Secret


− Aquel día que los escuché, yo había salido tarde
de clases debido a que me quedé ensayando hasta tarde en mi clase
extracurricular de baile, sabes que a veces debo quedarme a practicar más
debido a la siguiente competencia de baile, las demás ya se habían marchado y
sólo Gina me esperó para irnos juntas, cuando terminamos alrededor de las siete
de la noche mientras estábamos por bajar las escaleras escuchamos unas voces,
sinceramente nos asustamos pues no hay nadie más en la escuela a esas horas y
decidimos esperar a que se marcharan pero extrañamente dijeron algo que nos
hizo reconocerlos de inmediato pero la conversación era demasiado extraña e interesante
por lo que decidimos escuchar y marcharnos hasta que se marcharan ellos ¿no es
así Gina?
− Sí, justo como Belina dice la conversación
hablaba sobre ti y Celine claramente. – Entonces Gina le dirigió una mirada a
Belina como diciendo “¿Deberíamos hacerlo?” de inmediato Belina le respondió
asintiendo con la cabeza y entonces Belina comenzó a relatar intercalándose con
Gina.
− ¿Y bien? ¿Para qué me llamaste
Shida? Dijiste que debíamos hablar de algo interesante. – respondió Kalet.
− Si, bueno quería proponerte
algo interesante… como podrás haber notado las chicas no dejan de fastidiar
persiguiéndonos a todos lados a menos que tengamos una relación oficial con
alguna chica, sinceramente ya me tienen harto han estado llamando a mi casa
muchas de ellas preguntando por mí, al punto en el que mi familia quiere quitar
la línea telefónica, e incluso mi celular está igual. No puedo seguir así y me
supongo que tú tampoco ¿cierto? – Confesó Shida.
− Tienes toda la razón, ellas
son un problema pero ¿qué piensas hacer? No nos persiguen sólo por ser chicos,
nos siguen porque han caído en nuestras redes. – confesó Kalet con una voz
seductora y misteriosa pero en parte indiferente, un Kalet muy diferente al que
todas alguna vez conocimos confesó Gina.
− Lo sé, pero a diferencia de ti
yo no disfruto que hayan caído en “nuestras redes” siempre tuve que estar con
alguna chica para que me dejaran tranquilo pero tan pronto cuando comenzamos a
salir ellas de inmediato me exigen más y más. Por eso te propongo algo… ya que
estás tan orgulloso de nuestras redes por qué mejor no ¿competimos? Todos saben
que tú, Dillon y yo somos los que tenemos problemas con el exceso de peces en
las redes así que esto nos ayudaría bastante sin mencionar que nos dejaría ver
quién es el que tiene más problemas con eso ¿no crees? – insinuó Shida, de
alguna forma sabíamos que esto no iba bien ¿por qué los mejores amigos y con
más atractivo de toda la escuela se le ocurriría competir en especial que Shida
fuese quien lo comenzara? Era lo que se nos venía a la mente, comentó Belina.
− Supongo que es una gran
propuesta pero… ¿Por qué entonces no llamaste a Dillon también? Él es parte de
esto ¿no?
− Ah, sobre eso… somos tres pero
a pesar de todo Dillon siempre ha sido el tercero de nosotros como uno de los
mejores sin embargo no se puede definir nada concreto entre tú y yo… ¿no es así
Kalet?
− Bueno, supongo que es cierto…
¿Y bien? ¿Qué propones?
− El objetivo será conquistar a
una de las chicas más difíciles y prohibidas – confesó Shida con una sonrisa
llena de confianza, Kalet le contestó con la misma sonrisa. – El objetivo será…
Celine, una de las mejores amigas de Naira – Un silencio enorme los inundó unos
instantes.
− ¿Y? ¿Por qué decides una de
las mejores amigas de Naira? ¿No crees que sea algo injusto poner de objetivo a
una chica que está como estúpida por ti?
− No creo que ese sea el
problema para ti ¿cierto? No te preocupes por Naira quien consiga a su amiga
deberá tener una relación formal con ella de por lo menos cuatro meses si lo
hacemos por menos seguramente Naira se dará cuenta y ya sabes lo que ocurriría…
− Lo sé, entonces ¿qué hará el
que pierda?
