The Royals
Alec Von Rausenbach
Al llegar
pensábamos en tomar un taxi pero en lugar de esto la academia envió un auto de
un tonalidad obscura, y por un momento la gente que se encontraba en aquel
lugar comenzó a pensar que éramos famosos o hijos de gente muy importante e
incluso nos tomaron fotos aunque realmente no creo que les sirviera de nada. En
el camino se nos entrego el uniforme que usaríamos, el horario, las reglas y un
mapa, mientras nos encontrábamos en el auto mirando la enorme ciudad de Seúl era sin duda extraordinaria mientras yo observaba la ciudad finalmente Traian
se armó de valor y comenzó la conversación después de que yo seguía tan tenso.
Alec Von Rausenbach
– Alec ¿estás
bien? ¿Tanto… quieres a Alizée? No te preocupes **********, siempre lo ha estado desde lo que ocurrió… –
confesó.
– Estoy bien, es
solo que ella para mi lo ha sido todo ya sabes que me enamore de ella siendo
solo un niño pero nadie jamás olvida a su primer amor, porque ella fue mi
primer amor sincero y también el de mi hermano… tu… ¿sabes lo que le ocurrió a
Alizée? – pregunté estupefacto ¿Cómo lo sabía? Nadie sabía de esto ni siquiera
su familia esto solo lo supimos yo, mi familia y la de los candidatos*******.
– Digamos que
Alizée se descuido… *********** que no se dio cuenta
que podía ver sus recuerdos y lo supe, ******** –
preguntó con una mirada llena de ira.
– ¿Recuerdos? ******* ¿Te refieres a tu don?
– Si, pero no es
como si fuera mi intención hurgar en sus memorias porque son personales, de vez
en cuando puedo usarlas a mi antojo pero solo en mi familia son inconscientes
solo llegan a mi como si fuesen mis propios recuerdos por eso lo sé, sé como ********* pues junto con los recuerdos
vienen sus sentimientos como si yo fuese esa persona, ella ***** e incluso vi toda la conversación, cada palabra, cada frase y oración ******, por primera vez *******. Pero decidí no mencionar
nada a mi familia en especial a la pequeña France que la quiere como si fuese
su madre de por si aún están preocupados por Alizée, ella les llama pero… tarda
mucho en hacerlo y jamás dice donde se encuentra solo que está bien así que
también decidí venir a la academia para hablar con ella y ver como está, ********* –
confesó con mirada triste y un gesto de dolor se dibujó en su rostro.
– Entonces… te
importaría decirme ***********
– Eso… es algo
que ha sido muy doloroso, créeme es algo que a nadie le gustaría vivir fue algo
inhumano **** –
rugió. – Lo siento… yo no puedo contártelo es Alizée la que debe hacerlo no yo,
es su vida, que mi don haya interferido es otra cosa – se negó.
– Está bien lo
entiendo, tienes razón debo preguntárselo solo a ella, espero… que esté bien –
rogué para mis adentros.
Al llegar a la
academia me sorprendí, vi algunas fotos pero verla en vivo era mucho mejor,
unas puertas enormes yacían frente a nosotros, enormes muros que formaban las
fronteras entre el mundo humano y los llamados ángelus la protegían, el
conductor nos dio tres aparatos a cada uno especializados en una cosa cada uno,
analizar el órgano ocular, una muestra de saliva y de sangre, querían
asegurarse de que realmente fueramos quienes decíamos, por un momento nos sentíamos
una organización secreta y nosotros como los espías principiantes. Una vez las
tres pruebas resultaron positivas el conductor obtuvo el permiso necesario para
poder entrar, sin mencionar que un extraño escáner peino el auto desde el
frente hasta la cajuela y según el conductor era algo más de rutina adicional,
en el cual escaneaban el calor corporal, para asegurarse de que ningún otro ser
vivo se infiltrara. Finalmente el auto avanzó y Traian y yo mirábamos
estupefactos por las ventanas era sin dudas la academia más enorme de la
historia era como entrar a un mundo distinto, hectáreas y hectáreas de bosque
yacían dentro y fuera de la academia la academia tenía toda una ciudad dentro
de ella no había nada que le hiciera falta, cada edificio con el que nos topábamos
o veíamos de lejos siempre era enorme, podías confundirlos con la fachada
exterior de los palacios más hermosos de Europa, el barroco siempre les dio un
estilo exquisito y a pesar de encontrarnos en un país al otro lado del mundo, los
coreanos sabían cómo recrear tan bellos ejemplares con la misma elegancia y
agregarle el toque moderno del siglo XXI con toda la tecnología necesaria hoy
en día. Tardamos como una hora en llegar a lo que era el dormitorio para
chicos, una vez llegamos Traian y yo no teníamos otra cosa que seguir mirando a
nuestro alrededor, entonces cuando estábamos por preguntarle al chofer quien
nos guiaría solo respondió “No se preocupen y quédense aquí el presidente del
comité de alumnos de la escuela Media y de la universidad vendrán y les mostrará
todo lo que deben saber”. De momento tuvimos que esperar solo unos instantes y
entonces el primero hizo su aparición.

