An unnecessary memory
Tenía
alrededor de siete años, yo y mi familia nos encontrábamos en un parque llamado
Barbieux
en París en una fiesta de sociedad como siempre mi familia solía asistir pero
lo cierto es que jamás me interesó tanto como a mi familia hacer amistades con
gente aristócrata o de poder, decidí alejarme de tanto alboroto no era el tipo
de ambiente en el que me gustaba entrar, en cambio mi hermana Saya debía ser la
que más se ocupase de eso después de todo ella es la mayor, busque un lugar más
privado y fue entonces que vi aquel hermoso árbol y decidí pasar el rato.
Escuchaba en mi cabeza la música podía escucharla al punto en que mis piernas
se volvieron incontrolables deseaban bailar y que mejor que hacerlo en el árbol
lo cual mejoraría mi equilibrio y postura como sea que fuese nunca me
lastimaría cayendo de algún lugar siempre y cuando estuviese en mis cinco
sentidos. Pero de pronto fui interrumpida y al distraerme por intentar ver de
quien se trataba no logré colocar bien mi pie en una de las ramas y resbalé, no
tenía opción no debía caer así que decidí sacar mis alas y volver a donde me
encontraba pero con lo que no contaba era con que tenía ya entonces un
espectador y al colocarme de nuevo en una posición menos peligrosa decidí mirar
quien era y al asomarme se trataba de un chico de ojos grandes, verdes y un
cabello negro y ondulado ciertamente con una belleza nada común y lo supe
enseguida él era como yo lo confirme cuando al verme me observó algo
sorprendido y después se tranquilizó cualquier humano normal al haberme visto
se hubiese puesto histérico o curioso pero aún así debía tener cuidado.
−
Zack − contestó algo frívolo.
−
Hm… Eres inglés y por lo que veo bueno en el español. Así que tú… ¿me haz visto?
− pregunté nerviosa.
−
Si − respondió cortante y despreocupado.
−
Tú… eres un ángelus. Eres como yo.
−
¿Eh? ¿Cómo…? − tartamudeo inseguro y un poco asustado.
− Es sencillo, no corriste histérico a contárselo a los demás y estabas muy
tranquilo más con esa actitud de chico frío pero está bien sé que todos los que
son como nosotros son así aunque yo soy la excepción.
−
¿Cómo es que podías bailar tan bien haya arriba? ¿Ese es… tu don?
−
No, no precisamente. Desde pequeña siempre he sabido bailar ballet es solo que
no me gusta estar tan llena de gente y quería mi propio espacio para bailar y
deseaba practicar en este árbol para mantener mejor equilibrio − respondí.
− ¡Nayla! ¡Nayla! ¡Es hora de irnos! − gritó mi
madre.
−
Lo siento, debo irme tal vez nos encontremos en un futuro si es así espero que
nos conozcamos mejor y me cuentes cual es tu don, por cierto soy Nayla. − me
despedí.
Zack
(Apariencia
de 11 años)
(Alec Von Reden [8 años])
−… Esa chica
Aquella chica era extraña pero después de
aquel encuentro no creí tenerla que volver a ver, jamás le tomé importancia, aunque
ella me recordaba ligeramente a alguien pues para mí solo había una persona
importante Emma mi hermana gemela, no me importaba nadie más, además de mi
familia.
4 años
después
Alec (12 años)
Ya hacia tiempo de no ver a Alizée y eso
realmente me afecto aún después de que escogiera *************************************************, cuando me entere de su decisión no lo podía creer ******************** pero aún así con la
personalidad y más aún con la belleza de Alizée cualquier chico caía rendido a
ella incluso yo así lo creí e incluso me ponía celoso de León pues yo no tenía
edad suficiente como para que me tomase enserio además de que mis sentimientos
siempre eran puestos en duda por Emma y fue Alizée la que me ayudo con eso. Lo
que más me sorprendió de la influencia de Alizée es que *********************************************
Realmente la extrañaba pero debía resolver
mis propios problemas con Emma. ¿La última vez que vi a Alizée? Eso fue en
nuestro cumpleaños número diez después de que Alizée escogiera ************************, realmente era mejor que yo en muchos
sentidos él representaba claramente **************************************** a tal grado de
desaparecer por completo de nuestras vidas nadie sabía dónde se encontraba.
Con el pasar de los años a Emma le
encantaba estar con muchos chicos, me dolía; pero con eso solo me demostraba lo
mucho que no le interesaba yo en absoluto, no al menos como algo más que un
hermano. Siguió ignorándome y seguimos nuestra vida cada quien en el mundo que
cada quien había construido, pero nuestra relación jamás fue buena así que
aunque fue difícil y realmente dolorosa me acostumbre y lo único que le
recomendaba era que se cuidara y era como desatar su enfado pero con el tiempo
muy apenas nos veíamos a pesar de vivir en la misma casa era como estar en dos
continentes diferentes.
