar en Inglaterra pues sabemos que los primeros seis meses de entrar en preescolar en Japón ocurrió la horrible experiencia que la marcaría de por vida. Pero ciertamente la prensa describió tal suceso como un gran cambio en la llamada Helena pues era una niña completamente distinta a la conocida un año y medio atrás, además de que sus ojos se habían tornado de un color ámbar nada peculiar por lo cual se le coloco otro sobrenombre debido a aquello por la prensa como “ojos del sol”. Su mirada, aquel carisma y sonrisa habían desaparecido haciéndola verse fría e indiferente frente a cualquiera que no fuese su familia, eso preocupo al pueblo Europeo quienes adoraban a la pequeña.
            Pero un día un rumor comenzó a correr por el país de España pues se comenzó a hablar de que a la corta edad de tres años la pequeña era acosada por niños, al principio de su misma edad he incluso un poco mayores alrededor de uno o dos años mayores pero el verdadero problema fue al entrar a la rama primaria donde al estar conectada con la rama secundaria los adolescentes varones que le doblaban la edad e incluso chicas adolescentes que intentaban ganarse su cariño para así acercarse y ser aceptadas por los condes y pronto ella decidió continuar sus estudios en casa, pero algo que no se había revelado era que los gemelos al enterarse de los acosos comenzaron a amenazar al alumnado incluyendo a niños pequeños pero a pesar de eso los acosos no cesaron, los acosos hechos por varones adolescentes afirmaban estar “enamorados” de “la Pequeña Helena Europea” y cuando la prensa les preguntó a los adolescentes porqué intentaban seducir o enamorar a una niña de tan solo seis años de edad, estos simplemente respondían “ella es hermosa ¿Cómo dejarla ir sólo por tener seis años?” sin comprender que aunque estos afirmaran estar enamorados de una niña de seis años esto seguía siendo acoso y un completo tabú entre las sociedades del mundo.
Me quedé asombrado al leer aquel primer artículo. ¡Increíble! Pensé. Una chica que ha recibido declaraciones desde los seis años de edad de niños que incluso le doblaban la edad es absolutamente ¡Increíble! Era todo lo que podía pensar además ¿En que estaban pensando aquellos chicos? Ella era sólo una niña. Nunca había sabido de alguna chica así, ni siquiera creí que existiera tal chica que fuera como una especie de diosa adorada por todos. Pero era absolutamente aún más asombroso que de puro milagro hubiera podido encontrar este pequeño articulo sobre Alizée Rosenberg, en la red no había absolutamente nada de ella como, si no existiera. Una vez que volví a concentrarme en lo que hacía me volví a leer el siguiente artículo en el cual se concentraba en su familia desde su terrible experiencia.
Hermandad inquebrantable
Alizée regresó a estudiar en casa al cumplir los nueve años de edad, sus hermanos seguían cursando en la misma institución pero a pesar de eso jamás descuidaban a su pequeña hermana. Los gemelos vizcondes contando con solo trece años de edad les ofrecieron un contrato multimillonario para trabajar en una agencia de modelos para la famosa marca Burberry, aunque al principio no aceptaron al final su hermana los alentó y solo así fue que lo decidieron dando enormes ganancias a la compañía BURBERRY y volviendo a los “Dark Twins” como se les comenzó a llamar añadiéndolo a su colección de apodos o alias para estos jóvenes modelos quienes se volvieron aún más famosos que antes y comenzaron a estar cada vez más ocupados estudiando, su trabajo como modelos y asuntos sociales en lugar de su padre dejando cada vez más sola a Alizée. Pero la marca BURBERRY no solo había tenido en cuenta a los gemelos sino también a Alizée aunque esta se negó rotundamente sin importarle cuanto dinero y fama le prometieran debido a la insistencia de éste ella finalmente aceptó pero con la condición de hacerlo sólo cuando a esta le placiera el trabajo y con sus condiciones BURBERRY no tuvo más remedio que aceptar. Cuando sus hermanos se enteraron decidieron apoyarla en todo lo que ella decidiese pero cuando en una entrevista televisiva se les pregunto su opinión ellos respondieron “Nosotros la apoyaremos en todo, pero ciertamente no nos agrada mucho que otros chicos la vean, mostrar su belleza a los demás desde siempre ella siempre nos ha pertenecido y su belleza siempre había sido exclusiva, fue por ella que decidimos hacer de modelos de no haber sido por ella jamás hubiésemos aceptado.” Un comentario que estremeció a la sociedad en especial a sus fanáticas pues dejaron bastante claro que para ellos su mirada siempre estará posada en su “Helena”.
Aún cuando sin saber como explicarlo sentía “curiosidad” sobre una persona por primera vez en mi vida. No podía ni creérmelo yo mismo. Además de encontrar toda aquella información que me sorprendió eso fue en lo último que pensé, yo nunca, había sentido tanta curiosidad sobre alguien y menos por alguna chica ¿Qué es lo que pasa conmigo? − dije para mis adentros. Decidí dejar de seguir mirando aquella información que con tanto trabajo me había costado encontrar. ¿Por qué estoy investigando a esta chica? ella no tiene nada que ver conmigo − dije una vez más para mis adentros − Pero… aquellos ojos tan fríos y distantes… ¿Pero que estoy diciendo? Esto de la rutina a comenzado a afectarme será mejor que me vaya a la cama − me seguí repitiendo. Una vez deje de pensar tantas tonterías y darle vuelta al asunto decidí cerrar aquella página llena de información y decidí dejar de pensar en aquello y no involucrarme.
Me despertaron nuevamente los cálidos rayos de luz, aquel día lo sentí diferente era realmente un sentimiento extraño pero sentía que toda aquella rutina de la que tanto me había quejado había cambiado por completo desde el día anterior. Una vez que me alisté para ir a clases poco antes de salir me dirigí al escritorio que se encontraba en mi habitación y volví a observar aquella hoja que me había llegado por fax en la que me mostraba los datos de aquella misteriosa chica Alizée que por lo que había averiguado era una chica que prácticamente vivía como una princesa al cuidado de sus mayordomos, sirvientas, niñeras sus dos hermanos y su padre. Pero, eso no era lo que me extrañaba sino ¿Porqué en aquel papel se le había colocado “confidencial” en todo el tiempo que había estado aquí que era prácticamente casi toda mi vida nunca había llegado un documento como éste. Me quedé un buen rato viendo aquel papel y tratando de pensar ciertas teorías acerca de porque era que ésta chica fuese tan misteriosa y especial en la academia.
− ¡Robert! ¡Robert! − gritó la voz de Gabrielle detrás de unos pequeños golpeteos a la puerta − ¡Hey! ¡Robert llegaremos tarde a clases! − dijo con voz estricta.
Me giré nuevamente hacia la puerta y la abrí.
− Gabrielle perdón, creo que me he distraído un poco − confesé.
− Mmm… ¿no será que te has vuelto a quedar dormido? − inquirió
− ¿Qué? ¡Como crees Gabrielle! ¡Por supuesto que no! − refunfuñe − Además somos del comité de alumnos ¿no?
− ¡Pero que estas diciendo Robert! ¡Vamos ya o llegaremos tarde! − insistió Gabrielle.
− Robert ¿otra vez queriendo saltarte las clases? − dijo sorpresivamente detrás de mí Francis, lo cual no me lo esperaba.
− ¡¿Yo?! ¡No para nada! Gabrielle sabes que el presidente debe poner el ejemplo − dije con gran sinceridad, o al menos eso quería.
− Mmm… Robert veo que aún no sabes mentir no soy tan tonto como caer en esa − inquirió Gabrielle.
− Gabrielle, pero si yo lo digo enserio − intenté persuadirlo.
− ¡Vamos ya, Gabrielle! No le regañes, además tenemos algo que hacer antes de ir a clases ¿no lo recuerdan? − apareció también de sorpresa Francis.
− ¿Eh? ¿Lo tenemos? − dude y reaccione a lo que se refería − ¡Cierto! Tenemos algo más que hacer poco antes de ir a clases.
− ¿A sí? ¿El qué? − preguntó Gabrielle.
− Pues darle la bienvenida a la chica nueva y mostrarle las instalaciones, ayer ni siquiera pudimos acercarnos a ella debido a aquel ajetreo pero, seguro hoy si − aclaré.
− Bien, pues andando − anunció Gabrielle.
Cuando nos acercábamos directo hacia el edificio de secundaria en donde se encontraba la señorita Rosenberg quien cursaba el segundo año de secundaria nos topamos de nuevo con una enorme multitud de alumnos tanto chicos como chicas pero sin duda alguna había más chicos que chicas pero ninguno de nosotros entendíamos porque últimamente se juntaba tanta gente cuando nos percatamos del porque al irnos acercando aquella multitud fue abriéndose poco a poco hasta llegar a la causa de todo aquel ajetreo. Mientras escuchábamos varios murmullos.
