jueves, 21 de julio de 2011

Mysterious Angel Wings ~ Cap. 03 ~ Evento Inolvidable

Evento inolvidable

Días después de la última noticia de mi padre, tuve otro amanecer en la hermosa ciudad de Londres, Inglaterra en donde en unas horas estaría a punto de dar un concierto caritativo en el cual me ofrecieron y naturalmente accedí sin dudar. Me encontraba aún en mi cama en la casa de mi familia en Inglaterra en donde seguía pensando acerca de la misteriosa reunión con mi padre la cual no se había podido llevar acabo debido a mi  tardanza y según Eugene por la falta de paciencia del Conde de Bradford lo cual era absurdo. Mientras seguía preocupada por aquella reunión Eugene se dedico a organizar los últimos detalles de mi evento mientras me disponía a vencer mi enorme sentimiento de pereza puesto que no había tenido descanso alguno desde que empecé con mi carrera. Entonces fue cuando escuche mi teléfono móvil sonar en medio de mi momento de relajación.
− ¿Bueno? – contesté. Se trataba de Eugene.
− Si ¿Alizée? ¿Ya estas lista? Recuerda que tienes que llegar al ensayo antes de que se infeste de gente − repuso Eugene.
− Ah… pues no del todo − dije un poco nerviosa de que pudiese adivinar mi situación.
− ¿Aún no? Pues espero que te apures que llegaré por ti como en una hora.
− Si, lo estaré no te preocupes − afirmé.
− Bueno, nos vemos en un rato, te quiero princesa.
− Si, yo también Eugene.
De inmediato me dispuse a salir de la cama y me vestí, en cuanto escogí que ponerme definitivamente agregué además unas gafas de sol y un peinado simple y recogido. Una vez termine con el vestuario me encamine al comedor en donde Virginia, la cocinera de aquella casa terminaba de cocinar para mi, se aproximó a la mesa y me colocó el desayuno. Cuando me dispuse a desayunar me dio cierta curiosidad preguntarle ¿Cómo era que sabía lo que me gustaba? Pero sentía que no era necesario, tal vez me conocía más de lo que pensaba. Finalmente cuando termine aquello me dispuse a salir al aire fresco puesto que no había tenido tiempo para nada durante algún tiempo.
Salí al patio de casa en donde se encontraba un jardín hermoso en conjunto con un amanecer precioso en el cielo, cuando sin darme cuenta me quede demasiado pensativa y recordé vagamente la voz de un niño pequeño y que se hallaba subido a un árbol pero no pude ver su rostro, lo único que recordaba era que me repetía que subiera con él, pero no había respuesta mía era solo una niña y fue cuando me impacto verme a mi misma de niña con una mirada llena de frialdad y tristeza en la voz diciéndole “Te he dicho que no quiero subir, ¿es que acaso no te diste cuenta? Me odian” mientras que el pequeño le dirigía una mirada dulce diciendo “No creo que nadie te odie somos amigos ¿no?, esta bien si no quieres subir pero quiero que sepas que siempre me tendrás a mí aún cuando el mundo se ponga en tu contra siempre te estaré apoyando” fue cuando sentí como un escalofrío en el cuerpo y recordé nuevamente como me abrazaba aquel niño despidiéndose y repitiéndome “nunca lo olvides”. Fue entonces que volví a la realidad y me sentí mareada y confusa en ese momento. Entonces sentí como alguien me tocaba por el hombro derecho, se trataba de Eugene que había llegado por mí.
− ¿Pasa algo? − preguntó Eugene confuso.
− No, no es nada ¿Por qué lo preguntas?
− Es que te ví muy concentrada, no sé muy pensativa en algo importante, pero en fin ¿estás lista?
− Gracias por preocuparte, si estoy lista. – respondí al momento de hacer surgir mi físico angelical
Cuando finalmente llegamos al estadio, me encamine hacia el escenario y de inmediato comenzó el ensayo que nos llevo como dos horas pero el nerviosismo llenaba mi cuerpo y se acercaba el momento en el que comenzaría la función. Las horas siguieron pasando hasta llegar la hora de la función y cuando menos lo pensé el tiempo se había pasado volando y ya había comenzado la primera llamada.