Tenía un sueño recurrente pero mejor dicho
era un recuerdo de hace tiempo que creí haber sepultado y no haberle dado
importancia pero llegaba a mi de nuevo en sueños otra vez aquella chica sobre
el árbol bailando que estaba por caerse y sacó sus alas blancas, cuando me miró
algo nerviosa con el reflejo del sol, sus hermosos ojos celestes y su dorado
cabello largo pero lo más impresionante su sonrisa como para ser un Ángelus era
algo inusual pues la gente como nosotros por lo normal jamás sonríe solo en
momentos de compromiso o con la familia o incluso con otros iguales a nosotros
pero había algo más en ella algo que me relajaba pero probablemente fue su
baile no entendía como era que últimamente soñaba mucho con esa chica al
momento de conocerla no le tomé importancia pero últimamente me llamaba tanto
la atención que comencé a pintarla a ella y cada escena de como nos conocimos y
cuando Emma se dio cuenta comenzó a preguntar pero yo no recordaba el nombre de
la chica lo cierto es que Emma era mi mundo y cuando se lo dije a mis padres
ellos me miraron extrañados y me dijeron que si Emma me veía como yo nos
apoyarían pues a pesar de que éramos hermanos de sangre podíamos tener una
relación de pareja como si no estuviésemos emparentados pero esto se debía a un
pequeño detalle los ángelus en todos sus rangos no se procrean como los humanos
y el ADN de todos aún cuando son familia son completamente distintos solo
contiene las características físicas pero la sangre contiene una sustancia
especial que te hace reconocer a tus hermanos, primos, tíos así sean muy
lejanos lo que les permite como dicen los humanos cometer “incesto” pero es
solo debido a los sentimientos pues no cometen ningún acto sexual Dios decide
cuando, cuantos y quienes serán tus hijos es como el caso de la virgen María un
ángel de rango Tronos son los acompañantes de Dios y es quien por fuera reúne
el ADN de la pareja sin que estos se den cuenta y combina el ADN y al hacerlo e
integrarlo al cuerpo de la mujer la sustancia en la sangre comienza a
segregarse y desde ese momento ella está embarazada. Cuando pregunté por qué no
cometíamos un acto sexual mi madre dijo “somos seres divinos y puros, además no
tenemos esas necesidades puesto que DIOS no lo hace por que quisiera que
gobernáramos este mundo es para corregir nuestras acciones y comprender a los
humanos y porque les ama tanto”. Pero con el tiempo creí que no sería apropiado
decirle a Emma cuanto le quería después de esta explicación de parte de mis
padres sabía de algún modo que Emma lo sabía pero supuse que entonces ella no
me veía de la forma que yo así que decidí olvidarlo.
Emma era un ángelus Ángel lo que le da
ventaja pues al ser del rango más bajo ella puede enamorarse de humanos con
mayor facilidad y al hacerlo ella deja de ser Ángel y se convierte en humano
hasta el día en que muere y regresa a ser lo que era un ángel y vuelve a su más
puro ser. Al saber esto me daba cuenta de que Emma probablemente no era para mí
por primera vez sentía que aquella chica a la que Dios me destinaba no era ella,
pero me percate de ello cuando encontré a Emma en casa con un chico humano en una situación algo vergonzosa, prácticamente preparándose
para tener relaciones. Aquella noche la casa estaba sola León seguía
desaparecido, mis padres viajaron a Rumania y Emma y yo estábamos solos pero
solo salí por un par de horas y la encontraba en esta situación con el chico
arriba de ella haciendo algo que no podía ni imaginarme. Enfurecí y le exigí
que sacara a aquel chico o lo haría yo al final el tipo se fue pero lo peor
estaba por venir.
− ¡¿EMMA QUE
DEMONIOS HACÍAS?! ¡¿ERA LO QUE ME IMAGINO?! ¡EN QUE DEMONIOS PENSABAS! − Rugí.
− ¡NO ES ALGO
QUE TE IMPORTE! ¡HAGO LO QUE QUIERO! ¡ME DIVIERTO! Ya no somos niños Alec tú
mismo me dijiste que teníamos que separarnos algún día además tu tienes a tu
hermosa Alizée ¿no? Entonces ¿en que te metes? − gritó con furia.
− ¡NO TE METAS
CON ELLA EMMA! Te lo advierto − rugí.
− ¿Qué piensas
hacer? − me desafió.
− ¿Sabes que
Emma? No puedo más con esto ¡HAZ LO QUE QUIERAS! ¡Púdrete con todos los humanos
que quieras estoy cansado de cuidar de ti y que me veas como tu sirviente! ¡ME
LARGO LEJOS! − dictamine mi decisión.
Salí de la casa
sumamente enfadado ¿Cómo era posible que a pesar de tanto que cuide de ella me
responda con esa majadería? Además ¿Por qué tenía que meter a Alizée? Sabe lo
importante que es ella para mí, pero no pensaba aguantar ni un minuto más los
caprichos de Emma como su esclavo mientras ella se va por ahí con cualquier
tipo. Mientras caminaba a paso veloz hacia el auto, Emma me alcanzó.