− Perderá el derecho a tener una
posible relación con “ella”… y no podrá interferir jamás como algo más que un
simple amigo.
− Mmm… suena bien, entonces ¡Qué
empiece el juego! – dictaminó Kalet.
No podía creerlo ¿Cómo era posible que hubieran
apostado la felicidad de una de mis amigas más preciadas? Esos malditos…
− ¿Lo entiendes ahora? – preguntó Gina. −
¿Entiendes a lo que se referían con “Perderá el derecho a tener una posible
relación con ella”? Ellos se referían a ti, apostaron a Celine pero a ti como
verdadero trofeo ¿lo entiendes? ¿Realmente son ellos tus amigos de la infancia?
¿Realmente… son así de crueles?
− Yo… no puedo creerlo… ¡NO HAY FORMA DE QUE ESO
SEA VERDAD! ¡Y SI LO ES NO SE TRATA DE MÍ! Por qué a mí…ellos me rechazaron hace
tiempo ¿Por qué… ellos harían algo así por alguien a quien ya rechazaron antes?
– Todas me miraron mientras confesaba aquello atónitas.
− ERES TÚ, de eso NO TENGO DUDA ALGUNA, Naira tú no
puedes verlo debido a que “ya te rechazaron” crees que no es posible que
realmente te quieran de esa manera… ¿Sabes la razón por la que te rechazaron?
Dime… ¿Quién fue el primero en rechazarte y a qué edad fue eso?
− ¿Eh?
Shida… diez años de edad. – respondí
avergonzada.
− ¿Diez años? Naira piensa que fue cuando eran solo
unos niños, cuando eres niño ni siquiera sabes qué es exactamente amor o una
relación ¿te rechazó? ¡Es natural! Las chicas maduramos más rápido cuando
nosotras empezamos con una relación muchos de ellos apenas están comprendiendo
de qué se trata algo así, además con alguien como Shida es incluso aún más
natural. Ahora ¿Qué edad tienen? Trece… y aunque digas sólo han pasado tres
años para una chica psicológicamente es de unos quince mientras que para los
hombres apenas entran a los once o doce a lo mucho. ¿Y bien? Supongo que
después de Shida fue Kalet ¿no? ¿A qué edad fue eso?
− En realidad jamás se lo dije… porque él… comenzó
a salir con Celine ¿cómo podría hacer eso?
− ¡Pero él sale con ella por la apuesta!
− ¡No tenía idea de eso hasta ahora! Pero cuando él
ACEPTÓ esa estúpida apuesta estaba decidido… Él prefirió continuar con esa
estupidez lastimando a una de mis mejores amigas en lugar de rechazarla a eso
lo llamo un rechazo, él me conoce y sabe que si yo me enterara de algo así no
volvería hablarle en mi vida. ÉL…. ya no tiene para nada… una oportunidad
conmigo si es lo que buscaba o no.
− Pero Naira…
− ¡Basta! No puedo quedarme, lo siento… pero
llamaré para que vengan por mí.
− Naira ¡ESPERA! ¿Qué hay con Shida? ¿Planeas sólo
dejar a Kalet de lado y perdonar a Shida?
− No… ambos… son IGUALES, aún no puedo creer que
jugaran con las personas que más quiero…Por el momento apoyaré las relaciones
de ambos con mis amigas no quiero que ellas lo sepan… así que por favor no lo
comenten, debo ver cómo piensan continuar con esta estupidez.
Cuando
finalmente logré estar sola en mi habitación solo pensaba ¡¿QUÉ RAYOS SIGNIFICA
ESTO?! Por más que lo pensaba no podía creerlo, no es posible… ellos no son así
no hay forma de que ellos… No, si llegara a ser verdad… terminaría con esta
amistad si no lo hago… podría terminar mucho peor. A la mañana siguiente sabía
que se me haría muy difícil verlos a la cara con lo que sabía, ellos me
conocían a la perfección… sabía que con sólo verme a los ojos lo descifrarían
así que decidí hablar con Celine y
Layla.
− Quiero hablar con ustedes ¿se pude? – ambas me
miraron extrañadas y asintieron, fuimos a un lugar alejado.
− Niara ¿Qué sucede?