Me sentía completamente nerviosa en verdad lo único que sentía que en mi vida no era una mentira eran dos cosas. Primera, lo mucho que mis hermanos me amaban. Y segunda disfrutar de mis canciones y ver la sonrisa de todas aquellas personas que me apoyan y me siguen en mi carrera. Con esto en cuenta era lo único que me hacía seguir adelante y volverme cada vez más fuerte.
Ésta es Segunda llamada, segunda
Justo después de anunciar ésta la segunda llamada escuché como Eugene me hacia señas con las manos como indicándome que me necesitaba desde el otro extremo del escenario. Una vez me acerque a él me dio un teléfono y dijo que alguien tenía que hablar conmigo.
− ¿Bueno? − contesté.
− ¿Si? ¿Alizée? − de inmediato reconocí aquella voz.
− Sí, soy yo. Leonard ¿pasa algo? Estoy a punto de subir al escenario.
− Vaya parece que me reconoces incluso por la voz ¿Cómo supiste que era yo y no Edmund? − dijo soltando una risa conmovedora y seductora que muy pocas veces tiene naturalmente.
− Bueno, somos hermanos y hemos vivido juntos desde siempre creo que es muy normal además de que sé perfectamente cada tono de voz porque aunque todos crean que incluso sus voces son idénticas para mí son completamente distintas. − le aclaré.
− Hm. No cabe duda que cada vez nos sorprendes más Alizée, en verdad parece ser que eres la única persona que en verdad nos ama, eres la única que en verdad nos pone atención en nuestra forma de ser y no la física y a quien en verdad hemos amado intensamente y si tan solo no fueras nuestra hermana menor… − capté aquella indirecta y decidí interrumpirlo.
− Leonard por favor sólo dime para que llamaste tengo que volver al escenario en un momento y no puedo demorarme.
− Es sólo que queríamos saber de ti, te fuiste así de repente tan enfadada que nos preocupaste y ni siquiera hablaste para saber como habías llegado, sabes perfectamente que si te pasase algo nosotros… no… podríamos seguir sin ti − confesó Leonard − Alizée , nosotros te amamos como no tienes idea por favor regresa pronto y cuídate ¿si? No vuelvas a irte de esa forma de nuestro lado, sabemos lo que sentimos y por eso te aseguramos que nunca amaremos a alguien con la intensidad que a ti. − contestó ahora Edmund.
− Yo… lo sé. Créanme que lo lamento, he sido muy ingrata con ustedes, yo también los amo. Trataré de volver lo más pronto posible ustedes también cuídense. Adiós. − corté la llamada con ellos en mi mente.
Tercera llamada.
Escuché como Eugene me llamaba al escenario apurado y preocupado por que ocupara mi posición en el escenario antes de que bajaran un delgado telón transparente en medio de la noche que cubría el escenario de extremo a extremo y algo de neblina artificial antes de mi aparición. Con la mente llena de recuerdos de mis adorados hermanos desde donde me encontraba hasta llegar al escenario me inundaron.
Desde siempre tanto Leonard como Edmund me han demostrado un amor incondicional pero, desde que tengo conciencia me han sobreprotegido más allá de lo normal lo cual me trajo un recuerdo con aquel pensamiento en el cual yo sólo era una niña de ocho años y un chico mayor de unos once años había intentado que le aceptara como novio cuando solo contaba con siete años yo siempre aparentaba una edad mayor, éste chico lo intentó pero mis hermanos como es bastante obvio se opusieron rotundamente, aquel chico no se rendía así que mis hermanos decidieron ponerle fin a todo esto sin consultarme antes cuando su plan descabellado había desatado un escándalo.
