Oscuridad….
Oscuridad….
La oscuridad está dentro de mí…
Siempre fui castigada por asesinar a una persona para la que incluso fui muy importante, es que acaso realmente ¿soy peor que el mismo Lucifer? Nací con la peor de las maldiciones que mucha gente califica como un don, y lo desprecio. Pero la vida da tantas vueltas, siempre considere que con esta maldición la vida era un desperdicio pero llegó el día en el que mi vida dio un giro completo de 360° era la primera vez que la vida se me había hecho tan complicada después de obtener siempre lo que deseaba he incluso lo indeseado comenzó a surgir dentro de mí una sensación molesta e inexplicable hacia ciertas personas, infinitas sensaciones diferentes que realmente pensé nunca tener, posiblemente… la primera persona más importante en mi vida entre estas personas que al igual que yo compartíamos la misma maldición se convirtieron en mis primeras amistades sinceras después de tanto tiempo mi primer encuentro con ellos marcó el principio de mi mayor confusión y elección.
Siempre viví en un mundo sombrío e indiferente del cual no podía escapar, sentía que caía cada vez más profundo en un abismo sin fondo sin nada ni nadie que pudiese detener mi caída, en un mundo en el que mi sola existencia provocaba el derrumbe de mi familia entre peleas y discusiones que hacían sentir cada vez más miserable mi simple existencia… ya no quería seguir con esta vida… sin tener alguna razón para seguir adelante, me torturaba día a día tratando de ser cada vez más fuerte. Así fue como sin saberlo había creado una personalidad fría con casi todo el mundo que solo me veía por fuera e ignoraba como me sentía, cree una barrera para que nadie se me acercara a algo más que no fuera trabajo o familia, no quería querer a nadie… no quería sentir nada… no quería SER HERIDA.
Era el momento de tomar mi decisión, la cual sería definitiva. Ahí estaban los cuatro todos maravillosos, pero después de tantas experiencias que viví con cada uno de ellos lo comprendí, supe de lo que se trataba al menos, un poco de lo llamado amor por los humanos. Mi padre me observaba esperanzado de dar mi mejor elección, observé cada uno de sus rostros. Estaba plenamente segura de quien había insertado en mí de lo que creía era… amor. Los miré de frente y en alto y me decidí a dictaminar mi decisión.

No hay comentarios:
Publicar un comentario