− “¡Increíble! ¡Es bastante guapa! ¡Es la primera vez que veo a una chica como ella!” − murmuraban unos chicos. − “¡Nunca había habido chica más bella que la señorita Saya y la señorita Romy! ¡Guau! Parece todo un ángel” − murmuraban unas chicas − “¡Así que los rumores eran ciertos! Si, si es tal y como la describieron los chicos de preparatoria” − afirmaron otros chicos − “¡Esos ojos me recuerdan mucho a la señorita Saya! Si, si ahora que lo veo tiene un gran parecido a la señorita Saya.” − afirmaron nuevamente otras chicas.
Mirando tal conmoción deducimos poco antes de llegar quien era la causa de tal ajetreo nada mas y nada menos que la misma Alizée Rosenberg quien como decía en aquel artículo ella siempre llamaba la atención. Y ahí estaba ella, al final de aquel ajetreo, sola, sentada en una de las bancas de mármol que se encontraba en jardín trasero del edificio principal debajo de un ciprés japonés leyendo lo que parecía ser un libro bastante difícil. Con la mirada totalmente concentrada en aquella lectura parecía no percatarse de las miradas que la acosaban y mucho menos de aquellos murmullos. Se veía tan tranquila y apacible que parecía una muñeca de porcelana finamente pulida con los rasgos de un ángel haciéndole honor a su título como “el ángel de España – Inglaterra”. Una vez todos salimos de aquella atmósfera tan extraña que nos poseía como si nos hipnotizara aquel ser en forma de ángel, procedimos a acercarnos a ella.
− ¡Buenos días! − saludé cortésmente como se debe a una chica.
Aquella chica alzó la mirada y aquellos ojos color miel nos deslumbraron, como si cada vez que los viésemos nos recibiera con una especie de impacto que nos intimidaba cada vez más no por aquella mirada fría y misteriosa que aún llevaba consigo sino porque cada vez nos sentíamos más nerviosos de estar en su presencia. Cuando pude verla más de cerca su belleza se incrementaba su cabello largo, liso y negro era tan brillante y a la vista suave me provocaba unas ganas enormes de tocarlo. Sus ojos siempre me cautivaban y me envolvían en un aura increíble.
− Buenos días − dijo con un hilo de voz gentil y dulce.
Aquella voz tan celestial nos conmovió a todos e incluso sentí como la atmósfera había vuelto a cambiar sin lugar a dudas aquella chica nos hacía sentir de cierta forma en el paraíso con solo escuchar su voz aunque al menos tuve esa sensación en aquella atmósfera.
− Mucho Gusto mi nombre es Gabrielle D’ York es un gusto conocer a una chica tan apacible y bella como usted − dijo Gabrielle a un grado más elegante del que acostumbraba adelantándoseme.
− El gusto es mío, mi nombre es Alizée Rosenberg es un gusto conocer a los miembros del comité de alumnos, presidente Robert de 2° de secundaria, vicepresidente Gabrielle de 1° de secundaria y tesorero Francis también de 1° de secundaria ¿no es así? − aclaró de un golpe.
− Ah, si en efecto − por primera vez vi a Gabrielle tan sorprendido y sin nada que decir.
− Ah ¿sucede algo? − pregunto aquella voz celestial y con mirada indiferente.
− ¿Eh? No, no es nada. Es solo que ¿Cómo es que se entero?
− Hm. Aquí todo el mundo lo sabe − aclaró y nos regalo una sonrisa amable.
Nos quedamos sin habla, totalmente mudos. Ésta chica no era una chica ordinaria en lo absoluto, todo en torno a ella se hacía cada vez más misterioso. Nos quedamos en shock por unos instantes contemplando aquella mirada fría y distante pero hermosa.
− Bueno, tengo que ir a clase así que si me disculpan − se puso de pie y se encamino al edificio principal.
− ¡Espera! Nosotros queremos saber si… ¿te gustaría recorrer las instalaciones? − preguntó sorpresivamente Gabrielle.
− ¿Eh? Gracias, pero ya mis primas me las han enseñado pero, igual gracias ¡Nos vemos!− dijo con un hilo de voz  dirigiéndose al edificio principal con un estilo que parecía como si bailara con una elegancia inigualable.
Nuevamente nosotros fuimos los que terminamos quedándonos ahí parados por tal sorpresa. Tal vez resulte estúpido pero, nos impacto aún más saber que no había querido ni dejarnos llevarla a conocer las instalaciones cualquier otra chica aceptaría inmediatamente pero ese hecho solo deja cada vez más claro que no es una chica normal lo cual nos asusto un poco su actitud hacia nosotros. Después de aquello volvimos a escuchar murmullos de algunos alumnos y alumnas de la academia que aún aguardaban detrás de nosotros que honestamente nos dolieron.
− “¿Escuchaste eso? Ella prácticamente rechazo a los príncipes de la academia. Si ¡no me lo puedo creer!” −  “¡Increíble! Una chica los ha rechazado esto no es posible” −  “¿Cómo pudo? Hay chicas que ni siquiera se atreven a hablar con ellos y ahora ellos son los que se ofrecen a ayudarla y los ha rechazado.” “Pero saben mejor para nosotros hasta el día de ayer no había nadie más bella que la señorita Saya que se la pasa todo el tiempo con ellos, pero ahora todo ha cambiado la Señorita Alizée es bastante misteriosa pero, interesante además de hermosa. Si, además de que ha rechazado a los príncipes. Así nosotros tendremos más posibilidades”
Nos volvimos hacia todo aquel ajetreo.
−  Bueno será mejor que vuelvan a sus salones − ordené.
−  Robert ¿no sentiste algo extraño con aquella chica? − preguntó Gabrielle con mirada confusa y perdida.
−  Ahora que lo mencionas si, pero creí que solo era parte de mi imaginación pero por lo que veo tu lo sentiste también −  confesé.
− Si, no sé que fue lo que me paso pero, me sentí confuso por un momento sobre mis sentimientos, sé que suena muy extraño pero era como si de repente tomo mi mundo fuera esta chica − dijo Gabrielle asustado.
− Te creo, yo sentí algo parecido pero ¿que habrá sido eso?
− Bueno, creo que de todos fuiste el que se impresionó mucho más ¿no es así? Creo que todos notamos como claramente te quedaste sin habla además de tu peculiar forma de hablar aún más elegante de lo normal ¿no es así Gabrielle? − inquirió Francis con una mirada de incredulidad en Gabrielle.
− ¿Eh? Pero eso no… − hizo una pausa y se sonrojo − no es nada, simplemente que una chica así no se ve todos los días.
− Mmm… ¿estás seguro de eso Gabrielle? Porque te has sonrojado y eso es raro en ti, creí que eso solo te pasaba con Saya − pregunté con gran curiosidad.
− Claro, eso no… ¡he dicho que no es nada! Además si sus primas ya le han mostrado las instalaciones creo que entonces no hay nada más que hacer me voy − dijo con voz nerviosa y se marchó a paso veloz.
− Francis ¿tú que crees? No has dicho ni una palabra hasta ahora ¿es que no sentiste nada… extraño? − pregunte con un hilo de voz y muy concentrado en su respuesta.
Francis era el típico chico además de ser bastante popular con las chicas y analista sobre todo al igual que a mí nunca le había llamado la atención otra persona además de su familia, amigos y él mismo quien era completamente realista y escéptico. Tal vez era por eso que me identificaba más con él que incluso Gabrielle quien era mi mejor amigo.
− Mmm… sentí un cambio repentino de atmósfera algo inusual, pero no seria extraño en una chica como ella. Puedo afirmarte que esta chica no es para nada ordinaria y tal vez con ella halla llegado algo que posiblemente haga cambiar algunas cosas − inquirió Francis con gran precisión y seguridad en su mirada.
− Francis pero, ¿Qué estás diciendo? ¿Qué es lo que quieres decir? ¿Haz visto algo? − pregunté.
− ¿Haberlo visto? ¡Hmph! Tómalo como quieras aunque intente ver algo en ella, algo me lo impidió aunque no dudo que algo así se encamine digamos que es un presentimiento − aclaró Francis.
Me quedé atónito con lo que afirmó Francis. Ha decir verdad aún ante la aparición de ésta chica misteriosa nunca recordé que en lugar de haberme matado en encontrar información de ella en Internet pude haberle preguntado a Francis. Cuando ví aquella chica me dio bastante curiosidad como no tenía idea era como cuando alguien te cuenta un secreto a medias y te mueres de la curiosidad por averiguar lo que es a toda costa y pasas días y noches con tal curiosidad hasta averiguar completamente aquel secreto. Y todo este tiempo teníamos a Francis para que aclarara nuestras dudas.
Claro, cuanto tiempo más debía pasar para darme cuenta en que clase de academia estaba dirigiendo mi familia y más aún siendo parte de ella mis amigos de la infancia e incluso uno de mis hermanos formando parte de aquel don. Así es, ésta academia no era como cualquiera y protegía a los tesoros más preciados a nivel mundial y algunas personas normales que poseían gran coeficiente intelectual o gran potencial en deportes incluyéndome, creando una fachada perfecta que no haría sospechar absolutamente nada.