Resulta que mis hermanos se encontraron con aquel chico, citándolo en mismo día pero primero a él y enseguida a mi cuando llegué mis hermanos habían alterado mucho a aquel chico y cuando llegué a tal escena traía una galletas que me habían regalado momentos antes y quien pensaría que serían parte del plan de aquellos hermanos que tengo como demonios e inesperadamente aquel chico se regreso a mirarme con una mirada de desesperación y decisión en los ojos, pase a su lado y nuestras miradas se cruzaron sin tomarle importancia caminé hacia mis hermanos preguntándoles que hacían aquí, me llevé a la boca una de aquellas galletas de chispas de chocolate que me encantaban, cuando Leonard me dijo que volteara y entonces se atrevió a morder junto conmigo aquella galleta que ya tenía en la boca haciéndose entender que era un beso indirecto, antes de que pudiera reaccionar me llamó del otro lado, Edmund diciendo “hey, Alizée tienes un poco en la mejilla” y fue entonces que me lamió la mejilla quitándome las migajas de galleta del rostro. Aquel pobre chico nos miró con ojos desconcertantes completamente confundido. Una vez había podido reaccionar lo único que hice fue quitarme el resto de la galleta mordida ya por Leonard y con el extremo de mi  brazo limpiarme con la manga de mi uniforme mi mejilla.
 “No sé lo que me pasa conmigo, solo sé que quiero estar a tu lado pero no entiendo por que tus hermanos te tratan de esa forma tan rara y escalofriante. ¡Es su hermana menor por sangre ¿no es así?! − gritó con desesperación y una rabia en la voz, sin quitarme la mirada de encima”
−“Si, es nuestra hermana menor por sangre ¿y? − respondió Leonard altaneramente”
 − “¿Cómo es que hacen eso? ¿Están enfermos? No siempre podrán estar con ella un día un chico vendrá y  no podrán obligarla a nada, porque ella no los querrá tanto como ese chico. − respondió con tal sinceridad que me asusto. Aquel chico se acercó a mí y me dijo “Quien logre llegar a ti será afortunado, Adiós.” − agachó la cabeza y me abrazó.
Mis hermanos se quedaron helados sin poder hacer nada y una vez deshizo su abrazo, se alejó corriendo despavorido sin más. Aquello que habían hecho mis hermanos no me afecto en lo más mínimo, después de todo no era más que una niña y no veía mal que mis hermanos me quisieran a tal extremo, además de que nunca me han importado los sentimientos de los humanos hacia mí. Después de aquello Edmund y Leonard habían dejado de tener la misma confianza y se volvieron más sobre protectores y hasta a tal punto que no permitían que ningún niño se me acercase, ahora veo claramente como recuerdan aquello que les dijo aquel chico al igual que yo. 
Una vez me decidí a escapar nuevamente de aquel recuerdo me concentré en dar inicio a aquel concierto y me percate que solo recordar aquello no me llevó más allá de un minuto en lo que mi canción de inicio comenzaba. La noche era hermosa y me hacia feliz poder mostrarme como era retóricamente hablando, miles de personas se encontraban ahí, apoyándome y no las defraudaría. Mi canción había comenzado y escuché los enloquecidos gritos de mis fanáticos ansiosos por verme.
Mi canción llamada Mariposa perdida uno de mis mayores éxitos en el mundo de la música platicaba más que nada de una chica quien se enamoró de un chico misterioso e indiferente que la salvó y además ruega que le amé con mucha intensidad pero a la vez ésta tiene miedo de ser lastimada era una canción preciosa aunque jamás había tenido aquel sentimiento había decidido hacer la prueba y arriesgarme lo cual fue un gran éxito aún sin aquel sentimiento. La melodía resonaba en mis oídos era una composición llena de notas hechas de piano clásico, a dueto con el chelo, mi tipo de música era rock, pop y clásico; tendía a combinar instrumentos clásicos y guitarras eléctricas dando la impresión de sonar al principio muy misteriosa volviendose de la intriga y suspenso y así abriéndole paso a el derrame de millones de sensaciones con mi propia voz.
TERCERA LLAMADA… (Repetición)
Fue entonces que sabía que era mi turno, toqué mi pecho con ambas manos y me concentré en verme como Neige Bessette mi nombre artístico y… mi otro yo. Una enorme luz blanca me iluminó y fue entonces que el delgado telón cayó, un montón de humo artificial paso por todo el escenario cubriendo mi cambio y haciéndolo ver como un efecto de luces.
[1]Abre tus brillantes ojos en la silenciosa noche
La maravillosa noche cae en picada
Llena del sonido de las pisadas
De las patas de un sigiloso gato negro.
