Old Times
Naara (Momentos antes)
¡MALDITA MALA SUERTE! – Pensé en el instante en el que nuestros ojos volvieron a cruzarse… ¡¿POR QUÉ AQUÍ?! ¡¿POR QUÉ AHORA?! ¡DIABLOS! Lo miré unos segundos y al comprobar de quién se trataba desvié mi mirada pero sabía que era tarde, me reconoció. Por el momento sólo lo ignoré y actué como siempre pero había ignorado que con el paso de los años, la gente cambia, los que alguna vez fueron tímidos o sensatos podían volverse extrovertidos y descontrolados. Él no era precisamente tímido en lo absoluto pero sí sensato, pero los años pasaron y eso desapareció. Llevaba saliendo con Nirek varios meses y aunque al comienzo no era una relación del todo perfecta al final Nirek y yo terminamos siendo muy unidos, tanto que temía que la del problema ahora fuera yo… que este sentimiento que alguna vez tuve por él se hubiese desgastado a tal punto al que llegó a ser sólo amistad planeaba hablar con Nirek pero entonces él apareció y me obligó a hacerlo demasiado pronto de una forma que jamás me imaginé.
Nirek era un chico duro y explotaba con rapidez a pesar de eso, éste jamás le levantó la mano a ninguna mujer o niño, los problemas los enfrentaba de frente y siempre solo, atraía por su físico pero las personas le temían debido a su fama de “delincuente” la gente siempre será prejuiciosa y en lo poco que había estado lejos aprendí a no juzgar a nadie por lo que los demás decían, ambos nos conocimos por casualidad en un momento realmente curioso y aunque tenía poco de haber vuelto a mi tierra natal ya me habían advertido sobre él, sin embargo… siempre confié en mi instinto y de alguna forma mi instinto decía “habla con él” sin saberlo de inmediato entablamos comunicación aunque fue distinto a lo que pensé, distinto a lo que los demás decían.
Había salido temprano esa mañana a recoger a mi pequeño Lion, un adorable Bulldog francés de tres años de edad que había sido bañado, desparasitado y vacunado. Mientras esperaba a que abriesen dicha veterinaria me resguarde de la lluvia junto a la puerta donde un techo diminuto apenas podía cubrirme, minutos después llegó un chico con una playera sin mangas y unos pantaloncillos cortos, acompañados de unos tenis y una gorra a la inversa que aplanaba su basto cabello rubio. Él ni siquiera había notado mi presencia, me encontraba en una pequeña rendija que estaba apenas cubierta en la cual no resaltaba mucho a la vista, e iba tan distraído que ni cuenta se había dado de que alguien más se encontraba ahí en ese instante. Entonces se le ocurrió mostrar sus pensamientos en voz alta.
− Demonios… tenía que ponerme ropa tan ligera… no podré salir de aquí por un rato, Jason me las va a pagar por haberme mentido ¿Quién se cree? Pero ya verá… − de pronto un estornudo lo acompañó en medio de sus quejas – estoy perdido… − concluyó con resignación. Entonces finalmente abrieron la veterinaria y la encargada abrió.
− Ah, Naara has llegado temprano, debes extrañar mucho a Lion… − comentó la encargada en cuanto me vio, de pronto el chico me miró sorprendido y se ruborizó, aquellos pircings ya no lucían tan rudos, esos tatuajes ahora lucían deprimentes en medio de tanta lluvia que los cubría.
− Así es… − respondí al momento de que el chico se sonrojaba y desviaba la mirada.
− ¡Oh! No había visto que había alguien más aquí… Muchacho ¿qué haces ahí? Entra deprisa o te enfermaras con esta lluvia. – le ordenó. El chico asintió con rapidez y entro a paso veloz casi empujándome. La encargada me hizo una seña para entrar y cuando finalmente lo hice me pidió que me quedara hasta que la lluvia cesara un poco y así lo hice. Aquel chico rubio ni siquiera me miraba, podía leer vergüenza en su rostro una y otra vez así que pensé en romper un poco el hielo.
− ¿Estás bien? Toma, me dijo la encargada que puedes cubrirte con estas cobijas o te resfriarás. – las tomó con pena y entonces comencé nuevamente – Soy Naara, acabo de volver después de mucho tiempo ¿Es tan común ahora que llueva así en esta época del año?
− Soy… − dudó unos segundos y de pronto se decidió – Nirek, tengo poco de haberme mudado aquí, se suponía que este lugar era soleado la mayor parte del año… así que…
− Lo era… usualmente no llueve en esta época, para ser sincera tampoco sabía que llovería, no parecía que fuese a llover.
− Señorita Naara, aquí está Lion bien bañadito y con toda su cartilla en regla. – se acercó la encargada con mi pequeña mascota en brazos ansiosa por reunirse conmigo. Lo tomé de inmediato y comenzó a lamerme mientras lo acariciaba y besaba con ternura. – Parece que ya se ha calmado un poco siéntanse gustosos de quedarse el tiempo necesario, bueno los dejo debo ayudar al doctor. – se retiró.
− ¿Es… un bulldog francés? – preguntó de pronto.
− Sí, es Lion mi pequeño tesoro – sonreí con alegría.
− Es muy lindo, solía tener uno cuando era niño… cuídalo mucho…
− Lo haré, él es más que solo un amigo… él me dio el apoyo que no encontré en nadie cuando más lo necesitaba, digamos que él me devolvió a la vida… en medio del caos… − confesé con fragmentos de recuerdos tan desastrosos que prefería no reproducirlos de nuevo ni en mi cabeza.
− Parece que has pasado por muchas cosas…
− Si bueno… todos cargamos con ciertos demonios… − confesé con tristeza.