− Quería decirles, que por el momento… no podré
juntarme con ustedes más, las quiero… pero deben creerme no es que hayan hecho
algo malo… tengo mis propias razones, así que… sólo no se me acerquen por un
tiempo ¿de acuerdo? Hay algo que debo aclarar… no me pregunten qué o por qué…
sólo… confíen en mí ¿sí? – ambas se quedaron pasmadas, se miraron entre sí y
luego bajaron la mirada de pronto escuché como sollozos provenían de ellas y
aunque me partía el corazón el hecho de estar involucradas en este tipo de
problemas por esos idiotas ni siquiera ellas debían enterarse de esto.
− Entiendo… −
respondió Celine.
− Yo también… − respondió Layla. – Confiamos en ti…
− respondieron ambas con lágrimas en los ojos.
− Tú… no dejarás de ser nuestra amiga ¿cierto? –
preguntó Layla nerviosa.
− No, seguiremos siendo buenas amigas pero por
ahora… necesito que nos ignoremos, que finjan que soy yo quien ha dejado de
hablarles sin saber la razón y que por más que me han preguntado no saben por
qué lo he hecho…no le digan a nadie más de esto.
− Bien… lo haremos porque confiamos en ti, te
conocemos y sabemos que no harías esto sin alguna razón. – respondieron, ellas…
eran mis mejores amigas que salían con mis mejores amigos, los amigos de la
infancia con los que crecí, en los que confiaba…no lo merecían.
− Gracias…
El día en la escuela había comenzado nuevamente, la
típica rutina volvía pero algo en mí era diferente… el rencor, el coraje, la
traición. Todo se tornaría más complicado.
− ¡Naira! – Saludó Dillon.
− Hola Dillon.
− Hola, oye todos iremos hoy a una parrillada por
el cumpleaños de Kalet, me pidió que te avisara porque su clase comenzó
temprano y no llegabas es hoy a las…
− No puedo ir, dile que lo siento. – lo interrumpí,
me disculpé y me marché. En clases Dillon no paraba de mirarme impresionado y
lleno de dudas. Al final de la clase se dio cuenta la distancia en mi relación
con Layla y Celine, podía llegar a ser un chico bastante observador en
ocasiones.
− ¡Naira! ¿Podemos hablar? – Cuando estuvimos
solos, decidió despejar sus dudas.
Él fue un amigo de la infancia bastante
peculiar siempre fue un tipo atado a mí como si él fuese mi cachorro y siempre
vivía protegiéndome, aunque jamás lo hizo de forma romántica sino que
simplemente era fiel a sus amistades. Precisamente por eso… no podía decirle
nada, era mi amigo pero era más amigo de esos dos.
− ¿Y bien?
− ¿Por qué? ¿Por qué estás tan rara hoy? ¿Pasó algo
en esa pijamada?
− No ¿qué podría haber ocurrido?
− No me gusta como lo dices Naira, lo dices como si
estuvieses enfadada por algo o con alguien… ¿es así? − ¡Diablos! Alguien como
Dillon me conocía tan bien, me era tan fiel… que podía descifrarlo con mirarme
como esos dos.
− Tal vez lo esté, pero no te preocupes Dillon no
eres tú así que no me preguntes por más que no pienso seguir con esta
conversación.
− Son Kalet y Shida ¿cierto? No soy tonto Naira…
deberías confiar más en mí…
− Perdona… pero también confié ciegamente en ellos
y sólo me fallaron… − confesé dolida y me retiré.
Los días comenzaron a pasar… y cada vez que
intentaban saludarme, abrazarme o pedirme algo… simplemente pasaba de largo al
comienzo creyeron que sólo era una especie de capricho pero notaron que era muy
seria y comenzaron a ponerse pesados y sólo me preguntaba ¿alguno admitirá lo
que hizo? Temía encontrar la respuesta, y entonces un día…
− ¡Naira! – me tomó Shida del brazo antes de que
lograra marcharme pero no me regresé a mirarlo temía gritarle – Naira… ¿Qué
sucede? ¿Por qué nos has estado evitando? ¿Hice algo malo como para que dejes
de hablarme? – preguntó nervioso.
− Sea lo que sea que hayamos hecho… perdónanos,
odio que parezcamos desconocidos – confesó Kalet.