− ¡Alec deja de
estar jugando! ¡No seas estúpido!
− Eso es lo que
crees de mi, pues si lo soy por cuidarte como idiota eso me merezco pero ¡NO
MÁS! ¡Arréglatelas sola!
− Por favor tu
preferirías estar con la tonta de Alizée antes que querer cuidarme desde que la
conociste no piensas en otra cosa que no sea ir con ella yo lo sé, quieres
verla, la extrañas ¿no es así hermanito? ¡Hm! Eso de querer cuidarme no es más
que una tontería porque más bien a la que quieres cuidar es a Alizée, aún puedo
escuchar tus pensamientos, pero sabes que no tienes oportunidad porque ella
prefirió a ***************** antes que a ti ¿y sabes? ME ALEGRO porque la odio, pobre de ti hermanito, Alizée jamás podrá verte como un chico sino
solo como el hermano menor que jamás tuvo ¡LASTIMA! − gritó Emma.
− ¡YA BASTA!
¡ESO ES LO PEOR DE ESTAR CERCA DE TI! No poder pensar porque tienes que estar
tú ¡Ya no te soporto! ¡Me largo lo más lejos de ti! − gruñí con furia.
Después de
discutir con Emma llame a mis padres para informarles lo que ocurrió y que me
iría de la casa un tiempo cuando me preguntaron a donde iría, respondí de
acuerdo a mis instintos… a buscar a Alizée. Mi hermano seguía por ahí en algún
lugar del mundo intentando ********************************************************* era que había
desaparecido por completo y lo único que su familia podía decirnos era que no
quería que la molestaran entonces ¿Dónde podrá estar? Al único que en verdad me
ayudaría sería Eugene, fiel manager de Juliette su otra mitad, pero aún así
parecía ser que Juliette también se había desvanecido ya no daba conciertos
solo vendía los discos con canciones nuevas todos ya autografiados por ella
para que no solicitasen verla e incluso algunas fotografías para revistas
recientes pero ella jamás daba a conocer donde se encontraba y aunque algún
paparazzi quisquilloso lo intentaba ella desaparecía sin más. ¿Dónde estás
Alizée? No sabes cuanta falta me has hecho ¿Qué ha sido de ti? Realmente espero
poder ********************************* aún si debo enfrentar al mismo infierno te
encontrare.
Me dirigí de
inmediato a la casa de Alizée en Madrid, España. El hogar en donde se crió
junto a sus hermanos e incluso con su madre y en donde vivía Eugene desde que
ella se desvaneció solo yendo hasta haya podía localizar a Eugene y si no se
encontraba ahí sus hermanos lo sabrían seguro, su mayor obsesión no puede estar
lejos de su alcance aunque siendo sincero me intrigaba conocer a sus hermanos.
Al llegar a la majestuosa ciudad de Madrid de inmediato comencé a imaginarme a
Alizée caminando por sus calles, la amaba demasiado como para perderla. Tenía
la dirección que alguna vez ella me dio sin duda este era su hogar, miré
aquella mansión de arriba, abajo y de un lado al otro sin dejarla de contemplar
ni un segundo me aproxime a la reja que la cubría y toqué el timbre. Una voz
femenina me respondió.
− Casa de la
familia Rosenberg ¿Quién es?
− Mi nombre es
Alec Von Reden, amigo de Alizée Rosenberg vine a hablar con los gemelos
Rosenberg y Eugene Robinson si me lo permite. – respondí.
− Muy bien,
puede pasar.
Las rejas de las
puertas se abrieron y me encamine a conocer a los gemelos de los que alguna vez
me hablo Alizée, aquellos que la adoran con locura y no se tientan el corazón
con nadie por ella. Camine sobre aquel camino de cemento en medio de todo aquel
enorme jardín lleno de césped verde tan lleno de vida y árboles en los costados
al final de la casa, su hogar era hermoso aunque con un ambiente algo
misterioso. Al llegar una enorme puerta blanca con dos enormes pilares a los
lados me aguardaban y detrás de esa puerta aquellos gemelos apodados los
gemelos oscuros pero todo era por encontrar a Alizée de eso no tenía duda al
igual que ellos. Mientras eso y varias escenas del pasado venían a mi cabeza
cada vez que ella me hablaba de su hogar pero siempre hubo algo extraño ella
jamás hablaba, su padre y cuando intente averiguarlo se dio cuenta y siempre se
mantuvo alerta desde entonces ese secreto ¿habrá sido lo que la hizo
desaparecer? El mayordomo abrió la puerta y me cedió el paso.
− Espere un
momento por favor, traeré a los jóvenes amos. El señor Eugene no se encuentra
en el país. – me informó el mayordomo.
− Esta bien,
esperare aquí.