Esa chica me tenía completamente intrigado y aunque esa misma noche antes de irme a acostar intente no pensar más en lo ocurrido algo me lo impedía, por alguna razón no podía dejar de pensar en aquellos hermosos ojos color miel con aquella pizca de misterio y frialdad. Esos ojos… esos ojos… − seguí pensando en mi cabeza hasta perder por completo la conciencia. Entonces al abrir los ojos me encontraba en un lugar extraño, ajeno en el cual no podía diferenciar los edificios y de más se veían borrosos y lo único que tenía frente a mí era un enorme árbol de flores de cerezo (SAKURA) en aquel árbol se encontraba la figura de una persona que me daba la espalda se trataba de una chica pero al igual que los edificios no podía ver muy bien como era sólo se que estaba llorando con una tristeza tan impactante que me hacía sentir muy mal, como si fuésemos parte uno del otro como… si compartiéramos el mismo corazón. Intenté acercarme a ella para consolarla pero me era imposible no podía moverme en lo absoluto y flores de cerezo caían sigilosa y apaciblemente de aquel árbol, suavemente como acariciadas por el viento. Me sentía terriblemente triste por ella pero… en realidad yo… sin saber el motivo tenía la sensación de sentirme aliviado. Decidí que si no podía acercarme a ella entonces intentaría hablar con ella.

− ¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre? ¿Por qué estás tan triste? − pregunte con una curiosidad que ni yo podía creer que esa chica me importara tanto.

Mi corazón palpitaba a un ritmo increíble, estaba completamente aterrado de que ella se alejara dejándome atrás y sin ni siquiera verme a la cara, no comprendía aquel sentimiento éste me inundaba unos sentimientos con otros y sensaciones que nunca creí pudiesen caber en mi ser. Entonces comenzamos a escuchar como una dulce melodía tocada con el piano al principio sonaba con un tono bajo y poco a poco comenzó a subir y tocar una parte de aquella melodía que me hacía sentir dichoso con solo escucharla me sentía en completa paz y en eso prosiguió aquella melodía con una melodiosa voz comenzó a cantar que me decía lo mucho que sufría y que lo único que necesitaba era consuelo, la letra decía otra cosa pero su forma de cantar y aquel tono especial en su voz no podía mentirme en lo absoluto estaba sufriendo aunque no se atrevía a darme la cara. Sintiendo una enorme impotencia por no poder moverme no tuve de otra más que esperar a que terminara y si se animaría a darme la cara. Aquella chica poco antes de terminar la canción se regresó a mirarme pero lo único que pude ver fijamente y que recuerdo con tal precisión eran aquellos ojos grisáceos sumamente profundos pero había algo en ella que se me hacía familiar. Me observo con mirada estupefacta y con profundas lágrimas en los ojos. Una vez me vio las lágrimas se le desbordaron y entonces siguió cantando… para mí sin quitarme ahora la mirada de encima. Una vez termino con la canción se dedicó a analizarme en silencio hasta que aquel momento de silencio se rompió.

− Robert… Robert… Robert… − dijo repitiendo mi nombre con dulzura.

− Tú… ¿Quién eres? ¿Por qué has estado apareciéndote en sueños cada noche? ¿Qué es lo que te sucede? ¿Por qué no me dejas acercarme a ti? − pregunté con impotencia.

− El tiempo dirá  − afirmó con un hilo de voz y aún con lágrimas en los ojos.

− Pero es que yo… − no pude terminar de decir mi frase cuando comenzó a desaparecer aquel árbol junto con ella − ¡NO! ¡ESPERA! ¿A dónde vas? − grité con desesperación.

En aquel sueño escuchaba mi nombre pero no se trataba de ella. Ella había desaparecido por completo volviéndome a la realidad.

− ¡Robert! ¡Robert! − gritaba aquella voz − ¡Robert! ¡Robert! ¡¿Sigues dormido?! ¡Llegarás tarde a clases!

Abrí lentamente mis párpados caídos e inertes, cuando observé con cuidado el techo por encima de mí pensando ¿Por qué se aparece tanto en mis sueños? ¿Por qué no me dice nada de ella? Fue hasta aquel entonces que pude escuchar claramente de quien provenía aquella voz que me llamaba y me reclamaba por llegar tarde a clases. Se trataba de mi amigo Gabrielle, sin dudas él sería mejor como el presidente de la comisión de alumnos de secundaria él era siempre responsable con todo tanto en sus estudios como con su familia, era educado y amable con todos e incluso con sus enemigos en cambio yo tendía a ser impulsivo, ¿responsabilidad? Ni si quiera sabía lo que significaba hasta que me eligieron como presidente, ¿educado y amable? Sólo lo era cuando sabía que me convenía a la perfección pero eso solo incluía a los del sexo masculino en cambio con las mujeres es otra cosa ellas son un regalo de Dios son… unas diosas a ellas por ninguna razón se les trata como a cualquiera.  Me levante de inmediato, me vestí con el uniforme escolar el cual para ser un uniforme estaba bastante bien. Abrí inmediatamente en cuanto termine de vestirme y ahí estaba Gabrielle quien me esperaba con impaciencia.

Gabrielle ¿Haz esperado mucho? Perdona es solo que mi alarma no sonó y me encontraba profundamente dormido le aclaré.

− Mmm… ¿Cuándo no? Bueno ya vámonos las clases están por comenzar − dijo adelantándoseme.

− ¡Hey! ¿Dónde están los demás?

− Dijeron que se adelantarían y… bueno a mi me tocó esperarte − dijo con sarcasmo.

Me eché a correr para lograr llegar al edificio de secundaria, debido a que la escuela era enorme uno podría perderse fácilmente pero eso no era un problema para mi debido a que yo crecí en esta escuela me sabía cada rincón de la academia desde la entrada, los edificios, las ramas y los dormitorios. Cada una de las secciones como preescolar, primaria, secundaria, bachillerato e incluso la universidad se encontraban separadas. Mi familia era de gran posición y tenía enormes negocios en el extranjero pero un día pensaron que podrían ayudar a aquellos seres como lo eran ellos los Ángelus convirtiendo gran parte de enormes terrenos de la familia ubicados en Tokio, Japón en una enorme academia que protegería y enseñaría a los ángeles a poder controlar y usar sus enormes dotes para algo productivo y no caer en malas manos las cuales solo pensaban en la forma de engañarlos y explotarlos uno a uno por sus ambiciones.