− ¿No lo adivinan? Les preguntaré algo… ¿Cuánto
quieren a Layla y Celine? – en cuanto hice aquella pregunta se pasmaron y no pudieron pronunciar palabra, podía imaginar sus rostros.
− ¿Por qué me preguntas esa tontería? – preguntó
Shida nervioso y con la voz dudosa. Kalet no dijo absolutamente nada.
− ¿Tiene algo de malo? Sólo les estoy preguntando…
¿Cuánto quieren a sus novias? Mis AMIGAS. – Los minutos seguían pasando y no
había respuesta de su parte, Shida comenzó a apretarme más el brazo con fuerza
así que decidí quitármelo de encima, lo sacudí hasta me soltó con facilidad
supongo que no se lo esperaba. – Hasta que no tengan la respuesta… no se
aparezcan frente a mí. – ambos se quedó ahí petrificados sin nada que decir o
moverse si quiera.
− ¡NAIRA! – gritó Dillon quien escuchó la
conversación y se encontraba más adelante escondido. − ¿Qué crees que ganaras
con todo esto? ¿Por qué no los encaras y ya? ¿Tiene sentido hacerlos sentir mal
sólo así?
− Dillon… por favor mantente al margen de esto o
también tú saldrás perjudicado, créeme que no quiero terminar mi amistad
contigo tampoco. – confesé, estaba tan irritada ¿Por qué no pudieron responder
a algo tan simple? Ni siquiera les dije que las amaran pero al menos quererlas…
¿no es sentido común? Cuando estás con alguien en una relación… ¿No es normal
quererse? Entonces ¿Qué pensarías… si una de esas personas no responde? Dillon
no mencionó otra palabra y me marché.
Al día siguiente… Shida me dio su respuesta… con
Layla.
− ¿Qué pasó Layla? ¿Por qué estás así?
− Shida… me dejó, él dijo… que no me quería que
todo este tiempo sólo me usó y cuando le pregunté por qué él solo dijo “por qué siempre he sido así, jamás que
querido a ninguna de las chicas con las que salgo, sólo las uso para que las
otras me dejen tranquilo, mientras las demás sepan que estoy en una relación me
dejan tranquilo” se disculpó y me dejó. – respondió Layla con desesperación
y lágrimas en el rostro se veía acabada, pero aunque no sabía lo que se sentía
ser utilizada… sabía que era lo mejor, los dramas de la adolescencia con diez
veces peores que las de los adultos. El drama estaba por llegar más lejos…pues
al igual que Shida, Kalet hizo lo mismo con Celine, pero parecía no afectarle
mucho a ella…
− ¿Kalet terminó contigo también? ¿Qué les pasa a
esos chicos?
− Sí, pero de alguna forma me siento aliviada creo
que había empezado a verlo como una relación de costumbre, me aburría y además
estaba la tonta de Naomi así que por mi parte no hay problema.
Al poco rato… supe que iba a encontrarme con ellos,
y así fue como Dillon me pidió que hablara con ellos una vez más y así
terminamos hablando los cuatro aunque Dillon no tenía mucho qué hacer ahí.
− ¿Y bien?
− ¿Ahora ya piensas dejar de ignorarnos? – preguntó
Shida.
− ¿Creen que eso era lo que quería? ¿Creían que no
me agradaba la relación entre ustedes?
− ¿Entonces no era eso? – preguntó nuevamente
Shida, hice un gesto de negación.
− No…
− ¿Quién te lo dijo? ¿Quién te dijo sobre todo esto? − preguntó Kalet.
− No hace falta que lo sepan… pero sí sabían que si
me enteraba de algo así terminaría con ésta amistad… no necesito amigos patanes
que sólo hagan sufrir a mis amigas. – reclamé − ¿Era tan difícil sólo estar con
alguien a quien de verdad quisieran sin hacerla sufrir por desamor? Aunque al
menos se disculparon y terminaron con esa estúpida farsa, no vuelvan a hacer
ese tipo de tonterías ¿entendieron? No doy segundas oportunidades…− Ellos me
han conocido mejor que nadie, saben que cuando algo me hace enfadar lo
suficiente… soy capaz de terminar con la amistad… no tiene caso tener amigos
que hacen este tipo de estupideces. Sólo asintieron y decidí marcharme y a
medio camino… Dillon también comentó.