− No pareces ser ese tipo de persona…
− Bueno, no por sonreír significa que soy una persona feliz… es como suponer que por usar pircings y estar tatuado eres una mala persona… − éste me miró con sorpresa.
− Eres algo extraña…
− ¿Extraña?
− No pareces haber escuchado de mí…
− ¿Eh? ¿Eres famoso por aquí?
− Algo así… − confesó con un toque de decepción en esos ojos verdosos.
− Vaya… ahora me topo con estrellas de la ciudad, bueno señor celebridad espero nos veamos en otra ocasión, pero esta vez con menos ropa mojada y más días soleados − me despedí.
Después de aquel encuentro, Nirek pasaba constantemente por la veterinaria. Hasta que un día lleve de emergencia a Lion con el veterinario aterrada, Lion se había tragado una barra de chocolate y había estado vomitando. Nirek se encontraba ahí y se convirtió en mi apoyo en ese día.
− No se suponía que nos encontráramos así… − confesó, cuando finalmente me entregaron a Lion sano y salvo. Fue en ese momento que nuestros caminos se unieron.
Dillon, quien alguna vez fue mi más grande amigo de confianza y con el que pasé momentos increíbles se encontraba frente a mí un poco más alto que en ese entonces y más apuesto, las circunstancias habían terminado con nuestra amistad, desde ese momento no nos dirigíamos la palabra y de pronto todo tomó un giro que ninguno de nosotros sospecharía.
Abrazaba a Nirek, mientras yo me encontraba sentada al borde de un puente no muy alto y con su cabeza atrapada, lo tomaba entre mis brazos mientras él tenía mi cintura apresada entre sus brazos mientras nos besábamos y mi largo cabello ahora castaño claro rosaba su rostro, aunque realmente me gustaba… la sensación era muy distinta, de alguna forma la magia parecía haberse perdido pero trataba de esforzarme en no herir a quien me ama. Entonces llegó un gran amigo de Nirek, Justin había escoltado a un amigo suyo quien acababa de volver a la ciudad, nadie y mucho menos yo hubiese pensado en toparme de nuevo con Dillon. Éste me miró lleno de sorpresa y curiosidad entonces nos presentaron con Dillon a mí y a Nirek, ambos actuamos como si no nos conociéramos pero tiempo después mientras Nirek me besaba, Dillon se acercó a paso veloz me tomó bruscamente de la muñeca enfurecido y me arrastro con él y cuando Justin intentó detener a Dillon, Nirek sólo lo detuvo con su brazo. Nirek había llegado a conocerme con sólo mirarme, sabía que fuimos cercanos y nos dejó platicar a solas.
− ¡¿QUÉ DIABLOS PASA CONTIGO?! – Reclamé furiosa mientras éste me soltaba bruscamente de la muñeca una vez lejos.
− ¡¿Qué diablos hacías tú con ÉL?! – Gruñó furioso como si se tratase de algo personal.
− ¡Eso no te incumbe, ÉL es mi novio! ¡¿Algún problema?! – Contraataqué
− ¡¿ESTÁS LOCA?! ¡¿Sabes quién es ÉL?!
− No te atrevas a juzgarlo Dillon… ÉL no es como todos creen, no lo conoces.
− ¡¿QUÉ?! ¡¿Eres estúpida?!
− ¡¿PARA ESO ME TRAJISTE?! ¡MI RELACIÓN CON NIREK NO TE IMPORTA, ASÍ QUE DEJAME EN PAZ! Y finge que no nos conocemos ¿de acuerdo?
− ¡¿Ahora eres tú la que exige eso?! Cuando fuiste tú quien debido a que interferí en tu relación ¿decidiste escapar sin más y mandarme al diablo a mí, a tus amigos y a tu madre? tal vez debería volver a hacerlo para que salgas huyendo de nuevo. – Confesó furioso.
− ¡¿QUÉ?! ¡¿DE QUÉ DIABLOS HABLAS?! ¡¿TIENES IDEA DE LO MAL QUE LA ESTABA PASANDO EN ESE MOMENTO COMO PARA ARRUINAR TU RELACIÓN DE ENSUEÑO?! ¡Me hiciste un favor ENORME respecto a Kalet! ¡¿Por qué me vengaría de ti?! Si realmente me conocieras y hubieses sido un buen amigo habrías creído en mí desde el comienzo ¡¿CÓMO PUEDES CREER QUE YO HARÍA ALGO ASÍ?! ¡¿QUIÉN TE DIJO ESO?! ¿María? – Lo confronté, era momento de confesarle − Deberías saber… que María no era precisamente la chica dulce que todos pensaban, la descubrí… engañándote y me pidió que lo guardara en secreto pero cuando le advertí sobre contártelo si ella no dejaba de engañarte, la María que conocíamos de pronto se esfumó y una María tan diferente decidió amenazarme. Naturalmente que no cedí a sus amenazas y de pronto lo siguiente que supe fue que me detestabas y fue Talia quien lo supo todo primero. Le dijiste que me odiabas, que no me soportabas más, que hubieses deseado jamás haberme conocido y al contrario que tú, yo te busqué para platicar… pero ¿recuerdas lo que me respondiste? “NO ESTOY DE HUMOR PARA DRAMAS ¡PIÉRDETE, NO NECESITO A ALGUIEN COMO TÚ, nunca te aparezcas frente a mí de nuevo!” Aún incluso si supliqué por mi amigo más leal para platicar, creyendo que era una horrible broma o una pesadilla me dejaste ahí en medio de la lluvia desmoronándome ante ti, FUE POR TI que mi padre ganó la patria potestad y me llevó con él en contra de mi voluntad ¡TODO FUE CULPA TUYA! ¡ERES DE LO PEOR, MIRA QUE RECLAMARME CUANDO TÚ CASI DESTRUYES MI VIDA! Deberías pensar mejor lo HORRIBLE que fuiste TÚ conmigo… − Confesé rencorosa al recordar mis esfuerzos por una amistad perdida, mis las lágrimas me acompañaron desde la primera reclamación de su parte… lo había extrañado por mucho tiempo, y él solo me dejó desmoronarme en medio de la oscuridad, la lluvia y el frío. Recordé el recorrer del agua por mi cuerpo, mi ropa empapada y pesada, era un frío sepulcral, las lágrimas cayendo por mis mejillas que se camuflaban con la lluvia y mis ojos hinchados de aquella noche.
