Capítulo 3
Primer GRAN desafío
Nadie dijo que por haber comenzado como un cuento de hadas,
todo entre los dos lo sería y mucho menos que terminaría como uno, claro que lo
entiendo.
Nuestra relación llegó a un punto donde los
problemas y malentendidos van en aumento y entonces él me confronta con
lágrimas en sus mejillas preguntando: ¿crees que esto realmente funcione?
Sorprendentemente no lloré ni me angustie en el momento, yo también me había
estado haciendo esta pregunta por un par de días. Entonces él repite: “Te
siento cada vez más lejos y no sé si esto funcionará, porque para mí eres una
de las personas más importantes…” No me muestra el rostro y lo esconde en mi
pecho mientras toma mi cintura entre sus brazos y siento su angustia. Durante
esos días que me hice la misma pregunta traté de imaginarlo, traté de imaginar
mi vida sin él, ni si quiera como amigo… ¿por qué? Bueno lo cierto es que traté
de imaginarlo como amigo y aunque la distancia nos separa todo el tiempo, en el
momento que nos tuviéramos de frente sé que tanto él como yo moriríamos de
ganas por besarnos, de estar juntos, como si una parte de nosotros finalmente
se hubiese encontrado. Lo imaginé como amigo, aquel amigo que fue mío en un
comienzo, un amigo que me contaría sobre su día a día incluyendo las citas y
definitivamente no, no podría con algo así. No soy amiga de mis ex por una
razón, para seguir adelante. Fue en ese instante, cuando volvió a preguntarme
¿crees que esto funcione? Que la misma respuesta en mi mente llegó tan fuerte y
clara como todas las veces que me lo pregunté…
¡Sigan intentando! O te arrepentirás
toda la vida… Mientras haya amor y hablen entre ustedes con sinceridad… sigan
intentando.
Yo sólo lo abrazaba, pero tan pronto como todo esto llegó a
mi mente sabía que no me rendiría, lo amo y lo aprecio con todo y sus defectos.
Lo escuché sollozar más fuerte y lo abracé con todas mis fuerzas ahora con mis
lágrimas cayendo sin remedio.
“No sé si funcione, pero
quiero seguir intentando… porque algo me dice que si no lo hago y sólo
renuncio, me arrepentiré toda la vida de ello…”
Él lloró
con más fuerza y comentó: “jamás había llorado así por alguien…”
Esa fue la primera vez, que ambos nos preguntamos de frente
si funcionaría. No fue nuestra primera pelea pero fue la primera vez que nos
dimos cuenta de que no porque nos conocimos de una manera tan mágica significa
que todo sea un cuento de hadas. Ese día lloramos mucho, nos abrazamos pero
sobretodo hablamos un largo rato, aclaramos los asuntos y decidimos continuar
para luchar contra más desafíos, de entre todos el más fuerte y con el que aún
luchamos y lucharemos el tiempo que sea necesario, la distancia. Porque no hay
peor cosa que un malentendido o discusiones por medio del estúpido WhatsApp o facetime.
Y heme aquí, seguimos luchando para seguir conociéndonos a nosotros mismos por
medio del otro, para seguir creciendo y madurando, a pesar de los miles de
malentendidos, lágrimas y corazones rotos.
él es alemán y yo soy mexicana
No hay comentarios:
Publicar un comentario