Me quedé ahí
parado admirando cada rincón, su casa – me dije. Más delante de donde me
encontraba había unas enormes escaleras que conforme uno avanzaba se dividían
en dos cada una para el lado opuesto, el mayordomo subió y giró a la izquierda
a toda prisa, en el centro de la división de las escaleras se encontraba un
enorme cuadro con una la pintura de una hermosa mujer muy joven, me acerqué un
poco a aquellas escaleras y la vi, con una larga cabellera rubia oscura, ondulada,
de piel blanca pero sin excederse, esa nariz afilada, pequeña, simplemente
exquisita con solo verle la piel de porcelana fina lo supe, es su madre. La
mujer del cuadro lucía tan dulce y maternal con solo mirar aquellos hermosos y
grandes ojos color marrón claro, ella es la madre de la chica que me devolvió
la vida…
− Ariadne…
gracias por haber tenido a Alizée nos has dado a todos un enorme regalo – dije
en voz baja sin dejar de admirarla.
Después de un
buen rato de contemplarla, sin darme cuenta dos presencias brincaron desde
arriba y cayeron de espaldas hacia a mi y se interpusieron justo entre mi y la
pintura de Ariadne bastante inusual para ser humanos.
− Ariadne
Aberasturi… nuestra querida madre nos dio el mejor de los regalos estás en lo
cierto Von Reden aunque pagó un precio muy alto. – contesto uno de los
pelirrojos gemelos.
− Ciertamente,
la llegada de nuestra hermosa Alizée fue lo mejor que nos pudo ocurrir, hermosa
¿no? ¿Pero en todo caso para que nos buscas niño? Gente que ame a Alizée sobran
¿Qué tienes que ver tú con ella? No creo que hayas venido solo a conocer a
quien nos trajo al mundo – dijo otro de los pelirrojos con mayor exigencia aún
de espaldas cuando se regresaron ambos a mirarme al mismo tiempo.
Al girarse y mirarme
fue un enorme impacto para mi, aquellos ojos marrones claros de Ariadne eran la
viva imagen en sus gemelos era lo único que tenían en común pero debo admitir
que sus presencias eran más tenebrosas de lo que pensé sus ojos eran del mismo
tono y forma que los de su madre pero su esencia era oscura, tenebrosa y de
alguna forma siento que me miraban como si esperasen el tiempo oportuno para
lanzarme dagas filosas de sus ojos, no paraban de mirarme con ferocidad. Sus
rostros eran tal y como los describió Alizée alguna vez cuando era menor;
cuerpos delgados, altos con proporciones perfectas, narices afiladas y quijadas
muy bien simetrizadas ahora ya no eran más aquellos chicos de diecisiete años
ahora eran universitarios de veintitrés años el tiempo pasa volando. Todo esto
paso por mi mente en unos segundos.
− Vine, porque
quería saber donde se encuentra Alizée. Ella es como mi hermana la conocí
cuando salió con mi hermano un tiempo León Von Reden.
Ambos me miraron
extrañados y debo decir que un poco molestos cuando mencione la palabra “salió”
así que aunque estos se molestaran y no me dijeran donde encontrarla sin duda
la encontraría, no es posible que ni sus hermanos que son quienes más la aman
además de mi hermano no supieran donde estaba y se quedaran tan tranquilos
ellos lo saben. Se miraron entre ellos unos segundos y regresaron la mirada
fiera hacia mí.
− Así que buscas
a Alizée… no se porque últimamente han venido tantos idiotas a preguntar por
ella hace poco vino un chico llamado Corban o algo así ¿no es así? ¿Leonard?…
− Así es… el
tipo dijo que salió con nuestra pequeña hermana hace varios meses, un candidato
a esposo elegido por nuestro desequilibrado padre, aunque nuestro padre jamás
nos dio la información de esos rateros… aunque el tal Corban nos dio un buen
rato de diversión ¿verdad, Edmond? – dijeron con voces siniestras.
− No me importa
ese tal Corban, solo vine por una respuesta ¡USTEDES lo saben! ¿Me lo dirán o
no?
− Hm…
interesante reacción para un niño de quince, tú eres… como ella ¿no es así?
Tienes un poder como ella… de muy buena fuente se que los niños como ella son
maduros, seguros de sí mismos, con autoridad y poder. Bueno… lo cierto es que
no sabemos donde está, hemos intentado de todo pero simplemente no la
encontramos, hemos hablado con ella si, pero jamás nos dice donde está pero
dice que está bien y cada vez que intentamos localizarla ella se entera y nos
amenaza con que dejara de comunicarse… −
concluyó a medias Edmond.
−…al parecer
esta estudiando pero nos sentimos más tranquilos si Eugene se encuentra con
ella, pero me da una RABIA…− admitió con furia en su rostro − aunque no estamos lejos de saber donde esta
¿Por qué habríamos de decirte? No importa lo que hagas jamás te lo diremos ella
es NUESTRA. – aclaró con recelo y avaricia.