No puedes mirarme, ni atraparme
Soy una mariposa perdida
Las alas ocultas, cantan por su libertad
Hasta a las personas no pueden verlas.
El rostro reflejado en el espejo era
Una consentida en ese tiempo
Pero ya no soy una niña
Yo misma desato mi largo cabello.

No puedes mirarme, ni atraparme
Soy una mariposa perdida
Ignora las cosas preciosas, ignora las cosas importantes
Rompe y destruye la llave de mi corazón.

Continúa la búsqueda de mi propia historia
Hasta que la venda que oculta mi destino desaparezca
Atravesaré las nubes con mis alas y viajaré a una distante mañana.

No puedes mirarme, no puedes atraparme
Soy una mariposa perdida
Estas alas emplumadas y decididas darán un gran salto invisible
Afuera de tu pecho oculto.

Sentí con toda intensidad la música, la letra aunque no el sentimiento, pero para mis fanáticos por ahora era más que suficiente proseguí con nueve canciones más, de los cuales me hicieron ver lo afortunada que era al tener toda esa gente que me apoyaba y disfrutaban con una sonrisa. Cuando finalmente terminaba el concierto mi garganta estaba cansada pero no podía dejar de cantar además mis fanáticos no se sentían conformes puesto que querían nuevamente escuchar mi canción que hasta el momento seguía siendo un éxito la misma canción Mariposa perdida la última vez que la canté la disfrute tanto como la primera vez y me sentía orgullosa de aquella canción ojala hubiese sido yo quien la hubiese escrito pero para mi me era imposible ser quien la escribiese puesto que nunca he conocido tales sentimientos. Después de despedirme con el grupo del Staff agradecida de lo bien que habían decorado el escenario perfecto conforme a mi personalidad y “mi imagen” o dicho de otra forma mi otro yo.
Cuando todo acabo Eugene se aproximó a mí.
− Neige alguien te ha traído unas rosas con una tarjeta en la puerta de tu camerino un joven de negro las trajo solo dijo que su joven amo las había mandado pero no quiso dar nombre − me informó con curiosidad.
− Ah, si iré enseguida, Gracias Eugene.
Me aproximé al camerino aunque cuando comenzaba a aproximarme vi a un hombre de traje negro y lentes igualmente negros salir de mi camerino y dirigirse a las afueras de aquel estadio donde se realizo el concierto, lo ignore y me aproxime a aquellas hermosas rosas color azul en donde se encontraba una pequeña tarjeta con un mensaje.
Querida Neige: Espero que por favor aceptes estas rosas
Azules que he enviado para ti que creo te han de traer recuerdos igual que a mí.
Saludos.
Hasta el momento todo iba bien, el mensaje había sido hecho a computadora con un tipo de letra específico, pero me exalto la última frase “te han de traer recuerdos, igual que a mí” ¿A qué se refería ésta persona? Sin embargo, no me preocupé hasta que vi dibujada una flecha debajo de éste mensaje y entonces voltee aquella tarjeta pensando que posiblemente sería el remitente, sin embargo me exalto al punto de casi desvanecerme en aquel instante al leer tan absurdo y espantoso mensaje que sería mi condena. Con aquel extraño mensaje hecho a mano escribió:
PD: Muy pronto nos encontraremos cuando te encuentres en tu forma humana
como Alizée Bridgeman y no como Neige Bessette por cierto te veías
hermosa en el escenario no he olvidado tu angelical voz.


Me alteré de forma casi inmediata al ver que en aquella tarjeta revelando mi nombre humano y también mi nombre artístico ¿cómo es que alguien lo sabe? Y lo que era aún más misterioso ¿Quién era la persona que me las había enviado? me encontraba asustada el hecho de que alguien me reconociera con ambas identidades y más aún cuando sabe que no soy del todo humana se había vuelto un riesgo para mí. En cuanto capté aquel mensaje que ponía en peligro mi secreto e incluso mi vida salí de inmediato de mi camerino y corrí en dirección que había tomado aquel hombre de negro para ver si le podría alcanzar. Corría presa del pánico y volteaba histéricamente de un lado a otro para ver si podría visualizar a aquel joven de traje negro que parecía ser un guardaespaldas, una vez logré verle lo seguí a una distancia aceptable, se dirigió a las gradas en donde ya toda la gente se había ido y se encontraba completamente solitario. Se dirigió a una de las salidas de evacuación del lado opuesto en donde me encontraba, en donde la oscuridad y la intensa luz se entrecruzaban una y otra, y logré ver una silueta que formaba la sombra de un chico aunque era casi imposible ver su rostro completo solo lograba ver sus labios. Vestía una gabardina negra y debajo de ésta parecía estar vestido con un traje negro que parecía ser un uniforme de alguna prestigiosa escuela, era muy notorio que era de una alta clase social.