− ¿Qué? ¿De qué estás…? – tartamudeó lleno de sorpresa y confusión.
− ¡POR TI CONTRAJE NEUMONÍA! ¡POR TI TUVE QUE VIVIR CON MI ODIOSO PADRE! ¡¿TE PARECE POCO?! ¡¿TIENES IDEA DE TODO LO QUE ME PERDÍ?! NO… no la tienes así que sólo ¡ALÉJATE DE MI! – Gruñí, realmente deseaba herirlo tanto como él lo hizo conmigo, era el tipo de persona que no perdonaba a alguien que me traicionaba o abandonaba así de simple. Entonces intenté regresar con Nirek pero Dillon tomó mi muñeca con fuerza y me obligó a mirarlo nuevamente, odiaba eso… odiaba que me vieran así, tan… débil y vulnerable pero al ver que me resistía me puso contra una pared con sus dos brazos apoyados en la misma y con su mirada sobre mí.
− ¡NAARA! ¡¿PUEDES CALMARTE DE UNA MALDITA VEZ?! ¡CÁLLATE! ¡Aún tengo algo que decir! – Gritó, hasta que se hartó y puso una de sus manos sobre mi boca para callarme pero entonces sólo callé y quité la mano que usaba para callarme, desvié la mirada de su rostro intentando no velo a la cara, dolía demasiado… tanto como la primera vez, la furia yacía en mis venas y con lágrimas no paraban de correr no importaba lo que hiciera, a pesar del tiempo, había sido un asunto inconcluso hasta ahora, ahora sin querer lo tenía ahí frente a mí.
− Sólo dilo y vete… − supliqué mientras se me destrozaba la voz.
− Naara… yo… JAMÁS HICE NADA DE LO QUE DICES, no entiendo de lo que hablas ¿Cuándo fue que hiciste eso? ¡RESPONDE! – Exigió, de inmediato enfurecí de nuevo ¡¿CÓMO DEMONIOS SE ATREVÍA?! Pero vi su mirada seria, esa mirada que me decía que realmente no parecía tener idea.
− Una semana después de tu cumpleaños número quince… − respondí con un hilo de voz.
− ¿Qué? Naara… yo no estuve en casa toda esa semana ¿De dónde sacaste eso de que yo te dije esas cosas?
− ¡¿Qué?! ¡¿De qué estás hablando?! Yo misma escuché tu voz desde dentro de la casa ¡TÚ LO DIJISTE!
− No es así Naara, veme a los ojos ¿CREES QUE MIENTO? – Preguntó clavándome la mirada sin un signo de duda, entonces sólo desvié la mirada ¿cómo era posible? – Entonces… − dedujo alejándose de mí.
− ¿De qué hablas? ¿Cómo es posible que YO MISMA te haya escuchado y tú ni siquiera te encontraras en casa?
− Naara… siempre supe lo de María, siempre supe que me engañaba pero quería encontrarla en el acto y enfrentarla, pero antes de que eso sucediera… Ella comenzó a ponerse pesada de nuevo con eso de que había algo entre tú y yo, quería que los papeles cambiaran y cuando comenzó a decir que tú le decías cosas sobre nuestra relación de amigos no la toleraba, era caprichosa y una desvergonzada. Llegaba a ir a mi casa solo para quejarse y llegué a tal punto que no la soporté más, como sabrás mi madre no estaba muy bien de salud y necesitaba estar tranquila, pero María llegó a reclamar haciendo un escándalo, no pude soportarla más y la mande al diablo… y recuerdo haberle gritado… “NO ESTOY DE HUMOR PARA DRAMAS ¡PIÉRDETE, NO NECESITO A ALGUIEN COMO TÚ que solo busca perjudicar a mis amigos! Sé que me has estado viendo la cara, puedes largarte con él si así lo deseas pero nunca te aparezcas frente a mí de nuevo”. Ella se quedó boquiabierta y entre a mi casa, mi madre estaba muy preocupada y tuvo que estar más tiempo en reposo pero cuando se recuperó ellos sugirieron las vacaciones de fin de semana por lo menos en ese aburrido verano, me veían alterado y decidieron que lo mejor era despejarme, acepté y te mandé mensaje como a los demás, pero jamás respondiste. Además… mis padres les encargaron la casa a los padres de Talia… para que cuidaran de las mascotas, me preocupe de no saber de ti por tres días enteros así que le marqué a Talia y ella me dijo que estabas muy ocupada pero que todo estaba bien, entonces cuando me pidieron marchar de inmediato a la nueva sede del equipo de futbol, no lo dudé, ni siquiera regresé a mi casa… Talia solo mencionaba que estabas ocupada, y en cuanto pude volver te llamé y te busqué pero entonces, Talia apareció y dijo “Si buscas a Naara no la vas a encontrar ni aquí ni es el resto del país… ella ya no vive más en este país y mucho menos en el continente… créelo o no, salió huyendo de sus problemas con María y con Shida… realmente odiaba a María, intente hablar con ella pero me corrió de su casa, dio de baja su número de teléfono y de pronto ya no vivía aquí… su padre le sugirió irse a vivir al extranjero con él y sin más se fue sin despedirse de nadie, la muy sínica. Me arrepiento tanto de haberla conocido y haberla llamado mi hermana…”
− ¿Qué? Eso… eso no puede ser… − me quedé casi sin voz – Talia… ella no pudo… ella ha sido mi mejor amiga por años, ella no… − No podía creerlo pero entonces recordé “¿Dillon? Se fue sin preguntar por ti, dijo que ya no quería ni verte que había sido un desperdicio de tiempo haber estado contigo y que sólo le traías problemas” Creía que los malos entendidos con Talia habían terminado… ¿cómo no lo vi? ella, sabía que yo había sido arrastrada por mi padre con la orden del juez… incluso me visitó en el hospital… ¿No hablaste con Camelia o Layla?