De inmediato
mostraron su lado oscuro por el gran amor a una hermana menor, como para decir
“es nuestra” era realmente alarmante pero no soy del tipo que se rinde tan
fácil no pensaba perder más el tiempo con sus hermanos que son tan posesivos
que no piensan soltar una sola palabra ni a Alizée, ni Eugene y mucho menos a
mí, toda la información que sabían de una posible ubicación estaba solo en la
mente de aquellos gemelos que solo se podían comunicar entre ellos, lo
entendía, tal vez no eran ángelus como yo y Emma pero al ser gemelos han estado
juntos toda la vida lo cual solo nos dice cuanto se complementan y entienden
algo que nadie más haría pero ¿Qué los hizo confiar tanto en Alizée como para
amarla como si en lugar de ser gemelos fuesen trillizos?
− Ya veo… no
pienso obligarlos, por cierto tengo doce años, no quince creo que deberían
saber que nuestra especie siempre nos hace ver más maduros al ser jóvenes y más
jóvenes al envejecer, fue un placer conocerlos aunque… − dije despidiéndome y
dirigiéndome hacia la puerta donde antes de salir me paré un momento y les
aclare de espaldas − …no pienso rendirme tan fácilmente, la encontrare tarde o
temprano , lo quieran o no siempre además de mi habrá alguien intentando
encontrarla o estar con ella y eso es algo que jamás podrán evitar lo sé por el
mismo amor tan profundo que le tienen serían incapaces de aislarla pues ya esta
lo suficientemente lastimada… aún no tengo idea de la razón pero tarde o
temprano lo sabré… − en cuanto estaba por salir después de decir aquello algo
enorme se estrello casi en mi cabeza, si no me hubiese movido antes al sentir
el reflejo seguro me hubiesen descalabrado mínimo, me quedé anonadado.
− ¡¡DEJEN DE
DECIRNOS ESO!! – Gritó furioso uno de los gemelos al cual supuse era Leonard
parecía ser más agresivo que Edmond. Lo único que pude hacer fue mirarlos y
observar sus rostros y encontrar una explicación pero lo único que se me
ocurría era el hecho de que alguien se llevase a Alizée lejos de ellos.
− ¡¡ESO NO
PASARA!! ¡¡NO AÚN!! – dijo el otro gemelo a quien yo creía era Edmond pero…
entonces observe el objeto que me habían lanzado y me sorprendí más al ver que
no era uno sino dos enormes floreros de cristal, agua regada brutalmente y
flores esparcidas por todo el lugar.
− ¡¡¿Qué
DEMONIOS SUCEDE CON USTEDES?!! ¡CASI ME MATAN, LOCOS! – Repliqué.
− No… vuelvas a
decir eso… y será mejor que te marches o NO TENDREMOS PIEDAD DE TI – dictaminó
uno de los gemelos que supuse era Leonard pero no estaba seguro, no tarde mucho
en decidir si irme o no, había visto que no eran los simples hermanos
sobreprotectores, eran más que eso e incluso me llegó algo a la mente que me
pareció grotesco y a la vez me describía… se han enamorado de su hermana menor.
Era algo que no podía afirmar pero… tienen la misma actitud que yo por Emma
cuando era más chico y aunque por mi parte era algo normal entre ángelus, ellos
seguían siendo humanos.
Al salir de
aquel lugar me di cuenta de algo más, un recuerdo en donde Alizée y yo
platicamos una de tantas veces y platicamos sobre la familia ella no habla mucho
de sus hermanos o de sus padres pero si de sus abuelos, tíos y primos.
Lo recuerdo a la
perfección aquella conversación fue la última que tuvimos en nuestro cumpleaños
número diez. Hablamos en privado un buen rato en el jardín de la familia sin
interrupciones. En aquella época era cuando ella y Maxance estaban juntos se
veía el amor entre ellos a una larga distancia pero ¿porque todo tuvo que
acabar tan mal? Creí ver en el cuanto amaba a Alizée e incluso León estaba
seguro de aquello pero supo disfrazar muy bien su verdadera intención… jugar y lastimarla,
el punto siempre fue que fuera ella la única enamorada.
− ¿Cómo les ha ido? – preguntó Alizée.
− ¿Qué? ¿A quienes? – pregunte extrañado.
− A ti y a tu familia. He sabido que tú y León han
estado saliendo mucho como hermanos, me alegra que ya no se sienta aquella
tensión entre ustedes cuando los conocí – confesó muy feliz lo note en su
mirada.
Sus
sentimientos cambiaron radicalmente, desde el momento en el que nos conoció a
mi y a mi hermano mayor y no fue sino hasta que conoció a todos los candidatos
y dio su decisión que sus sentimientos cambiaron de extraña y distante a
alguien más cálida, confieso que seguro fue el amor que surgió por ***************,
pero me aclaro que no solo había sido él que ******************** también le
habían hecho sonreír como nunca creyó hacerlo de nuevo e incluso las familias
de estos sin querer se encariño con todas las familias de los candidatos y
aunque se sintió mal de haberles rechazado confiaba que afuera lograrían
encontrar a la persona que les haría sentir lo que ella sentía por ****************** aunque no sabía si realmente funcionaría por siempre ella solo deseaba
disfrutar todo lo que pudiese, eso realmente me impresiono y me decepciono pues
al decírmelo me confirmo que estaba irremediablemente enamorada y eso
probablemente jamás cambiaría más en seres como nosotros que se había dicho que
solo nos enamorábamos una vez y al morir esta persona podríamos enamorarnos de
nuevo solo una vez pero aquello solo era un castigo.