– Bienvenidos a Saint
Rafael Royal Academy, o como muchos simplemente se refieren a ella o a sus estudiantes “THE ROYALS”
mi nombre es Fernand Hamilton soy el presidente del comité de alumnos de la Universidad
es un placer – se presentó un chico con la típica apariencia y personalidad que
caracterizan a los nuestros. – Ahora, el alumno Sir. Alec Von Rausenbach el presidente
del comité de La Escuela Media[1] no podrá venir, por lo que
se le mandó llamar al presidente de la sección Secundaria[2], no se preocupe llegará en cualquier momento, pero por ahora debo adelantarme
con el alumno Traian Aberasturi así que si nos disculpa, sígame por favor –
habló con suma elegancia y formalidad al punto en que me recordó a un
mayordomo, dirigiéndose de inmediato sólo a Traian, y al final fui yo quien
terminó esperando por el dichoso presidente de secundaria.
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| "Alec" - 12 años |
– Está aquí…
finalmente… – susurré para mis adentros, mientras dirigía mi mirada con rapidez
hacia aquella dirección. Un chico apareció, jadeando del cansancio, podía verse
que se había apresurado en llegar en cuanto lo vi supe que era como yo al
dibujarse en su rostro la típica expresión de un ángelus, se volvió inexpresivo
y su mirada mostró lo que sólo los extraños podían ver, aquella mirada de hielo… vacía y
sin emociones presentes.
– Lamento la
demora, surgió algo de última hora. –
comentó dirigiéndose a mí, en el inglés británico con un acento casi tan
perfecto que podría haber jurado que era inglés, lo miré unos instantes,
mientras lo analizaba… era caucásico, de ojos y cabello castaños.
– Tú… hablas
bastante bien el inglés británico… ¿De dónde eres? Creo haberte visto antes…
– Ah… Gracias, bueno soy de Argentina. Mi nombre es Gabrielle Goodwin, es
un placer conocerlo Sir. Von Rausenbach.
– ¿Goodwin? ¿Eres de la familia Goodwin de Argentina,
hijo del Señor Joseph Allen Goodwin?
– Sí, él es mi padre.
– Mis padres han hecho negocios con tu familia,
sabía que te había visto antes… mira que encontrarte de nuevo aquí… como el
presidente de secundaria…
– ¿Eh? Ah… No
soy el presidente, sólo soy parte del comité de alumnos. El presidente se encontraba algo
ocupado así que me pidieron a mí de última hora que viniese a atenderlo.
– Mmm…
– ¿Me acompaña
Sir. Von Rausenbach? – preguntó mostrándome el camino, me aproximé a
acompañarlo como una forma de acceder a la petición.
Caminamos entre
varios edificios hasta llegar a lo que era el dormitorio de varones de la
sección de la Escuela Media, me mostró por medio de un mapa en 3D dónde se
ubicaba cada edificio y sus funciones, pero se notaba que algo lo consumía y sólo me dejó una memoria USB que contenía recomendaciones, horarios de clases así como una lista con nombres y currículos de todos mis profesores. El chico se veía tan
distraído y preocupado que tan pronto terminó se marchó. Por el momento me
propuse solo a desempacar pero cada rincón de los edificios tenían detalles exquisitos, sin embargo el estilo barroco fue parte de mi vida diaria así que una vez desempaque decidí salir a explorar en aquella enorme
academia, visité tantos lugares como pude pero algo que en verdad quería hacer
desde hace mucho era desaparecer por unos momentos, y nada era mejor que
adentrarme un poco en los bosques de los alrededores. Encontré un lugar tan
hermoso que de inmediato me decidí a adoptarlo como mi lugar, un lugar donde
pudiese pensar con claridad, la nieve adornaba cada rincón con un blanco exquisito, el aire fresco
era relajante y los árboles tan altos y esplendorosos que podías quedarte
dormido debajo de ellos, podía caer una gran nevada en ese momento y aun así dormir en paz. Así que
me recosté mientras miraba el cielo azul y como algo que nunca antes me había
sucedido… perdí la consciencia…

Esa melodía… Tan delicada…mágica y simplemente única... algo me decía que ésta melodía no se trataba de un simple sueño así que levante mis pesados párpados para sorprenderme a mí mismo al verme dormido en una de las ramas de éste árbol, decidí verificar la hora… ya era algo tarde, así que bajé de aquel árbol y al hacerlo me percaté que había comenzado a nevar… además de extraños movimientos por parte de los arboles llamaron mi atención… había alguien cerca, así que me acerqué sigilosamente ¿Quién más podría llegar hasta este lugar tan lejano a los edificios? ¿Será un humano curioso? Al llegar a aquel árbol en turno con aquellos extraños movimientos y dirigir mi mirada a lo alto, sentí como literalmente mi cuerpo se paralizó por completo.
De pronto una
hermosa chica salió de entre esta inmensa blancura, se encontraba en el árbol…
bailando… como si no corriese ningún peligro, y como si bailara a la par con
aquel árbol, su agilidad y gracia además de su equilibrio era deleitable. Su pasión en cada paso era impecable y su
rostro reflejaba la sensación con cada paso… acompañada de éste hermoso
escenario, mi mirada se paralizó en ella desde ese instante… entonces aquel
sueño o recuerdo volvió de inmediato a mí…
− Zack – contesté.
− Hm… Eres inglés y por lo que veo
bueno con el español. Así que tú… ¿lo has visto? – preguntó.
− Si − respondí.
− Tú… eres un ángelus. Eres como yo.
− Es muy obvio, supongo…
− Bueno, no porque seas apuesto a los
ojos de todos los humanos es la única señal... esa actitud de chico frío y con
pose de estatua, además de tu reacción fueron suficientes.
− ¿Cómo es que podías bailar tan bien
allá arriba? ¿Ese es… tu don?
− No, no precisamente. Desde pequeña
siempre he sabido bailar es solo que no me gusta estar con tanta gente a mi
alrededor… y quería mi propio espacio para bailar, deseaba practicar en este
árbol para mantener mejor equilibrio − respondió.
− ¡Nayla! ¡Es hora de irnos! − llamó
su madre.
− Lo siento, debo irme tal vez nos
encontremos en un futuro si es así espero que nos conozcamos mejor y me cuentes
cuál es tu don, por cierto soy Nayla. − se despidió.
−… Esa chica –
susurré para mis adentros… entonces sin querer llamé la atención. Su mirada se
volvió hasta donde me encontraba y entonces su pie resbalo, todo fue tan rápido
que apenas pude atraparla pero ambos caímos sobre la nieve. Entonces me dirigí
a ella − ¿Estás bien? – pregunté mientras ella enderezaba su rostro, y tan
pronto lo hizo dos hermosos y juguetones ojos azul cielo se asomaron, se apartó
su cabello rubio del rostro y entonces me miró.
− ¿Quién eres
tú? – preguntó esa dulce voz, sabía que era ella… pero jamás creí que
volveríamos a vernos… algo así es prácticamente casi imposible.
− ¿Eh? Alec… Von
Rausenbach… − respondí, con ella sobre mí debido a la caída pero siempre tan
sereno como siempre, sin embargo algo no se sentía como antes. – ¿De casualidad
tu nombre es Nayla?
− Nayla, Nayla Hardie, aunque me sorprende que alguien
como usted lo sepa, es raro cuando alguien de la aristocracia
europea se interese tanto en la carrera de ésta bailarina, por cierto Sir. Von
Rausenbach… acabas de arruinar mi baile y mi tobillo por tu imprudencia –
respondió con enfado. Mientras se bajó de mí y dictaba distancia entre ambos,
mi mirada se dirigió de inmediato a su pie, el cual ya se había puesto tan
grande como un melón.
− ¡Diablos! Lamento
no haber tenido ni idea de que las chicas de ésta academia bailaran en las
ramas y copas de los árboles, me pareció extraño ver mover tanto los árboles es
por eso que me acerqué – respondí con el mismo enfado.
− Un simple lo
siento era suficiente, como sea, me las arreglaré para volver al dormitorio – dictaminó entonces unas luces en forma de copos comenzaron a aparecer
a su alrededor y entonces en un abrir y cerrar de ojos formaron sus alas
blancas.
− No te importa
mostrar tus alas, por lo que veo.
− No cuando se
trata de un ángelus, yo soy solo un ángel… además no soy la única que ha de
romper las reglas, no estoy en condiciones de caminar ni tú de ayudarme así que
lo haré a mi manera. – respondió y se marchó, yo solo me quedé ahí mirándola
extrañado, esa no era la misma que conocí hace años… ésta lucía arrogante y
frívola, pero al final mi único objetivo estaba por cumplirse y mañana sería
ese día…
Regrese
al dormitorio de los chicos en la sección de Escuela Media y mientras dormía mi
celular comenzó a sonar, algo extraño ya que las únicas llamadas autorizadas
que tengo por el momento son de tres personas… Mi hermano mayor León, Mis
padres y Traian… así que tuve que contestar seguramente sería una emergencia
para llamar a las tres de la madrugada.
− ¿Sí?
− ¿Alec? Perdona
que te moleste a estas horas pero hace poco que me enteré y no sabía si
mencionártelo o no ya que mañana después de todo es nuestro primer día de
clases, pero considero que me matarías pues aun así te enterarás mañana…
− ¿De qué
hablas? ¿Es Alizée?
− Sí, sí, ella
está aquí pero… temo que no podrás verla por el momento…
− ¡¿Qué?! ¡¿Por
qué?!
− Tranquilízate
la cosa es que ella se encuentra en el hospital de esta academia, no puedo
decirte bien lo ocurrido ya que es confidencial y solo la familia lo sabe pero
no te preocupes ella volverá pronto solo debe descansar, te lo digo para que
mañana no des vueltas como loco buscándola y preguntando por ella ¿bien?
− ¡¿HOSPITAL?! Te
agradezco por decírmelo sin importar la hora pero, no puedo quedarme aquí como
si nada ¡debo verla!
− No, no es
posible Alec… No puedo ayudarte en esto, ésta academia tiene reglas estrictas y
sólo los familiares tienen acceso a ella ahora, sé paciente cuando la den de
alta podrás verla y platicar todo lo que quieras…
− NO, NO PUEDO…
Ya me las arreglaré, te veo mañana – colgué. Y tan pronto lo hice, me cambie de
ropa, averigüe la dirección hacia el hospital y salí del dormitorio de chicos.
La ventaja de
ser las tres de la madrugada naturalmente era que NADIE, podría verme en mi
verdadera naturaleza… así que no escatimé en sacar a la luz a Zack ni ocultar
mis alas, me dirigí al hospital desde las alturas donde pude observar con
claridad cada rincón de los alrededores, estaba prohibido usar nuestras alas y
solo en casos de emergencia se nos permitía usarlas pero bajo ciertas
circunstancias, pero no sería la primera ni la última vez que me metería en
problemas, las estrellas eran hermosas y la luna iluminaba hasta los rincones
más oscuros. Antes de poder intentar ingresar a dicho hospital, jaquee el
sistema de información de cada paciente, tratando de encontrar en qué cuarto se
encontraba Alizée, los datos eran mortificantes incluso hasta para mí, miles de ángelus internados, sus dones se
encontraban en esa base de datos, algo tan confidencial almacenado en este
lugar era peligroso, pero entonces vi los datos de los más severos
ridículamente por un corazón roto… dentro de una depresión tan fuerte que
morían en vida… pero no era algo imposible, mi propio hermano mayor se
encontraría en ese estado justo ahora. Entonces la encontré…
PACIENTE #840
Nombre: Alizée C. Bridgeman
Nacionalidad:
·
Austriaca (Por
Nacimiento)
·
Inglesa y española (Por Herencia Paterna y Materna)
Edad: 16 años
Sexo: Femenino
Tipo de Sangre: O +
Alergias: ----------------
Sección Escolar: Secundaria
Motivo de Internado:
·
Severas contusiones
·
Costillas rotas
·
Pierna derecha esquinzada
·
Dislocación del brazo izquierdo
·
Hemorragia interna (Hígado)
TIEMPO DE INTERNADO: 3 Días - 2 noches
Al
observar cada causa de su internado en el hospital rápidamente me alteré ¿Cómo
era esto posible? ¿Quién se atrevería a ponerle una mano encima? Mientras
maldecía y millones de preguntas se hacían presentes en mi cabeza visualicé el
encabezado…
CONFIDENCIAL
Sin embargo, me
costó por mucho poder descifrar la clave para poder ver los datos
confidenciales, pero al final fui capaz de hacerlo y si lo anterior me sorprendió, lo que
estaba por ver lo haría incluso más.
FAMILIA ARISTÓCRATA INGLESA
DEL CONDADO DE BRADFORD
Nombre del Padre: Jonathan Leonard
Orlando Bradford – Conde de Bradford
Nombre de la Madre: Ariadne Aberasturi de
Bradford – Condesa de Bradford
Tutor Temporal: Eugene Robinson
ESPECIE: ÁNGELUS
CAPACIDAD: INTÉRPRETE / CANTANTE
PROFESIONAL (SOPRANO)
DETALLES:
Interpreta con una voz melodiosa sin
embargo, puede influenciar a los que la rodeen según la letra, la composición
de los instrumentos y los SENTIMIENTOS. ES POTENCIAL a convertir TODO a su alrededor en una catástrofe o llevar a
alguien a la pérdida parcial o total de la razón. Ésta acción puede ser
consiente o inclusive inconsciente por parte del USUARIO.
NIVEL DE RIESGO: ALTO – INMINENTE
NOMBRE DEL
ÁNGEL/ÁNGELUS: Neige Bessette
POSIBLE CAUSA DE LESIONES/SÍNTOMAS: *********
La causa de sus
lesiones sólo me motivó más a protegerla, y esa información me dejó ver lo que
hace años no me había permitido… cuando tenía sólo nueve años como Zack
Volkmer, intenté introducirme en las penas que Alizée cargaba, sin embargo algo
me lo permitió y eso me desconcertó, no lo intenté más pues sabía que se
molestaría, ahora lo entiendo… la sobreprotección de esos diabólicos gemelos
********.
No
tenía idea de que estuviese tan bien vigilado y con tanta seguridad para un
humano, el lugar era impenetrable… para un ángelus era complicado… pero no
imposible, sólo era un chico de doce años y aunque traté lo más que pude no
podía ingresar sin autorización. Mientras intentaba por todos los medios
introducirme una vez conociendo el número de habitación de Alizée, decidí usar
nuevamente mis alas y si era necesario buscarla ventana por ventana pero antes
de hacerlo alguien me observaba con atención.
− Niño… ¡¿Quién
eres y qué buscas aquí?! – preguntó una voz suave pero severa con aquel acento
británico que no pensé escuchar mucho por aquí, de inmediato regrese la mirada,
temía que fuese una humana y que yo estuviese por mostrarle mi naturaleza y por
consiguiente ser expulsado o algo peor. Sin embargo, en cuanto lo hice mi
sorpresa fue ver a una pequeña chica, delgada junto unos apacibles ojos grisáceos,
una piel aterciopelada y mejillas rosadas todo eso adornado de un hermoso
cabello rubio oscuro, ondulado y a un largo por debajo de sus codos, por un
momento creí que se trataba de Alizée disfrazada o algo, aunque naturalmente
Alizée era más alta su rostro era tan similar... a cuando la conocí por primera
vez, fría y seria.
− Tú… − susurré
de forma inconsciente. La chica solo me observo con detenimiento y frialdad,
estaba perfectamente claro que ambos conocíamos la naturaleza del otro.





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