Capricho
Chihaya…
¿Qué estoy haciendo? No
debería escaparme de esta forma para visitar el mundo humano, Allen se
preocupará…y los demás tendrán problemas, pero de alguna forma no puedo evitar
venir a estos lugares ¿por qué? ¿Por qué me atrae venir a estos lugares? Al
final nada sale como es planeado, me pregunto si el plan de Allen funcionará.
Mirando todo aquel desastre sentí una presencia, alguien me observaba pero
¿cómo? Se supone que nadie puede verme, menos esos ángeles de la muerte. Tarde
varios minutos en reaccionar y dirigir la mirada a quien me observaba pero
quería verificar si realmente podía verme así que cuando lo confirme lo
confronté, dirigí mi mirada hacia aquel que lograba verme de pronto tuve una
sensación extraña al contacto con ese ser. Aquella mirada tan seria, un poco
indiferente se volvió de pronto confusa y sorprendida, ambos tuvimos la misma
reacción al mirarnos era extraño no nos conocíamos en lo absoluto, jamás lo
había visto pero algo despertó en mi cuando las miradas se cruzaron, algo… que
no podía explicar, un sin fin de sensaciones me inundaron pero eso solo me
aterró y mi cuerpo reaccionó como un impulso y extrañamente una sonrisa se
dibujo en mi rostro y de pronto decidí regresar de inmediato con Allen, el
chico no pudo hacer nada solo me miraba estupefacto pero ¿Quién era ese? Y ¿por
qué podía verme?
Cuando volví de nuevo a la
dimensión “inconditus” me encontré con todos aquellos que cuidaron de mí por
tanto tiempo aquellos llamados “los caídos” aquellos con un alma perturbada
pero con enormes poderes que en lugar de convertirse en pequeños demonios como
la mayoría suelen ser los caídos son aquellos que superan al demonio que alguna
vez estuvo en su interior pero jamás pueden deshacerse de él y son condenados a
vivir en la dimensión inconditus, una dimensión para almas perturbadas como una
especie de purgatorio. Todos ellos eran distintos pero tenían una cosa en común
eran los más poderosos de aquella dimensión y eran los aliados de Allen por un
mundo dominado por Los Caídos. Ellos se habían convertido en mi familia, los
amaba simplemente era feliz pero al volver me esperaba una buena regañada Allen
se había enterado de mi escape repentino al mundo humano y estaba por
cobrárselas con aquellos mis cuidadores por así decirlo pero para mí ellos eran
mi familia y eso era algo que Allen respetaba.
– ¡Ah! ¡Chihaya llegó!
¡Chihaya! ¡Chihaya! – gritaba Mel, la más pequeña de Los caídos.
– ¡Chihaya! ¡¿Por qué
fuiste al mundo humano?! ¡Te dije que era peligroso! ¡Zephyr! ¡Zephyr! ¡Te dije
que la cuidaras! ¿No es así? ¿Por qué la dejaste ir?
– ¡Allen, ya basta! Zephyr
no tiene nada que ver yo me escape ¿bien? ¡Así que si vas a castigar a alguien
que sea a mí! ¡No soy una niña que necesite niñeras Allen, puedo cuidarme sola!
– contesté molesta, al momento de atrapar a Mel cuando se lanzaba hacia mí.
– Chihaya… sé que no eres
una niña, lo sé, pero eres lo más
importante para mí, solo quiero protegerte así que haz lo que te digo ¿bien?
– ¡No Allen! ¡Deberías
confiar en mí! Nada malo me pasará, no soy una inútil y lo sabes ¿Qué tiene de
malo para mí salir de este lugar de vez en cuando? Allen… quiero estar sola un
momento ¿si? – dije retirándome a mi habitación en aquel enorme castillo
ubicado en aquella dimensión.
En mi habitación me puse a
reflexionar, aquel rostro no podía quitarlo de mi cabeza aparecía cuando menos
me lo esperaba regresaba a mi mente, su mirada fría pero en un momento confusa
y sorprendida sus bellos ojos de un turquesa excepcional, un cabello blanco
como la nieve y raro para ser alguien tan joven y una piel clara de un tono
arena…
– ¿Chihaya? ¿Sucede algo?
Te veo pensativa – preguntó Vay. Una de Los caídos la número siete de hecho, la
séptima más poderosa.
– ¿Eh? No, no es nada.
– Chihaya… te conocemos
desde hace mucho tiempo, al menos desde despertaste de nuevo ¿Qué sucede? ¿Paso
algo en el mundo humano? – indagó. Vay se había convertido como en mi hermana
mayor y siempre quería mi bienestar así que decidí confiarle aquello que había
experimentado.
– Es solo que… Allen… me
protege tanto… estoy harta de ser confinada siempre a un solo lugar por
“protección” – confesé.
– Lo sé Chihaya, pero
Allen te ama demasiado y nosotros también, Allen sabe porque lo hace ¿confía en
él si?