− Si, realmente se siente bien volver a hablar con
él como lo que es… mi hermano mayor aunque Emma ha estado irritada desde hace
mucho y por más que trato de saber la razón solo empeora, no pienso seguir su
juego nunca más siento que solo me trata como a un títere solo por lo mucho que
le quiero. – confesé. Me observo algo decaída.
− Y… ¿aún no sabes bien lo que sientes por ella? –
preguntó un poco incómoda pero decidida a escucharme.
− Yo… no lo sé. En el colegio al que vamos ambos llamamos
mucho la atención y hay chicas que siempre quieren estar conmigo y con Emma es
la misma historia pero cada vez que le veo cerca de ellos pierdo la razón, solo
me acerco a Emma y los reto con la mirada, Emma se enfada siempre que lo hago.
Honestamente creo que ella me ve solo como el hermano gemelo que soy…
simplemente creo que debo distanciarme de ella y olvidarla porque esto no
debería ser. Ya he hablado con mis padres acerca de esto aunque temo que los
humanos me juzguen puesto que se supone soy humano y siempre juzgan a los que son diferentes además sé que entre los humanos amarse entre hermanos de sangre es
impuro por eso me siento mal de sentir lo que siento. – confesé, debo admitir
que ella siempre logra sacarme cualquier secreto mío, se lo cuento todo.
− Entre los humanos así es, pero nosotros no somos
del todo humanos además he sabido que no nos reproducimos como los humanos
porque no tenemos sexo entre ángelus así que no debería haber problema aunque
es tu decisión y debes sentirte cómodo con eso, no te presiones, vendré a verte
siempre que pueda – me aconsejó tiernamente, como siempre era con la única que
podía hablar.
− Gracias, Alizée… conocerte ha sido lo mejor –
confesé, me dirigió una mirada tierna y avergonzada − pero ¿y tu familia? Has estado mucho tiempo
aquí ¿no piensas visitarlos? Seguro te extrañan mucho.
− Mis hermanos, tal vez… los adoro y ellos a mi
pero para ellos el concepto de adorar va más allá de lo normal, algunas
personas han llegado a decir que tienen el complejo de amor por mi, la
hermanita menor lo cual me hace pensar que la distancia es lo mejor les llamo
de vez en cuando y jamás falta la pregunta ¿Cuándo regresas? Nunca puedo
responderles bien a eso pues se que una vez que regrese se apegaran de nuevo a
mi y no me dejaran ir han hecho muchas locuras por venir a Londres solo para
verme pero como mi padre decidió que era lo mejor que se alejasen de mi un
tiempo para que dejaran ese complejo de amor les cancelo los pasaportes pero no
podrá retenerlos por mucho tiempo pues en dos años serán mayores de edad sé que
me buscaran.
− Pero… ¿y tu padre? ¿Tus abuelos, tíos y primos?
¿No tienes? – pregunté ansioso de conocerla más a fondo.
− Mi padre trabaja mucho, de vez en cuando me llama
y si, si tengo a mis abuelos y toda la familia. La familia de mi padre los
Rosenberg, no soy tan allegada así que a la que más frecuento es a la de mi
madre los Aberasturi mi abuelo vive en Madrid, España no esta lejos de donde
vivía con mis hermanos es estricto, es un gran hombre, es cariñoso, amable y
talentoso en todo lo que hace pero siempre perfeccionista a él no le agrada
mucho mi padre pero la abuela siempre lo anda poniendo en su lugar ellos se
siguen amando desde que se conocieron, ambos son humanos pero Dios tuvo fe en ellos
y les dio ángelus de hijos de hecho tengo cuatro tíos y tías más mis doce
primos no todos son ángelus claro pero son la mejor familia que pude haber
tenido constantemente siempre estoy más con ellos que mis hermanos pues ellos
también están ocupados, supongo que es también por lo cerca que estaban y lo
que se refiere a mi familia paterna ellos son más fríos tengo dos tíos con
ellos sumamos a mis primos paternos que son solo siete pero aún así se llevan
muy bien con mis primos maternos de hecho mi mejor amiga viene siendo mi prima
Saya desde pequeñas siempre íbamos juntas para todos lados pero ella vive en
Nueva York y aunque nos comunicamos mucho no es lo mismo pero bueno creo que
será mejor que regresemos seguro tendrás mucho trabajo mañana te has vuelto muy
exitoso como Zack el turbulento según te apodaron – me sonrió traviesamente.
− ¡Claro! Lo
recordé su familia materna estaba cerca de donde estos vivían…− al recordar
esto regrese a la casa de los Rosenberg después de ver que los gemelos se
marcharan.