− No… No creí en ella en lo absoluto, pero cuando hable con Camelia o Layla ya era tarde, ni siquiera Camelia o Layla creyeron lo que les mencione de Talia, tampoco tenían idea de que era de ti.
− Ella… me dijo que te habías ido sin si quiera preguntar por mí salud… que no querías ni verme y que había sido un desperdicio de tiempo haber estado conmigo y que sólo te traía problemas… − confesé dolida – Mi celular… yo no cancele mi número se descompuso al contacto con la lluvia aquel día, cuando desperté mis padres ya lo habían tirado y no pude recuperar nada y a pesar de los mensajes y llamadas que te hice con el celular de mi madre no contestabas, fue entonces que mi padre recibió la orden del Juez de dejarme a su cuidado debido al mal cuidado de parte de mi madre… ella quedó destrozada. – confesé con punzadas en mi pecho esos horribles momentos.
− Yo… lo lamento tanto, no tenía idea… NADA de lo que ella te dijo es verdad, YO JAMÁS te habría dicho algo así… no importaba lo mucho que María te maldijera, te conozco desde hace tanto… y seguramente la voz que escuchaste, si María y Talia estaban en esto, entonces ese era el plan, María era caprichosa pero no era como para armar tal escándalo.
− Lo sé, por eso te busqué pero cuando recuperé la conciencia, todo estaba hecho… no quería marcharme sin aclarar todo este embrollo pero… mi padre me llevó lo más pronto posible, incluso… ella me despidió en el aeropuerto – confesé dolida, al recordar su sínica cara cuando decía que me extrañaría.
− ¡MIERDA! – Gruñó al momento en que golpeaba uno de sus puños contra la pared. – Esto… ha sido culpa mía, lo lamento tanto – se disculpó con la cabeza gacha y golpeando sin parar la pared de concreto frente a él al punto en que le sangró.
− ¡BASTA DILLON! Estoy harta de todo esto… solo… terminemos ya con esto…– confesé con cansancio. Dillon dejó caer algunas lágrimas y me abrazó con fuerza.
− Lo lamento tanto… toda esto solo fue la trampa de Talia y María, y sospecho la razón. – confesó.
− Dillon… dejémoslo así.
− ¿De verdad quieres dejarlo así? ¡ELLA NOS SEPARÓ E INCLUSO PROVOCÓ QUE ME ODIARAS TODO ESTE TIEMPO! Y peor aún, les hizo creer eso a todos… el único que no comentó nada fue Shida ¡Agh! Él seguramente jamás dudo… se marchó igualmente tranquilo – Rugió, deshaciendo el abrazo abruptamente
− Lo sé, pero estoy harta de pelear… sólo… dejémoslo a Dios ¿bien? Shida me ha traído muchos problemas… solo quiero olvidar…
− ¡Agh! Bien… si así lo quieres entonces no haré nada… pero sé que lo hizo por Shida. Ya sabes… Él la dejo por ti, además yo siempre tuve la sospecha de que ella no era tan buena persona pero como era de tu más grande confianza no quise causar cizaña ni nada. Me alegro de volver a verte y aunque no fue exactamente como pensé que esto se aclararía al menos hemos visto la verdad – confesó limpiándome las lágrimas que seguían en curso debido ahora a la emoción de tener de nuevo a uno de mis viejos amigos a mi lado. – Por cierto ¿tienes donde quedarte?
− ¿Eh? Ah… bueno estoy rentando un cuarto – confesé.
− ¿Un cuarto? ¿Desde cuándo estás aquí?
− Un año… originalmente se suponía que unos meses pero conocí a Nirek y bueno… ya sabes…
− Sobre eso… ¿Tienes idea de lo que se dice de Nirek?
− Lo sé… − dije desviando mi mirada – él no es como los demás piensan…
− Está bien, si confías en él yo también.
Desde aquel día… le aclaré a Talia que jamás podría volver a confiar en ella, además de que la amistad ya había terminado para mí, igualmente Dillon. Todo había vuelto a la normalidad, aunque mis padres seguían llamando por mí para regresar pero al escucharme tan feliz lograron entenderlo. Nirek entendió la situación a la perfección y el hecho de verme tan feliz aceptó a Dillon con gran facilidad como un amigo más. Mientras tanto Dillon y yo pasábamos mucho tiempo juntos recuperando el tiempo que se perdió, entonces Nirek comenzó a actuar extraño y supe que era el momento, por mucho de doliera era lo mejor.
− Nirek, quiero terminar – confesé.
− Bien, terminemos – contestó, lanzándome esos ojos verdosos apacibles y tranquilos.