En cuanto aquel hombre de traje negro llegó con él se les vio entablar una pequeña conversación y entonces el rostro de aquella silueta misteriosa se dirigió de frente hacia a mí. De pronto sentí su penetrante mirada y se me helo la sangre ¿cómo era que había podido visualizarme desde tanta distancia? Prácticamente estábamos en lados opuestos unos frente a otros pero instintivamente me encontraba escondida entre las sombras, justo como él. Una vez concentro su rostro en mí que entre las sombras se escondía, observe como sus labios formaban una pequeña curva que proyectaba una sonrisa y entonces algo se dirigía hacia mí desde lo alto de los cielos.
Decidí salir de mi escondite y me puse ante él aunque de un extremo al otro nos vimos directo al rostro y entonces logré visualizar que era lo que venía hacia a mí, era una rosa azul que venía por lo alto de la noche estrellada. Decidí usar mis alas para ir tras ella, después de todo el sabía mi secreto pero me daba la impresión de que podía confiar en él, alcé mis manos para atraparla e hice visibles mis enormes alas blancas y con ellas di un gran impulso. Cuando me acerqué a ésta por un momento pensé “¿Por que hago esto? ¿Por qué me esfuerzo tanto en conseguir esta rosa?” pero no me importo.
Una vez aquella rosa terminó justo en mis manos, me desconcerté al verla tan perfectamente puesta entre mis blancas manos, como si algo la controlase y la colocara justo ahí, con la clara intensión de la obtuviera. La miré y contemple aquella rosa azul, entonces sentí como unos cálidos labios tocaban mi rostro dándome un dulce beso en la mejilla lo cual fue tan rápido que me percate de ello mucho después. Me regresé a aquel lugar en donde me encontraba antes de ir por aquella rosa y con una mirada de confusión en mi rostro me decidí a mirar lo que lograba distinguir del rostro de aquel chico con aquella curva aún en los labios sonriéndome.
*.*
Cuando me percate que su vestuario había sufrido un gran cambio, su gabardina negra ya no estaba en su lugar y debajo de esta se hallaba una camisa blanca abierta del cuello y algunos botones desabrochados hasta el pecho y de mangas largas las cuales se encontraban sobre su codo y una corbata roja en el cuello totalmente desacomodada, justo cuando creí averiguaría quien era aquel chico se volteó quedando yo a sus espaldas y dejando completamente a la vista su cabello que no logré distinguir de que color era debido a la poca iluminación. Algo inesperado calló del cielo plumas negras comenzaron a flotar frente a mis ojos. Y entonces observe como se giró para mirarme una vez más siempre entre las sombras en las que sólo podía distinguir sus labios desde lejos, me sonrió una vez más, se giró nuevamente y se encaminó a la salida y justo detrás de éste sus guardaespaldas, poco a poco vi como se perdía su figura entre las sombras y se alejaba.
Una brisa de viento frío se envistió contra mí sacudiéndome con ligereza mi largo cabello en ese entonces rojizo y ondulado, sentí como un escalofrío recorría mi cuerpo y en ese instante toqué mi pecho con ambas manos y volví a visualizarme como era mi yo humana y una enorme luz blanca resplandeció desde lo más profundo de mi cuerpo, volviendo a mi corto cabello negro y liso. Mis ojos habían vuelto de grisáceos fulminantes a mis naturales ojos color azul oscuro con un tono naranjado en las orillas de mi iris y pupila, colores extraños para ser mis ojos humanos  y entonces aquella luz proveniente de mi ser se esfumó. Había vuelto a mi forma humana y ordinaria, tal y como había nacido en este mundo.
