jueves, 9 de agosto de 2012

Pétales de Glace ~ Adelanto corto del Cap. 02 Capricho y Cap. 03 Inquietud


Capricho

Chihaya…
¿Qué estoy haciendo? No debería escaparme de esta forma para visitar el mundo humano, Allen se preocupará…y los demás tendrán problemas, pero de alguna forma no puedo evitar venir a estos lugares ¿por qué? ¿Por qué me atrae venir a estos lugares? Al final nada sale como es planeado, me pregunto si el plan de Allen funcionará. Mirando todo aquel desastre sentí una presencia, alguien me observaba pero ¿cómo? Se supone que nadie puede verme, menos esos ángeles de la muerte. Tarde varios minutos en reaccionar y dirigir la mirada a quien me observaba pero quería verificar si realmente podía verme así que cuando lo confirme lo confronté, dirigí mi mirada hacia aquel que lograba verme de pronto tuve una sensación extraña al contacto con ese ser. Aquella mirada tan seria, un poco indiferente se volvió de pronto confusa y sorprendida, ambos tuvimos la misma reacción al mirarnos era extraño no nos conocíamos en lo absoluto, jamás lo había visto pero algo despertó en mi cuando las miradas se cruzaron, algo… que no podía explicar, un sin fin de sensaciones me inundaron pero eso solo me aterró y mi cuerpo reaccionó como un impulso y extrañamente una sonrisa se dibujo en mi rostro y de pronto decidí regresar de inmediato con Allen, el chico no pudo hacer nada solo me miraba estupefacto pero ¿Quién era ese? Y ¿por qué podía verme?

Cuando volví de nuevo a la dimensión “inconditus” me encontré con todos aquellos que cuidaron de mí por tanto tiempo aquellos llamados “los caídos” aquellos con un alma perturbada pero con enormes poderes que en lugar de convertirse en pequeños demonios como la mayoría suelen ser los caídos son aquellos que superan al demonio que alguna vez estuvo en su interior pero jamás pueden deshacerse de él y son condenados a vivir en la dimensión inconditus, una dimensión para almas perturbadas como una especie de purgatorio. Todos ellos eran distintos pero tenían una cosa en común eran los más poderosos de aquella dimensión y eran los aliados de Allen por un mundo dominado por Los Caídos. Ellos se habían convertido en mi familia, los amaba simplemente era feliz pero al volver me esperaba una buena regañada Allen se había enterado de mi escape repentino al mundo humano y estaba por cobrárselas con aquellos mis cuidadores por así decirlo pero para mí ellos eran mi familia y eso era algo que Allen respetaba.

– ¡Ah! ¡Chihaya llegó! ¡Chihaya! ¡Chihaya! – gritaba Mel, la más pequeña de Los caídos.

– ¡Chihaya! ¡¿Por qué fuiste al mundo humano?! ¡Te dije que era peligroso! ¡Zephyr! ¡Zephyr! ¡Te dije que la cuidaras! ¿No es así? ¿Por qué la dejaste ir?

– ¡Allen, ya basta! Zephyr no tiene nada que ver yo me escape ¿bien? ¡Así que si vas a castigar a alguien que sea a mí! ¡No soy una niña que necesite niñeras Allen, puedo cuidarme sola! – contesté molesta, al momento de atrapar a Mel cuando se lanzaba hacia mí.

– Chihaya… sé que no eres una niña,  lo sé, pero eres lo más importante para mí, solo quiero protegerte así que haz lo que te digo ¿bien?

– ¡No Allen! ¡Deberías confiar en mí! Nada malo me pasará, no soy una inútil y lo sabes ¿Qué tiene de malo para mí salir de este lugar de vez en cuando? Allen… quiero estar sola un momento ¿si? – dije retirándome a mi habitación en aquel enorme castillo ubicado en aquella dimensión.

En mi habitación me puse a reflexionar, aquel rostro no podía quitarlo de mi cabeza aparecía cuando menos me lo esperaba regresaba a mi mente, su mirada fría pero en un momento confusa y sorprendida sus bellos ojos de un turquesa excepcional, un cabello blanco como la nieve y raro para ser alguien tan joven y una piel clara de un tono arena…

– ¿Chihaya? ¿Sucede algo? Te veo pensativa – preguntó Vay. Una de Los caídos la número siete de hecho, la séptima más poderosa.

– ¿Eh? No, no es nada.

– Chihaya… te conocemos desde hace mucho tiempo, al menos desde despertaste de nuevo ¿Qué sucede? ¿Paso algo en el mundo humano? – indagó. Vay se había convertido como en mi hermana mayor y siempre quería mi bienestar así que decidí confiarle aquello que había experimentado.

– Es solo que… Allen… me protege tanto… estoy harta de ser confinada siempre a un solo lugar por “protección” – confesé.