Mientras seguía corriendo directo hacia el edificio de la rama secundaria la cual se encontraba aún como a un kilómetro de donde se encontraban los dormitorios para varones, una vez más logré ver a aquella chica de nuevo observando con gran detalles a un árbol de flor de cerezo de muchos que se encontraban ahí junto. Me detuve precipitadamente, ya había dejado bastante atrás a mi amigo Gabrielle tanto que ya ni si quiera lograba visualizarlo detrás de mí ni gritándome que esperara por él. Me quedé inmóvil tratando de descifrar lo que sea que estuviese observando con gran detenimiento que aquellos hermosos ojos color miel se vieron por un momento totalmente cristalizados como si de repente se hubiese perdido en algún lejano y triste recuerdo. La contemplé con gran interés sin percatarme de lo tarde que se me seguía haciendo minuto a minuto por solo ver aquella mirada friolenta y aún a distancia sin mostrar sentimiento alguno. La chica se acercó más a aquel cerezo y con su mano derecha tocó con gran delicadeza aquel árbol, después se contrajo y terminó recargando su frente en el enorme tronco del cerezo y cerrando los ojos observé como pequeñas y minuciosas lágrimas recorrían sus mejillas cayendo trágicamente al suelo. Por un momento tan pequeño sentí como aquellos ojos me intrigaban como si me absorbieran esos ojos… siempre esos ojos, quedándome completamente helado e inmóvil al observar aquellos ojos una vez abiertos observando la madera de aquel cerezo. Sin darme cuenta Gabrielle ya se encontraba a mi lado extrañado y sin decir palabra.

− ¿Robert? ¿Por qué te quedas observándola? Eso es raro en ti − inquirió al instante en el que me exaltaba por la sorpresa de su silenciosa aparición.

Voltee de inmediato exaltado y tratando de que se callara con el fin de que no interrumpiera aún más aquel momento que me llenaba de una sensación extraña y quería saber que dominios era lo que ocurría conmigo. Regresé rápidamente la mirada para ver que no le hubiese escuchado pero no fue como esperaba, su mirada ya se encontraba sobre nosotros y sin percatarme en que momento logró quitarse las lágrimas de las mejillas. Se volvió para mirar quienes emprendían observarla sin que esta se percatara de su presencia nuevamente con una mirada fría y sin expresión alguna e incluso algo sorprendida con ojos un poco dilatados. Nos miró fríamente y creo que estaba algo enfadada pero en una chica como ella era difícil distinguirlo, ella sin duda era diferente, con todas las chicas con las que había tratado era tan fácil saber lo que pensaban, lo que sentían y con ella todo siempre era cosa de misterio. Se recuperó de aquella escena de donde la habíamos encontrado y siguió mirándonos y sin expresión en el rostro comenzó a acercarse a nosotros quienes nos encontrábamos a mucha distancia como a unos cien metros de donde ella. Al estar suficientemente cerca nos miró extrañada.

− Buenos Días − saludó cordialmente lo cual se me hizo algo extraño.

− Buenos Días − contestamos Gabrielle y yo al mismo tiempo.

− Veo que se les ha hecho tarde, es extraño solo escuche venir a Gabrielle pero en fin debe ser una coincidencia. Bueno si no les importa tengo clase de canto − aclaró fríamente y se retiró sin decir nada más.

Gabrielle y yo nos quedamos nuevamente sin habla a causa de ella, tanto que se nos había pasado demasiado tiempo sin darnos cuenta. Pero antes de echarnos a correr como locos Gabrielle comenzó a verme de forma extraña.

− ¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? ¿Olvide peinarme de nuevo? − pregunté extrañado.

− No, no es eso. Es solo que como lo predije te estas interesando mucho en esta chica ¿no crees? Últimamente siempre te veo observándola es que a caso, ¿te ha llegado a gustar? − inquirió nuevamente.

− ¿Pero que estás diciendo? ¡Qué no! No soy tan estúpido para volver a caer ese tipo de idioteces y lo sabes no… de nuevo. Pero es que hay algo en ella que me intriga cada vez más y siento que no puedo dejar de ver en ella son esos ojos no tengo idea de porque pero esos ojos me atraen siento como si fueran dos hermosas y enormes puertas por fuera pero ¿Qué habrá al abrirlas? ¿Qué nos espera al saberlo? Esas preguntas invaden mi cabeza y no se que más hacer si mi instinto me dice que las abra entonces siento que DEBO hacerlo.

− Mmm… bueno creo que eres el único con esa sensación porque yo cuando estoy con ella de alguna forma me siento feliz como un aura pero en cuanto se aleja se va con ella eso es todo.

Me quedé pensativo e… incomprendido. Gabrielle definitivamente no me comprendía, cuando de plano regresó a mi mente que tenía una exposición de esgrima entonces no dude en lo absoluto y tuve que correr de nuevo y dejar atrás a mi amigo. Durante más de la mitad del día aquel sueño que había tenido se hacía cada vez más presente en mi mente… aquella chica ¿Quién era? Tal vez solo era un producto de mi imaginación y de hecho no lograba verle el rostro pero sin duda sabía que era hermosa. Mientras me dirigía a mi siguiente clase note algo en el jardín saliendo de uno de los edificios donde se encontraba mi clase anterior y sin duda se trataba de las primas de Alizée quienes se encontraban con ellas sin duda era un gran jaLeón, muchos chicos se encontraban cerca y llamaban mucho la atención. Decidí acercarme para ver porque tal ajetreo y disolverlo por completo después de todo ser el presidente de la comisión de alumnos no es algo de tomarse a juego (aunque era divertido) uno tiene mayores responsabilidades. Me acerqué poco a poco hacia aquel ajetreo era enorme y solo eran chicos de secundaria y unos cuantos de preparatoria aquel ajetreo era enorme y solo podía abrirme camino para dirigirme a las primas de Alizée. Una vez llegué ahí me di cuenta de por que era tal ajetreo, resulta que Alizée se había vestido con el uniforme de la academia el cual fue modificado por Saya Hardie la prima más unida a Alizée y la cual poseía el don de crear siempre un nuevo estilo en la ropa se considera que ella es la próxima diseñadora de modas más famosa en el mundo en un futuro. Sin duda su don era espléndido y único pero a lo que a todos les fascinaba ver era a Alizée, aunque ella siempre lucía indiferente y jamás era tímida en lo absoluto parecía que en ella llamar tanto la atención no era la gran cosa y debo admitirlo a mi también me atrapó por unos instantes su belleza.

