Exordio
Tenemos todo lo que cualquiera
podría desear... tenemos más allá de lo necesario, y como todo, tener
demasiado… puede llevarte a la locura, si no sabes manejarlo como se debe.
Tenemos tanto que a los ojos de los demás sería incensato pensar que somos
inmensamente infortunados, sería demasiado incensato pensar que la rabia nos
consume con el semblante más sereno, que dentro de nosotros la sangre hierve y
que un monstruo oscuro es la verdadera forma de esta alma que consideran
bondadosa. Esos absurdos cuentos de la iglesia, ahora no son más que una farsa
insulsa y estúpida, un paradójico cuento de hadas es lo que has escuchado pero
siguen creyendo y no los culpo, tal vez sea mejor así… su infortunado futuro,
aún esta por llegar.
Solíamos amar más que nadie,
solíamos desconocer lo que la aberración significaba.
Solíamos ser quienes deseaban
protegerlos más que nadie…
Nunca esperamos que se
convertirían en seres tan despreciables…
Las trompetas sonaron, una en
cada continente aquellos llamados “LOS EDICTOS”, aquellos de los que se creía
eran un simple mito finalmente hicieron sonar las trompetas algo que a oídos de los Ángelus en sus diferentes rangos
fueran los únicos capaces de escuchar. Al momento en que cada uno de los edictos
tocaba su instrumento, rápidamente todos juntos formaron la sonata del tártaro, en segundos cada ángelus del planeta ahora
conocía el mensaje que se les había comunicado.
El escenario estaba por
convertirse en el infierno mismo…

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