– Lo sé Chihaya, pero Allen te ama demasiado y nosotros también, Allen sabe porque lo hace ¿confía en él si?

– Lo haría si la confianza fuera mutua, pero hoy… creo que he experimentado algo muy extraño en el mundo humano…

– ¿Qué? ¿Paso algo extraño?

– Si, un ángel de la muerte… me vio. Logró verme, no se cómo pero sé que me veía, me observaba con detalle y….

– ¡Espera! ¡¿Un ángel de la muerte?! Chihaya… ¿desde cuando los has estado viendo? Sabes que ellos son nuestros enemigos ¿cierto? – preguntó Vay histérica.

– ¿Eh? ¿Por qué? ¿Eso importa? Desde que el plan de Allen comenzó, si lo sé.

– ¿Cómo era? ¿Cómo era ese ángel de la muerte?

–Ah, él era… él tenía una mirada fría y seria era un chico pero se veía bastante maduro, cabello rubio muy claro, tez blanca y llevaba un traje blanco… – cuando lo recordaba volvía a aquella escena y me perdía por varios minutos y Vay lo notó.

– ¿Chihaya? ¿Chihaya? Te pusiste pensativa… jamás te habías puesto así ¿Qué paso con ese ángel de la muerte?

– ¿Eh? Ah… es solo que… ÉL PUDO VERME. Pero de alguna forma lo sentí como un dejavú, como si lo conociera repentinamente como un instinto le sonreí de forma casual…

Inquietud
Ryo
– Ella… Ella es… – susurré. Nos encontrábamos a mitad de una futura guerra, ahora me encontraba en el mundo de los vivos, de nuevo pero como un ángel de la muerte y no como un simple humano, aquella chica no era la primera vez que me la topaba, la había visto en varias ocasiones pero siempre desde tan lejos con esa mirada en el rostro, como perdida, pero jamás creí que tuviera algo que ver respecto a  la traición de Allen pero era muy extraño que siempre la viera en cada ocasión en la que había un desastre pero decidí solo observarla, no la conocía pero de alguna forma me era familiar y algo me decía que ella no era ningún peligro. Simplemente siempre se encontraba en el lugar donde siempre había una catástrofe en el que los ángeles de la muerte debíamos hacernos cargo de resolver, ella solo observaba todo desde lejos y luego desaparecía, trate de enfrentarla en más de una ocasión pero cada vez que me acercaba mucho ella solo desaparecía como si fuese una ilusión y por más que yo le hablara ella parecía no escucharme.
En esta ocasión nada había cambiado, nuevamente estaba ahí parada sobre uno de los edificios más grandes de la ciudad, observando como arreglábamos todo el desastre causado. Su cabello le llegaba más debajo de la cintura, era de un tono castaño claro ondulado, su piel era blanca, sus labios de  un tono durazno fuerte y unos ojos entre grisáceos y verdes, llevaba una blusa blanca y una falda de un tono durazno claro parecía tener unos quince años pero como siempre solo observaba y parecía ser que nadie más podía verla y tampoco podía vernos ni hablar con nosotros era bastante extraño pero deseaba poder acercarme lo suficiente y saber quien era, algo era seguro… no era ni un ángel de la muerte, un alma, un demonio ni una humana. De pronto mi teoría fue descartada en un segundo pues cuando menos me lo imaginé ella se regresó a mirarme de pronto, era una mirada fija, triste y confusa pero de algo estaba seguro ella me veía a mi, de pronto me estremecí fue como un dejavú ¿Qué sucede? ¿Por qué de pronto me siento tan extraño? Mientras intentaba responder a estas preguntas una sonrisa se dibujó en su rostro era una simple sonrisa pero de alguna forma me perturbé no era una amenazadora pero me puso nervioso y de pronto desapareció nuevamente frente a mis ojos.

Al regresar a la dimensión de almas decidí investigar que podría ser aquella con forma humana, me dirigí al centro de investigaciones pero no encontré nada, aquella mirada perdida y triste me atormentaba cada noche y siempre desde que amanecía hasta que anochecía no podía quitarme de la mente ese rostro e incluso había comenzado a tener extraños sueños con ella pero jamás les di importancia. Mientras resolvíamos problemas del mundo humano en la dimensión de almas comenzaron con una especie de preparativos para aquel día que desconocía, al parecer no era un día cualquiera para muchos pero yo jamás me preocupe por eso solo vivía el presente y cumplía con mi deber eso era todo, no quería dejar de investigar a esa chica no comprendía porque esa mirada y su rostro me seguían a cada instante pero algo me decía que debía seguir investigando pero antes de que pudiera seguir la vice Lídera de mi comando quien por cierto jamás dudaba en participar en los eventos que organizaba la dimensión de almas llegó para convencerme de ir a aquel evento y olvidarme de aquella investigación.