Me quedé pasmado sin nada que decir y solo escuchaba los susurros de los chicos y algunas propuestas que éstos le hacían a Alizée, no tenía idea de que demonios me ocurría simplemente… no podía dejar de mirarla esos ojos penetrantes y fríos me llamaban cada vez más al punto de no quitarle los ojos de encima. Cuando escuche que un chico de preparatoria le hizo una propuesta para salir en una cita, el chico era un tal “Justin” quien era el presidente de la comisión de alumnos de la sección de preparatoria y al igual que a mí, él era sin duda uno de los mejores en casi todas las categorías e incluso también tenía su grupo de fanáticas de la rama preparatoria pero sin comprenderme a mí mismo me sentí amenazado lo cual era algo extraño en mí, jamás me había ocurrido.

− ¡Hola! Tú debes ser Alizée, mucho gusto mi nombre es Justin Brightlight. Sé que es repentino pero ¿te gustaría salir el sábado conmigo? − pregunto con seguridad.

Sin duda era un chico seguro, brillante en todo lo que hacía, amable, y de más cosas que a las chicas les gusta era… como el príncipe azul de cualquier chica aunque seguía siendo un simple humano. Tras toda la multitud algunas chicas gritaron sorprendidas debido a la propuesta. Y todos esperaban con ansias ver que respuesta daba esta.

− Mucho gusto, Alizée Rosenberg es un placer. Si acabo de transferirme aquí, respecto a la propuesta creo que… debo rechazarla, lo siento pero me niego no estoy lista para salir con alguien − respondió frívolamente.

Me sorprendió aquella respuesta tan inusual en una chica a quien acababa de invitar Justin. De alguna manera me sentí más tranquilo ¿Porqué me sentía de esta manera? Sin duda algo extraño comenzaba a surgir dentro de mí pero prefería ignorarlo. Justin no era de los chicos que se rendían tan fácilmente en especial cuando había una chica que le interesaba.

− Mmm… si esa es tu respuesta está bien, pero te advierto que… no me rendiré tan fácilmente − afirmó.

Alizée se regresó a mirarlo dando una vuelta de 90° a los ojos sin ninguna preocupación y sus primas igual. De hecho ninguna de ellas ha aceptado ninguna propuesta de absolutamente nadie y jamás expresaban sus sentimientos hacia nadie, pero uno lograba ver que sus lazos familiares eran irrompibles solo sonreían entre ellas, solo se preocupaban entre ellas, todo siempre entre ellas sin duda era algo envidiable.

− Pierdes tu tiempo pero… de vez en cuando me gusta divertirme te deseo buena suerte, aunque no creo que te sirva porque yo… nunca amé a alguien − respondió y siguió su camino al salir de aquel lugar.

Logró localizarme entre la multitud y nuevamente me envolvió con aquellos ojos que me daban aquella sensación. ¿Qué demonios sucedía conmigo y esa chica? Por lo normal soy completamente apasionado a las chicas, me encantan, sin ellas este mundo sería horrible pero en ella no tengo el mismo sentimiento. ¿Qué es lo diferente en esta chica? Varias preguntas resonaban en mi cabeza y seguían sin respuesta, así pues decidí seguir investigándola, aún quedaban cosas por averiguar pero pedírselo a Francis sería una perdida de tiempo.

Así pues proseguí con la investigación primero que nada al hacer mi primera investigación capté que no encontraría mucho de ella buscándola solo con su nombre así que decidí colocar el nombre del que era hija “Jonathan Rosenberg Robinson y de la fallecida Señora Ariadne Aberasturi De Rosenberg y hermana de Edmond y Leonard Rosenberg”. Según la investigación el padre es un noble de Inglaterra y empresario de una enorme compañía por la cual siempre se mantiene ausente con su única familia sus gemelos y su pequeña hija. Lo que se me hizo aún más interesante fueron aquellos artículos de distintos periódicos de varios países y todos con cierto título distinto y muy interesante.

Wife of the great businessman Jonathan Rosenberg dies in plane crash
(Esposa del gran empresario J R muere en un accidente de avión)
ESTADOS UNIDOS DE AMERICA

Famille Rosenberg dévastée par la mort de Ariadne Rosenberg
(Familia devastada con La muerte de Ariadne Rosenberg)
FRANCIA


ローゼンバーグ双子は誓うと自分たちの生活のための彼の母親の亡骸を前に、妹を守るためにお約束します(Los gemelos Rosenberg juran por sus vidas proteger a su hermana menor ante el cuerpo sin vida de su madre.)       JAPÓN



Le Cause Della MORTE Della Signora Rosenberg
(Se desconoce las causas de la muerte de la Señora de Rosenberg)
ITALIA

Investigaciones según el FBI afirman que fue un auto suicidio se desconocen las causas. (ESPAÑA)

Al ver todos aquellos títulos era evidente que no se trataba de una simple muerte accidental, algo misterioso ocurría en aquella familia pero ¿qué? ¿Por qué Alizée dejaría a su familia? ¿Eso habrá afectado aquella mirada? Pregunta tras pregunta, y sin ninguna respuesta ¿qué es lo que ocurría con Alizée que siempre mostraba una enorme tristeza en la mirada? Subí mi brazo a la altura de la cabeza y pasé las yemas de mis dedos por mi cabello mostrando mi cansancio y desvelo al seguir observando la pantalla. Dirigí la mirada a la hora y mi gran sorpresa eran las 3:45 de la mañana era hora de irme a la cama sin duda había algo en esa chica pero… no quiero volver a pasar por lo mismo, no quiero volver a sentir esto, me niego. Dolorosos y oscuros recuerdos venían a mi cabeza uno tras otro, entonces sacudí mi cabeza para intentar alejarlos me pase los dedos de la mano derecha sobre mi cabello, me levante, apagué el ordenador y las luces y me fui a dormir lentamente mis párpados caían cansados y mientras eso ocurría mi mirada no se aparto de aquel cielo estrellado tan magnífico.