Pregunté al
mayordomo, a algunas de las sirvientas pero su fidelidad iba más allá de mis
expectativas nadie me decía donde poder encontrar a la familia Aberasturi y
justo cuando tenía en mente investigar por mi cuenta una voz me llamo al lado
de uno de los árboles que yacían en las esquinas de la mansión, era un señor
algo mayor que aparentaba unos cincuenta años de piel clara, unos ojos azul
claro y cabello recogido hacia atrás de un tono castaño muy oscuro; me hizo una
clara señal como llamándome hacia donde se encontraba y sin pensarlo me dirigí
hacia donde se encontraba emanaba una aura tranquila y segura así que mi
instinto me dijo que era completamente confiable.
− Usted ha dicho
que es amigo de la Señorita Alizée ¿no es así? Si es así entonces podré
confiarle a la señorita y a su familia, ella ha sufrido mucho ahora mismo nadie
tiene idea de donde se encuentre solo su padre lo sabe y el Señor Eugene pero
no nos quieren decir nada al parecer es por la seguridad de la señorita. Pero
además de eso usted si es su amigo y por su apariencia ¿usted es como la
señorita? – al decir aquello ultimo me asuste ¿él sabia de nuestra existencia?
Todo aquello que se cruzaba por mi mente se volvió físicamente legible. − Oh,
no se preocupe solo yo, el mayordomo y el Señor Eugene sabemos de eso además de
su familia claro, jamás diríamos nada acerca de la familia a pesar de ser de
familia noble y rica la familia Aberasturi es como nuestra segunda familia,
cuando la señorita Ariadne vivía el señor Rosenberg y su familia eran una
familia muy cálida pero un día ella no se encontraba más con nosotros fue un
golpe muy duro para todos en especial para el conde y la señorita Alizée ella
solo tenía tres años de edad, fue un hecho lamentable. Desde que llegue a
trabajar con la señora Ariadne y pase tiempo con la familia hasta el día de su
muerte le prometí que aunque sabía su secreto y el de su familia me dedicaría a
proteger a los jóvenes amos y a la señorita Alizée así me costara la vida.
− Usted ¿es
realmente humano? – pregunté con asombro respecto a lo que me había confiado,
me costaba trabajo creer que algún ser humano pudiese ser tan fiel sin el fin
de la venganza o codicia.
− Si, así es. Me
pregunto porque seres como ustedes tan divinos y cerca de Dios les cuesta tanto
creer en eso, los seres humanos somos codiciosos si, pero por diferentes
motivos no es que todos codiciemos el dinero o el poder es una enorme tentación
si, pero para algunos son más importantes nuestras familias y amigos. La Señora
Ariadne siempre fue una niña caprichosa en su juventud, era justo como los
jóvenes amos, ella también codiciaba y se encaprichaba pero cuando algún ser
vivo se encontraba en peligro no le importaba si saldría lastimada eso era algo
que nunca reflejaba a los demás pero cuando un día la descubrí mal herida al
tratar de salvar a un cachorro que estaba por ser arrastrado por un río ví su
realidad aquella de la que nadie debía saber, saber que era una ángelus ella
puso una cara que jamás le había visto y de preocupación, vergüenza por haber
sido descubierta y algo estresada le dije que jamás expondría quien era en
realidad ella también me pregunto lo mismo que usted y le respondí lo que hoy
le he dicho. Ella me miró extrañada y luego me sonrió y dijo “serás mi fiel
sirviente de ahora en adelante, sé que puedo confiar en ti” en aquel tiempo yo
solo era un sirviente de la familia Aberasturi y ella me nombro su chofer y
entonces dijo “eres de los pocos en los que puedo confiar así que, cuida de mí
y mi secreto ¿si?” cuando ella dijo aquello me sorprendí pero al ver aquella
sonrisa, una sonrisa que solo su familia podía ver y que una ángelus me
dedicaba, sus ojos me mostraron su sinceridad y acepte; el lazo entre la señora
Ariadne y yo creció cuando se casó con el Conde, él también creyó en mi y me
pidió que cuidara de ella, y de sus próximos gemelos aquella vez fue el día más
feliz de mi vida su confianza en mi creció y yo con esta familia. Ellos siempre
me trataron como familia y no como un simple chofer aunque la actitud de los jóvenes
amos era retorcida e incluso podría decir vil su personalidad retorcida cambió
cuando la señorita Alizée llegó era como ver a dos niños diferentes los tres
crecieron juntos y me enorgullece presumir que me gane la confianza e incluso
se podría decir un poco de cariño de los tres les he llegado a querer como un
padre por eso jamás los traicionaría, con decirle que la primera en confiar en
mi fue la señorita, ella fue la que convenció a los gemelos de que era confiable,
aunque llegaron a hacerme muchas travesuras debido al tiempo que llegaba a
pasar con la señorita aquello siempre me preocupo eran algo crueles pero
después de un tiempo cesó y realmente confiaron en mi.