− Nirek yo… quiero que sigamos siendo amigos pero si no está bien contigo… lo entenderé.
− Está bien, seamos amigos no me molesta.
− ¿Nirek? ¿Qué sucede? ¿Por qué estás tan complaciente?
− Debo confesar algo… ahora que finalmente terminamos…
− ¿Confesar? – me preguntaba qué clase de confesión vendría ahora después de la tan reciente de Dillon.
− Yo… nunca estuve enamorado de ti desde el comienzo… − confesó, mi corazón se detuvo y entonces prosiguió – no fue sino hasta meses después que realmente comencé a sentirme atraído por ti, no creí que alguien como tu existiera así que solía pensar en ti como una herramienta importante para mi venganza ¿sabes?
− ¿Venganza? ¿De qué… hablas? – tartamudee, estaba decepcionada pero más que eso… intrigada y enfadada − ¡Habla de una vez Nirek! No necesito más tonterías en mi vida…
҉
Y así nuestra relación acabó, no tenía idea que algo así estaría por ocurrir pero los giros de la vida son tan increíbles…
Caminaba por el centro de la ciudad, mientras observaba algunas tiendas y pensaba sobre mi situación ahora con Dillon y Nirek, la noche cayó y debía darme prisa aún tenía cosas que hacer pero entonces un desfile nocturno se atravesó en mi camino y mientras caminaba frenéticamente para poder pasar la calle repentinamente alguien me tomó de la cintura entre tanta gente, cuando regresé mi mirada para ver de quién se trataba mi corazón paró unos instantes, eran como pequeños fragmentos de una película ¿no es increíble? Algo que pasó tan rápido… en nuestros recuerdos se vuelven en algo tan lento porque la magia está ahí.
Nos volvemos a encontrar… Shida… después de cinco largos años… Lo miré llena de sorpresa, al ver aquel rostro que jamás podré sacar de mi cabeza y corazón… éste sólo me miró de la misma manera en que lo hizo antes… pero una parte de mí… se sentía herido.
− ¿Cómo has estado? – preguntó con una sonrisa, de esas pocas que conocí como cuando éramos niños…tan despreocupado, que me hizo sentir cómoda de inmediato como si nada malo hubiese ocurrido entre nosotros, aquella pesadez de entonces había desaparecido por completo y ahora sentía que podía tratarlo como antes.
− Bien… ¿y tú? ¿Has estado bien? – pregunté casi de inmediato, lo admitía en el interior siempre me pregunté si él estaría bien, a pesar del tiempo, de la vida… ¿cómo demonios podría haber olvidado al que me hizo sentir esta increíble sensación de realmente estar viviendo?
− ¡Bien! ¡Ha sido una sorpresa verte hace un momento de entre toda la gente! Te vi en problemas así que decidí que era hora de hacer mi aparición ¿Qué te pareció? – respondió animado.
− Muy oportuna, aunque realmente pensé que sería un pervertido…
− Supongo que se podría pensar eso, ahora que hemos tenido una buena conversación ¿quieres salir de aquí? – propuso el siempre molesto Shida del que alguna vez me enamoré, del insoportable e insistente chico que terminó enamorándome a pesar de que me oponía a toda costa… con el que viví lo mejor de mi vida hasta ahora, mi corazón sentía un enorme alivio y felicidad… ¿qué más puedo pensar si me he reencontrado con aquel que alguna vez me hizo tan inmensamente feliz y a la vez vivir el momento más difícil de mi vida? Es irónico… pero aprendí a aceptar esa parte de la vida, la última vez que nos vimos había sido muy dolorosa y sólo éramos unos pubertos, supongo que por eso hubo mucho más drama ya que no pensábamos con claridad.
− No hay nada que quiera más – confesé, mientras éste me tomada de la cintura y me abría paso entre la gente, pero llegamos a una multitud tal que era inevitable que salieras lastimado si deseabas salir de ese lugar entonces Shida me abrazó y me protegió de cualquier golpe y así sin más logramos salir.
− ¿Estás bien? – preguntó Shida.
− Sí, aunque fue algo apretado.
− Bueno no se podía evitar… ¿Cuándo regresaste?
− Hace tiempo, te ves bien Shida… ¿Cómo está Aiden? Ya debe estar muy grande…− comenté, mientras mis recuerdos me llevaban a años atrás con nostalgia.
− Aiden… ella está perfectamente, ahora vivimos con la abuela nuestros padres huyeron hace dos años y nos dejaron con ella, Ah… además tengo un hermano menor se llama Gianna, sólo tiene cuatro años.
− ¿Una hermana menor? Eso es genial, sabes cuánto me encantan los niños seguro Gianna es hermosa.
− Sí, no estoy preparado para ser padre, mi abuela cuida de nosotros aunque yo trato de ayudarle lo más posible con los gastos… seguramente no lo supiste, pero mi madre desapareció hace un tiempo, solo nos dejó con la abuela pero fue lo mejor… ninguno de esos dos se atrevieron a nada por sus hijos, no esperaba que lo hicieran aun cuando creciéramos.
− Lamento escuchar eso… realmente esperaba que ella recapacitara, mira que ahora ser como el padre de tus hermanos debe ser duro, y… ¿qué has estado haciendo además de eso? – lamentaba escuchar aquello, a pesar del tiempo siempre oraba porque su familia volviera a la normalidad, que él no sufriera… a pesar del daño que alguna vez me hizo.
− Ah… sobre eso… deje la escuela y bueno por ahora trabajo a medio tiempo en distintos trabajos – respondió con una sonrisa falsa de esas pocas que alguna vez le vi… él no quería que lo compadeciera lo conocía a la perfección pero a pesar de eso él ya no mentía, aprendí a leer sus ojos el tiempo que estuvimos juntos y podía verlo.