Aún al haber caído en la inconsciencia parecía que aquella visión anterior se había vuelto presente de nuevo…

− ¡¿Qué hago aquí?! − me pregunté observando a un lado y a otro y lo único de divisaba era aquel árbol de cerezo enorme y majestuoso en aquella oscuridad pero algo faltaba a la vez anterior, era aquella chica y cuando comencé a llamarla sigilosamente comenzaron a caer hermosas plumas blancas una tras otra a montones.


Fue entonces que algo nuevo en aquel sueño continuo apareció frente a mí, unas siluetas sobre aquel cerezo aparecieron eran seis siluetas de personas pero no podía distinguir ningún rostro y al poco tiempo me percate que las plumas venían de distintas direcciones pero todas provenían de un solo origen, de aquellas siluetas y fue entonces que cuando hicimos contacto visual y después de un gran lapso de tiempo unas enormes alas salieron de las dos siluetas que se encontraban en la parte mas alta del cerezo, los demás se quedaron inmóviles, como si observaran sigilosamente mis movimientos. Por un largo rato nos sostuvimos las miradas y en aquel momento de silencio las plumas seguían cayendo sigilosamente hasta que las dos siluetas movieron una sola vez bruscamente sus alas como si quisieran despegar y en ese momento las plumas hasta ahora sigilosas y hermosas se convirtieron en una enorme tormenta de filosas laminas y al pasar por donde me encontraba sentí dolores agudos en todo mi cuerpo y cuando quise encarar a aquellos seres sobre aquel cerezo enorme, la tormenta de plumas aumentó y creí haberme desmayado de alguna forma esa fue una cruel manera de regresar a la realidad.

− ¡Robert! ¡Robert! ¡Dios esto debe acabar! No puedo estarte despertando a cada rato además hoy tengo las tres primeras horas muy ajustadas debido a la clase de habilidades recuerda que tenemos estas clases los que entramos aquí con nuestros dones que debemos perfeccionar debes organizar todo para que las chicas y chicos normales no se enteren de esto ¿lo has entendido? − replicó Gabrielle.

Torpemente me levante con los párpados aún caídos intenté levantarme de la cama e inesperadamente comencé a sentir un gran ardor en todo el cuerpo. Cuando Gabrielle se dio cuenta de aquello y me propuso quitarme la camisa que usaba para dormir la cual era blanca, inesperadamente comenzó a mancharse de un color rojo carmesí. Al momento de quitarme la camisa Gabrielle se sorprendió y se quedó boquiabierto.

− ¡Robert! ¡¿Qué fue lo que te sucedió?! ¡¿Qué significa esto? − gritó Gabrielle aterrado.

Cuando me observé bien me percate de los enormes rasguños en mi pecho y brazos, era como si todo mi cuerpo hubiese sido atacado por una enorme bestia o una tormenta de cristales rotos. La sangre no dejaba de fluir pero eso no era todo pues al poco rato las piernas comenzaron a arderme imponentemente y sentí como la sangre comenzaba a fluir de todo mi cuerpo. Me descobije rápidamente esperando que no fuese verdad, pero ahí estaban; enormes y profundas cortadas castigando mi cuerpo completo tanto que incluso se encontraban en las plantas de mis pies impidiéndome ponerme de pie.

− ¡ROBERT! ¡¿Qué demonios?! ¡¿Qué te paso?! ¡¿Cómo es que te hiciste esto?! ¡Son muy profundas! ¡¿Qué te sucede?! − preguntó histérico Gabrielle.

Me quedé petrificado al ver mis heridas ¿cómo fue que no sentí nada cuando dormía? ¡¿Qué demonios me paso?! Decidí que no debía armar jaLeón en la escuela y le ordené a Gabrielle traer al doctor de la sección secundaria dedicado exclusivamente en humanos, pero mi plan de no armar jaLeón no funciono puesto que escuchaba como una gran cantidad de gente fuera del dormitorio para chicos murmuraba una vez que vieron al doctor entrar a la habitación. Una vez el doctor entró en mi habitación le ordené que lo que sea que estuviese pasando conmigo no debía ser revelado a nadie y sólo dejase entrar a Francis y Gabrielle en mi habitación. El doctor asintió aceptando mi orden.

− ¿A ver que es lo que sucede que me llamaron con tanta urgencia? ¿Qué sucede Joven Robert? − preguntó el doctor.

− Robert… Robert amaneció hoy con enormes y profundas cortadas por todo el cuerpo doctor y hasta ahora no han dejado de sangrar. − anunció Gabrielle.

− ¡¿Qué?! A ver déjeme ver… − observó el doctor y de inmediato se dibujo una cara de horror − ¡Dios! ¡¿Cómo fue que le paso esto joven?! ¡Son increíblemente profundas! ¡Es como si alguien le hubiese apuñalado me sorprende que siga con vida!

− Yo… no lo sé. Ni siquiera sentí a que hora me aparecieron hasta que Gabrielle me despertó, realmente no lo entiendo ni yo mismo. Nunca me había sucedido algo similar. − aclaré frustrado.

− Bueno de todas formas debes ir conmigo al hospital ¡podrías desangrarte, debemos tratar estas heridas! ¡NO pienso permitir que se desangre! Por ahora si no quiere que los demás se enteren será mejor que primero se vista se que será doloroso tener la ropa puesta como de costumbre con las heridas por ahora lo vendare y espero que duren los vendajes lo suficiente como para no manchar su ropa de sangre hasta llevarlo al hospital de la academia. − ordenó.