Aquel chico me dejó sin palabras por primera vez en mi vida alguien había llamado mi atención. Además sus habilidades eran sorprendentes la forma en que me vio desde tan lejos y en la rapidez que me dio aquella rosa azul justo en la palma de mi mano, definitivamente no era normal tenía que ser, tenía que ser alguien más como yo.
Me llevé mi mano derecha al rostro y toqué con dulzura mi mejilla en donde aquel chico me había regalado un cálido beso que me dejó sin palabras. Por primera vez me ruborice, algo que en verdad nunca me había pasado sentí como el color se difuminaba en mis mejillas sintiendo aún aquel cálido beso me hacía sonreír de forma natural y verdaderamente como se dice “feliz” según el concepto que tenía de él en los diccionarios esa era la única definición que le podía dar desde hace tanto tiempo para mí era el mejor momento de mi vida hasta ahora después de una vida tan agitada.
Aquel chico me impresiono por completo causo un sentimiento extraño y completamente ajeno a mi que no podía explicar. Sólo quería ver quien era, quería saber como era aunque “me mostró un poco esta noche” − pensé.
Momentos Antes
− Señor ¿está seguro?
Volteé con seguridad hacia Hendrick mi guardaespaldas personal.
− Claro que lo estoy Hendrick, he esperado por mucho este momento ya me cansé de hacerles caso a mis padres ya tengo dieciséis y si mis padres no piensan en apoyarme yo lo haré por mi cuenta lo he hecho desde hace un año yo solo ¿no es así? Ya no hay marcha atrás.
− Pero señor ¿no cree que ellos puedan estar preocupados por usted?
− Lo sé, sé que sí pero ellos me obligaron a hacerlo. Sin que ellos se enteraran investigué de nuevo sobre su familia, averigüe sus direcciones de casa en todo el mundo, sus conciertos, su agenda completa y me di a conocer en todos los países donde ella se da ha conocer sin excepción pero aún es muy pronto como para presentarme bien, por el momento… solo será una pequeña visita. Hendrick, envía esas rosas y como ya te lo he mencionado ni una palabra de quien provienen, ni a quien le sirves.
− Así se hará señor.
Inesperadamente sentí una presencia justo después de que Hendrick regresara de cumplir con mi orden en el lugar donde acordamos lo de las rosas, dirigí mi mirada a lo lejos y la vi. Vi a mi más grande razón de ser.
− Alizée… − susurré.
− ¿Qué? − preguntó Hendrick sorprendido.
− No te muevas Hendrick, ella te ha seguido y está justo frente a mí, ella… está mirándome directo a los ojos o al menos, es lo que trata de reconocerme.
Ella me miraba algo asustada y nerviosa. Sí, posiblemente debido a que soy una de las tres únicas personas que sabe su identidad que no son de su familia. La miré fijamente a los ojos esta vez. Sabía que ella no lograba verme bien, así que simplemente le dirigí una sonrisa. Lancé una rosa a los cielos sin pensarlo decidió tomar el desafío. En su mirada se veía su confusión, preocupación y el desafío al querer acabar con cualquiera que quisiera hacerle daño. De inmediato percibí lo que estaba por hacer, tuve el privilegió de ver de nuevo sus hermosas alas blancas saliendo de ella y volando entre los aires por aquella rosa pero vi algo más algo en su mirada no era la misma ella… ¿dudaba? ¿Por qué? Aún cuando dudara la ayudaría a que eso no ocurriera más y para ser claro decidí hacer uso de mi habilidad nuevamente y le ayude a tomar con seguridad la rosa y mi corazón con ella y sin poder resistirme a besar su mejilla para dejar en claro mis intenciones. Ella se estremeció momentos después de eso y regrese de inmediato a donde me encontraba al parecer no se percato bien de lo ocurrido sino hasta que volvió a su posición rápidamente y se dirigió a observarme de abajo a arriba y justo cuando casi llegaba a observarme el rostro lo recordé y me di media vuelta quedando ella de espaldas para que no me reconociera y después de una pequeña pausa me regresé a mirarla una vez más recordando ocultar mi rostro por su bien y le dediqué mi última sonrisa a ella como una prueba de lo que acababa de sentir y que no dudara más y así me dirigí junto a Hendrick a la salida, anhelando el próximo encuentro.