− Ya veo… eres admirable Shida, no cualquiera se ocuparía de sus hermanos como un padre… supongo que has tenido que madurar muy rápido, ahora veo qué era lo que estaba diferente contigo… de alguna manera luces muy distinto, ahora sé que has madurado mucho, te has vuelto más responsable… aunque haya sido por los duros golpes de la vida…no te avergüences frente a mí, para mí eres ADMIRABLE y créeme que he conocido pocas personas así… yo también aprendí de la vida ¿sabes? Como perdonar… así que nuestro duro pasado olvídalo que yo ya lo he olvidado… − confesé. En el pasado fui una inmadura, cobarde y superficial; ese yo del pasado lo odiaba pero ahora había terminado aceptándolo y seguir adelante, quería que él también lo hiciera. Platicamos por varias horas en un parque cercano al departamento, una parte de mí se sentía MUCHO MENOS pesado, en realidad como si hubiese arreglado algo que estuvo roto por mucho tiempo. Había olvidado lo tranquilo que era estar con el antiguo Shida… nuestra relación siempre fue equilibrada la mayor parte del tiempo, siempre hablábamos de todo, opinábamos uno del otro, respetándonos y queriéndonos de la forma más sincera. Anteriormente nuestras amistades creían que estábamos destinados a estar juntos, decían que nuestra relación era tan buena que ya parecíamos un matrimonio…
− Por cierto… ¿conoces a Nirek Dupre? – decidí averiguar del propio Shida.
− ¿Nirek? – el rostro de Shida se transformó en preocupación − ¿Qué sabes de él?
− Veo que lo conoces… él y yo fuimos cercanos… − confesé, cuando de pronto éste me tomó de los hombros con brusquedad.
− ¿Qué has dicho? ¿Te hizo algo malo? ¿Te lastimó? – preguntó frenético.
− No, no me ha hecho nada… − respondí y entonces se calmó un poco – Naara… no puedes volver a verlo… podría hacerte daño si sabe lo que eres para mí. – confesó con seriedad.
− Lo sé, él me lo explicó todo… − confesé cuando entonces me dirigió una mirada llena de pánico – tu padre… huyó con su madre ¿cierto? Eran… amantes… − confesé con delicadeza. Este se limitó a asentir avergonzado. – Shida… ¿qué sucede? ¿Por qué te afecta tanto este asunto conmigo y Nirek?
− Él intentó matarme… e incluso intentó desaparecer a Aiden… ha estado atormentándome desde hace tiempo, nunca imagine que se acercaría a ti… debes alejarte de él ¿bien? – confesó, el terror me invadió ¿cómo? Eso no podía ser verdad… decidí no discutir más aquello, debía dejar las cosas como estaban o probablemente Shida haría tontería tras tontería de nuevo al igual que Nirek así que solo asentí. El tiempo se nos fue de las manos y alguien nos devolvió a la realidad.
− ¿Shida? disculpen ¿interrumpo algo? – preguntó un chico de unos quince años de mediana estatura y complexión muy delgada.
− Ah… Ryan… no, para nada ¿qué sucede?
− Bueno es que ya es casi la una de la madrugada y pues Aiden no ha parado de llamar y preguntar por ti ¿qué le digo?
− Ah… es cierto llámalo y dile que iré en seguida, Naara ¿Dónde vives?
− Bien, entonces te espero en el auto. – respondió aquel chico y se marchó.
− ¿Eh? Ah, no te preocupes puedo ir por mi cuenta no está lejos de este lugar – respondí apenada.
− Naara no seas boba ¿Cómo crees que te voy a dejar ir por ahí sola? Jamás me perdonaría si algo te pasara… − respondió sonrojado, de aquellas veces que se limitaba a decir cursilerías y terminaba rojo, e inconscientemente sonreí. − ¿Pasa algo?
− No es nada es solo que me recordó cuando salíamos – confesé – te pusiste rojo…
− ¿Eh? ¡Claro que no! ¿Sabes? no deberías burlarte de mí porque si con esas vamos… ¿debería recordarte por lo que tú te sonrojabas? – respondió al momento de acercar abruptamente su rostro al mío, mientras yo me encontraba sentada en la banca del parque, él apoyaba ambos brazos en el bode de ésta atrapándome en medio de la banda y su rostro. – “No me rendiré, sabes cuan persistente soy” “Lo conseguiré, un beso tuyo y lo corresponderás” – confesó, de inmediato recordé todos sus intentos de conquista, esas eran sus exactas palabras ¿qué quería decir? ¿Estaba jugando? Pues antes de que me diera cuenta ya me había ruborizado y entonces su sonrisa traviesa justo frente a mí me lo confirmó.
– Te dije que no me provocaras Naara… ahora estamos parejos – se burló, pero entonces volví a sentirlo… al ver sus ojos tan cerca… volvieron a hipnotizarme y entonces supe que no era la única, algo… algo había alrededor, esta sensación… no desapareció ¿cómo? ¿Cómo pudo volver tan fácil y tan fuerte? Ambos nos miramos fijamente y poco a poco nuestros rostros se acercaron en una fracción de segundo…
– ¡NAARA! – Gritó alguien interrumpiéndonos. Entonces ambos redirigimos la mirada avergonzados, era Dillon.
– Dillon…
– ¿Dillon? ¿Qué haces por aquí? – respondió Shida entusiasmado al momento de verlo y acercarse a él para saludarlo, pero entonces Dillon lo ignoró y Shida se dio cuenta de que algo no andaba bien.