− ¿UNA APUESTA? ¿EN SERIO? ¡QUE IDIOTAS!
Lo que no me esperaba era el drama que estaríamos
por vivir. A la salida un montón de chicas estaban reunidas en la puerta de
entrada y cuando Shida salió todas se le fueron encima con reclamaciones.
− ¡¿Qué pasa contigo?! / ¡¿CÓMO PUDISTE HACERLE ESO
A LAYLA?! / ¡ERES UN PATÁN! / ¡POCO HOMBRE! / ¡¿CON QUIÉN DEMONIOS LA ENGAÑABAS
QUE SEA MEJOR QUE ELLA?! – Gritaban fieles amigas de Layla que no se quedaron
con los brazos cruzados al verla tan deprimida el día anterior, al comienzo
pensé “se merece un escarmiento” pero luego su respuesta era algo que no me
esperaba y lo peor Layla se encontraba justo detrás de él.
− ¡¿Qué LES IMPORTA ESTÚPIDAS?! ¡FUE MI DECISIÓN!
¡¿POR QUÉ LA DEJE?! ¡PORQUE JAMÁS LA HE QUERIDO Y SIMPLEMENTE SE LO CONFESÉ! ¡¡YO
NO NECESITO A ALGUIEN COMO ELLA!! ¡NO HA SIDO MÁS QUE UNA MOLESTIA! – Confesó
fríamente e irritado, sin haber visto a Layla justo detrás, simplemente no pude
contenerme y me acerqué lo más rápido que pude, la rabia estaba en mí y sólo
pude darle una cachetada de las más fuertes que nunca antes había dado, por mi
amiga y por lo duro que fue para mí anteriormente enfrentarme a tan duras
palabras pero sabía que el dolor de Layla era mayor pues ella estuvo en una
relación en la que ella fue la única que siempre dio pero jamás recibió y de
paso el muy patán le dice esas horribles palabras. En cuestión de segundos
aquella “turba” se tranquilizó y se quedó boquiabierta, el silencio lo cubrió
todo, las lágrimas y sollozos de Layla era lo único que podía uno escuchar…Shida
sólo se regresó a mirarme atónito, yo jamás golpee o abofetee a alguien… pero
esas malditas palabras dolían mucho más de lo que cualquiera pudiese esperar.
Entonces… después de un rato “la turba” se marchó al ver que había hecho
justicia, Layla se marchó con ellas mientras que yo me encargaba del idiota que
tenía como amigo.
− ¿Cómo pudiste? ¿cómo pudiste decir esas horribles
palabras? – pregunté enfadada, mientras lo fulminaba con la mirada.
− ¿Qué?
− Esas palabras no tienes idea de cómo duelen… esas
palabras jamás desaparecen ¿sabes? se quedan siempre en tu mente… y lo
recuerdas con cada relación… eres un canalla – repliqué.
− ¿Te ha pasado algo… así? – tartamudeo
− Creo que está claro… pero lo que no está claro…
¡¿A qué se referían ellas a que la engañabas?! ¡¿Qué otra estupidez hiciste?!
− ¿Eh? Yo no… la engañé, lo juro.
− ¡NO ME JURES NADA! ¡SÓLO DIME LA MALDITA VERDAD!
– Gruñí.
− ¡SÓLO ESTUVE CON ELLA PARA ESTAR CERCA DE QUIEN
ME TRAE COMO ESTÚPIDO! ¡¿CONTENTA?! – Gruñó también.
− ¿Qué? ¡NO NECESITAS UTILIZAR A LOS DEMÁS Y JUGAR
CON SUS SENTIMIENTOS PARA ESO! ¡SÓLO ENFRENTARLO! – Grité, luego me calmé sabía
que no tardarían en llegar por mí y se volvería un drama mayor.
− Cuando te pregunté si alguien te había lastimado
así… ¿Quién…fue? ¿Cómo era? – preguntó aún el muy sínico, entonces mi madre
llegó por mí en el auto justo frente a nosotros, sólo pensé “justo a tiempo,
estoy cansada de esto”.
− ¿No lo recuerdas? Fuiste tú… − respondí
recordando aquella horrible experiencia y fue todo el drama que tuve que vivir
ese día pero no sería el último.








No hay comentarios:
Publicar un comentario