Cuando dijo todo aquello no tuve más remedio que aceptar, pero sabía por lógica que esto tenía que ver con mi último sueño pero ¿qué fue lo que paso? ¿Qué fue lo que hizo que mi sueño cambiara esta vez? ¿a quienes les pertenecían esas siluetas? Era algo que no podría averiguar si me dejaba desangrar, seguramente aquellas plumas blancas tan hermosas hicieron esto pero ¿Cómo es posible que de un sueño esto se hubiese vuelto real? Después de vendarme casi todo el cuerpo y de colocarme la ropa aún ardía un poco pero lo único que no dejaba de arder eran las plantas de mis pies, debido a que me fue imposible caminar y para evitar alboroto era necesario que me sacaran de los dormitorios de hombres sin ser visto así que de alguna forma Gabrielle se contacto con un amigo suyo quien también al igual que él era un Ángelus y le pidió un favor con respecto al don con el que había nacido de hacer que todos los humanos durmiesen por un tiempo de una hora para que en ese momento Gabrielle pudiese sacar sus alas, cargarme y llevarme al hospital sin que los humanos se enteraran de lo que eran. Y así fue como paso, al cargarme Gabrielle mis heridas hacían que me sintiera en el mismo infierno era una tortura, intenté sujetarme con ambos brazos al cuello de Gabrielle pero mis heridas me martirizaban aún así decidí arriesgarme era la única forma de llegar al hospital lo más pronto posible. En el transcurso del viaje estuve a punto de caer en la inconsciencia debido a la perdida de sangre pero en mi último vistazo a la realidad y desde las alturas pude divisar sólo a una persona que al igual que todas las demás conscientes los cuales los convertían en los “no humanos” en los Ángelus me observaban a lo lejos sin comprender bien lo que ocurría ya que sabían que sólo en casos de emergencia o en sus clases especiales habituales se estaba permitido dejar las alas al descubierto. Todos aquellos Ángelus me miraron fríamente desconcertados y entre ellos aquella chica que como siempre no pude quitarle la vista de encima desde que le había conocido pero en el momento que cruzamos miradas ella simplemente me ignoró, como si no le importara en absoluto y después de eso terminé desmayado debido al sangrado.

Desperté desconcertado en un lugar oscuro alrededor mío, sin recordar lo ocurrido. Sentía que algo extraño en mí comenzaba a mostrarse, era algo con lo que definitivamente no estaría muy feliz, sentía que algo estaba por venir; mi instinto me lo decía, mi mente, mi cuerpo y mi corazón me lo advertían y eso me hizo sentir miedo por primera vez. Entonces cuando creí que estaba a salvo aquel cerezo volvió a aparecer completamente solo y una voz resonó en aquel lugar pero nadie se apareció.

− ¿No sabes lo que pasa? Si niegas e ignoras lo que en realidad se genera en ti entonces jamás conocerás tu verdad − advirtió una voz como si se tratara de una metáfora filosófica.

− ¿Qué? ¿De que hablas? ¿Quién eres? − pregunté conmocionado.

− ¿Quién soy? No falta mucho para vernos… − aclaró con voz arrogante −…cuando tu mente, tu cuerpo y tu corazón indiquen el límite estarás preparado para conocer tu verdad y luchar por aquello que no aceptas.

Cuando desperté por un momento sintiendo mi cuerpo cruelmente torturado aún, pequeñas escenas me mostraban a varios doctores tratando de detener el sangrado y solo murmuraban y gritaban sin saber que más hacer y entonces volví a desmayarme por la anestesia.
Volvió aquel cerezo nuevamente solo con las hojas cayendo de él, cuando sin darme cuenta a que hora plumas blancas nuevamente comenzaron a caer pero aparentemente no se encontraba nadie en él, ni siquiera la voz anterior. Cuando entonces las dos siluetas de la parte más alta de la última vez hicieron nuevamente su aparición y una ola de miedo se impacto contra mí ya estaba lo suficientemente herido por lo de la última vez ¿qué pasaría conmigo si volvían a hacerlo? ¿Moriría? ¿Qué está ocurriendo? Y justo cuando agitaron nuevamente sus alas y cuando creí todo perdido cerré inconscientemente los ojos y coloqué mis brazos cruzados frente a mi rostro y esperé lo peor. Pero, después de un rato de estar en aquella posición no pasaba nada y al volver a mi posición normal me di cuenta que ahora no solo había plumas blancas ahora había negras, las siluetas volvieron a agitar sus alas pero con una actuación algo molesta pero entonces lo comprendí las alas blancas volverían a hacerme daño pero entonces unas alas negras se cruzaron en su camino protegiéndome del ataque. Al volverlo a hacer las siluetas desaparecieron. Después de aquello otra silueta comenzó a hacerse presente como si caminase hacia mi dirección de entre la oscuridad pero siempre sin poder verle el rostro, la ropa, el color de piel siempre era una silueta oscura de lo único que estaba seguro era que aunque simulaba ser una silueta humana de un chico para ser exactos dentro de mí sabía que no era humano.

− ¿Te encuentras bien? −  preguntó una voz al parecer de aquella silueta.

− ¿Quién es? − pregunté perturbado.

− Eso es algo que no puedo decirte aunque nos veremos pronto pero la próxima vez cuando nos conozcamos formalmente no seremos amigos − aclaró una voz seductora y educada proveniente de aquella silueta aparentemente humana.

− ¿Qué? Entonces ¿Por qué me salvaste? ¿Cómo es que sabes quien soy? ¿Cómo es que sabes que nos conoceremos? − pregunté desconcertado.

− Digamos que… tengo cierto… DON. Pero el resto te lo dejaré a ti pero por lo que veo aún no te has dado cuenta… pero en fin espero vernos pronto cuando te hayas dado cuenta, defenderás con tu vida lo que he anhelado siempre − concluyó.

Fue entonces que sin darme cuenta desperté como si hubiese sido una horrible pesadilla forzando con brusquedad a abrir mis parpados, completamente aterrado y con el corazón en las manos, me tranquilicé y me percate de la realidad. Logre darme cuenta de que me encontraba en el hospital y sin dolor alguno, al observarme la piel de mis brazos, piernas y todo mi cuerpo se encontraba completamente bien como si no me hubiese ocurrido nada en absoluto. Justo cuando me percataba de aquello uno de los doctores que me atendió paso a mi habitación y me preguntó como me sentía simplemente contesté “perfectamente”, el doctor se extrañó y continuó preguntándome varias cosas aunque comprendí lo que quiso decir, ni él ni los demás doctores habían comprendido lo ocurrido y menos yo. Al retirarse el doctor, me quedé pensativo pero aliviado me sentí salvado por aquel mi futuro contendiente, cuando escuché un ruido extraño fuera de la ventana cercana a mi habitación me acerqué cauteloso y trate de observar quien se encontraba ahí pero no pude ver nada y repentinamente una hermosa pluma blanca y enorme comparada con las aves cayó sigilosamente quedándome estupefacto.

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