– ¡¿Qué demonios crees que hacías?! – me reprendió Dillon.
– Dillon eres mi amigo pero no te voy a permitir que le hablas de ese modo a Naara, así que cuida bien lo que dices… – le advirtió Shida con seriedad.
– Esto no te incumbe Shida, hace mucho que ella no es algo tuyo.
– Así es, pero nada me impide cuidarla, aún a costa de ti – confesó, entonces mi cuerpo se entumeció por la sorpresa.
– ¡Vámonos Naara! – ordenó Dillon, al momento en el que tomaba mi muñeca con brusquedad y se proponía llevarme a rastras…
– Dillon me estás lastimando… – me quejé.
– Dillon ha dicho que la lastimas ¡PARA DE UNA VEZ! – Alegó Shida al momento de arrancar mi muñeca de su mano e interponerse entre él y yo.
– ¡¿QUÉ CREES QUE HACES?! Estuve buscándola como idiota por los alrededores pensando que algo malo le había ocurrido. – confesó dolido.
– Perdóname Dillon, es sólo que el desfile no me permitía pasar y entonces Shida me ayudó a salir de ahí entonces terminamos hablando por largo rato aquí…
– Por lo menos me hubieras llamado para saber que estabas bien ¡¿Tienes idea de lo preocupado que estaba?!
– Lo siento… se le acabó la batería a mi celular – me disculpé. – Shida… Dillon tiene razón esto fue culpa mía, debo irme pero espero nos veamos otro día – me despedí al momento en el que tomaba su celular y le registraba mi número – Nos vemos luego, fue bueno verte de nuevo.
– Sí… nos vemos – se despidió desganado. Todo el camino a casa Dillon no dijo ni una palabra y se mantenía alejado de mí por un metro de distancia. Cuando llegamos a casa él se dirigió a su habitación y se encerró enfadado. Entonces el teléfono sonó…
– ¿Bueno? ¿Mamá? Tranquilízate ¿qué sucede?
– Es tu padre… él… está muy mal y desea verte… sinceramente debes ir, no se ve nada bien…
No podía creer tan absurda noticia ¿de verdad mi padre estaba tan enfermo? Realmente él… ¿mi autoritario, patán y desvergonzado padre? No puede ser… alguien tan fuerte como él no puede…
– Tuvo un accidente en el auto y parece ser que no lo logrará, debes regresar hija… – colgué, no quería oír nada de él, si estaba muriendo a mí… NO ME IMPORTABA, por mucho tiempo lo amé como una hija ama a su padre pero entonces DESGARRÓ el corazón de mi madre y casi muere de la depresión, afortunadamente ella es fuerte y siguió adelante por mí, ella era mi única heroína. Él… en cambio huyó con su amante dejándome atrás… sufrí su ausencia… pero él sembró en mí el más grande de los rencores así que… ¿por qué debía complacerlo ahora? ¿Sólo porque estaba muriendo? Mientras recuerdos dolorosos venían a mi cabeza… las lágrimas no me dejaban ni por un solo instante… el huir de mis padres no hacía que dejara de recibirlos…
− ¿Naara? ¿Pasa algo? – preguntó Dillon, más relajado al salir de su habitación.
− Mi padre…él… está muriendo…
− Lo lamento, y yo que me porté como un idiota hace unos momentos…
− No, tenías razón… yo te preocupé merecía eso… sé que tú no eres así normalmente…– respondí desganada – Me voy a la cama, estoy algo cansada – dije retirándome.
− Sí, descansa yo debo ir a las prácticas te despertaré por la mañana.
Lloré, lloré como si no hubiera un mañana… ¿por qué? Porque sentía que debía hacerlo, de alguna manera me sentía lista… lista para enfrentar mis problemas y tenía miedo… pero debía hacerlo y mientras yo caía dormida de tanto llorar… no tenía idea que algo impensable estaba por ocurrir.
− Siempre te pones así cada vez que te preocupas demasiado… Naara… − susurró alguien, una voz tan familiar que no había duda… era como tenerlo ahí a mi lado… de nuevo, tener sus dulces palabras de nuevo. Sentí como las yemas de una mano acariciaban mi rostro con dulzura y recorría cada centímetro de mi rostro, recordaba esta sensación… esta sensación que nadie ha sido capaz de superar… este amor… pero me sentía tan agotada que pensé que sólo sería un sueño y seguí durmiendo, disfrutándolo cada instante.
− Shi…da… Shi… da – susurraba, sabía que él estaba cerca de alguna manera…a pesar del más grande dolor que pasé con él mi corazón no podía negar lo que anhelaba desde hace mucho… a él.
− Naara… No te pongas así… siempre te preocupas de más, si alguien puede superar los problemas esa eres tú… − susurró una voz nuevamente…y como si de un sueño se tratara algo chocó contra mis labios… suave… y dulce… como si de un millón de estrellas se trataran… miles de sensaciones… como si la misma felicidad arrasara con cada centímetro de mi cuerpo por cada rincón y cuando levanté con pesadez mi párpados… no era exactamente con quien soñaba estar… pero la sensación no mentía, mi corazón latía descontrolado y paró momentáneamente al ver aquel rostro y entonces volvió a correr enloquecido, mi cuerpo correspondió a lo que sentía casi de inmediato tomándolo entre mis brazos, aprisionándolo… y correspondiéndole con un beso más apasionado y mis manos tomando su cabello con rudeza y entonces ambos nos detuvimos estrepitosamente, el silencio se hizo presente y sólo los jadeos de ambos se escuchaban.
− ¿Qué estamos haciendo? – pregunté jadeando, mi cuerpo se sentía caliente… y podía sentir mi corazón intentando controlarse.