− ¿Está diciendo
que ellos pueden llegar a ser así? ¿Así de comprensivos? Debe estar bromeando
hace un momento estaban casi por matarme me aventaron dos floreros de cristal
grueso y sumamente pesado como de ocho kilos si no le hubiese hecho caso a mi
instinto seguro al menos hubiera terminado descalabrado son unos demonios tal y
como dice la gente – dije con recelo.
− Ah, si eso
ocurrió entonces realmente debes ser cercano a la señorita, entonces puedo
confiar en ti. – dijo en un tono de seguridad y burla a la vez.
− ¿Eh? ¡Creí que
ya era de confianza desde el comienzo! ¡¿Entonces que fue toda esa historia?!
¿Se la contaría a cualquiera? – repliqué insultado.
− Ah, solo te
estaba probando, sabía que no eras un chico normal y debo proteger a la
señorita Alizée de cualquier acosador que la ronde – me desafió el muy sin
vergüenza.
− ¿Qué? ¡¿Acaso
tengo cara de ser algún acosador?! – repliqué como un niñato, igual a como lo
hacía de niño ese viejo habito aún cuando aparentaba ser tan maduro en raras
ocasiones volvía a ser el mismo niñato.
− Ah, yo no
diría eso joven, pero hay todo tipo de acosadores desde los que tienen cara de
niños hasta los de las caras más espantosas, no tiene idea de cuantos tuve que
deshacerme desde la señora Ariadne mi vida fue un calvario pero con la señorita
Alizée ¡OH DIOS MÍO! Fue como ir al mismo infierno la pobre señorita tratar con
tanto lobo salvaje hambriento alguien debía protegerla sino de todos modos esta
la fase dos, los gemelos del infierno…
− dijo con una mirada de satisfacción y orgullo, de repente se tornó algo
decaída… − sería como encontrarse con el mismo ¡DEMONIO! E ir a algo peor que
el mismo ¡INFIERNO! ¡Oh! No puedo ni imaginarme lo que tuve que sufrir con los
jóvenes amos cuando eran unos niños entonces ¡¿Qué demonios les hicieron a
aquellos acosadores?! ¡OH! ¡No puedo revivir esos horribles recuerdos! Siento
que podría morir de un paro cardiaco al imaginarlo… – repetía una y otra vez
pero al analizar bien lo que decía comenzaba a imaginarme las peores torturas y
decidí sacudirme de esos horribles pensamientos, si eran capaces de lanzarme
floreros de cristal grueso y que pesan como ocho kilos cada uno justo en la
cabeza sin dudarlo ¡¿Qué otras cosas horribles le han de haber hecho al pobre
señor el chofer?!
− Ah, señor
chofer me he dado cuenta que no me ha dicho su nombre – trate de cambiar el
rumbo de la conversación.
− Oh, es verdad
mi nombre es John para servirle. ¿Y usted es?
− Mi nombre es
Alec Von Reden es un placer señor John.
− El placer es
mío, por lo que escucho usted podría ser… ¿de familia noble?
− Ah, si es
Alemán. Pero yo y mi hermana nacimos en Dinamarca, mi hermano mayor nació en
Australia así que la gente tiende a confundirnos con Alemanes debido a los
genes de nuestro bis abuelo quien si es Alemán de ahí en fuera todos sus
descendientes han sido varones hasta que la primera mujer nació mi madre quien
representa realmente la cultura alemana aunque realmente ella nació en Escocia.
−
Mmm… por lo que me cuentas entonces usted debe ser el hermano menor del señor
León supe de parte de la señorita Alizée acerca del señor León, me ha escrito
muchas cartas desde que se marcho pero lo que he tenido que sufrir para que los
jóvenes amos no la descubrieran que solo me escribía e-mails a mi si llegaran a
enterarse no se que sería de mi, ella me contó todo acerca del señor León y su
familia en especial de un niños, en especial de un revoltoso de nueve años… que
se llamaba.. Alex – dijo sonriendo con optimismo.
−
¡¿Qué?! ¡ES ALEC! ¡Viejo tonto! – reclamé como el niñato de antes.
−
¿Eh? Alex no creo que consigas la información que quieres llamando así a tu
posible único informante – dijo chantajeándome.
−
¡Agh! ¡Bien! Podría John decirme por favor ¿Dónde se encuentra la casa de la
familia Aberasturi?
−
Mmm… − dudó un momento y entonces. −…Lo
pensaré.
−
¡¿Qué?! ¡Pero si se lo estoy prácticamente suplicando! – debe estar bromeando
no pienso alabarlo.
−
Si que eres un mocoso muy revoltoso tal y como dijo la señorita pero bueno solo
porque alguna vez llegaste a ser el cuñado de la señorita te lo diré.
Lo conseguí.
Aunque conocer a ese viejo chofer me resulto de mucha ayuda incluso me informo
de más pero da igual mientras mayor información mejor así estoy más cerca de
poder averiguar que es aquel dolor que siente Alizée y que no quiere que nadie
más se entere.













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