– Lo haría si la confianza
fuera mutua, pero hoy… creo que he experimentado algo muy extraño en el mundo
humano…
– ¿Qué? ¿Paso algo
extraño?
– Si, un ángel de la
muerte… me vio. Logró verme, no se cómo pero sé que me veía, me observaba con
detalle y….
– ¡Espera! ¡¿Un ángel de
la muerte?! Chihaya… ¿desde cuando los has estado viendo? Sabes que ellos son
nuestros enemigos ¿cierto? – preguntó Vay histérica.
– ¿Eh? ¿Por qué? ¿Eso
importa? Desde que el plan de Allen comenzó, si lo sé.
– ¿Cómo era? ¿Cómo era ese
ángel de la muerte?
–Ah, él era… él tenía una
mirada fría y seria era un chico pero se veía bastante maduro, cabello rubio
muy claro, tez blanca y llevaba un traje blanco… – cuando lo recordaba volvía a
aquella escena y me perdía por varios minutos y Vay lo notó.
– ¿Chihaya? ¿Chihaya? Te
pusiste pensativa… jamás te habías puesto así ¿Qué paso con ese ángel de la
muerte?
– ¿Eh? Ah… es solo que… ÉL
PUDO VERME. Pero de alguna forma lo sentí como un dejavú, como si lo conociera
repentinamente como un instinto le sonreí de forma casual…
Inquietud
Ryo…
– Ella… Ella es… –
susurré. Nos encontrábamos a mitad de una futura guerra, ahora me encontraba en
el mundo de los vivos, de nuevo pero como un ángel de la muerte y no como un
simple humano, aquella chica no era la primera vez que me la topaba, la había
visto en varias ocasiones pero siempre desde tan lejos con esa mirada en el
rostro, como perdida, pero jamás creí que tuviera algo que ver respecto a la traición de Allen pero era muy extraño que
siempre la viera en cada ocasión en la que había un desastre pero decidí solo
observarla, no la conocía pero de alguna forma me era familiar y algo me decía
que ella no era ningún peligro. Simplemente siempre se encontraba en el lugar
donde siempre había una catástrofe en el que los ángeles de la muerte debíamos
hacernos cargo de resolver, ella solo observaba todo desde lejos y luego
desaparecía, trate de enfrentarla en más de una ocasión pero cada vez que me
acercaba mucho ella solo desaparecía como si fuese una ilusión y por más que yo
le hablara ella parecía no escucharme.
En esta ocasión nada había
cambiado, nuevamente estaba ahí parada sobre uno de los edificios más grandes
de la ciudad, observando como arreglábamos todo el desastre causado. Su cabello
le llegaba más debajo de la cintura, era de un tono castaño claro ondulado, su
piel era blanca, sus labios de un tono
durazno fuerte y unos ojos entre grisáceos y verdes, llevaba una blusa blanca y
una falda de un tono durazno claro parecía tener unos quince años pero como
siempre solo observaba y parecía ser que nadie más podía verla y tampoco podía
vernos ni hablar con nosotros era bastante extraño pero deseaba poder acercarme
lo suficiente y saber quien era, algo era seguro… no era ni un ángel de la
muerte, un alma, un demonio ni una humana. De pronto mi teoría fue descartada
en un segundo pues cuando menos me lo imaginé ella se regresó a mirarme de
pronto, era una mirada fija, triste y confusa pero de algo estaba seguro ella
me veía a mi, de pronto me estremecí fue como un dejavú ¿Qué sucede? ¿Por qué
de pronto me siento tan extraño? Mientras intentaba responder a estas preguntas
una sonrisa se dibujó en su rostro era una simple sonrisa pero de alguna forma
me perturbé no era una amenazadora pero me puso nervioso y de pronto
desapareció nuevamente frente a mis ojos.
Al regresar a la dimensión
de almas decidí investigar que podría ser aquella con forma humana, me dirigí
al centro de investigaciones pero no encontré nada, aquella mirada perdida y
triste me atormentaba cada noche y siempre desde que amanecía hasta que anochecía
no podía quitarme de la mente ese rostro e incluso había comenzado a tener
extraños sueños con ella pero jamás les di importancia. Mientras resolvíamos
problemas del mundo humano en la dimensión de almas comenzaron con una especie
de preparativos para aquel día que desconocía, al parecer no era un día
cualquiera para muchos pero yo jamás me preocupe por eso solo vivía el presente
y cumplía con mi deber eso era todo, no quería dejar de investigar a esa chica
no comprendía porque esa mirada y su rostro me seguían a cada instante pero
algo me decía que debía seguir investigando pero antes de que pudiera seguir la
vice Lídera de mi comando quien por cierto jamás dudaba en participar en los
eventos que organizaba la dimensión de almas llegó para convencerme de ir a
aquel evento y olvidarme de aquella investigación.
– Líder ¿no irá a ayudar
con los preparativos? – preguntó Jatzibe.
– ¿Eh? ¿Preparativos? ¿De
que? Ni siquiera sé lo que se supone que prepara la dimensión de almas.
– ¿Eh? ¿No sabe por qué es
este evento?
– No y no me interesa ¿por
qué mejor sigues con tus reportes? Tienes mucho trabajo como para estar metida
en esos eventos.
– Ah, pero Líder es muy pesado y no es un
evento cualquiera una especie de evento con el fin de establecer la esperanza y
darle fortaleza a la familia noble Albanese por la pérdida que tuvieron hace cien
años, pero ahora que lo pienso muchos de los comandos desconocían esta historia
de la dimensión de almas debido a que llegaron hace poco y si mal no lo
recuerdo usted también ¿no es así Líder?
– ¿Y? ¿Qué quieres decir
con eso de su perdida?
– Bueno era la hija más
pequeña de la familia noble Albanese los recuerda ¿cierto? – en cuanto Jatzibe
me mencionó aquello me vinieron a la mente el rostro del cabeza de la familia
Yoltic, su esposa Lena y sus dos hijos varones Atl e Itzmin, los había conocido
hace tiempo cuando servimos como seguridad para ellos y su familia pero no
tenía idea de que tuvieran algún hermano menor desaparecido que algún miembro
de la nobleza desaparezca así nada más era sumamente extraño. – Ellos… son una
de las cuatro familias de nobles más poderosas en la dimensión de almas pero lo
extraño es que su hija más pequeña desapareció en la celebración de año nuevo
al parecer llevaba un tiempo algo deprimida al parecer nadie de su familia
estaba con ella en la celebración así que decidió no festejar el año nuevo pues
se encontraba sola con toda la servidumbre y decidió irse a descansar temprano
a la mañana siguiente ella ya no estaba, los sirvientes e incluso los ángeles
de la muerte de varios comandos la buscaron intensamente pero no la
encontraron, cuando su familia volvió quedó devastada, la buscaron por años
pero hasta la fecha ella no ha aparecido, la niña era muy conocida en toda la
dimensión de almas la consideraban una estrella, era muy inteligente, astuta,
extrovertida pero sobretodo siempre ayudaba a todos los que lo necesitaban al
parecer tenía quince cuando desapareció, toda la dimensión de almas parecía una
dimensión oscura cuando aquello ocurrió y muchos la describían como la estrella
más pura de la dimensión de almas.
– ¿Y? Pudo haber querido
escapar de toda aquella vida ¿no? Ser parte de la nobleza… estar sola… en especial
ese día del año… debió ser difícil – confesé, a decir verdad yo jamás fui de
muchos amigos y de mi familia solo tenía
a mi abuela pero ella había dejado la dimensión de almas hace mucho.
– ¿Escapar? ¿Cómo querría
alguien como ella escapar si incluso estaba ya comprometida? Al parecer ella lo
adoraba y ansiaba casarse con él, es cierto que se encontraba deprimida tiempo
antes de su desaparición pero al parecer ella les mencionó a los sirvientes que
a la mañana siguiente planeaba ir a visitar a su hermano mayor pero
lamentablemente eso jamás ocurrió. Muchos pensaron en un posible rapto pero no
hubo signos de lucha y todo permanecía inmóvil y simplemente desapareció, al
parecer hoy se cumple un año más de su desaparición pero cada veinte años todos
en la dimensión de almas con lo que pueden, cada noche al cumplir otro año de
desaparición iluminan el cielo de diferentes formas. Los Líderes siempre usan
sus poderes según su tipo para proyectar luz en el cielo, lo mismo sucede con
todos los ángeles de la muerte pero aquellos que no poseen poderes y que solo
son almas hacían algo incluso más hermoso que los mismos ángeles de la muerte,
armaron globos de cantoya y los dejaron elevarse al cielo solo se ve cada
veinte años y bueno creo que será la primera vez que usted lo verá Líder, sé
que es una situación triste pero realmente se pone hermoso ¿vendrá verdad?
Bueno realmente no tiene opción al ser un Líder y aunque no le haya conocido la
hija de los Albanese era muy querida por el Líder comandante podría decirse que
ella era como la nieta que él nunca tuvo.
– Mmm… – dudé, pero al
saber aquello último reconocí que no tenía opción alguna. – Y… ¿Cómo dices que
se llamaba aquella chica?
– Ah, ella se llamaba
Chihaya Albanese, un lindo nombre ¿cierto? – De inmediato me estremecí…
¿Chihaya? No entendía los motivos de mi desconcierto en lo absoluto pero mi
cuerpo reaccionó de inmediato era extraño pero creía haber escuchado antes ese
nombre. – Además creo que era increíblemente hermosa desde que llegó a la
dimensión de almas, ahora que lo pienso usted jamás ha visto un retrato suyo
¿cierto?
CONTINUARÁ...

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