– Líder ¿no irá a ayudar con los preparativos? – preguntó Jatzibe.

– ¿Eh? ¿Preparativos? ¿De que? Ni siquiera sé lo que se supone que prepara la dimensión de almas.

– ¿Eh? ¿No sabe por qué es este evento?

– No y no me interesa ¿por qué mejor sigues con tus reportes? Tienes mucho trabajo como para estar metida en esos eventos.

–  Ah, pero Líder es muy pesado y no es un evento cualquiera una especie de evento con el fin de establecer la esperanza y darle fortaleza a la familia noble Albanese por la pérdida que tuvieron hace cien años, pero ahora que lo pienso muchos de los comandos desconocían esta historia de la dimensión de almas debido a que llegaron hace poco y si mal no lo recuerdo usted también ¿no es así Líder?

– ¿Y? ¿Qué quieres decir con eso de su perdida?

– Bueno era la hija más pequeña de la familia noble Albanese los recuerda ¿cierto? – en cuanto Jatzibe me mencionó aquello me vinieron a la mente el rostro del cabeza de la familia Yoltic, su esposa Lena y sus dos hijos varones Atl e Itzmin, los había conocido hace tiempo cuando servimos como seguridad para ellos y su familia pero no tenía idea de que tuvieran algún hermano menor desaparecido que algún miembro de la nobleza desaparezca así nada más era sumamente extraño. – Ellos… son una de las cuatro familias de nobles más poderosas en la dimensión de almas pero lo extraño es que su hija más pequeña desapareció en la celebración de año nuevo al parecer llevaba un tiempo algo deprimida al parecer nadie de su familia estaba con ella en la celebración así que decidió no festejar el año nuevo pues se encontraba sola con toda la servidumbre y decidió irse a descansar temprano a la mañana siguiente ella ya no estaba, los sirvientes e incluso los ángeles de la muerte de varios comandos la buscaron intensamente pero no la encontraron, cuando su familia volvió quedó devastada, la buscaron por años pero hasta la fecha ella no ha aparecido, la niña era muy conocida en toda la dimensión de almas la consideraban una estrella, era muy inteligente, astuta, extrovertida pero sobretodo siempre ayudaba a todos los que lo necesitaban al parecer tenía quince cuando desapareció, toda la dimensión de almas parecía una dimensión oscura cuando aquello ocurrió y muchos la describían como la estrella más pura de la dimensión de almas.

– ¿Y? Pudo haber querido escapar de toda aquella vida ¿no? Ser parte de la nobleza… estar sola… en especial ese día del año… debió ser difícil – confesé, a decir verdad yo jamás fui de muchos amigos  y de mi familia solo tenía a mi abuela pero ella había dejado la dimensión de almas hace mucho.

– ¿Escapar? ¿Cómo querría alguien como ella escapar si incluso estaba ya comprometida? Al parecer ella lo adoraba y ansiaba casarse con él, es cierto que se encontraba deprimida tiempo antes de su desaparición pero al parecer ella les mencionó a los sirvientes que a la mañana siguiente planeaba ir a visitar a su hermano mayor pero lamentablemente eso jamás ocurrió. Muchos pensaron en un posible rapto pero no hubo signos de lucha y todo permanecía inmóvil y simplemente desapareció, al parecer hoy se cumple un año más de su desaparición pero cada veinte años todos en la dimensión de almas con lo que pueden, cada noche al cumplir otro año de desaparición iluminan el cielo de diferentes formas. Los Líderes siempre usan sus poderes según su tipo para proyectar luz en el cielo, lo mismo sucede con todos los ángeles de la muerte pero aquellos que no poseen poderes y que solo son almas hacían algo incluso más hermoso que los mismos ángeles de la muerte, armaron globos de cantoya y los dejaron elevarse al cielo solo se ve cada veinte años y bueno creo que será la primera vez que usted lo verá Líder, sé que es una situación triste pero realmente se pone hermoso ¿vendrá verdad? Bueno realmente no tiene opción al ser un Líder y aunque no le haya conocido la hija de los Albanese era muy querida por el Líder comandante podría decirse que ella era como la nieta que él nunca tuvo.

– Mmm… – dudé, pero al saber aquello último reconocí que no tenía opción alguna. – Y… ¿Cómo dices que se llamaba aquella chica?

– Ah, ella se llamaba Chihaya Albanese, un lindo nombre ¿cierto? – De inmediato me estremecí… ¿Chihaya? No entendía los motivos de mi desconcierto en lo absoluto pero mi cuerpo reaccionó de inmediato era extraño pero creía haber escuchado antes ese nombre. – Además creo que era increíblemente hermosa desde que llegó a la dimensión de almas, ahora que lo pienso usted jamás ha visto un retrato suyo ¿cierto?


CONTINUARÁ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario