Evento inolvidable
Días
después de la última noticia de mi padre, tuve otro amanecer en la
hermosa ciudad de Londres, Inglaterra en donde en unas horas estaría a punto de
dar un concierto caritativo en el cual me ofrecieron y naturalmente accedí sin
dudar. Me encontraba aún en mi cama en la casa de mi familia en Inglaterra en
donde seguía pensando acerca de la misteriosa reunión con mi padre la cual no
se había podido llevar acabo debido a mi
tardanza y según Eugene por la falta de paciencia del Conde de Bradford
lo cual era absurdo. Mientras seguía preocupada por aquella reunión Eugene se
dedico a organizar los últimos detalles de mi evento mientras me disponía a
vencer mi enorme sentimiento de pereza puesto que no había tenido descanso
alguno desde que empecé con mi carrera. Entonces fue cuando escuche mi teléfono
móvil sonar en medio de mi momento de relajación.
−
¿Bueno? – contesté. Se trataba de Eugene.
−
Si ¿Alizée? ¿Ya estas lista? Recuerda que tienes que llegar al ensayo antes de
que se infeste de gente − repuso Eugene.
−
Ah… pues no del todo − dije un poco nerviosa de que pudiese adivinar mi
situación.
−
¿Aún no? Pues espero que te apures que llegaré por ti como en una hora.
−
Si, lo estaré no te preocupes − afirmé.
−
Bueno, nos vemos en un rato, te quiero princesa.
−
Si, yo también Eugene.
De
inmediato me dispuse a salir de la cama y me vestí, en cuanto escogí que
ponerme definitivamente agregué además unas gafas de sol y un peinado simple y
recogido. Una vez termine con el vestuario me encamine al comedor en donde
Virginia, la cocinera de aquella casa terminaba de cocinar para mi, se aproximó
a la mesa y me colocó el desayuno. Cuando me dispuse a desayunar me dio cierta
curiosidad preguntarle ¿Cómo era que sabía lo que me gustaba? Pero sentía que
no era necesario, tal vez me conocía más de lo que pensaba. Finalmente cuando
termine aquello me dispuse a salir al aire fresco puesto que no había tenido
tiempo para nada durante algún tiempo.
Salí
al patio de casa en donde se encontraba un jardín hermoso en conjunto con un
amanecer precioso en el cielo, cuando sin darme cuenta me quede demasiado
pensativa y recordé vagamente la voz de un niño pequeño y que se hallaba subido
a un árbol pero no pude ver su rostro, lo único que recordaba era que me
repetía que subiera con él, pero no había respuesta mía era solo una niña y fue
cuando me impacto verme a mi misma de niña con una mirada llena de frialdad y
tristeza en la voz diciéndole “Te he dicho que no quiero subir, ¿es que acaso
no te diste cuenta? Me odian” mientras que el pequeño le dirigía una mirada
dulce diciendo “No creo que nadie te odie somos amigos ¿no?, esta bien si no
quieres subir pero quiero que sepas que siempre me tendrás a mí aún cuando el
mundo se ponga en tu contra siempre te estaré apoyando” fue cuando sentí como
un escalofrío en el cuerpo y recordé nuevamente como me abrazaba aquel niño
despidiéndose y repitiéndome “nunca lo olvides”. Fue entonces que volví a la
realidad y me sentí mareada y confusa en ese momento. Entonces sentí como
alguien me tocaba por el hombro derecho, se trataba de Eugene que había llegado
por mí.
−
¿Pasa algo? − preguntó Eugene confuso.
−
No, no es nada ¿Por qué lo preguntas?
−
Es que te ví muy concentrada, no sé muy pensativa en algo importante, pero en
fin ¿estás lista?
−
Gracias por preocuparte, si estoy lista. – respondí al momento de hacer surgir
mi físico angelical
Cuando
finalmente llegamos al estadio, me encamine hacia el escenario y de inmediato
comenzó el ensayo que nos llevo como dos horas pero el nerviosismo llenaba mi
cuerpo y se acercaba el momento en el que comenzaría la función. Las horas
siguieron pasando hasta llegar la hora de la función y cuando menos lo pensé el
tiempo se había pasado volando y ya había comenzado la primera llamada.
Me
sentía completamente nerviosa en verdad lo único que sentía que en mi vida no
era una mentira eran dos cosas. Primera, lo mucho que mis hermanos me amaban. Y
segunda disfrutar de mis canciones y ver la sonrisa de todas aquellas personas
que me apoyan y me siguen en mi carrera. Con esto en cuenta era lo único que me
hacía seguir adelante y volverme cada vez más fuerte.
Ésta
es Segunda llamada, segunda…
Justo
después de anunciar ésta la segunda llamada escuché como Eugene me hacia señas
con las manos como indicándome que me necesitaba desde el otro extremo del
escenario. Una vez me acerque a él me dio un teléfono y dijo que alguien tenía
que hablar conmigo.
− ¿Bueno? − contesté.
− ¿Si? ¿Alizée? − de inmediato reconocí aquella
voz.
− Sí, soy yo. Leonard ¿pasa algo? Estoy a punto de
subir al escenario.
− Vaya parece que me reconoces incluso por la voz
¿Cómo supiste que era yo y no Edmund? − dijo soltando una risa conmovedora y
seductora que muy pocas veces tiene naturalmente.
− Bueno, somos hermanos y hemos vivido juntos desde
siempre creo que es muy normal además de que sé perfectamente cada tono de voz
porque aunque todos crean que incluso sus voces son idénticas para mí son
completamente distintas. − le aclaré.
− Hm. No cabe duda que cada vez nos sorprendes más
Alizée, en verdad parece ser que eres la única persona que en verdad nos ama, eres
la única que en verdad nos pone atención en nuestra forma de ser y no la física
y a quien en verdad hemos amado intensamente y si tan solo no fueras nuestra
hermana menor… − capté aquella indirecta y decidí interrumpirlo.
− Leonard por favor sólo dime para que llamaste
tengo que volver al escenario en un momento y no puedo demorarme.
− Es sólo que queríamos saber de ti, te fuiste así
de repente tan enfadada que nos preocupaste y ni siquiera hablaste para saber
como habías llegado, sabes perfectamente que si te pasase algo nosotros… no…
podríamos seguir sin ti − confesó Leonard − Alizée , nosotros te amamos como no
tienes idea por favor regresa pronto y cuídate ¿si? No vuelvas a irte de esa
forma de nuestro lado, sabemos lo que sentimos y por eso te aseguramos que
nunca amaremos a alguien con la intensidad que a ti. − contestó ahora Edmund.
− Yo… lo sé. Créanme que lo lamento, he sido muy
ingrata con ustedes, yo también los amo.
Trataré de volver lo más pronto posible ustedes también cuídense. Adiós. −
corté la llamada con ellos en mi mente.
Tercera
llamada.
Escuché como Eugene me llamaba al escenario apurado
y preocupado por que ocupara mi posición en el escenario antes de que bajaran
un delgado telón transparente en medio de la noche que cubría el escenario de
extremo a extremo y algo de neblina artificial antes de mi aparición. Con la
mente llena de recuerdos de mis adorados hermanos desde donde me encontraba
hasta llegar al escenario me inundaron.
Desde siempre tanto Leonard como Edmund me han
demostrado un amor incondicional pero, desde que tengo conciencia me han
sobreprotegido más allá de lo normal lo cual me trajo un recuerdo con aquel
pensamiento en el cual yo sólo era una niña de ocho años y un chico mayor de
unos once años había intentado que le aceptara como novio cuando solo contaba
con siete años yo siempre aparentaba una edad mayor, éste chico lo intentó pero
mis hermanos como es bastante obvio se opusieron rotundamente, aquel chico no
se rendía así que mis hermanos decidieron ponerle fin a todo esto sin
consultarme antes cuando su plan descabellado había desatado un escándalo.
Resulta que mis hermanos se encontraron con aquel
chico, citándolo en mismo día pero primero a él y enseguida a mi cuando llegué
mis hermanos habían alterado mucho a aquel chico y cuando llegué a tal escena traía
una galletas que me habían regalado momentos antes y quien pensaría que serían
parte del plan de aquellos hermanos que tengo como demonios e inesperadamente
aquel chico se regreso a mirarme con una mirada de desesperación y decisión en
los ojos, pase a su lado y nuestras miradas se cruzaron sin tomarle importancia
caminé hacia mis hermanos preguntándoles que hacían aquí, me llevé a la boca
una de aquellas galletas de chispas de chocolate que me encantaban, cuando
Leonard me dijo que volteara y entonces se atrevió a morder junto conmigo
aquella galleta que ya tenía en la boca haciéndose entender que era un beso
indirecto, antes de que pudiera reaccionar me llamó del otro lado, Edmund
diciendo “hey, Alizée tienes un poco en la mejilla” y fue entonces que me lamió
la mejilla quitándome las migajas de galleta del rostro. Aquel pobre chico nos
miró con ojos desconcertantes completamente confundido. Una vez había podido
reaccionar lo único que hice fue quitarme el resto de la galleta mordida ya por
Leonard y con el extremo de mi brazo
limpiarme con la manga de mi uniforme mi mejilla.
−
“No sé
lo que me pasa conmigo, solo sé que quiero estar a tu lado pero no entiendo por
que tus hermanos te tratan de esa forma tan rara y escalofriante. ¡Es su
hermana menor por sangre ¿no es así?! − gritó con desesperación y una rabia
en la voz, sin quitarme la mirada de encima”
−“Si,
es nuestra hermana menor por sangre ¿y? − respondió Leonard altaneramente”
− “¿Cómo es que hacen eso? ¿Están enfermos? No
siempre podrán estar con ella un día un chico vendrá y no podrán obligarla a nada, porque ella no los
querrá tanto como ese chico. − respondió
con tal sinceridad que me asusto. Aquel
chico se acercó a mí y me dijo “Quien
logre llegar a ti será afortunado, Adiós.” − agachó la cabeza y me abrazó.
Mis hermanos se quedaron helados sin poder hacer
nada y una vez deshizo su abrazo, se alejó corriendo despavorido sin más.
Aquello que habían hecho mis hermanos no me afecto en lo más mínimo, después de
todo no era más que una niña y no veía mal que mis hermanos me quisieran a tal
extremo, además de que nunca me han importado los sentimientos de los humanos
hacia mí. Después de aquello Edmund y Leonard habían dejado de tener la misma
confianza y se volvieron más sobre protectores y hasta a tal punto que no
permitían que ningún niño se me acercase, ahora veo claramente como recuerdan
aquello que les dijo aquel chico al igual que yo.
Una vez me
decidí a escapar nuevamente de aquel recuerdo me concentré en dar inicio a
aquel concierto y me percate que solo recordar aquello no me llevó más allá de
un minuto en lo que mi canción de inicio comenzaba. La noche era hermosa y me
hacia feliz poder mostrarme como era retóricamente hablando, miles de personas
se encontraban ahí, apoyándome y no las defraudaría. Mi canción había comenzado
y escuché los enloquecidos gritos de mis fanáticos ansiosos por verme.
Mi canción
llamada Mariposa perdida uno de mis
mayores éxitos en el mundo de la música platicaba más que nada de una chica
quien se enamoró de un chico misterioso e indiferente que la salvó y además
ruega que le amé con mucha intensidad pero a la vez ésta tiene miedo de ser
lastimada era una canción preciosa aunque jamás había tenido aquel sentimiento
había decidido hacer la prueba y arriesgarme lo cual fue un gran éxito aún sin
aquel sentimiento. La melodía resonaba en mis oídos era una composición llena
de notas hechas de piano clásico, a dueto con el chelo, mi tipo de música era
rock, pop y clásico; tendía a combinar instrumentos clásicos y guitarras
eléctricas dando la impresión de sonar al principio muy misteriosa volviendose
de la intriga y suspenso y así abriéndole paso a el derrame de millones de
sensaciones con mi propia voz.
TERCERA
LLAMADA… (Repetición)
Fue entonces que sabía que era mi turno, toqué mi
pecho con ambas manos y me concentré en verme como Neige Bessette mi nombre
artístico y… mi otro yo. Una enorme luz blanca me iluminó y fue entonces que el
delgado telón cayó, un montón de humo artificial paso por todo el escenario
cubriendo mi cambio y haciéndolo ver como un efecto de luces.
[1]Abre tus brillantes
ojos en la silenciosa noche
La maravillosa noche
cae en picada
Llena del sonido de
las pisadas
De las patas de un
sigiloso gato negro.
No puedes mirarme, ni
atraparme
Soy una mariposa
perdida
Las alas ocultas,
cantan por su libertad
Hasta a las personas
no pueden verlas.
El rostro reflejado en
el espejo era
Una consentida en ese
tiempo
Pero ya no soy una
niña
Yo misma desato mi
largo cabello.
No puedes mirarme, ni
atraparme
Soy una mariposa
perdida
Ignora las cosas
preciosas, ignora las cosas importantes
Rompe y destruye la
llave de mi corazón.
Continúa la búsqueda
de mi propia historia
Hasta que la venda que
oculta mi destino desaparezca
Atravesaré las nubes
con mis alas y viajaré a una distante mañana.
No puedes mirarme, no
puedes atraparme
Soy una mariposa
perdida
Estas alas emplumadas
y decididas darán un gran salto invisible
Afuera de tu pecho
oculto.
Sentí con toda intensidad la música, la letra
aunque no el sentimiento, pero para mis fanáticos por ahora era más que
suficiente proseguí con nueve canciones más, de los cuales me hicieron ver lo
afortunada que era al tener toda esa gente que me apoyaba y disfrutaban con una
sonrisa. Cuando finalmente terminaba el concierto mi garganta estaba cansada
pero no podía dejar de cantar además mis fanáticos no se sentían conformes
puesto que querían nuevamente escuchar mi canción que hasta el momento seguía
siendo un éxito la misma canción Mariposa
perdida la última vez que la canté la disfrute tanto como la primera vez y
me sentía orgullosa de aquella canción ojala hubiese sido yo quien la hubiese
escrito pero para mi me era imposible ser quien la escribiese puesto que nunca
he conocido tales sentimientos. Después de despedirme con el grupo del Staff
agradecida de lo bien que habían decorado el escenario perfecto conforme a mi
personalidad y “mi imagen” o dicho de otra forma mi otro yo.
Cuando todo acabo Eugene se aproximó a mí.
− Neige alguien te ha traído unas rosas con una
tarjeta en la puerta de tu camerino un joven de negro las trajo solo dijo que
su joven amo las había mandado pero no quiso dar nombre − me informó con
curiosidad.
− Ah, si iré enseguida, Gracias Eugene.
Me aproximé al camerino aunque cuando comenzaba a
aproximarme vi a un hombre de traje negro y lentes igualmente negros salir de
mi camerino y dirigirse a las afueras de aquel estadio donde se realizo el
concierto, lo ignore y me aproxime a aquellas hermosas rosas color azul en
donde se encontraba una pequeña tarjeta con un mensaje.
Azules que he enviado para ti que creo te han de traer recuerdos igual
que a mí.
Saludos.
Hasta el momento todo iba bien, el mensaje había
sido hecho a computadora con un tipo de letra específico, pero me exalto la
última frase “te han de traer recuerdos,
igual que a mí” ¿A qué se refería ésta persona? Sin embargo, no me preocupé
hasta que vi dibujada una flecha debajo de éste mensaje y entonces voltee
aquella tarjeta pensando que posiblemente sería el remitente, sin embargo me
exalto al punto de casi desvanecerme en aquel instante al leer tan absurdo y
espantoso mensaje que sería mi condena. Con aquel extraño mensaje hecho a mano
escribió:
PD: Muy pronto nos encontraremos
cuando te encuentres en tu forma humana
como Alizée Bridgeman y no como Neige Bessette por cierto te veías
hermosa en el escenario no he
olvidado tu angelical voz.
Me alteré de forma casi inmediata al ver que en
aquella tarjeta revelando mi nombre humano y también mi nombre artístico ¿cómo
es que alguien lo sabe? Y lo que era aún más misterioso ¿Quién era la persona
que me las había enviado? me encontraba asustada el hecho de que alguien me reconociera con ambas
identidades y más aún cuando sabe que no soy del todo humana se había vuelto un
riesgo para mí. En cuanto capté aquel mensaje que ponía en peligro mi secreto e
incluso mi vida salí de inmediato de mi camerino y corrí en dirección que había
tomado aquel hombre de negro para ver si le podría alcanzar. Corría presa del
pánico y volteaba histéricamente de un lado a otro para ver si podría visualizar
a aquel joven de traje negro que parecía ser un guardaespaldas, una vez logré
verle lo seguí a una distancia aceptable, se dirigió a las gradas en donde ya
toda la gente se había ido y se encontraba completamente solitario. Se dirigió
a una de las salidas de evacuación del lado opuesto en donde me encontraba, en
donde la oscuridad y la intensa luz se entrecruzaban una y otra, y logré ver
una silueta que formaba la sombra de un chico aunque era casi imposible ver su
rostro completo solo lograba ver sus labios. Vestía una gabardina negra y
debajo de ésta parecía estar vestido con un traje negro que parecía ser un
uniforme de alguna prestigiosa escuela, era muy notorio que era de una alta
clase social.
En cuanto aquel hombre de
traje negro llegó con él se les vio entablar una pequeña conversación y
entonces el rostro de aquella silueta misteriosa se dirigió de frente hacia a
mí. De pronto sentí su penetrante mirada y se me helo la sangre ¿cómo era que
había podido visualizarme desde tanta distancia? Prácticamente estábamos en
lados opuestos unos frente a otros pero instintivamente me encontraba escondida
entre las sombras, justo como él. Una vez concentro su rostro en mí que entre
las sombras se escondía, observe como sus labios formaban una pequeña curva que
proyectaba una sonrisa y entonces algo se dirigía hacia mí desde lo alto de los
cielos.
Decidí salir de mi
escondite y me puse ante él aunque de un extremo al otro nos vimos directo al
rostro y entonces logré visualizar que era lo que venía hacia a mí, era una
rosa azul que venía por lo alto de la noche estrellada. Decidí usar mis alas
para ir tras ella, después de todo el sabía mi secreto pero me daba la
impresión de que podía confiar en él, alcé mis manos para atraparla e hice
visibles mis enormes alas blancas y con ellas di un gran impulso. Cuando me
acerqué a ésta por un momento pensé “¿Por que hago esto? ¿Por qué me esfuerzo
tanto en conseguir esta rosa?” pero no me importo.
Una vez aquella rosa terminó
justo en mis manos, me desconcerté al verla tan perfectamente puesta entre mis
blancas manos, como si algo la controlase y la colocara justo ahí, con la
clara intensión de la obtuviera. La miré y contemple aquella rosa azul,
entonces sentí como unos cálidos labios tocaban mi rostro dándome un dulce beso
en la mejilla lo cual fue tan rápido que me percate de ello mucho después. Me
regresé a aquel lugar en donde me encontraba antes de ir por aquella rosa y con
una mirada de confusión en mi rostro me decidí a mirar lo que lograba
distinguir del rostro de aquel chico con aquella curva aún en los labios
sonriéndome.
Cuando me percate que su
vestuario había sufrido un gran cambio, su gabardina negra ya no estaba en su
lugar y debajo de esta se hallaba una camisa blanca abierta del cuello y
algunos botones desabrochados hasta el pecho y de mangas largas las cuales se
encontraban sobre su codo y una corbata roja en el cuello totalmente
desacomodada, justo cuando creí averiguaría quien era aquel chico se volteó
quedando yo a sus espaldas y dejando completamente a la vista su cabello que no
logré distinguir de que color era debido a la poca iluminación. Algo inesperado
calló del cielo plumas negras comenzaron a flotar frente a mis ojos. Y entonces
observe como se giró para mirarme una vez más siempre entre las sombras en las
que sólo podía distinguir sus labios desde lejos, me sonrió una vez más, se
giró nuevamente y se encaminó a la salida y justo detrás de éste sus
guardaespaldas, poco a poco vi como se perdía su figura entre las sombras y se
alejaba.
Una brisa de viento frío se
envistió contra mí sacudiéndome con ligereza mi largo cabello en ese entonces
rojizo y ondulado, sentí como un escalofrío recorría mi cuerpo y en ese
instante toqué mi pecho con ambas manos y volví a visualizarme como era mi yo
humana y una enorme luz blanca resplandeció desde lo más profundo de mi cuerpo,
volviendo a mi corto cabello negro y liso. Mis ojos habían vuelto de grisáceos
fulminantes a mis naturales ojos color azul oscuro con un tono naranjado en las
orillas de mi iris y pupila, colores extraños para ser mis ojos humanos y entonces aquella luz proveniente de mi ser
se esfumó. Había vuelto a mi forma humana y ordinaria, tal y como había nacido
en este mundo.
Aquel chico me dejó sin
palabras por primera vez en mi vida alguien había llamado mi atención. Además
sus habilidades eran sorprendentes la forma en que me vio desde tan lejos y en
la rapidez que me dio aquella rosa azul justo en la palma de mi mano,
definitivamente no era normal tenía que ser, tenía que ser alguien más como yo.
Me llevé mi mano derecha al
rostro y toqué con dulzura mi mejilla en donde aquel chico me había regalado un
cálido beso que me dejó sin palabras. Por primera vez me ruborice, algo que en
verdad nunca me había pasado sentí como el color se difuminaba en mis mejillas
sintiendo aún aquel cálido beso me hacía sonreír de forma natural y
verdaderamente como se dice “feliz” según el concepto que tenía de él en los
diccionarios esa era la única definición que le podía dar desde hace tanto
tiempo para mí era el mejor momento de mi vida hasta ahora después de una vida
tan agitada.
Aquel chico me impresiono
por completo causo un sentimiento extraño y completamente ajeno a mi que no
podía explicar. Sólo quería ver quien era, quería saber como era aunque “me
mostró un poco esta noche” − pensé.
Momentos Antes…
− Señor ¿está seguro?
Volteé con seguridad hacia
Hendrick mi guardaespaldas personal.
− Claro que lo estoy
Hendrick, he esperado por mucho este momento ya me cansé de hacerles caso a mis
padres ya tengo dieciséis y si mis padres no piensan en apoyarme yo lo haré por
mi cuenta lo he hecho desde hace un año yo solo ¿no es así? Ya no hay marcha
atrás.
− Pero señor ¿no cree que
ellos puedan estar preocupados por usted?
− Lo sé, sé que sí pero
ellos me obligaron a hacerlo. Sin que ellos se enteraran investigué de nuevo
sobre su familia, averigüe sus direcciones de casa en todo el mundo, sus
conciertos, su agenda completa y me di a conocer en todos los países donde ella
se da ha conocer sin excepción pero aún es muy pronto como para presentarme
bien, por el momento… solo será una pequeña visita. Hendrick, envía esas rosas
y como ya te lo he mencionado ni una palabra de quien provienen, ni a quien le
sirves.
− Así se hará señor.
Inesperadamente sentí una
presencia justo después de que Hendrick regresara de cumplir con mi orden en el
lugar donde acordamos lo de las rosas, dirigí mi mirada a lo lejos y la vi. Vi
a mi más grande razón de ser.
− Alizée… − susurré.
− ¿Qué? − preguntó Hendrick
sorprendido.
− No te muevas Hendrick,
ella te ha seguido y está justo frente a mí, ella… está mirándome directo a los
ojos o al menos, es lo que trata de reconocerme.
Ella me miraba algo
asustada y nerviosa. Sí, posiblemente debido a que soy una de las tres únicas
personas que sabe su identidad que no son de su familia. La miré fijamente a
los ojos esta vez. Sabía que ella no lograba verme bien, así que simplemente le
dirigí una sonrisa. Lancé una rosa a los cielos sin pensarlo decidió tomar el
desafío. En su mirada se veía su confusión, preocupación y el desafío al querer
acabar con cualquiera que quisiera hacerle daño. De inmediato percibí lo que
estaba por hacer, tuve el privilegió de ver de nuevo sus hermosas alas blancas
saliendo de ella y volando entre los aires por aquella rosa pero vi algo más
algo en su mirada no era la misma ella… ¿dudaba?
¿Por qué? Aún cuando dudara la ayudaría a que eso no ocurriera más y para ser
claro decidí hacer uso de mi habilidad nuevamente y le ayude a tomar con
seguridad la rosa y mi corazón con ella y sin poder resistirme a besar su
mejilla para dejar en claro mis intenciones. Ella se estremeció momentos
después de eso y regrese de inmediato a donde me encontraba al parecer no se
percato bien de lo ocurrido sino hasta que volvió a su posición rápidamente y
se dirigió a observarme de abajo a arriba y justo cuando casi llegaba a
observarme el rostro lo recordé y me di media vuelta quedando ella de espaldas
para que no me reconociera y después de una pequeña pausa me regresé a mirarla
una vez más recordando ocultar mi rostro por su bien y le dediqué mi última
sonrisa a ella como una prueba de lo que acababa de sentir y que no dudara más
y así me dirigí junto a Hendrick a la salida, anhelando el próximo encuentro.
Alizée R.
Dos
semanas después del encuentro…
Cuando nos encontrábamos
camino a la casa de mi familia en Inglaterra me encontraba viendo siempre hacia
la ventana observando el cielo estrellado con una hermosa luna y estrellas,
cada rincón con que mi mirada se topaba era hermoso, especial, único… es
extraño ¿no? Ahora todo lo veo con un concepto mejor todo comienza a verse más
especial, me encontraba asustada temiendo que alguna extraña enfermedad me
acosara. Volvía a repetir aquella escena en aquel estadio en donde había dado
mi concierto con ese chico tan misterioso y dulce quien fue el primero en hacer
despertar en mí, sentimientos que para mi eran un enigma pero eran cálidos, es
extraño – me decía una y otra vez. Siempre todos los chicos de los que gustaba
no perdían tiempo en decirme de sus sentimientos y mostrarse ante mí. Ahora
éste chico viene me regala rosas pero no se muestra ni me dice cuanto me quiere
sólo me regala una sonrisa traviesa y un dulce beso y así nada más; se marcha a
la nada, no me muestra su rostro y con un “Muy pronto nos encontraremos” en aquella
tarjeta sin más se marcha.
− ¿Neige? ¿Estás bien? Te
encuentro muy pensativa − preguntó Eugene.
− ¿Eh? Amm… no, no… estoy
bien. No te preocupes Eugene − respondí con voz nerviosa y confusa.
− ¿Estás segura? nunca
hablas así − inquirió.
− ¿Enserio? Me siento
completamente normal − intenté persuadirlo.
− Si, tú nunca ves el
paisaje y menos cuando es noche ni hablas con voz temblorosa – prosiguió con su
sospecha mirándome fijamente intentando encontrar la respuesta en mi mirada.
− ¿Qué? ¿Por qué me miras
así? − pregunte ya un poco irritada de tanta insistencia.
− No por nada es solo que
tu mirada ha cambiado no sé como explicarlo pero en verdad algo ha cambiado,
Hm… dime que paso con aquellas rosas que te trajo aquel tipo de traje negro
parecía un guardaespaldas o agente secreto ¿Averiguaste de quién se trataba el
susodicho?
− Nada ha cambiado en mi
definitivamente nada así que no tienes por que preocuparte Eugene por favor.
− Bueno deduzco que me
perdí de algo después de que te conté lo de las rosas ¿o es que me dirás que me
equivoco? − inquirió.
Omitiendo todo aquello que
decía sobre mi mirada decidí contarle todo y cuando digo todo sí, es todo. Aunque
noté que se puso en estado de alerta cuando le relaté acerca de lo de la tarjeta
pero luego se tranquilizo un poco al decirle lo que había pasado después de
haber seguido a aquel hombre y dedujo que lo más probable era que sí, era uno
de los que como yo, nacen un máximo de sólo setenta de los llamados “ángelus”, cada
año sólo nace esa pequeña cantidad incluyendo a los de tipo luz y oscuridad, TODOS
ocultos. Sí, aquel chico era uno de aquel mínimo de personas que compartía mí
maldición a nivel global. Pero, a que se refería a lo de “¿Te han de traer recuerdos como a mí?” Estaba claro que me conoce,
eso era algo que también inundaba en mi mente, todo coincidía un chico alrededor
de la misma edad, aquel mensaje, aquella despedida. Una vez subí a mi habitación
de la casa familiar en Londres, me propuse olvidar todo aquello ya que aquel sentimiento
que me había producido aquel chico había comenzado a asustarme. Me tiré a la
cama e intenté obligar a mi mente a olvidarlo, mi mente decía que sí pero algo
se negaba rotundamente y así con aquel chico en mi mente con aquella sonrisa
traviesa se quedó vagando en mi mente hasta el punto de que mis ojos se
hallaron tan cansados que no pude evitar caer en la inconsciencia, me
encontraba agotada pero tranquila pues mañana regresaría a España y vería a
toda mi familia materna, Los Aberasturi.
( DA CLIC EN LA IMAGEN DE ARRIBA PARA AVANZAR AL CAPÍTULO 04 ~ PADRE E HIJA)
[1] Nana Mizuki (Meikyuu Butterfly)
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