Alizée  R.
                     Dos semanas después del encuentro…
Cuando nos encontrábamos camino a la casa de mi familia en Inglaterra me encontraba viendo siempre hacia la ventana observando el cielo estrellado con una hermosa luna y estrellas, cada rincón con que mi mirada se topaba era hermoso, especial, único… es extraño ¿no? Ahora todo lo veo con un concepto mejor todo comienza a verse más especial, me encontraba asustada temiendo que alguna extraña enfermedad me acosara. Volvía a repetir aquella escena en aquel estadio en donde había dado mi concierto con ese chico tan misterioso y dulce quien fue el primero en hacer despertar en mí, sentimientos que para mi eran un enigma pero eran cálidos, es extraño – me decía una y otra vez. Siempre todos los chicos de los que gustaba no perdían tiempo en decirme de sus sentimientos y mostrarse ante mí. Ahora éste chico viene me regala rosas pero no se muestra ni me dice cuanto me quiere sólo me regala una sonrisa traviesa y un dulce beso y así nada más; se marcha a la nada, no me muestra su rostro y con un “Muy pronto nos encontraremos” en aquella tarjeta sin más se marcha.
− ¿Neige? ¿Estás bien? Te encuentro muy pensativa − preguntó Eugene.
− ¿Eh? Amm… no, no… estoy bien. No te preocupes Eugene − respondí con voz nerviosa y confusa.
− ¿Estás segura? nunca hablas así − inquirió.
− ¿Enserio? Me siento completamente normal − intenté persuadirlo.
− Si, tú nunca ves el paisaje y menos cuando es noche ni hablas con voz temblorosa – prosiguió con su sospecha mirándome fijamente intentando encontrar la respuesta en mi mirada.
− ¿Qué? ¿Por qué me miras así? − pregunte ya un poco irritada de tanta insistencia.
− No por nada es solo que tu mirada ha cambiado no sé como explicarlo pero en verdad algo ha cambiado, Hm… dime que paso con aquellas rosas que te trajo aquel tipo de traje negro parecía un guardaespaldas o agente secreto ¿Averiguaste de quién se trataba el susodicho?
− Nada ha cambiado en mi definitivamente nada así que no tienes por que preocuparte Eugene por favor.
− Bueno deduzco que me perdí de algo después de que te conté lo de las rosas ¿o es que me dirás que me equivoco? − inquirió.
Omitiendo todo aquello que decía sobre mi mirada decidí contarle todo y cuando digo todo sí, es todo. Aunque noté que se puso en estado de alerta cuando le relaté acerca de lo de la tarjeta pero luego se tranquilizo un poco al decirle lo que había pasado después de haber seguido a aquel hombre y dedujo que lo más probable era que sí, era uno de los que como yo, nacen un máximo de sólo setenta de los llamados “ángelus”, cada año sólo nace esa pequeña cantidad incluyendo a los de tipo luz y oscuridad, TODOS ocultos. Sí, aquel chico era uno de aquel mínimo de personas que compartía mí maldición a nivel global. Pero, a que se refería a lo de “¿Te han de traer recuerdos como a mí?” Estaba claro que me conoce, eso era algo que también inundaba en mi mente, todo coincidía un chico alrededor de la misma edad, aquel mensaje, aquella despedida. Una vez subí a mi habitación de la casa familiar en Londres, me propuse olvidar todo aquello ya que aquel sentimiento que me había producido aquel chico había comenzado a asustarme. Me tiré a la cama e intenté obligar a mi mente a olvidarlo, mi mente decía que sí pero algo se negaba rotundamente y así con aquel chico en mi mente con aquella sonrisa traviesa se quedó vagando en mi mente hasta el punto de que mis ojos se hallaron tan cansados que no pude evitar caer en la inconsciencia, me encontraba agotada pero tranquila pues mañana regresaría a España y vería a toda mi familia materna, Los Aberasturi.
( DA CLIC EN LA IMAGEN DE ARRIBA PARA AVANZAR AL CAPÍTULO 04 ~ PADRE E HIJA)


[1] Nana Mizuki (Meikyuu Butterfly) 

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