− Esto no está bien… perdona ha sido culpa mía, mira que besarte e ir más lejos luego de lo triste que estas soy un maldito canalla – reprochó, sentándose en la cama con el cinturón desabrochado intentando calmarse y volver en sí después de casi pasar a algo más. Me acerqué lentamente a él y tomé su mano.
− No es culpa tuya, yo… estaba soñando y bueno… − intenté justificarnos sin embargo, me di cuenta por su expresión que había hablado de más.
− Lo sé… ya lo sé… Shida de nuevo ¿cierto? – preguntó decepcionado, lo miré avergonzada, no había manera de que no lo supiera. – Lo lamento… no es algo por lo que deba molestarme, pero te pido disculpas, actué sin pensar. – confesó desviando su mirada de la mía, entonces recordé la razón de los jadeos y me ruboricé.
− Dillon… ¿Por qué hiciste… eso? – pregunté aún sonrojada y avergonzada. Éste me miró desconcertado por unos instantes y de pronto cambió, su semblante se llenó de seriedad mostrándome su rostro frente al mío, su mirada jamás se apartó de mis ojos.
− Naara… creo que lo sabes… no intentes evadirme, siempre lo has sabido… − confesó intentando encontrar la respuesta. – me limite a ocultar mi rostro de él, lo que menos me complacía en esos momentos era algún romance.
– Me queda claro que Shida será inolvidable… pero recuerda que yo siempre estaré cuando lo necesites… estaré pensando en ti… – Dillon lo entendió, me besó en la frente
– Lo que viste es un mal entendido, nos dejamos llevar por el momento… hacía mucho que no nos veíamos, y estas sensaciones que tuvimos no lo negaré aún hay algo ahí, lo cierto es que siempre voy a amar a Shida… y jamás podré arrancarlo. Aun así, debo continuar… lo mío con Shida acabó hace tiempo, somos amigos, lo considero mi amigo ya que… lo perdoné. – confesé.
– Eso no me deja muy tranquilo…
– ¿De qué hablas?
– Porque una vez que son amigos… las posibilidades entre ustedes son muy altas de nuevo… – confesó con tristeza – me deseo buenas noches y cuando estaba por cerrar la puerta decidió no quedarse callado más – soñabas con Shida, pronunciabas su nombre con una sonrisa… – confesó de golpe y se marchó sin más. Me quede petrificada, mi corazón se detuvo… sabía que me preocupaba por él pero como es que esto… ¿cómo es que esto no se ha desvanecido?
Aquella noche fue larga, y las sorpresas de aquel día me tenían abrumada… y entonces lo había decidido, no había nada más que me atara aquí. Alguna vez amé a mi padre, y aunque no estaba de acuerdo con lo que había hecho debía decírselo y despedirlo. Salí del departamento mucho antes que Dillon junto con mis cosas nuevamente y me dirigí al aeropuerto. Nuevamente me marcharía sin despedirme, lo lamento.
Lo siguiente que supe de Dillon… fue un año después, como un miembro oficial de un equipo de futbol soccer de uno de los países más importantes del mundo, estaba orgullosa de él pero temía encontrarme de nuevo con él, así que simplemente le mande un mensaje con su agente:
Disfruta como un loco este gran paso, sabía que lo harías. Te deseo suerte en el partido de mañana.
Besos, Naara.
Durante aquel tiempo, desde que me marché sin mencionar nada… me encontré con mi padre, le dije lo mucho que lo despreciaba pero también lo mucho que lo quería a pesar de eso y que lo extrañaría… él finalmente partió y por mucho tiempo parecía no tener idea de lo que haría con mi vida, me encontraba estudiando la carrera de literatura inglesa, pero sentía que me faltaba algo… y de pronto un día alguien se me acercó y me dio su tarjeta. Se presentó y me ofreció realizar un casting, mencionó que veía un gran potencial en mí para unirme al mundo de la actuación. Jamás me vi en ese tipo de situación, pero me sentía deprimida… al comienzo me negué pero conservé la tarjeta y entonces me decidí. Desde aquel entonces, una pasión creció en mí con el paso del tiempo…. Me había convertido en actriz, algo que parecía llenarme, aun así me las arreglé para acabar mi carrera y así fue.
Dillon al igual que yo, me envió un mensaje esta
vez por medio de redes sociales felicitándome por el estreno de una serie de
televisión, mencionó lo mucho que presumió a sus compañeros el hecho de ser
amigos desde la infancia. Él se encontraba pleno, inclusive había tenido una
novia estable por mucho tiempo, inclusive se habían comprometido pero entonces
hubo problemas y terminaron hace poco pero a pesar de eso se veía bien. Entonces
me invitó a uno de sus partidos, acepté y después de aquello decidió llevarme a
cenar en privado como amigos, un detalle que me pareció dulce aun teniendo una
gran fiesta con miles de celebridades y con su equipo debido a su triunfo
inminente. Lo que pasó después fue algo que ni siquiera yo podría explicar. El
amanecer nos cubría mientras nos abrazamos en medio de las sábanas. Ambos
despertamos mirándonos como si los miedos simplemente hubiesen desaparecido, no
podía creer que me había dejado llevar por él. Dillon jamás dejó de repetirme
desde entonces cuánto me quería y aunque yo me sentía aún confundida, él
siempre fue paciente hasta el final.








esta muy interesante gracias por distraerme un rato =) (=
ResponderEliminar:) :) : ) .) :) =) =) =) =)
Al contrario, gracias a ti por leer estos capítulos. Precisamente para eso están, saludos.
Eliminaro.o sin palabras
ResponderEliminar